Boyce Mouton
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EL FUNDAMENTO ES JESUCRISTO

Boyce Mouton · 11 pages · 4,488 words

EL FUNDAMENTO ES JESUCRISTO

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).

¡Esto es a la vez sencillo y profundo! Enfáticamente, afirma que Jesucristo es el único fundamento para la unidad entre los creyentes. Por supuesto, la palabra “fundamento” es significativa. ¡Cualquier edificio sin fundamento no puede sostenerse! Así que los que intentan establecer la unidad sobre cualquier otro fundamento aparte de Jesucristo, están predestinados al fracaso. ¡Examinemos este versículo más cuidadosa- mente!

Había solamente una iglesia en Corinto. Pablo escribió dos cartas inspiradas a aquella iglesia. Ambas están dirigidas a “la iglesia de Dios que está en Corinto” (1 Corintios 1:2 y 2 Corintios 1:1). Como Ud. ya sabe, las dos cartas se encuentran ahora en la Biblia. ¡Son Sagradas Escrituras! Están inspiradas por Dios y son útiles para enseñar, para redargüir, para corregir, e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16). No obstante, las cartas de Pablo, aunque son inspiradas, no son el fundamento para la unidad. ¡El Señor Jesús es!

Pablo enfatizó que no debe haber divisiones en la iglesia. Él quería que los miembros de la iglesia estén unidos en mente y pensamiento. No obstante, él recibió la noticia que había divisiones en la iglesia. Algunos de ellos estaban reuniéndose alrededor de líderes humanos como Pablo, Apolos, y Cefas (1 Corintios 1:10-12).

Entre otras cosas, sus desacuerdos y divisiones demostraron la necesidad de madurez. Indicaba que eran mundanos y no espirituales. Consecuentemente, Pablo tuvo que tratarles como infantes y alimentarles con leche en vez del alimento sólido. Un problema era que su lealtad principal era a los hombres como Apolos y Pablo y no a Cristo. Nunca debe ser así (véase 1 Corintios 3:1-9). ¡Jesucristo siempre debe ser nuestra prioridad! Él es el fundamento, no Pablo, Apolos, Cefas, ni cualquier otro.

Es en este contexto que Pablo, un constructor experto, puso el fundamento. Aquel fundamento que puso era Jesucristo. Jesucristo es un buen fundamento porque Él es lo mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13:8). ¡El Señor Jesús es el fundamento de Dios para toda unidad, no sólo en Corinto, sino por todo el universo entero! Según Efesios 1:10, todo el universo fragmentado algún día será unido bajo una Cabeza, Cristo. ¡Sí! ¡Repetimos!: “. . . nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).

La iglesia de nuestro Señor Jesús se representa en la Biblia en una variedad de maneras. A veces es un reino y en otras ocasiones es una manada, etc. En el pasaje que sigue, la iglesia es una casa espiritual o templo. Por supuesto, la iglesia está compuesta

de personas. Así que es el pueblo que está construido como una casa espiritual sobre el fundamento de Cristo. Como Pedro más tarde escribiría: “vosotros también, como piedras vivas sed edificados como casa espiritual. . .” (1 Pedro 2:5). Pablo estuvo de acuerdo: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Corintios 3:16 y 17).

Algunas personas fundadas sobre el fundamento de Cristo son como oro, plata, y piedras preciosas. Otras son como madera, heno, y hojarasca. Cuando son probados por fuego, la madera, heno y hojarasca son consumidos por el fuego pero las piedras preciosas, no. Así que si algunos de los hermanos en Corinto cayeran al ser probados por fuego, predicadores como Pablo obviamente sufrirían pérdida, pero ellos mismos aún serían salvos (1 Corintios 3:12-15).

EL SEÑOR JESÚS ERA EL FUNDAMENTO DE LA UNIDAD ENTRE LOS APÓSTOLES

Después de una larga noche de oración, el Señor Jesús escogió a 12 hombres para ser sus discípulos. Eran: “Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor” (Lucas 6:14-16).

Estos 12 hombres eran como granos de arena sueltos hasta que siguieran al Señor Jesús. No obstante, aun cuando seguían a Cristo, no fue inusual que estaban en desacuerdo los unos con los otros como la noche antes del Calvario (Lucas 24:24-30). No obstante, mientras estuvieran de acuerdo con respecto al Señor Jesús, estaban aún unidos. Una diferencia dramática entre los apóstoles está ilustrada por Mateo, el publicano y Simón el Zelote. Mateo era un cobrador de impuestos quien recaudó dinero para los romanos mientras Simón era un zelote político que odiaba a los romanos y a los cobradores de impuestos. Por supuesto, ¡el fundamento de su unidad no era político, sino era Cristo! La política muy a menudo es divisiva. Mateo y Simón podrían haber estado en desacuerdo con respecto a la política, pero sí estaban de acuerdo con respecto al Señor Jesús. Por eso, estaban unidos. Lo mismo es cierto hoy. Personas de todas las perspectivas políticas pueden ser miembros de la familia de Dios mientras queden enfocadas en el Señor Jesús. El Señor Jesús es el fundamento de nuestra unidad y como ovejas acercándose al pastor, cuanto más nos acercamos al Señor Jesús, más nos acercamos los unos a los otros.

¿A QUIÉN DEBEMOS SEGUIR?

“Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos,

porque no nos seguía. Pero Jesús dijo: No se le prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es” (Marcos 8:38-40).

Es interesante notar que anteriormente en este capítulo los apóstoles mismos habían tratado echar fuera a un demonio de un joven, pero fracasaron. El padre del joven poseído por un demonio hizo claro esto al Señor Jesús: “. . . dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron” (Marcos 9:18).

No obstante, cuando aquel desconocido tuvo éxito en echar demonios, los discípulos lo criticaron. Note que el hombre que echó los demonios lo hizo en el nombre de Jesús. No pudieron criticarle por esto, sino lo criticaron porque “no nos seguía”.

Esto era el mismo problema que Pablo enfrentaba en Corinto. Algunos de los corintios daban prioridad a los líderes humanos como Pablo, Apolo, y Cefas. Por eso, estaban divididos. ¡La unidad verdadera viene cuando todos dan la prioridad al Señor Jesús y no a “nosotros”!

Supongamos, como ilustración, que tres misioneros llegan a una isla para evangelizar a los nativos. Cada misionero viene de una denominación distinta. Hay cientos de denominaciones, como Ud. sabe, y la mayoría de ellas creen en lo que dice la Biblia. Aunque los tres misioneros enseñan lo que dice la Biblia, no esté sorprendido Ud. cuando los convertidos siguen a sus líderes humanos y estén divididos en tres denominaciones distintas.

Pablo, tan espiritual como era, fue ofendido cuando los discípulos del Señor Jesús lo escogieron como su líder. Él escribió: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo” (1 Corintios 1:13). ¡Obviamente la respuesta fue “no”! Cristo es el fundamento de la unidad, no Pablo ni cualquier otro ser humano.

LA BIBLIA NO ES EL FUNDAMENTO

Decir que la Biblia no es el fundamento para la unidad suena como blasfemia. Como ya hemos dicho, la Biblia es inspirada por Dios para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia. Es una lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino (Salmo 119:105). Es difícil sobrevivir como seguidor de Cristo sin la Biblia. Como el Señor Jesús mismo dijo: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

Ciertamente, hay algo malo cuando un creyente no quiere saber lo que Dios ha dicho. Pedro lo dijo así: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién

nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3).

Para enfatizar que Cristo es el fundamento para la unidad, y no la Biblia, por favor considere lo siguiente:

La iglesia tuvo su principio en el primer día de pentecostés después de la resurrección de nuestro Señor. Comenzó con 3000 conversos de “todas las naciones bajo el cielo” (Hechos 2:5 y 41). Aquellos conversos no solamente estaban divididos por los idiomas diversos y las costumbres de sus países respectivos, sino también estaban divididos en sectas judías como los fariseos, saduceos, herodianos, etc. No obstante, todos aquellos creyentes, de todo el mundo, estaban unidos. Note: “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común” (Hechos 4:32). El fundamento de su unidad era el Señor Jesús. Por ejemplo, los fariseos y los saduceos no repentinamente estaban de acuerdo con respecto a sus diferencias doctrinales. Años después algunos de aquellos creyentes, aún se identificaban como fariseos (Hechos 14:5). No obstante, esas sectas judías no tuvieron que estar de acuerdo con respecto a la Biblia mientras estaban de acuerdo con respecto al Señor Jesús. Es nuestro acuerdo con respecto al Señor Jesús que nos hace últimamente de acuerdo con respecto a la Biblia. Por supuesto, ni una palabra de las escrituras del Nuevo Testamento estaba escrita en ese tiempo. El fundamento para la unidad de la iglesia de Jerusalén era el Señor Jesús. Tampoco fue unida por la Biblia la iglesia de Corinto. Muchos de los libros de la Biblia ni aun habían sido escritos cuando los corintios recibieron a Cristo. Se cree que el último libro de la Biblia era Apocalipsis que fue escrito alrededor del año 96 d. de C. por Juan el apóstol. Esto era aproximadamente 40 años después del tiempo cuando los corintios recibieron a Cristo. Mientras muchas congregaciones tenían porciones de la Biblia en esa época, ninguna iglesia del mundo tuvo la Biblia completa por muchas generaciones más. La compilación más antigua de nuestros 66 libros inspirados data solamente al cuarto siglo. En el año 21 del emperador Constantino (326-327 d. de C.), le ordenó a Eusebio que produzca cincuenta ejemplares de la Biblia. Se cree que los manuscritos sinaíticos y vaticanos fueron producidos en aquel tiempo. Como hemos dicho, no solo muchos “cristianos” no tenían una Biblia, incluso muchas “iglesias” no tenían una Biblia. Por supuesto, había más de cincuenta congregaciones en el mundo en aquel tiempo. Por eso, no es posible que la Biblia era el fundamento para su unidad, ¡el Señor Jesús lo era! Gutenberg inventó la prensa mil años después, alrededor del año 1440 d. de C. La Biblia fue la primera obra mayor que fue impresa con su prensa. No obstante,

aún hoy en día hay millones de cristianos que no tienen Biblias. Aún más significativo es el hecho de que otros millones más aún no tienen un lenguaje escrito. Todos los creyentes deben saber algunas cosas de la Biblia, pero nadie sabe todo en la Biblia. Tristemente, muchos de los que sí tienen Biblias, no las leen. Si lo duda, pregunte a la congregación donde Ud. adora al Señor para ver cuántos han leído la Biblia entera. Al enseñar a una clase de estudiantes de un instituto bíblico, les pregunté para ver cuántos de ellos habían leído la Biblia entera. Solamente alrededor de un tercio lo había hecho. De los que han “leído” la Biblia entera, no todos han “estudiado” la Biblia entera. De los que dicen que han estudiado la Biblia entera, si hay tales personas, ni uno de ellos entiende la Biblia entera. Los que “estudian” la Biblia, invariablemente, la estudian bajo la influencia de un maestro. De nuevo, no debemos estar sorprendidos cuando el estudiante llega a ser miembro de la misma denominación o hermandad del maestro. ESTO ES PRECISAMENTE EL TIPO DE UNIDAD QUE FUE CONDENADO POR PABLO. EL FUNDAMENTO PARA LA UNIDAD CRISTIANA NO ES MARTÍN LUTERO, JUAN CALVINO, NI JUAN WESLEY, COMO NO FUE PABLO, APOLOS, O CEFAS.

LA IGLESIA ES UNA FAMILIA

Pablo se refirió a los creyentes como “miembros de la familia de Dios” en Efesios 2:19 y como “familia” en Efesios 4:15. Jacob, también conocido como Israel, tuvo una de las familias más famosas de la historia. Tuvo 12 hijos y últimamente ellos llegaron a ser la nación de Israel. Por favor, note que a pesar de que estos 12 hijos pertenecían a la misma familia y tenían el mismo padre, aún eran diferentes entre sí.

Rubén era impetuoso como las aguas (Génesis 49:4). Simeón y Leví eran hermanos cuyas armas eran armas de iniquidad (Génesis 49:5). Judá era como cachorro de león (Génesis 49:9). Zabulón habitaría en puertos de mar y sería como puerto de naves (Génesis 49:13). Isacar era como asno fuerte que se recuesta entre los apriscos (Génesis 49:14). Dan sería como serpiente junto al camino (Génesis 49:17). Las hordas atacarían a Gad, pero él las atacaría por la espalda (Génesis 49:19 NVI). Neftalí era como cierva suelta que pronunciaría dichos hermosos (Génesis 49:21). José era como rama fructífera junto a una fuente cuyos vástagos se extienden sobre el muro (Génesis 49:22). Benjamín era como lobo arrebatador (Génesis 49:27).

Aunque estos 12 hijos eran todos diferentes, todos pertenecían a la misma familia

porque tenían el mismo padre. Jacob y Esaú eran gemelos pero aún eran dramáticamente distintos. Jacob era varón quieto que habitaba en tiendas pero Esaú era rubio y todo velludo como una pelliza (Génesis 25:24-28). No obstante, el hecho de que tenían el mismo padre los hizo hermanos. Es normal que los miembros de una familia sean distintos. Invariablemente, algunos son jóvenes y otros son mayores. Los bebés tienen que ser enseñados y a veces los mayores son demasiado seniles para ser enseñados. No obstante, esto no los excluye de ser miembros de la misma familia. Algunos niños aun nacen minusválidos, pero si tienen el mismo padre aún son hermanos. Cuando llegamos a ser cristianos, Dios es nuestro Padre (Gálatas 3:20). Como

Dios es también el Padre del Señor Jesús, esto nos hace hermanos del Señor Jesús. El Señor Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos, sin tomar en cuenta lo débil e ignorante que seamos, porque todos tenemos el mismo Padre (Hebreos 2:11 y 12).

DOS ADÁNES

Pablo hizo recordar a los corintios que hay dos Adánes (1 Corintios 15:45-49). El primer Adán era un hombre en la huerta de Edén. Inició una familia física que incluye todos en la tierra. Todos de la familia humana pueden trazar su linaje físico desde el primer Adán. ¡En Adán todos mueren! El postrer Adán es el Señor Jesús. Él inició una familia espiritual. Todos de la familia espiritual de Dios pueden trazar su linaje espiritual al Señor Jesús. En Cristo, todos serán vivificados (1 Corintios 15:22).

¿Cómo podemos discernir cuáles hijos pertenecen al Señor Jesús? Según los estadísticos citados por Talon Medical Limited, 7 bebés de cada mil están temporal o permanentemente cambiados con otros bebés al nacer. La solución a este problema es sencilla. Una prueba ADN puede determinar quién es el padre del niño. Lo mismo es cierto con respecto a los hijos de Dios. Podemos ser identificados por nuestro ADN espiritual. Quizás esto sea a lo que Pablo se refería al usar la palabra “imagen” para describir la diferencia entro los hijos de Adán y los hijos de Dios. “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:49). Los Hijos de Dios tienen su “imagen”. Los que son salvos son “renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). Cada semilla tiene su propia ADN así como la “simiente” de Dios. Cuando nacemos de nuevo de la simiente de Dios, ¡no debemos estar sorprendidos que llevamos la imagen de Dios!

La palabra traducida “imagen” en 1 Corintios 15:49 es la palabra griega eikon. Se encuentra 23 veces en las escrituras del Nuevo Testamento. Es la origen de la palabra

inglesa “icon” que hoy se usa para referirse a una “imagen” en la pantalla de un computador. Las Escrituras enseñan que el Señor Jesús es la “imagen” del Dios invisible (Colosenses 1:15). ¡Qué sencillo! ¡Qué profundo! ¡Cuando hace “clic” en el Señor Jesús, obtiene a Dios! ¡El ADN del Señor Jesús es el mismo ADN de Dios porque Dios es Su Padre! Así que ¡el Señor Jesús es la “imagen” del Dios invisible! Cuando nacemos de nuevo, la “imagen” de Dios también está dentro de nosotros. ¡Su simiente contiene su ADN y es pasado a nosotros cuando nacemos de nuevo!

Juan, en su primera epístola, nombra seis características de los que somos nacidos de Dios:

“Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él” (1 Juan 2:29). “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Juan 3:9 y 10). “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo el que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:7 y 8). “Todo el que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos” (1 Juan 5:1 y 2). “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4). “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:18 y 19). ¡DEMOSTRAMOS QUE SOMOS LOS HIJOS DE DIOS, NO POR LO QUE “DECIMOS”, SINO POR “QUIÉNES SOMOS” Y LO QUE “HACEMOS”!

EL PACTO ANTIGUO Y EL PACTO NUEVO

Nuestra transformación a la imagen del Señor Jesús involucra el “nuevo pacto”. Por favor, considere:

“Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la

casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Hebreos 8:7-12).

EL ANTIGUO PACTO

El antiguo pacto era los diez mandamientos. ¡Dios lo dijo! He aquí lo que dijo Dios a Moisés: “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra” (Deuteronomio 4:13). Dios hizo ese pacto con su pueblo el día cuando los tomó de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Eso no era cuando la mayoría de los libros de la Biblia hebrea habían sido escritos, sino era cuando el pueblo de Dios recibió “su pacto”, los diez mandamientos. Después de hablar Jehová, “no añadió más” y escribió los diez mandamientos en dos tablas de piedra, las cuales dio a Moisés (Deuteronomio 5:22). Los diez mandamientos fueron puestos en un envase llamado “el arca del testimonio” (Éxodo 25:16). Cuando los diez mandamientos fueron dados, murieron 3000 hombres (Éxodo 32:28). Pablo correctamente llamó ese pacto escrito en piedra un “ministerio de muerte” (2 Corintios 3:7). Dios mismo encontró algo defectuoso con respecto a ese primer pacto. Por eso, decidió escribir un segundo (Hebreos 8:7). Las dos mujeres de Abraham y sus hijos figurativamente representan los dos pactos (Gálatas 4:24). Agar e Ismael representan esclavitud y el antiguo pacto dado en el monte Sinaí (Gálatas 4:24 y 25). Ismael creó polémica y hostilidad (Génesis 16:11 y 12). Los diez mandamientos también crean polémica. Cada uno de los diez mandamientos tiene que ser interpretado. Por eso, el antiguo pacto era polémico. Por ejemplo, el mandamiento número 4: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxodo 20:8). ¡Por 3500 años los eruditos han discutido sobre lo que se puede hacer en el día de reposo y aún no están de acuerdo! Esa es una de las razones que el antiguo pacto era como Ismael.

“Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo” (Hebreos 8:7).

EL NUEVO PACTO

De propósito, el nuevo pacto no fue diseñado como el antiguo pacto. Cuando el antiguo pacto fue dado, 3000 hombres murieron. Cuando el nuevo pacto fue dado ¡3000 personas fueron salvos! (Hechos 2:41). El nuevo pacto no fue escrito con tinta ni escrito en piedras. Fue escrito en el corazón humano (Hebreos 8:10; 2 Corintios 3:2 y 3). El antiguo pacto era externo. Intentó “conformar” a las personas mediante leyes impuestas desde afuera. El nuevo pacto es interno y “transforma” a las personas mediante leyes escritas internamente (Romanos 12:2). El antiguo pacto tuvo que ser enseñado a la gente para que conociera al Señor. El nuevo pacto es distinto al primero, en que hay que enseñar a la gente antes de que puedan recibirlo. El antiguo pacto, como Ismael, vino de manera ordinaria. El nuevo pacto, como Isaac, requiere un milagro (Gálatas 4:23). El antiguo pacto trae esclavitud mientras el nuevo pacto trae libertad (Gálatas 4:26 y 27). El antiguo pacto fue escrito por la mano de Dios en tablas de piedra. ¡El nuevo pacto está escrito por Dios en las mentes y los corazones de los creyentes! El nuevo pacto transforma a nosotros tanto que llegamos a ser “nuevas criaturas”. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). No importa si Ud. es judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer, cuando nacemos de nuevo llegamos a ser hijos de Dios. Como hijo de Dios, podemos recibir el ADN de Dios. Dios escribe este nuevo pacto en nuestra mente y nuestro corazón y llegamos a formar parte de la familia de Dios que es la iglesia. LA ORACIÓN DEL SEÑOR JESÚS Juan 17:1-26 es la oración más larga del Señor Jesús que se encuentra en la Biblia. La oró la noche antes del Calvario. Está dividida en tres partes. Primero, el Señor Jesús oró por sí mismo (versículos 1-5). Segundo, el Señor oró por sus discípulos (versículos 6-19). Finalmente, oró por todos los creyentes (versículos 20-26). He aquí, lo que el Señor Jesús oró por todos los creyentes (versículos 20-26): “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos, sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para

que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y estos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos (Juan 17:20- 26). Por favor, ¡note que la unidad de los creyentes era la prioridad del Señor Jesús en esa oración! También note por favor la relación entre la unidad de los creyentes y la evangelización del mundo. El Señor Jesús oró que seamos “uno” “para que el mundo crea”. ¡Obviamente, hay una relación entre la iglesia dividida y los millones que no creen! La World Christian Encyclopedia (Prensa de la Universidad Oxford, segunda edición, 2001) dice que hay 33,000 denominaciones “cristianas”. Wikipedia dice que hay 1,100 denominaciones distintas. World Christian, en su base de datos, dice que hay 9000. No es necesario que haya un número exacto de denominaciones porque que ¡si haya solamente dos divisiones en el cuerpo de Cristo, esto sería una división demasiado! ¡Hay sólo un cuerpo del cual Cristo es la cabeza! “. . . con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:6). “. . . CRISTO EN VOSOTROS, LA ESPERANZA DE GLORIA, A QUIEN ANUNCIAMOS, AMONESTANDO A TODO HOMBRE, Y ENSEÑANDO A TODO HOMBRE EN TODA SABIDURÍA, A FIN DE PRESENTAR PERFECTO EN CRISTO JESÚS A TODO HOMBRE; PARA LO CUAL TAMBIÉN TRABAJO, LUCHANDO SEGÚN LA POTENCIA DE ÉL, LA CUAL ACTÚA PODEROSAMENTE EN MÍ” (COLOSENSES 1:27-29). “PORQUE NADIE PUEDE PONER OTRO FUNDAMENTO QUE EL QUE ESTÁ PUESTO, EL CUAL ES JESUCRISTO” (1 CORINTIOS 3:11). _____________

Este estudio fue escrito por Boyce Mouton. ¡Los derechos no son reservados! ¡Puede ser usado, sin alteraciones, total o parcialmente, para la gloria de Cristo y el avance de su reino!