Boyce Mouton
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EL DOLOR Y EL PADECIMIENTO

Boyce Mouton · 7 pages · 3,113 words

EL DOLOR Y EL PADECIMIENTO

¡Si Ud. sueña con una vida sin dolor, ese sueño puede resultar ser una pesadilla! GARD es un centro de información acerca de las enfermedades genéticas y raras. En su sitio web nos informan de una enfermedad rara conocida como “insensibilidad congénita al dolor”. Ellos presentan un resumen de esta enfermedad así: Insensibilidad congénita al dolor es una condición presente desde el nacimiento que inhibe la habilidad de sentir el dolor físico. Individuos con esta enfermedad no pueden sentir el dolor en ninguna parte de su cuerpo. Con el tiempo, esta inhabilidad de sentir el dolor puede causar una acumulación de heridas y problemas de salud que podrían afectar cuánto tiempo viven.

Cuando yo era muchacho, asistí a una escuela primaria en Tulsa, Oklahoma en los EUA. Un buen amigo, Jay Frank Dial, era un año mayor que yo. Jay, desde la edad de 9 años, sufrió de una enfermedad conocida como “mielitis transverso” y pasó el resto de su vida en una silla de ruedas. Estaba paralizado de la cintura hacia abajo y no podía sentir ningún dolor ni en las piernas ni en los pies. En una ocasión, pasó por encima de un calentador de piso y sufrió quemaduras graves en sus piernas. Ya que no sentía ningún dolor, no se dio cuenta de las quemaduras hasta que olió su propia carne quemada.

Jay llegó a ser un experto en la construcción de modelos prototipos y trabajó por las firmas de aviación Vought y Bell Helicopter. Sus muchos libros sobre los aviones de la segunda guerra mundial están disponibles de una variedad de proveedores. Tristemente, falleció en el año 1993. ¡La lección es que su inhabilidad de sentir el dolor no fue una bendición!

Muchos leprosos también pierden la habilidad de sentir el dolor. Por ejemplo, un leproso puede pisar un clavo sin darse cuenta. Por supuesto, esta herida se puede infectar y resultar en la muerte. También hay ocasiones cuando los dedos de los leprosos han sido comidos por ratas cuando dormían. Ya que no sienten el dolor, muy a menudo no saben lo que está sucediendo.

PEDRO Y LOS PADECIMIENTOS DEL SEÑOR JESÚS

Después de confesar que el Señor Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16), se nos dice: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar el tercer día.” Esta notica era una sorpresa a Pedro, ya que en ese momento él se oponía al dolor y al sufrimiento. “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mateo 16:21-23).

Por favor, enfoque su energía mental y espiritual en estas palabras del Señor Jesús. Es obvio que Dios no se oponía al padecimiento, ya que lo ordenó. ¡De hecho,

era Satanás el que se oponía al padecimiento! Las siguientes palabras del Señor Jesús involucró a cada discípulo tomando una cruz. Por supuesto, una cruz es la esencia misma del padecimiento. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:24 y 25). Las cruces no son solamente algo de que cantamos, sino son para causar la muerte. Las cruces no son diseñadas para ser convenientes o cómodas, sino son diseñadas como instrumentos de tortura y muerte. La idea misma de tomar una cruz involucra dolor y padecimiento.

En los siguientes versículos, note como el Señor Jesús asocia nuestro presente “padecimiento” con nuestra “recompensa eterna”: “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16:26 y 27).

PEDRO APRENDIÓ QUE EL PADECIMIENTO PUEDE SER BUENO

Mientras se puede citar otras Escrituras, ilustramos el cambio de pensar de Pedro con respecto al sufrimiento al referirnos a su primera carta. Esta carta inspirada que fue enviada “a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia del Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociado con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas” (1 Pedro 1:1 y 2).

  • Es un hecho de que los elegidos de Dios sufrían, y recibían gracia al mismo

tiempo.

  • Pedro reconoció que fueron afligidos en diversas pruebas, pero esto no era malo porque su fe estaba siendo sometida a prueba como el oro es sometido a fuego para purificarlo (1 Pedro 1:6 y 7).
  • El Espíritu de Cristo predijo los padecimientos de Cristo y la gloria que seguirían

(1 Pedro 1:11). Note que Cristo dio el ejemplo, que debemos seguir sus pasos (1 Pedro 2:21).

  • “Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia

delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:19-23).

  • “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el

bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurado sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados. el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:13-18).

  • “Puesto que Cristo ha padecido por vosotros en la carne, vosotros

también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado” (1 Pedro 4:1).

  • “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha

sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (1 Pedro 4:12-19).

  • “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también

con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada” (1 Pedro 5:1).

  • “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en

Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos” (1 Pedro 5:10 y 11).

  • Como sabemos, el Señor Jesús dijo a Pedro que él también sufriría (Juan 21:18 y

19).

POR LAS PUERTAS HECHAS DE PERLAS

Es significativo que las puertas de la ciudad santa son hechas de perlas: “Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla” (Apocalipsis 21:21).

Como sabemos, las perlas se forman como resultado del dolor. Las perlas se forman cuando un pequeño irritante como un grano de arena entra a la concha de una ostra. El irritante causa dolor y padecimiento y la ostra emite una sustancia para protegerse del dolor. Esa sustancia transforma el grano de arena sin valor en una perla de gran valor. ¡Esto es precisamente lo que Dios hace para los creyentes!

¡Dios puede hacer las puertas como quiere! No obstante, ¡es significativo que Dios eligió hacer las puertas a la ciudad santa de perlas!

¡Recuerde, por favor, que Dios tiene un propósito al dar el dolor!

EL TESTIMONIO DE PABLO

Pablo fue apartado desde su nacimiento para ser apóstol a los gentiles (Gálatas 1:15 y 16). Después de su confrontación cegadora con Cristo en el camino a Damasco, el Señor envió a un hombre que se llamaba Ananías para ponerle las manos y para restaurar su vista. “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:15 y 16). ¡Desde el principio mismo de su servicio a Cristo, Pablo sabía que tendría que sufrir!

  • La persecución de Pablo comenzó en Damasco cuando los judíos conspiraron

matarle (Hechos 9:23). Aun el gobernador ordenó su arresto, pero Pablo escapó cuando fue bajado en un canasto por una ventana del muro (2 Corintios 11:32 y 33).

  • Cuando Pablo fue a Jerusalén, los judíos griegos trataron de matarle (Hechos

9:28-30).

  • En su primer viaje misionero, Pablo fue expulsado de Antioquía en Siria y de

Iconio (Hechos 13:50—14:7).

  • En Listra, Pablo fue apedreado y dejado como muerto (Hechos 14:19 y 20).
  • Pablo comparó su padecimiento con el de sus detractores al escribir: “¿Son

ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed,

en muchos ayunos, en frio y desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias” (2 Corintios 11:23-28).

  • Pablo advirtió a Timoteo: “Pero tú has seguido mi doctrina, conducta,

propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:10-12).

  • No obstante, Pablo no se quejó con respecto a su padecimiento, sino se glorió por

ello: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:1-5).

LOS VIVOS Y LOS MUERTOS

Note, por favor, que la cosa misma que causa que un árbol crezca, destruirá a un árbol que ha sido cortado. Un árbol vivo necesita sol y lluvia. El Señor Jesús contó una parábola acerca de un árbol que también necesitaba abono (Lucas 13:6-9). No obstante, una tabla de un árbol expuesta al sol, la lluvia, y el abono no durará por mucho tiempo. La lección es que el padecimiento que causó gozo para Pablo, destruirá a alguien que no está arraigado y cimentado en Cristo (Efesios 3:17). Si se planta una semilla en la tierra, el agua, el sol, y el abono la causarán crecer. Si se planta un reloj en la tierra, el agua, el sol, y el abono lo destruirá.

MILAGROS DE SANIDAD

El Señor Jesús es un sumo sacerdote fiel y misericordioso que está lleno de compasión. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:15 y 16).

Las Escrituras están llenas de ejemplos de milagros que el Señor Jesús hizo porque era compasivo. Tuvo compasión de los enfermos (Mateo 14:14), de los leprosos (Marcos 1:41), de los hambrientos (Marcos 6:34-42), de una viuda cuya único hijo había muerto (Lucas 7:13), etc. No obstante, cuando Pablo rogó al Señor tres veces para que le quitara el aguijón en su carne, el Señor respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto de buena gana me gloriaré

más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

¿No tuvo el Señor compasión de Pablo? ¡POR SUPUESTO QUE SÍ! ¡EL SEÑOR JESÚS AMA A TODOS! ¡EL SEÑOR JESÚS NUNCA DEJARÁ SER TENTATADO A NADIE MÁS DE LO QUE PUEDE SOPORTAR (1 Corintios 10:13). NOTE, POR FAVOR, QUE AUNQUE EL AGUIJÓN EN LA CARNE DE PABLO ERA UN MENSAJERO DE SATANÁS, DIOS USÓ EL PADECIMIENTO DE PABLO PARA VENCER A SATANÁS!

Pablo dijo triunfantemente: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:9 y 10).

No hay duda de que el Padre amaba al Señor Jesús. Vez tras vez se nos dice que el Padre amaba al Hijo (Juan 3:35; 5:20; 10:17; 15:9; Mateo 3:17; 17:5; Marcos 1:11; 9:7; 12:6; Lucas 3:22; etc.). No obstante, a pesar del amor del Padre por el Señor Jesús, aún tuvo que padecer. De hecho, fue por el gozo puesto delante de él que sufrió la cruz. Por eso “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:2 y 3).

CONTANDO EL COSTO

“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas” (Lucas 9:57). Desgraciadamente, ese hombre no sabía a donde iba el Señor Jesús. De hecho, el Señor Jesús iba a Jerusalén para padecer y morir. Entonces “le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Lucas 9:58).

El precio que tenemos que pagar para seguir al Señor Jesús no es 10%, sino es 100%. El Señor Jesús explícitamente explicó esto en Lucas 14:26. Para seguir al Señor Jesús, debemos amarle más que amamos a nuestro padre o madre, mujer o hijos, hermanos o hermanas o aun nuestra vida. Cualquiera que no tome su cruz, no puede seguir al Señor Jesús.

El Señor Jesús continuó: “¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide

condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:28-33).

William Borden era heredero de un vasto patrimonio de la compañía Borden que fue fundada en el año 1857. Llegó a ser el más grande proveedor de productos lácteos en los EUA. No obstante en vez de vivir una vida de lujo y descanso, eligió ser misionero y murió por la causa de Cristo en una tierra extranjera. Había escrito las siguientes palabras en la parte de atrás de su Biblia: “Sin reservas” – “Sin volver atrás” – “Sin remordimientos”.

Ahora William Borden sabe que el apóstol Pablo tenía razón cuando escribió: “Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).

Nosotros también podemos tomar parte en la gloria que será revelada en nosotros, y algún día, Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Además, viviremos para siempre en una tierra donde no hay muerte, ni lágrimas, ni dolor. Las primeras cosas han dejado de existir y el tiempo de dolor y padecimiento han desaparecido para siempre (Apocalipsis 21:4).