EL JUICIO
EL JUICIO
“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Pedro 4:17 y 18).
Es triste darse cuenta de que no todos los que dicen ser cristianos son realmente salvos. ¡No es “fácil” ser salvo! Por eso Pedro advirtió: “Y si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?” El Señor Jesús lo dijo así: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23). ¡Sí! No es fácil que sean salvos los justos. ¡Sí! ¡El juicio comenzará por la casa de Dios!
Pablo lo dijo de esta manera: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron” (1 Corintios 10:1-6).
El día 19 de abril del año 1912, el barco RMS Titanic embarcó en su viaje inaugural desde Southampton, Inglaterra a la ciudad de Nueva York. Ese barco de lujo fue diseñado con compartimentos sellados contra el agua que podrían ser aislados en caso de una emergencia. Esta característica llevó a muchos a creer que el barco era insumergible. Un marinero anónimo afirmó que “ni siquiera Dios mismo podría hundir este barco”. Como sabemos, se hundió con 2,223 pasajeros a bordo. A las 11:40 p.m. del día 14 de abril del año 1912 el barco chocó contra un témpano de hielo a una velocidad de 48 km. por hora. En menos de 3 horas después el Titanic desapareció bajo las olas a las 2:20 a.m. del día 15 de abril del año 1912. El viaje inaugural del Titanic duró solamente 4 días, 17 horas, y 30 minutos. 1,517 personas murieron esa noche y muchas de ellas podrían haberse salvado si se hubieran dado cuenta del peligro. Creer que el Titanic era insumergible fue fatal para muchos. El Titanic tenía solamente 20 botes salvavidas y no tenían capacidad suficiente para todos. No obstante, por lo menos pudieron haber acomodado a 1,178 personas. ¡Recuerde! Era una noche fría y dentro del barco era cálido y cómodo. Un boleto de primera clase costó US$400 que hoy en día sería unos US$5,000. Esos pasajeros eran personas ricas. Estaban acostumbradas al lujo y a la seguridad. Habían pagado un alto precio y les habían prometido un viaje seguro. Sin duda, muchas de esas personas creían que merecían el calor y la “seguridad” por la cual habían pagado. Consecuentemente, algunos de los botes salvavidas se alejaron del Titanic con la mitad de su capacidad. Uno con capacidad para 40 personas salió del barco con solamente 12 pasajeros. Como ya hemos dicho, creyendo que el barco era insumergible era un error fatal. Lo mismo es cierto con las personas de hoy en
día que creen que son salvas pero son perdidas. Podrían tener sus nombres inscritos en el libro de una iglesia terrenal, pero sus nombres tienen que ser inscritos en el libro de la vida del Cordero (Lucas 10:20 y Apocalipsis 13:8).
¡El Señor Jesús hizo todo lo que pudo para advertirnos a ser diligentes!
•
Advirtió: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13 y 14).
•
También dijo: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar y no podrán” (Lucas 13:24).
•
El Señor Jesús también advirtió que el reino era semejante a 10 vírgenes. La mitad de ellas no se salvaron (Mateo 25:1-13).
•
El Señor Jesús dijo que el reino también era como un hombre que iba a viajar y les encargó a sus siervos sus bienes. Como sabemos, no todos eran fieles. El hombre que no hizo nada con lo que estaba encargado fue condenado por ser perverso y flojo (Mateo 25:14-30).
•
El Señor Jesús también advirtió: “Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoje de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recojen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos” (Mateo 13:47-49).
•
El Señor Jesús no dijo que el “mundo” era como una red echada en el mar, sino dijo que el “reino de los cielos” era como una red echada en el mar.
•
¡Sí! El juicio comienza por la casa de Dios. ¡Tristemente, no todos los de la casa que dicen ser salvos realmente son salvos!
•
Pablo usó esta ilustración: “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorrup- tible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:25-27).
•
Note otra vez que la vida de un cristiano no es fácil. ¡No es un paseo casual, sino es una carrera!
•
Por eso Pablo advirtió: “Examínese para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” (2 Corintios 13:5, NVI).
•
¡Recuerde de nuevo nuestro texto! “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Pedro 4:17 y 18).
Esta verdad se ilustra en la familia del hijo pródigo (Lucas 15:11-31). El padre tenía dos hijos. El hijo menor se fue a un país lejano y allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. Cuando recapacitó, regresó a su hogar y su padre le dio la bienvenida e hizo una fiesta en su honor. ¡Obviamente fue salvado! ¡Esta es una buena noticia para los que se arrepienten! No obstante, existe la duda de si el hermano mayor fue salvo. El hijo mayor estaba enojado y rehusó celebrar la salvación de su hermano. Recuerde que las obras de la carne no son solamente el adulterio y la fornicación, sino también son enemistades y contiendas (Gálatas 5:19 y 20). Nuestro texto nos recuerda que el juicio comienza con la casa de Dios. Afortunadamente, Dios sabe todo y siempre juzgará correctamente, pero está claro en las Escrituras que los que no perdonan no pueden ser perdonados. El Señor Jesús prometió: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14 y 15). Si el hermano mayor no se arrepintió, perecerá (Lucas 13: 3 y 5).
La buena noticia es que mientras nosotros tenemos vida, habrá la oportunidad de arrepentirnos. ¡Recuerde! “¡Hoy es el día de salvación!” (2 Corintios 6:2, NVI). Mientras tenemos vida, no es demasiado tarde para prepararnos para el juicio. ¡Dios está de nuestro lado! ¡Él verdaderamente quiere que seamos salvos! Él ha provisto todos los recursos para asegurar nuestra salvación. “Todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (1 Corintios 3:21-23).
¿NOS IMPORTA?
Es fácil sentirse indefenso en un mundo lleno de maldad. Mientras no podemos hacer “todo”, podemos al menos “preocuparnos” por la situación. La importancia de “preocuparnos” está claro en el libro de Ezequiel. Ezequiel era sacerdote y profeta (Ezequiel 1:3). No sólo condenó el pecado, sino hizo sacrificios para que los pecados pudieran ser perdonados. Para dejar claro por qué Israel estaba en cautividad en Babilonia, Ezequiel fue llevado en una visión a Jerusalén para ver las muchas abominaciones cometidas por el pueblo de Dios. La visión empezó en el templo. La abundancia de pecados que vio están descritos en detalle vívido en el capítulo 8 del libro de Ezequiel. Cada vez que Ezequiel miró en una dirección diferente, vio algo peor de lo que había visto antes. ¡Fue terrible! La visión concluyó en el atrio de adentro de la casa de Jehová donde 25 hombres dieron la espalda al templo de Jehová y adoraban al sol (Ezequiel 8:16).
El capítulo 9 de Ezequiel habla del juicio de Dios sobre aquellos pecadores. Ese juicio empezó en el santuario de Dios. Entonces, hombres con armas mortales pasaron por la ciudad para destruir a los pecadores. No obstante, un hombre con un tintero de escribano iba delante de ellos. Ese hombre uso una marca en las frentes de los hombres que gemían y que clamaron a causa de todas las abominaciones que se hacían. Los con la marca en sus frentes se salvaron y los demás fueron matados. La matanza incluía “viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres” (Ezequiel 9:6). Recuerde otra vez que ese juicio comenzó por el santuario de Jehová (Ezequiel 9:6).
Los que se salvaron aparentemente no podían corregir los pecados de otros. Pero por lo menos gemían y clamaban a causa de todas las abominaciones que había. ¿Gime y clama Ud. sobre las abominaciones que le rodean?
ARREPIÉNTASE
El mensaje de arrepentimiento no es sólo para los pecadores, sino es también para la iglesia. Como sabemos, la "familia de Dios” es solamente otra manera de describir a la iglesia (Efesios 3:15). La iglesia necesita arrepentirse. Por ejemplo, en los 7 mensajes a las iglesias en Asia, se mandó a 5 de esas iglesias a arrepentirse: (1) Éfeso --Apocalipsis 2:5; (2) Pérgamo – Apocalipsis 2:16; (3) Tiatira – Apocalipsis 2:21 y 22; (4) Sardis – Apocalipsis 3:3; (5) Laodicea – Apocalipsis 3:19. El arrepentimiento no fue una “sugerencia”, sino fue un “mandamiento”.
Los que rehusaron arrepentirse tendrían que enfrentar consecuencias graves.
•
Por ejemplo la iglesia en Éfeso; se le quitaría su candelero y dejaría de ser una iglesia si no se arrepintiera.
•
Si la iglesia en Pérgamo no se arrepintiera, el Señor Jesús lucharía contra ella con la espada de su boca (Apocalipsis 2:15).
•
Si los profetas falsos en Tiatira no se arrepintieran, Dios heriría de muerte a sus hijos (Apocalipsis 2:21-23).
•
Si la iglesia en Sardis no se arrepintiera, Dios vendría sobre ella como ladrón y no sabrá a a qué hora (Apocalipsis 3:3).
•
El Señor dijo a la iglesia en Laodicea: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19).
•
Por favor, ¡no desprecie la disciplina del Señor cuando él reprenda a Ud.! El Señor al que que ama, disciplina y azota a todo el que recibe por hijo (Hebreos 12:5 y 6).
Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, pero pocos han sido tan pecaminosos como el rey David. Además de sus otros pecados, ¡fue culpable de adulterio y asesinato! No obstante, al ser confrontado por sus pecados por el profeta Natán, ¡David se arrepintió! En gran agonía, confesó: “Pequé contra Jehová” (2 Samuel 12:13). Su arrepentimiento está claro en muchos pasajes. El Salmo 51 es solamente un ejemplo. En ese Salmo David escribió: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado, Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí” (Salmo 51:1-3).
David era un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22). ¿Es Ud.? Si es, ¿se arrepentirá de sus pecados? No hay ninguna razón que se pierde. ¡No deje que su orgullo sea un obstáculo! Hay 7 cosas que Dios aborrece y los ojos altivos es la primera en la lista (Proverbios 6:16-19). No deje que el orgullo sea un obstáculo a su arrepentimiento. “Es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos” (Romanos 13:11).
Pablo mismo, como David, no era demasiado orgulloso para arrepentirse. De hecho, dijo que Dios lo usó como ejemplo. Si un pecador como Pablo pudo arrepentirse y ser salvo, cualquiera puede arrepentirse y ser salvo. Por favor, considere: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna” (1 Timoteo 1:15 y 16).
“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Pedro 4:17 y 18).
____________
(Este estudio fue escrito por Boyce Mouton. ¡Los derechos no son reservados! Se puede reproducir todo este material o partes para la honra y gloria de Cristo y el avance de su reino.)