EL JUSTO POR SU FE VIVIRÁ
EL JUSTO POR SU FE VIVIRÁ
“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4).
Hay dos tipos de personas en el mundo:
- Los que dependen de sí mismos, y los que dependen de Dios.
- Los que dependen de sí mismos “se enorgullecen”, y no son “rectos”.
- Los que dependen de Dios son “justos” por lo que “creen”.
Reconocer a Dios es la clave de una vida piadosa. El salmista dijo: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmo 14:1). La palabra hebrea traducida como “necio” es nabal. Esto se refiere a alguien que es “descaradamente inmoral”. Como sabemos, este era el nombre del marido perverso de Abigail (1 Samuel 25:3). Este tipo de necio es “descaradamente inmoral” porque “en su corazón” cree que no hay Dios para castigarle. Esto describió a los judíos perversos que rechazaron el mensaje de Habacuc. Ellos adoraban a ídolos y eran “descaradamente inmoral” porque “en sus corazones” no creyeron que Dios los castigaría. ¡Estuvieron equivocados! ¡Sí, Dios los castigó! Habacuc les advirtió: “Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos, porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas” (Habacuc 1:5 y 6). El castigo de Judá sería severo. Los babilonios eran “crueles y presurosos”. “Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos” (Habacuc 1:8). Como estos depredadores viciosos, los babilonios serían despiadados.
Los “justos” hicieron lo que era correcto porque creyeron. “Creían” a Dios y no querían ser castigados. Aun un caballo o un mulo puede aprender a obedecer en vez de ser castigado (Salmo 32:9). Si obedecemos y nos aferramos a la Palabra, somos salvos. De otro modo, hemos creído en vano (1 Corintios 15:2).
Habacuc enumeró 5 categorías distintas de pecadores que serían castigados por Dios. Escribió:
- “¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo!” (Habacuc 2:6).
- “¡Ay del que codicia injusta ganancia!” (Habacuc 2:9).
- “¡Ay del que edifica la ciudad con sangre!” (Habacuc 2:12).
- “¡Ay del que da de beber a su prójimo!” (Habacuc 2:15).
- “¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate!”
(Habacuc 2:19).
¡LO QUE CREEMOS HACE LA DIFERENCIA EN CÓMO NOS COMPORTAMOS! ¡ESOS JUDÍOS PODRÍAN HABER EVITADO EL CASTIGO SI SOLAMENTE HUBIERAN CREÍDO A DIOS Y HUBIERAN “VIVIDO POR LA FE”!
El hecho de que los justos por la fe vivirán se repite tres veces en las Escrituras del Nuevo Testamento.
- “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe,
como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).
- “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente,
porque: El justo por la fe vivirá” (Gálatas 3:11).
- “Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma”
(Hebreos 10:38).
- ¡SI EL PUEBLO DE JUDÁ HUBIERA “CREÍDO” A DIOS, SE HABRÍA
ARREPENTIDO!
- ¡YA QUE NO VIVIERON POR LA FE, NO SE ARREPINTIERON!
- “El justo por su fe vivirá” es una verdad universal. ¡No solamente se aplica a
Judá, sino a los romanos, a los gálatas, a los hebreos, y a todos!
¡EL PUEBLO DE NÍNIVE “POR LA FE” VIVIÓ PORQUE CREYÓ A JONÁS Y SE ARREPINTIÓ!
- La ciudad de Nínive era malvada y su maldad había subido delante de Dios
(Jonás 1:2).
- Dios envió a Jonás a predicar a esa ciudad malvada y él proclamó: “De aquí a
cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4).
- No obstante, el rey “creyó” a Jonás y proclamó este decreto: “Hombres y
animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?” (Jonás 3:7-9).
- “Y vi Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino: y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo” (Jonás 3:10).
- ¡LO QUE “CREYERON” LES DIO VIDA PORQUE “EL JUSTO POR SU FE
VIVIRÁ”!
¡LA ADVERTENCIA DE HABACUC TAMBIÉN SE APLICA UNIVERSALMENTE!
- Amós dijo: “No hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a
sus siervos los profetas” (Amos 3:7).
- ¡Dios no destruye a nadie sin advertirle!
- Por eso, Dios envió al profeta Habacuc para advertir a Judá.
- No obstante, la advertencia de Dios es solamente provechosa si la persona la cree.
- Habacuc advirtió a los judíos que Dios iba a castigarlos, pero no lo “creyeron”. El
dijo: “Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aún cuando se os contare, no la creeréis” (Habacuc 1:5).
- Pablo dio esta advertencia: “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que
por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo el que cree. Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:
Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; porque yo hago una obra en vuestros días, obra que no creeréis, si alguien os la contare” (Hechos 13:38-41).
- ¡Es aplicable hoy la misma advertencia!
- SI UD. NO ES CRISTIANO, ¡CONSIDERE, POR FAVOR, QUE POR MEDIO DE
ESTE ESTUDIO, DIOS PUEDE ESTAR ADVIRTIÉNDOLE!
- ¡No somos Dios! ¡Somos mortales y algún día moriremos y nos enfrentaremos a
Dios en el juicio! ¡No formamos el universo! ¡No tenemos el derecho de ignorar los mandamientos de nuestro Creador! ¡No tenemos el derecho de esperar que Dios se aleje y que nos permita que nos sentemos sobre su trono! ¡Dios no necesita arrepentirse, pero nosotros, sí!
- Si no hay Dios, no importa lo que creemos. Si hay un Dios, lo que creemos sí es
de significado eterno.
- ¡HAY UN DIOS Y NECESITAMOS CREERLE Y ARREPENTIRNOS!
- “El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será
quebrantado, y no habrá para él medicina” (Proverbios 29:1).
- Si elegimos ignorar a las advertencias de Dios, no debemos estar sorprendidos si
“de repente somos quebrantados”.
¡HABACUC VIVÍA POR LA FE! POR ESO, NO IMPORTA LO QUE SUCEDÍA, HABACUC DECIDIÓ A GOZARSE EN EL SEÑOR Y ESTAR FELIZ EN DIOS, SU SALVADOR!
¡Habacuc creyó a Dios tal como Job! Job no entendió todo lo que le sucedía, pero siempre creía a Dios y nunca dudó de su bondad. De hecho, Job dijo: “Aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15).
¡Habacuc tenía este mismo tipo de fe! Él tampoco entendió todo lo que sucedía, pero esto no le importó. Su fe en Dios era tan fuerte que estaba feliz creyendo que Dios podía hacer cualquier cosa que quería. Por favor, considere el testimonio de Habacuc:
“Oí y se conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios; pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Habacuc 3:16-19).
¡HABACUC VIVÍA POR FE!
¿Y USTED?