Boyce Mouton
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EL PAPEL DE LA IGLESIA EN ENSEÑAR

Boyce Mouton · 15 pages · 8,373 words

EL PAPEL DE LA IGLESIA EN ENSEÑAR

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:41 y 42).

LA IGLESIA ES EL MEDIO AMBIENTE DISEÑADO POR DIOS ESPECIALMENTE PARA LOS CREYENTES

Durante los seis días de la creación, era necesario que Dios proveyera un ambiente apropiado para toda forma de vida nueva. Ninguna cosa viviente puede sobrevivir sin un ambiente apropiado. Por ejemplo, antes de que Dios creara la orquídea, tuvo que crear un ambiente apropiado para ella. Los peces no sólo necesitan agua sino también necesitan alimento. Los animales no pueden sobrevivir con sólo la mezcla precisa de nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono, etc., sino necesitan un sistema ecológico completo, diseñado para proveer todas sus necesidades. Por eso, antes de la creación del hombre, Dios le había preparado un medio ambiente idóneo. Esta es la razón que el Señor plantó una huerta al este en Edén. Esta huerta era un paraíso que incluía un medio ambiente ideal con todo lo que el hombre necesitaba, incluyendo aire, alimentos, y clima. Hoy, Dios está trabajando todavía (Juan 5:17) aunque ahora está creando el “nuevo hombre” (Efesios 4:24). No hay palabras adecuadas para describir correctamente la magnificencia de esta nueva creación. Isaías profetizó que sería mejor de lo que el hombre pudiera imaginarse. Él escribió: “Cosas que ojo no vió, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Muchos piensan que estas palabras de Isaías, citadas por Pablo en 1 Corintios 2:9, se refieren al cielo. Mientras esto puede ser cierto con respecto al cielo, en el versículo que sigue Pablo escribió que esas buenas noticias se refieren a algo que ya ha sido revelado a los creyentes. “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:10). La Biblia es enfática: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (1 Corintios 5:17). La magnificencia de esta nueva creación es tan grande que nunca ha entrado en el corazón del hombre. A fin de cuentas, llegando a ser una nueva criatura es el aspecto más importante de nuestra vida en la tierra (Gálatas 6:15). Como es con toda vida nueva, es esencial que Dios provea un ambiente correcto para los que nacen de nuevo. ¡El medio ambiente para la nueva criatura es la iglesia de nuestro Señor Jesucristo! “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33). Siendo que esto es verdad, no debe sorprendernos que la iglesia comenzó al mismo tiempo que hombres y mujeres nacían de nuevo. Esto sucedió en el día de Pentecostés después de la resurrección de nuestro Señor. Para mejor entender la naturaleza de la

iglesia, examinemos en detalle el día de Pentecostés y también a los primeros conversos que fueron añadidos por Dios a Su iglesia.

Como Ud. ya sabe, el judío devoto tenía que presentarse ante Jehová el Señor en Jerusalén tres veces cada año (vea Éxodo 23:14ss, 34:23; Deuteronomio 16:16, etc.). Las fiestas obligatorias eran Pascua, Pentecostés, y Tabernáculos. Pascua era la primera. Comenzó el día 14 de Abib, que era el primer mes del calendario religioso de los judíos. La segunda fiesta era Pentecostés que se celebraba 50 días después (Levítico 23:16). La palabra “pentecostés” significa “cincuenta”. Esta fiesta también se llamaba la fiesta de la siega (Éxodo 23:16); la fiesta de las semanas (Éxodo 34:22); y la fiesta de las primicias (Números 28:26). El tercer peregrinaje obligatorio a Jerusalén era para celebrar la fiesta solemne de los tabernáculos. Tomó lugar el día 15 del séptimo mes (Levítico 23:34). Como ya hemos dicho, la iglesia comenzó en el día de Pentecostés. En ese día habían judíos devotos en Jerusalén “de todas las naciones bajo el cielo” (Hechos 2:5). Los que vinieron de lejos como de Roma o de Mesopotamia, no podían regresar a sus hogares durante los 50 días entre la Pascua y Pentecostés. En consecuencia, muchos de los peregrinos estuvieron lejos de sus hogares por varias semanas. Imagínese, si puede, la tensión nerviosa de vivir lejos de su hogar, sin ingresos, por un período tan prolongado. Sin embargo, cuando llegó el día de Pentecostés, algo sucedió que cambió sus vidas para siempre. El Espíritu Santo descendió del cielo con un estruendo como de un viento recio. Cuando la gente se acercó, se asombró al escuchar a hombres de Galilea sin letras hablando en sus lenguas nativas. Algunos asumieron que los que hablaban estaban ebrios. Sin embargo, Pedro les aseguró que ellos no estaban ebrios, sino que eran testigos del cumplimento de lo dicho años antes por el profeta Joel (Hechos 2:16). El Evangelio (o Buenas Nuevas) involucra predicar que Cristo murió, que fue sepultado y que resucitó el tercer día (1 Corintios 15:1-4). Esto es precisamente lo que Pedro hizo en el primer Pentecostés después de la resurrección de nuestro Señor. Cuando la gente se dio cuenta que Jesús, a quien había crucificado, era el Señor y el Cristo, se compungieron de corazón y dijeron: “¿Qué haremos?” Pedro les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Entonces nos dice: “. . . los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41). Antes de continuar, hagamos algunas observaciones importantes. Primero, note el contraste entre cómo fue dada la ley y cómo comenzó la iglesia. Según la tradición de los judíos, la ley fue dada en el día de Pentecostés, 50 días después de que los hebreos huyeron de Egipto. Sin embargo, cuando la ley fue dada, 3000 hombres murieron (Éxodo 32:28). Cuando la iglesia comenzó, 3000 personas fueron salvadas. Segundo, como ya hemos señalado, toda cosa viviente viene de Dios. Nadie puede nacer de nuevo sin Dios. Antes de impartir esta nueva vida, Él determina nuestra sinceridad con respecto a nuestra fe. Es importante recordar que solamente el Señor puede añadir personas a Su iglesia (Hechos 2:47). Ahora, regresemos al libro de los Hechos y consideremos otra vez el papel de la iglesia en enseñar para que los nuevos conversos alcancen madurez en Cristo. La iglesia comenzó con

120 creyentes en el aposento alto (Hechos 1:15) y entonces se añadieron aquel día como 3000 personas. El versículo que sigue señala que: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42). Estas palabras no deben ser tomadas ligeramente debido a que reflejan el plan de Dios para proteger y alimentar a los que han nacido de nuevo.

LA NATURALEZA ESPIRITUAL DE LA IGLESIA

La iglesia de Pentecostés no tenía edificios bonitos con vidriera de colores. Ni tenía conexión con el templo de Herodes que se había construido en 46 años cuando el Señor Jesús comenzó su ministerio (Juan 2:20). ¡Recuerde! Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es (Juan 3:6). Nicodemo tenía vida física porque una “semilla” fue plantada en el útero físico de su madre. Él necesitaba un ambiente físico para su vida física. Vida espiritual solamente proviene de una “semilla” espiritual. Pedro escribió que somos “renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). ¡Por eso, la esencia de la iglesia es espiritual! El libro de Hebreos trata de la diferencia impresionante entre el judaísmo y el

Es muy probable que algunos de los hebreos que recibieron esta carta estaban entre los creyentes en Cristo originales. El contraste espiritual entre el judaísmo y el cristianismo es ilustrado por primera vez en la referencia a Esaú. Él vendió sus derechos de hijo mayor, pero buscó con lágrimas la bendición (Hebreos 12:16 y 17). Los derechos de hijo mayor involucraban privilegios espirituales como servir al altar familiar. La bendición involucraba recompensa como el rocío del cielo, la riqueza de la tierra, y trigo y vino en abundancia (Génesis 27:28 y 29). Porque Esaú menospreció sus derechos de hijo mayor, es llamado “profano” o “irreligioso”. La siguiente ilustración en la epístola a los Hebreos involucra la recepción de la ley en el monte Sinaí. Como ya hemos señalado, Dios dio la ley y estableció la iglesia en el día de Pentecostés. Note que la ley involucraba cosas físicas. El cristianismo no es como: el “. . . monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeren rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando” (Hebreos 12:18-21). La esencia del cristianismo es espiritual. En Cristo, no hemos venido a algo que se puede tocar. “. . . sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” (Hebreos 12:22-24). Aquí se registra nueve realidades espirituales distintas. Cuando comprendemos el alcance y la magnitud de la iglesia, nos quedamos pasmados. Estar en la presencia de Dios,

muchos millares de ángeles, y los otros de esta asamblea de seres eternos, produce un ambiente de gran respeto y adoración que es demasiado magnífico para ser descrito por palabras. Sin excepción, el temor sobrecoge a los que están en la presencia de la Deidad. Por ejemplo, los discípulos del Señor Jesús estaban amedrentados por la tormenta, pero experimentaron un temor aun más grande cuando se dieron cuenta de que Jesucristo podía reprender y calmar el mar sólo con Su palabra. El Señor Jesús les dijo: “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?” (Marcos 4:40 y 41). Se ve este gran respeto hoy en día en los que comprenden la naturaleza verdadera de la iglesia de Jesucristo.

ESTÁ DISPONIBLE PARA LA IGLESIA UNA GRAN VARIEDAD DE MÉTODOS DE ENSEÑAR

Algunos, erróneamente, suponen que perseverar en sólo cuatro áreas, limitaría la creatividad. Al contrario. Tenemos libertad en Cristo casi sin límites para suplir las necesidades de Su pueblo. Dios ha demostrado en Su primera creación que la sencillez no restringe la diversidad. Por ejemplo, considere que todos los matices del arco iris resultan de solamente tres colores primarios, rojo, amarillo, y azul. También, considere que la lengua humana puede discernir solamente cuatro sabores (dulce, amargo, agrio, y salado). Sin embargo, como Ud. sabe, tenemos un sinfín de cosas que saborear. O considere que toda la música que escuchamos viene de solamente siete tonos con algunas variaciones. Así que perseverar en la doctrina de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan, y las oraciones no restringe a la iglesia de ser creativa y de proveer por las necesidades del pueblo de Dios. El éxito de la iglesia en Jerusalén se refleja en estas palabras inspiradas: “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hechos 4:32-35). Dado que el enfoque de esta lección es el papel de la iglesia en enseñar, para estimular su mente, he aquí algunos pensamientos en cuanto a este tema. Como Ud. ya sabe, desde los días de Moisés, el hombre ha podido escribir. Moisés escribió la ley de Dios y la dio a los sacerdotes (Deuteronomio 31:9). El escribir es una ayuda grande para enseñar. Es mejor escribir la información que confiar en su memoria. Durante muchos años los escribas tuvieron que escribir la Palabra de Dios a mano, pero alrededor del año 1439 d. de C., el Sr. Juan Gutenberg inventó la imprenta con letras movibles. Esta tecnología nueva hizo la tarea de enseñar más fácil para la iglesia y aun la gente pobre ya podían tener su propio ejemplar de la Biblia. La primera vez que se grabó la voz de un ser humano ocurrió el 9 de abril del 1860 y esto hizo posible para la iglesia ayudar a los ciegos y a los analfabetos con más facilidad. Los proyectores de películas aparecieron al fin del siglo 19 y esto dio a la iglesia otra dimensión a sus enseñanzas. Lo que vemos permanece grabado en la mente y lo hace más fácil aprender. En el año

1876 Alejando Graham Bell obtuvo una patente para el teléfono. Esta nueva tecnología permitió la comunicación de los líderes y maestros con los que estaban lejos. El Sr. Marconi transmitió y recibió mensajes por radio en el año 1895. Entonces la iglesia ya podía comunicarse con miles a la vez. La primera cámara de televisión fue inventada por Vladimir Kosma Zworykin en el año 1923. Este era otro gran avance en la tecnología de enseñar y la iglesia la ha empleado para avanzar la causa de Cristo. En el año 1958 el Sr. Chester Carlson inventó la máquina copiadora. El satélite Telstar fue lanzado el día 10 de julio del 1962. La primera máquina “Fax” fue inventada en 1966. La computadora “Apple 1” fue inventada en 1976. El primer servicio de teléfonos celulares comenzó en 1979. En el año 1994 el gobierno de los EUA cedió control de la internet y la www (World Wide Web) nació, haciendo posible comunicaciones a la velocidad de luz. Hoy la tecnología está creciendo rápidamente e incluye un sinnúmero de medios de comunicación nuevos. Toda esta tecnología, y mucho más, está disponible para que la iglesia enseñe a los discípulos de Cristo. Como Ud. ya sabe, se desarrolla cada día nueva tecnología. Sin embargo, a pesar de toda esta tecnología, uno de los métodos más efectivos de enseñar está utilizado por los padres y maestros en el ambiente del hogar. Como dijo Jeremías, debemos preguntar por las sendas antiguas (Jeremías 6:16). Nuestras conversaciones cuando nos acostemos, cuando nos levantemos y cuando vayamos por el camino aún hacen una impresión imborrable en nuestros hijos. ¡Medite en esto! Los hijos pasan más tiempo en el hogar que en la escuela o la iglesia. ¡Recuerde! La Biblia nos dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6).

ENSEÑANDO A HOMBRES FIELES

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2). Antes de hacer más comentarios sobre este versículo, hay que señalar que la palabra traducida “hombres” en este versículo es anthropois. Es la palabra griega de donde viene la palabra española “antropología” y se refiere a hombres y a mujeres. Otras palabras como aner y arsen se refieren solamente a hombres y no a mujeres. El propósito es mostrar que mujeres también pueden ser enseñadas para enseñar a otras. Es interesante notar que la iglesia está creciendo más rápidamente en los áreas del mundo donde no dependen de la tecnología moderna. Fácilmente se puede mostrar el poder de cada uno enseñando a otro. Si en un año cada persona convertida a Cristo ganara a una persona al año, teóricamente el mundo entero podría ser convertido a Cristo en solamente 33 años. Para ilustrar este punto, asumamos que hay solamente un cristiano en el mundo. En un año el número se aumentaría de uno a dos. En el segundo año el número se aumentaría de dos a cuatro. Progresivamente el número de creyentes se aumentaría a 8, 16, 32, 64, 128. 256, 512 y en el año décimo habría 1024 cristianos. Para hacer las calculaciones más fáciles, redondeemos el número a 1000 creyentes. Continuando a este ritmo, al final de los 20 años, habrían más de un millón de cristianos. Al llegar al año 30 habrían más de mil millones de cristianos. Y al terminar el año 33, habrían más de 8 mil millones de creyentes. Como Ud. sabe, esto sería más de la población entera del mundo en el año 2011.

  • Entonces, mientras la iglesia tiene la libertad de emplear la tecnología moderna, sería un error depender enteramente de ella. Note el crecimiento de la iglesia primitiva y recuerde que ella no tuvo la tecnología que tenemos en estos días.
  • Hechos 2:41 – 3000 añadidos.
  • Hechos 4:4 – El número de hombres creció a aproximadamente 5000.
  • Hechos 5:14 – Multitudes de hombres y mujeres añadidas.
  • Hechos 6:1 – El número de discípulos crecía.
  • Hechos 6:7 – La palabra crecía y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
  • Hechos 8:4 – Los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el Evangelio.
  • Hechos 8:40 – Felipe anunció el Evangelio en todas las ciudades de Azoto hasta Cesarea.
  • Hechos 9:31 – Las iglesias eran edificadas y andaban en el temor del Señor.
  • Hechos 10:1-48 – Los primeros gentiles fueron convertidos a Cristo.
  • Si bien se puede aumentar esta lista de las Escrituras, la eficacia del evangelismo en el primer siglo se ve por el hecho de que en sólo dos años todos los de Asia, judíos y griegos, habían escuchado la Palabra del Señor Jesús (Hechos 19:10).
  • Además, cuando Pablo escribió a los Colosenses, el Evangelio ya había sido predicado a toda la creación que estaba debajo del cielo (Colosenses 1:23).
  • Alguien ha observado que es más importante ganar a un “ganador de almas” que a un “alma”.

HACIENDO DISCÍPULOS

El aprender es una parte integral del cristianismo. El Señor Jesús dijo a sus once discípulos: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20). Generalmente, esto se llama la “gran comisión”. El Señor Jesús dio otras comisiones de alcance limitado. Por ejemplo, como aquella que se registra en Mateo 10:5, cuando el Señor Jesús envió a sus discípulos solamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Enfáticamente, les prohibió predicar a los gentiles y a los samaritanos. Sin embargo, en la “gran” comisión, el Señor Jesús envió a sus discípulos a “todas las naciones”. Hay cuatro mandatos en el pasaje de Mateo 28 y dos de ellos involucran el enseñar. ¡Note! 1) Ir; 2) Hacer (enseñar a) discípulos; 3) Bautizándolos; y 4) Seguir enseñándoles. En el segundo mandato, la palabra griega que se traduce “enseñar” o “hacer discípulos” es mathateusate. Esto es uno de los dos imperativos de este pasaje. Mientras bautizándolos, y seguir enseñándoles podrían tener la fuerza de mandatos, están escritos como participios. En cuanto a la gramática, el ir y el hacer discípulos son diferenciados de los otros dos mandatos como más importantes. La palaba griega para “discípulo” es mathetes. Ella viene de manthano que quiere decir “aprender” y es la palabra de la cual viene nuestra palabra española “matemáticas”. Por supuesto, la palabra “discípulo” se relaciona con “disciplina”. The Dictionary of New Testament Theology (El diccionario de teología del Nuevo Testamento) dice que se encuentra el sustantivo mathetes 264 veces en el Nuevo

Testamento (exclusivamente en los Evangelios y los Hechos). Es interesante notar que los “discípulos”, quienes fueron mandados a ir y “hacer discípulos”, nunca usaron en sus epístolas la palabra “discípulos”. Se usa una palabra similar, manthano, que quiere decir “aprender” 25 veces (seis veces en los Evangelios y una vez en Hechos). Las palabras “discípulo” y “discípulos” se encuentran 29 veces en el libro de los Hechos. Enseñar y aprender son una parte integral del plan de nuestro Señor para Su pueblo. Note que el Señor Jesús nunca mandó a nadie que establezca una iglesia. Se puede “establecer” una iglesia sin “hacer discípulos”, pero no se puede “hacer discípulos” sin producir una iglesia.

Hemos hecho estas observaciones para poner énfasis en el hecho de que el cristianismo tiene que ser aprendido. Pablo lo dijo así: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo” (Efesios 4:17-20). Cuando personas aprenden acerca de Cristo y son convertidos, se congregarán según el plan de Dios. Es en este ambiente que los discípulos siguen aprendiendo y llegan a ser maduros en la fe. Pedro escribió: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:1 y 2).

EL APRENDER VIENE ANTES Y DESPUÉS DE LA CONVERSIÓN

Note que según la gran comisión, las personas deben ser enseñadas, o que llegan a ser discípulos antes de ser bautizados. Después de ser bautizadas, el proceso de aprender sigue y deben ser enseñadas todo lo que el Señor Jesús enseñó a Sus discípulos. No olvide los cuatro mandatos: ir, enseñar, bautizar, y seguir enseñando. Dios ha provisto personas capaces espiritualmente para supervisar este proceso. Pablo lo dijo así: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” (Efesios 4:11- 13). Como esta Escritura dice, nuestra meta es traer todos los creyentes a “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Comenzamos nuestro viaje espiritual como bebés en Cristo pero nuestra meta es la madurez completa en Cristo. Llegar a ser un discípulo de Cristo no tiene que ser un proceso largo. Cada conversión registrada en las Escrituras indica que el nuevo converso aceptó a Cristo y fue bautizado la primera vez que escuchó de Él. Aun un gentil como el carcelero de Filipos aprendió en una sola noche suficiente acerca del Señor Jesús para ser bautizado (vea Hechos 16:22-34). Sin embargo, tan sencillo que es el proceso de conversión, no es para infantes y niños pequeños. Mientras los niños pueden aprender aun cuando están todavía en el vientre de su madre, no deben ser bautizados antes de

que tengan una edad suficiente para reconocer sus pecados y para arrepentirse. Esto pone de relieve la diferencia mayor entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Bajo el antiguo pacto, tuvieron que enseñar a los niños acerca de Dios. Bajo el nuevo pacto no es necesario ser enseñado acerca de Dios porque hay que conocer a Dios antes de participar en el pacto. Note: “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8:7-13).

LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA DE DIOS

  • En la lección
  • 1 los recordamos que Dios alimentó a Su pueblo con maná para enseñarnos que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová (Deuteronomio 8:3). También, notamos que no fue fácil obtener el maná, sino requirió diligencia cada día recogerlo y preparar el pan que Dios envió del cielo. Esto también subraya la necesidad de diligencia en nuestro estudio de la Palabra de Dios. Como cada hebreo tuvo que recoger el maná todos los días, nosotros los cristianos debemos estudiar la Biblia todos los días. Una clave a la recogida del maná era el hecho de que Dios causó a su pueblo tener hambre. Uno o dos días sin alimento aumenta nuestro deseo de comer. Sin el hambre, el pueblo podría morir de inanición. Con respecto a esto, hay algo peligroso y anormal cuando un creyente no tiene hambre por la Palabra de Dios. Otra vez los recordamos que: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3). Cuando comenzó la iglesia, las Escrituras consistían de solamente Génesis a Malaquías. Sin embargo, “la doctrina de los apóstoles” incluía no sólo las Escrituras del Antiguo Testamento, sino también las enseñanzas del Señor Jesús. El Señor prometió que el Espíritu Santo enseñará “todas las cosas” y también hacerles recordar todo lo que el Señor Jesús les había dicho (Juan 14:26). Además, el Señor Jesús les prometió que el Espíritu de verdad les guiaría a toda verdad (Juan 16:13). Por eso, los apóstoles sabían que lo que hablaban y escribían eran las mismas palabras de Dios. Note:
  • “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 Pedro 3:15 y 16).
  • “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:8 y 9).
  • “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gálatas 1:11 y 12).
  • “que por revelación me fue declarado el misterio” (Efesios 3:3).
  • “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tesalonicenses 2:13).
  • “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron” (1 Tesalonicenses 4:15).
  • “Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos” (1 Tesalonicenses 5:27).
  • “A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien. Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a éste señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence” (2 Tesalonicenses 3:12-14).
  • “Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros” (Colosenses 4:16).
  • “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).
  • “y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios” (1 Corintios 7:40).
  • “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor” (1 Corintios 14:37).
  • Estos, y otros pasajes, muestran que los apóstoles sabían que escribían las Escrituras. Debido a que escribían “los mandamientos del Señor”, esperaban que se leyeran sus palabras, las enseñaran, y las obedecieran. De esta manera, mientras la iglesia perseveraba en la doctrina de los apóstoles, perseveraba en la doctrina de Dios.
  • ¡Recuerde! “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17).
  • “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

LA APOSTASÍA

Las Escrituras son claras al decir que habría una apostasía de la fe.

  • El Señor Jesús dijo: “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mateo 24:11).
  • Pablo escribió a los tesalonicenses: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3 y 4).
  • Pablo escribió a los corintios: “Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15).
  • Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso: “Porque yo sé que después de mi partida, entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablan cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:29 y 30).
  • Pablo advirtió a Timoteo: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3 y 4).
  • Pedro escribió: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructores, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. Porque si Dios no perdonó a los ángeles que p e c a r o n , s i n o q u e arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de o s c u r i d a d , p a r a s e r reservados al juicio;” (2 Pedro 2:1-4).
  • Juan escribió: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa q u e Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Juan 4:1-3). La Biblia dice mucho más acerca de la apostasía, pero estas Escrituras deben ser suficientes para prepararle a Ud. para aceptar la realidad de la apostasía. No debemos ignorar las maquinaciones de Satanás para que Él no gane ventaja alguna sobre nosotros (2 Corintios 2:11).

Dado que la Biblia es esencial al cristianismo, no debe sorprendernos que Satanás intentará desanimarnos, los cristianos, para que no la leamos. Como hemos notado antes, los apóstoles inspirados animaron a los creyentes a que leyeran, escucharan, estudiaran, y obedecieran a la Biblia. Cuando la iglesia en Jerusalén fue dispersada por la persecución, se fue a todas partes predicando la Palabra. Sin embargo, pronto el privilegio de predicar fue quitado a todos los creyentes y encargado a una clase especial de clérigos. El Sr. Felipe Shaff trata este hecho en su libro que se titula: HISTORY OF THE CHRISTIAN CHURCH, Vol. 2, page 124 (La historia de la iglesia cristiana, Vol. 2, página 124). En la iglesia apostólica, el predicar y el enseñar no fueron restringidos a una clase en particular, sino cada creyente podía proclamar el Evangelio a los incrédulos, y todos los cristianos que tenían el don, podían orar, enseñar, y exhortar, en la congregación. “El Nuevo Testamento no reconoce ninguna aristocracia ni nobleza, sino llama a todos los creyentes “santos” aunque muchos no llegan al nivel de su vocación que se espera. Ni reconoce un sacerdocio especial, distinto a los demás creyentes, que es mediador entre Dios y los laicos. Sólo reconoce un solo sumo sacerdote, Jesucristo, y claramente enseña que hay un sacerdocio universal además de un reino universal de creyentes. Esto es mucho más evidente en el Nuevo Testamento que en el Antiguo en un sentido que aun hasta hoy no se reconoce en su totalidad. El cuerpo entero de cristianos se llama “clero” (kleroi), un pueblo especial, herencia de Dios.” Originalmente, la Biblia fue escrita en hebreo y griego, pero temprano en la era cristiana, hicieron traducciones de la Biblia en siríaco, latín, y copto. Es obvia la razón para estas traducciones. Era para que el pueblo de Dios pudiera estudiar la Palabra de Dios. Constantino llegó a ser el emperador de Roma en 312 d. de C. Se dice que él era el primer emperador cristiano. En el año 331 d. de C. él ordenó que se hiciera copias de la Biblia para ser distribuidas por todas partes del imperio. Se hicieron alrededor de 50 copias. Es una cosa piadosa distribuir la Biblia. Por lo general, se cree que dos de los más valiosos manuscritos (el vaticano y el sinaitico) estaban entre las 50 copias comisionadas por Constantino. Más tarde la Biblia fue traducida a etiópica, godo, armenio, arábiga, y eslavo. Como el Sr. Shaff ha dicho, al principio de la edad cristiana una clase especial de líderes surgió que finalmente prohibió al pueblo de Dios poseer la Palabra de Dios. Esos hombres se llamaban “clero”. No se encuentra la palabra clero en nuestra Biblia española. Esta palabra viene de la palabra griega kleros que se encuentra 13 veces en las Escrituras del Nuevo Testamento. Es traducida una vez como “patrimonio”, dos veces como “herencia”, 3 veces como “suerte”, 5 veces como “suertes”, y dos veces como “parte”. La palabra involucra la idea de “echar suertes” e indica que ciertas personas son “escogidas” por Dios. Sin embargo, los escogidos de Dios no son solamente unos cuantos líderes vestidos de prendas sacerdotales. Cada cristiano ha sido escogido por Dios y por eso, es una parte del clero de Dios. Esto es bien claro en 1 Pedro 5:3 donde se dice a los ancianos que no deben tener señorío sobre los que están a su cuidado, la herencia de Dios. Las palabras “los que están a su cuidado” son la traducción de la palabra kleros de donde viene nuestra palabra española “clero”. El pueblo que estaba guiado por los ancianos se llamaba “el clero de Dios”. Todos los del pueblo de Dios son Sus escogidos.

La palabra laicos tampoco se encuentra en nuestras Biblias en español. Ella viene de la palabra griega laos que se encuentra más de 140 veces en las Escrituras del Nuevo Testamento. En cada ocasión esta palabra se traduce como “pueblo”. Una lectura cuidadosa de las Escrituras revela que las palabras de la Biblia, kleros y laos se refieren al mismo grupo de personas. El pueblo de Dios se llama Su clero y el clero de Dios se llama Su pueblo. Mientras la iglesia se apartó más y más de las enseñanzas de las Escrituras, clérigos poderosos luchaban por supremacía y finalmente un hombre fue reconocido como el Papa, o padre universal de la iglesia. Para mostrarle la profundidad de la apostasía en la iglesia, he aquí una breve resumen de la conducta papal que ha sido tomada del Manual Bíblico Halley: Sergio III (904-911 d. de C.) tenía una amante, Marozia. Ella y su madre, Teodora (esposa o viuda de un senador romano) y su hermana, “llenaron el trono papal con sus amantes e hijos ilegítimos e hicieron del palacio papal una guarida de ladrones”. Esto es conocido en la historia como él “Reino de las Rameras” (904-963 d. de C.). Juan XII (955-963), nieto de Marozia, fue “culpable de casi todos los crímenes, violó a vírgenes y viudas por todo lado, y vivió con la amante de su padre, hizo del palacio papal un burdel, y fue muerto en el acto de adulterio por el esposo enfurecido de la mujer”. Bonifacio VII (984-985), asesinó al Papa Juan XIV y “se mantuvo en el trono papal, manchado de sangre, por medio de una distribución profusa de dinero robado”. Benedicto IX (1033-1045) fue hecho Papa cuando era un jovencito de 12 años de edad, por medio de un cohecho a una familia poderosa que gobernaba en Roma. “Él sobrepasó a Juan XII en perversidad; cometió asesinatos y violaciones en plena luz de día; robó a peregrinos a las tumbas de mártires. Era un criminal horrible y el pueblo lo expulsó de Roma”. Recuerde esta advertencia del Señor Jesús: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:15-20).

LA IGLESIA APÓSTATA PROHIBIÓ LA LECTURA DE LA BIBLIA

Aunque Dios ordenó que la Biblia sea leída por todos, la iglesia apóstata prohibió hacerlo. En el año 1199 d. de C., el Papa Inocente III creía que no todos podían entender las Escrituras, sino solamente “los que son calificados para entenderlas con inteligencia informada”. En el año 1229 d. de C., el Concilio de Tolosa prohibió a los “laicos” que “poseyeran los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, excepto por los que, por motivo de devoción, desearan tener el Salterio o el Breviario por oficios divinos o por los rezos de la bendita Virgen, pero estrictamente prohibimos que tuvieran cualquier traducción de estos libros".

La primera Biblia completa que apareció en español, traducida a partir del hebreo y del griego, fue la versión de Casiodoro de Reina, impresa en Basilea, España en el año 1569. La tirada inicial de la llamada Biblia del Oso fue de 2,603 ejemplares y los inquisidores fueron encargados de confiscar estas Biblias. La Inquisición quemó a Casiodoro de Reina en efigie en un auto de fe celebrado en Sevilla en 1562 y sus escritos fueron puestos en el índice de Libros Prohibidos. Pero todo fue inútil; la Biblia del Oso continuó circulando. Casiodoro de Reina murió en 1594 en Alemania. Guillermo Tyndale fue quemado en la estaca el día 6 de octubre del 1536 por traducir la Biblia al idioma de la gente común. Sus últimas palabras fueron: ”Señor, abre los ojos del rey de Inglaterra”. En el día 16 de octubre del 1555, los Sres. Hugh Látimer, Nicolás Ridley, y Tomás Cranmer fueron quemados en la estaca como herejes. Poco antes de morir, el Sr. Látimer miró a su amigo y dijo: “’Animo, maestro Ridley, y sé hombre, porque prenderemos tal vela en Inglaterra hoy día que, por la gracia de Dios, nunca se apagará”. Literalmente, miles de cristianos fueron muertos por la iglesia apóstata por el “crimen” de leer la Biblia. Por favor, busque a una iglesia que le animará a leer, estudiar, y poner en práctica las enseñanzas de la Santa Biblia, porque no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre,

LOS MAESTROS EN LA IGLESIA

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:11-16). Las palabras “unos a otros” son como un hilo hermoso por toda la tela del cristianismo neotestamentario. Debemos amarnos unos a otros (Juan 13:34 y 35); edificarnos mutuamente (Romanos 14:19); amonestarnos los unos a los otros (Romanos 15:14); ser benignos unos a otros (Efesios 4:32); exhortarnos los unos a los otros (Hebreos 3:13); alentarnos los unos a los otros (1 Tesalonicenses 4:18); cada uno ministre a los otros (1 Pedro 4:10); etc. Mientras en un sentido, todos los cristianos debemos enseñar y amonestarnos los unos a los otros, Dios “ha constituido” a unos, maestros en un sentido especial. Las Escrituras advierten que no todos debemos hacernos maestros (Santiago 3:1-12). Como el freno en la boca del caballo puede dirigirlo, y como un pequeño timón puede gobernar una nave grande, un maestro puede influenciar a grandes grupos de

personas. Por eso, los maestros en la iglesia serán juzgados con más severidad. Hay consecuencias terribles para cualquiera que haga tropezar a un niño (Mateo 18:6). Los maestros tienen un papel muy importante que desempeñar en la iglesia de Jesucristo. 1 Corintios 12:28 nos dice que Dios primeramente puso apóstoles en la iglesia. Después de ellos, puso profetas, y entonces maestros. Los maestros piadosos son muy importantes y se destacan entre los demás en las congregaciones. Debemos apoyar y animar a estos maestros. “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gálatas 6:6). Los que son ancianos deben apacentar a la iglesia que el Señor ganó por su propia sangre (Hechos 20:28). Los ancianos deben ser aptos para enseñar (1Timoteo 3:2) y que también pueden exhortar y convencer a los que contradicen (Tito 1:9). Mientras todos los ancianos son maestros, todos los maestros no tienen que ser ancianos. Por ejemplo, las ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes (Tito 2:3-5). No tenemos que ser ancianos para ser maestros. Como ya hemos mencionado, los maestros tienen mucha libertad para emplear una variedad de herramientas y técnicas para ayudar a los creyentes a llegar a ser maduros en Cristo. Por ejemplo, una técnica de origen antigua es adornar el mensaje con música. Como el pueblo judío aprendió de sus Salmos, los cristianos también pueden cantar y amonestarse los unos a los otros, con Salmos, himnos, y cánticos espirituales (Efesios 5:19, Colosenses 3:16).

UN DESAFÍO PERSONAL

Ningún hombre sabe cuántas estrellas hay en los cielos. Sin embargo, Dios no sólo cuenta el número de las estrellas, sino que a todas ellas llama por sus nombres (Salmo 147:4). El entendimiento de Dios es infinito. Por eso, podemos estar confiados que Dios conoce nuestros nombres y es consciente de que Ud. está leyendo estas palabras. Sabiendo esto hace que su reacción a esta enseñanza sea significativa más allá de lo que se puede expresar con palabras. ¡Dios nos conoce! Nuestros cabellos están todos contados. Ni un pájaro cae a tierra sin que lo permita el Padre (Mateo 10:29-31). Así que Dios conoce cada problema que hay en nuestras vidas y también conoce todos los problemas en nuestras iglesias. Con la ayuda de Dios, Ud. puede ser uno que resuelve problemas. Con Su ayuda, Ud. puede resolver los problemas en la iglesia y también en su propia vida personal. ¿Dejará que Él le ayude?

El Señor Jesús dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Él no dijo esto a pecadores alejados, sino a cristianos tibios. El Señor Jesús quisiera ayudarle a ser un vencedor para que pueda sentarse con Él en Su trono. Alguien ha observado que por nuestra propia voluntad, no podemos vencer a nuestra propia voluntad. ¡Necesitamos ayuda! El Señor Jesús ha prometido proveer esta ayuda si lo dejamos hacerlo. Ahora mismo, Él está a la puerta de su corazón esperando una invitación para entrar. ¡Recuerde! No tenemos lucha contra sangre y carne (Efesios 6:12). ¡Alguien con sangre no es el enemigo! Los que nos parece ser enemigos son meramente herramientas manipuladas por principados y potestades y poderes en las regiones

  • celestiales. Por esto, las armas de nuestra milicia no son carnales (2 Corintios 10:4). Con la ayuda de Dios, no seremos vencidos de lo malo, sino venceremos con el bien el mal (Romanos 12:21). Todos los recursos de los cielos están disponibles para Ud., sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es nuestro, y nosotros de Cristo, y Cristo de Dios (1 Corintios 3:22 y 23). El desafío no tiene que ser complicado. El Señor Jesús redujo miles de leyes, reglas, y regulaciones a sólo dos mandamientos. Él dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40). Es desafío
  • 1 es amar a Dios de la manera correcta. Él es un Dios celoso y no se puede jugar con Él. Cuando verdaderamente lo amamos, guardaremos Sus mandamientos. Tomaremos nuestra cruz cada día y haremos Su voluntad. Leeremos Su Palabra, asistiremos a las reuniones de la iglesia, y oraremos sin cesar. Lo que hacemos, sea de palabra o de hecho, lo haremos todo en el nombre del Señor Jesús. El desafío
  • 2 es amar a su prójimo como a sí mismo. El amor no hace daño a su prójimo, así que amar es cumplir la ley. Cuando amamos a nuestro prójimo, querremos que esta persona sea salvo y haremos lo necesario para proveerle lo que necesite. Recuerde que el fruto del Espíritu es amor. Cuando dejamos al Espíritu de Cristo dominar nuestras vidas, buscaremos las cosas que promueven la paz y las cosas que edificarán a nuestros hermanos en Cristo. De estos dos mandamientos depende todo la ley y los profetas. Y cumplir estos dos mandamientos puede ser todo lo que tenemos que hacer para que nuestra vida, y nuestra iglesia sean agradables a Dios. “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hechos 20:32). “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caida, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Judas 24 y 25). _________________

Se puede reproducir este estudio, sin alteraciones, en su totalidad o en parte (sin o con el nombre del autor) para la gloria de Dios y el avance de Su reino. Boyce Mouton (bmouton@joplin.com)