EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU
EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerán- dote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:1 y 2).
Ciertamente, el ministerio más importante del Espíritu Santo involucra la redención eterna del hombre. No obstante, note que es significativo que nuestra redención eterna no podría haberse logrado si el Espíritu Santo no se hubiera involucrado con el mundo. Obviamente, las personas espirituales debemos hacer lo que el Espíritu Santo nos dirige hacer. Esto incluye la restauración de pecadores y el sobrellevar las cargas los unos de los otros. Por favor, considere con oración el papel del Espíritu Santo en el mundo.
- En el principio era el Espíritu que se movía sobre la faz de las aguas como una
gallina protegiendo a sus pollitos (Génesis 1:1 y 2). Como sabemos, la tierra estaba “desordenada y vacía” en aquel tiempo.
- El hombre que trabajaba en el tabernáculo terrenal estaba lleno del Espíritu de
Dios (Éxodo 31:3).
- Isaías predijo que el Espíritu de Jehová reposaría sobre Jesús y entre otras cosas,
él proveería sabiduría, entendimiento y justica para los pobres (Isaías 11:2-5).
- Cuando el Señor Jesús empezó su ministerio terrenal, el Espíritu de Dios
descendió sobre él como paloma (Mateo 3:16; Marcos 1:10; Lucas 3:22; Juan 1:32). Ya que el Señor Jesús tenía el Espiritu Santo, él anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo (Hechos 10:38).
- En la sinagoga de Nazaret, el Señor Jesús leyó de Isaías 61: “El Espíritu del
Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18 y 19).
- Cuando Mateo vio al Señor Jesús ministrando a la gente quebrantada, recordó la
profecía de Isaías 42:1-4. Cuando el Espíritu de Dios descendió sobre el Señor Jesús, él sanó a todos los enfermos y ayudó a la gente que tenía heridas y vidas quebrantadas (Mateo 12:15-21).
- Cuando el Señor Jesús regresó al Padre en los cielos, no nos dejó huérfanos.
Envió al Espíritu Santo para morar en los corazones de todos los creyentes (Juan
14:15-23). El Señor Jesús específicamente mandó a sus discípulos que no se fueran de Jerusalén hasta que hubieran recibido la promesa del Padre, el Espíritu Santo (Hechos 1:4).
- La iglesia, que es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16) no fue establecida
hasta que el Espíritu Santo hubiera descendido de los cielos (Hechos 2:1-4).
- El Evangelio de Lucas solamente nos dice lo que el Señor Jesús “comenzó” a
hacer en la tierra. El libro de los Hechos cuenta lo que el Señor Jesús “continuó” haciendo por medio del Espíritu Santo (Hechos 1:1 y 2).
- El Señor Jesús dijo que el ministerio del Espíritu sería como “agua viva”
corriendo del interior de cada creyente (Juan 7:38 y 39). Hoy, el ministerio del Espíritu Santo en la tierra continua mientras los creyentes restauramos a los pecadores y sobrellevamos los unos las cargas de los otros.
- Los dones espirituales
son dados para provecho de la gente en la tierra (1 Corintios 12:7).
- El don del Espíritu más importante es el amor. Es el fruto del Espíritu (1
Corintios 12:31—13:12; Gálatas 5:22). El amor es tan importante que el Señor Jesús dice que es el atributo que distingue a todos sus discípulos (Juan 13:35).
- El Espíritu Santo quiere que abundemos en dones que edifican a la iglesia (1
Corintios 14:12). Por eso, el don de profecía es mejor que el don de lenguas. El don de profecía edifica a la iglesia, mientras el don de lenguas edifica al individuo (1 Corintios 14:4).
- Todos los 7 dones espirituales, mencionados en Romanos 12:5-8, involucran
ministrar a nuestros semejantes. Los dones son: profetizar, servir, enseñar, exhortar, repartir, presidir, y hacer misericordia.
- Debemos quitarnos de nosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia,
y toda malicia para no contristar al Espíritu Santo (Efesios 4:30-32).
- Es el Espíritu que nos permite tener amor no fingido por nuestros hermanos (1
Pedro 1:22).
- El día del juicio involucrará lo que hemos hecho en la tierra. Dios querrá saber si
hemos ministrado a los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos, y los prisioneros (Mateo 25:31ss).
- Tenemos que examinarnos a nosotros mismos (2 Corintios 13:5). ¿Somos
espirituales o no?