Boyce Mouton
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EL MATRIMONIO

Boyce Mouton · 10 pages · 3,935 words

EL MATRIMONIO

Ud. podría notar que todo lo que Jehová hizo durante los seis días de la creación era bueno, hasta que hiciera al hombre. Entonces Jehová dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18).

  • Día uno – “Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las

tinieblas” (Génesis 1:4).

  • Día tres – “Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas

llamó Mares. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:10). “Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:12).

  • Día cuatro – “E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera

mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:16-18).

  • Día cinco – “Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser

viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:21).

  • Día seis – “Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su

género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:24 y 25).

  • Después de crear al hombre, Jehová dijo: “No es bueno que el hombre esté

solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18).

  • Las Escrituras explican: “Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los

cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a

su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:20-24).

  • ¡Recuerde! Los hombres y las mujeres fueron creados en la imagen de Dios: “Y

creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

  • Después de crear al hombre y a la mujer: “vio Dios todo lo que había hecho,

y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31).

  • Se encuentra la palabra “Beula” solamente una vez en la Biblia (Isaías 62:4).

Quiere decir “casada”. Es significativo que Dios usa el “matrimonio” para describir el gozo que fue experimentado en la tierra prometida: “Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo” (Isaías 62:4 y 5).

EL MATRIMONIO ES FUNDMENTAL PARA LA SOCIEDAD

La palabra “anarquía” significa “no hay gobernante”. Describe la vida sin ninguna autoridad ni restricción. No hay nada más destructiva para la sociedad que la anarquía. Cuando no hay rey, cada hombre hace lo que bien le parece (Jueces 21:25). ¡La vida sin restricciones es un desastre! Por eso, Dios tuvo que nombrar a jueces para salvar a su pueblo. Entonces Dios instituyó el matrimonio para evitar la anarquía y para proveer una fundación para la sociedad. En el matrimonio, encontramos el plan de Dios para proveer armonía entre los hombres y las mujeres. En la familia, los niños aprenden a obedecer y ser buenos ciudadanos. La disciplina es una parte importante de criar niños (Hebreos 12:5-11). Cuando un hombre y una mujer se casaron, formaron una familia. Un grupo de familias formó un clan. Un grupo de clanes formó una tribu. Un grupo de tribus formó una nación. ¡La edificación de una nación empieza con la familia!

  • “Recuerde! Noé construyó un arca para salvar a su familia (Hebreos 11:7).
  • Después del diluvio, la familia de Noé poblaron la tierra (Génesis 10:1-12). Los hijos de Noé tuvieron familias y sus familias formaron naciones. Se le llama al capítulo diez de Génesis “La tabla de naciones”.
  • Dios eligió a Abram para formar una familia por medio de la cual todas las familias de la tierra serían bendecidas (Génesis 12:1-3).
  • Dado que Abram no tenía hijos en ese tiempo, Dios cambió su nombre a Abraham y “Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti” (Génesis 17:3-6). Esta promesa asombrosa se cumplió.
  • El primer hijo de Abraham se llamaba Ismael y Dios prometió que Ismael sería el padre de doce príncipes y que sus descendientes llegarían a ser una nación grande (Génesis 17:20).
  • Pero Dios hizo un pacto con el segundo hijo de Abraham, Isaac. Fue por medio de Isaac que el Señor Jesús nació (Génesis 17:21).
  • Isaac tuvo un hijo que se llamaba Jacob, y como se sabe, su familia, llegó a ser la nación de Israel.
  • Había solamente 75 personas en la familia de Jacob cuando descendió a Egipto (Hechos 7:14). Cuando salieron de Egipto, era una gran nación con 603,550 guerreros (Números 1:46).
  • Las familias eran una parte integral de la nación de Israel.
  • La nación de Israel comenzó con la familia de Jacob.
  • En Egipto, la familia de Jacob (también llamado Israel) llegó a ser una nación de familias.
  • En Egipto, cada familia debía matar un cordero sin defecto para la Pascua, y poner su sangre en los dos postes y en el dintel de las casas (Éxodo 12:7).
  • La tierra prometida fue dividida entre las familias de Israel echando suertes (Josué 18:10).
  • Cada familia era dueña de su propia propiedad y aun el rey no podía quitarla de ellos (1 Reyes 21:1-29).
  • Los hijos de la familia podían heredar las riquezas de su padre como se revela la parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11 y 12).
  • Las hijas de la familia también podían heredar las riquezas de su padre, así como en el caso de las hijas de Zelofehad (Números 27:1-11).
  • Como ya hemos dicho, el propósito de Dios para las familias era que formaran una parte integral de cada nación.
  • En efecto, “Dios hace habitar en familia a los desamparados” (Salmo 68:6).

EL MATRIMONIO ES EL PLAN DE DIOS PARA SATISFACER LOS DESEOS

SEXUALES

Ya que la mayoría de los adultos tienen el deseo de tener relaciones sexuales, Pablo escribió: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente, en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Corintios 7:1- 5).

Cuando un marido o una mujer niega tener relaciones sexuales, están ignorando una de las razones por que Dios estableció el matrimonio.

Como sabemos, ¡Dios aprueba las relaciones sexuales solamente entre el hombre y la mujer que están casados entre sí!

EL MATRIMONIO ES EL PLAN DE DIOS PARA CUIDAR A LOS NIÑOS

El mandamiento número siete de los diez mandamientos es: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14). Cuando las personas cometen adulterio, los niños pueden nacer sin una familia. Esto es uno de los problemas mayores de la sociedad de hoy. Un niño que resulta del adulterio tiene una desventaja.

Una manera en que el padre provee estabilidad a la nación es por disciplinar a sus propios hijos. “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección, porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Proverbios 3:11 y 12).

El primer mandamiento de los diez mandamientos con promesa es el número cinco: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:1-3). Los niños que no honran a sus padres son pobres líderes. ¡Cuando

maduran y tratan de guiar a su nación, la destruirán! ¡Por eso, honrar a su padre y a su madre les permite vivir por largo tiempo en la tierra!

La unión matrimonial también provee para las necesidades físicas de la familia. “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8).

DIOS ESTABLECIÓ EL MATRIMONIO PARA PREVENIR LA

TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES SEXUALES

Hay más de 30 tipos de bacteria, virus y parásitos transmitidos por medio de relaciones sexuales. Estas enfermedades son la causa de unos 750,000 muertes cada año y unas 75 millones de enfermedades.

Las relaciones homosexuales son especialmente peligrosas. Pablo advirtió: “Por esto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra la naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Romanos 1:26 y 27).

Según las encuestas, la edad promedia de la muerte de los homosexuales es menos de 50 años. Esto quiere decir que la actividad homosexual acorta la vida promedia de ellos por 20 a 30 años.

¡Las leyes de Dios son buenas y el obedecerlas nos ayuda a tener una vida larga, saludable, y feliz! Moisés dijo: “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todo sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

EL MATRIMONIO NOS ENSEÑA ACERCA DE CRISTO Y LA IGLESIA

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se

ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Efesios 5:22-33).

Pablo escribió a los corintios: “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, y otro evangelio que el que habéis acepado, bien lo toleráis” (2 Corintios 11:2-4).

Juan escribió: “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido” (Apocalipsis 21:2). “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios” (Apocalipsis 21:9 y 10).

El Espíritu y la Esposa nos dan esta gran invitación: “Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).

¡Sí! ¡La relación entre Cristo y la iglesia puede enseñarnos mucho acerca de la relación entre los maridos y las mujeres!

LAS FAMILIAS LLEGARON A SER UNA PARTE INTEGRAL DE LA IGLESIA

Las genealogías eran tan importantes que forman parte de la Biblia. Hay muchas de ellas en la Biblia. Por ejemplo, los primeros nueve capítulos de 1 Crónicas son todos genealogías. Las Escrituras del Nuevo Testamento empiezan con la genealogía del Señor Jesús (Mateo 1:1-17 y también Lucas 3:23-38). La existencia de estas genealogías da testimonio a la estabilidad de la familia. En una relación familiar bien establecida, se sabe precisamente quién es el padre, el abuelo, etc. Sin la familia, puede haber duda.

El Señor Jesús no sólo tenía una familia con raíces genealógicas, sino también tenía una familia cariñosa alrededor de él durante su ministerio terrenal. Estoy seguro que Ud. recuerda que María, la madre del Señor Jesús y Elisabet, la madre de Juan el

Bautista, eran parientes (Lucas 1:36). Recuerde también que cuando el Señor Jesús tenía 12 años, al viajar de Jerusalén, sus padres no sabían exactamente dónde estaba. Inmediatamente comenzaron a buscarle entre “los parientes y los conocidos” (Lucas 2:44). Durante su ministerio terrenal, su familia se preocupaba tanto por él que una vez vinieron para prenderlo y protegerlo de la multitud (Marcos 3:21). Cuando el Señor Jesús moría en la cruz, su madre estaba allí, pero no estaba sola. Entre los de ese grupo pequeño de discípulos fieles estaba María mujer de Cleofas (Juan 19:25). Muchos expertos bíblicos piensan que esta mujer era la madre de Jacobo, uno de los 12 apóstoles.

La Biblia nombra muchas “casas” que fueron convertidas a Cristo. La de Cornelio (Hechos 10); la de Lidia y la del carcelero filipense (Hechos 16); la de Aristóbulo (Romanos 16:10); la de Narciso (Romanos 16:11); la de Estéfanas (1 Corintios 1:16); la de César (Filipenses 4:22); y la de Onesíforo (2 Timoteo 4:19).

El apóstol Pablo también tenía varios miembros de su familia en la iglesia: Andrónico y Junias eran parientes de Pablo y fueron cristianos antes de él (Romanos 16:7). Herodión (Romanos 16:11), Lucio, Jasón y Sosípater también eran parientes de Pablo (Romanos 16:21). Cuando más de 40 judíos hicieron votos a no comer ni beber hasta que hubieran matado a Pablo, él fue rescatado por el hijo de su hermana.

Bernabé también tenía una familia en la iglesia. Él era levita de Chipre y aparentemente era un hombre rico, dado que vendió un campo y dio el dinero a los apóstoles (Hechos 4:37). Su tía María vivía en Jerusalén y tenía una casa donde la iglesia primitiva se reunía para orar (Hechos 12:12). Su hijo Juan Marcos viajaba con Bernabé en viajes misioneros (Hechos 13:5; 15:39). Cuando Pablo estaba encarcelado, escribió que Marcos, el primo de Bernabé, estaba con él (Colosenses 4:10).

Cuando Andrés halló al Señor Jesús, las Escrituras afirman que “Este halló primero a su hermano Simón y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro). (Juan 1:41 y 42). ¡Qué hermoso! ¡Absolutamente precioso! Quisiera Dios que cada uno de nosotros sea como Andrés. Cuando hallamos al Señor Jesús, ¡que vayamos inmediatamente a los otros miembros de nuestra familia para compartir con ellos las buenas nuevas!

Recuerde que Noé construyó el arca para salvar a su familia (Hebreos 11:7). Si queremos ser como Noé, nada sería demasiado costoso, ni difícil, ni pérdida de tiempo para que no salvemos a nuestras familias.

¿ESTÁ UD. PREPARADO PARA LA VENIDA DEL ESPOSO?

No hay duda de que el Señor Jesús es el esposo. Juan el Bautista dijo acerca de él: “Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo; más el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:28-30).

Cuando el Señor Jesús ascendió al cielo, dos hombres con vestidos blancos aparecieron al lado de los apóstoles y dijeron: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11).

La pregunta es, ¿estamos listos para la venida de Cristo? ¿Está Ud. como la esposa de Cristo esperando el regreso del esposo?

Nadie sabe exactamente cuando el Señor Jesús va a regresar. ¡Por eso tenemos que estar listos todo el tiempo!

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:1-3).

¡El Señor Jesús contestó estas preguntas! El templo judío fue destruido por Tito, el general romano, en el año 70 d. de C. El Señor Jesús dijo a sus discípulos que podrían ver la venida de este día y huir a los montes. Lo contado por Lucas también es claro: “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado” (Lucas 21:20).

Pero como ya hemos dicho, ningún hombre sabe cuándo vendrá otra vez el Señor Jesús. Él dijo: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mateo 24:36).

También ya hemos dicho que la genialidad de esta estrategia es que causa que todos los creyentes en Cristo estén listos todo el tiempo. El Señor Jesús dijo: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir nuestro Señor” (Mateo 24:42).

“Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le

halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24:44-51).

La venida de Cristo también es semejante a las diez vírgenes esperando al esposo: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mateo 25:1-13).

NOSOTROS PODEMOS ESTAR PREPARADOS

“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de la fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos,

vivamos juntamente con él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis” (1 Tesalonicenses 5:1-11).