EL DÍA DE REPOSO (SÁBADO) E ISRAEL
EL DÍA DE REPOSO (SÁBADO) E ISRAEL
“Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico” (Éxodo 31:12 y 13).
- Note que Moisés habló a los hijos de Israel diciéndoles “vosotros guardaréis mis
días de reposo”. El día de reposo era señal entre Jehová y los israelitas por muchas generaciones.
- Después de señalar que cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente
moriría, Moisés repite: “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” (Éxodo 31:16 y 17).
INDICACIONES QUE EL DÍA DE REPOSO ERA EXCLUSIVAMENTE PARA ISRAEL
- Nos dice en Génesis que: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que
hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:2 y 3). La palabra hebrea que es traducida como “reposo” es shabbar que quiere decir “reposar” o “descansar”.
- Sabemos que Dios descansó en el séptimo día, y podemos “suponer” que Adán y
los otros patriarcas también descansaron en el séptimo día, pero la Biblia no lo dice.
- Podemos “suponer” que Noé y sus hijos descansaron en el séptimo día, pero
tampoco la Biblia lo dice.
- Podemos “suponer” también que porque Abram guardaba los requerimientos,
mandatos, decretos, y leyes de Dios que él también descansó en el séptimo día, pero la Biblia no lo dice (Génesis 26:5). La Biblia no dice que el guardar el día de reposo era una ley en aquel tiempo.
- Definitivamente, el guardar el día de reposo llegó a ser una ley cuando Dios dio
los diez mandamientos. Unos pocos días antes de que Moisés recibió los diez mandamientos, Dios instituyó la Pascua para los israelitas (Éxodo 12:1-17). En el primer día y el séptimo día de la Pascua, los israelitas no debían trabajar. Dios dijo: “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto
perpetuo lo celebraréis. Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer” (Éxodo 12:14-16). Aunque los israelitas no trabajaron en el primer día y en el último día de la Pascua, el día de reposo no fue usado para describir aquellos días.
- Dios dio a los israelitas el día de reposo con relación a su liberación de Egipto:
“Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo” (Deuteronomio 5:15).
- No hay mención específica en la Biblia de alguien que guardaba el día de reposo,
hasta que los israelitas salieron de Egipto. El primer uso de la palabra “sábado” en la Biblia se encuentra en Éxodo 16:23 y se refiere específicamente a los israelitas.
- Las Escrituras enseñan que el día de reposo fue dado específicamente para los
israelitas: “Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico” (Éxodo 31:12 y 13).
- Cuando Moisés recibió los diez mandamientos, el cuarto era “Acuérdate del
día de reposo para santificarlo”.
- Fueron llamados los diez mandamientos “su pacto” (de Jehová) (Deuteronomio
4:13). Se registra en el libro de Génesis que Jehová no hizo ese pacto con sus padres. Jehová dio los diez mandamientos a los israelitas que salieron de Egipto y se reunieron en el monte Sinaí durante los días de Moisés (Deuteronomio 5:3).
- El día de reposo comenzó en la tarde del día sexto y terminó 24 horas más tarde
(Levítico 23:32). Por eso, el cuerpo del Señor Jesús y los de los dos ladrones fueron bajados de las cruces antes de la tarde para evitar “profanar” el día de reposo (Juan 19:31). Más cerca a los polos que uno esté, más notable es la diferencia que hay entre las horas de luz de sol en el verano y en el invierno es más notable. Por ejemplo en Svalbard, Noruega, la región habitada de Europa más cerca al polo norte, el sol no se pone desde aproximadamente el día 19 de
abril hasta el día 23 de agosto. Las extremidades son los dos polos donde se ve el sol durante la mitad del año. El polo norte tiene sol a media noche durante 6 meses, desde los últimos días de marzo hasta los últimos días de septiembre. Obviamente, en tales áreas no se puede observar el día de reposo como se manda en la Biblia.
- Un problema similar se presenta con respecto al encender fuego: “No
encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo” (Éxodo 35:3). Esto no era problema para los israelitas, pero en otros países donde la temperatura llega hasta bajo 0° Celsius, no prender fuego durante 24 horas podría ser fatal.
- Hasta donde sabemos, ningún otro país de la tierra fue obligado a guardar el día
de reposo, el año de reposo, o el año de jubileo, excepto Israel.
EL DÍA DE REPOSO Y EL MANÁ
- Como ya hemos dicho, la primera vez que se manda guardar “el día de reposo” a
alguien específicamente, se encuentra en Éxodo 16:23. Como se ve, fue después de la liberación de los israelitas de Egipto, y con relación al recoger el maná: “En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana” (Éxodo 16:21-23).
- Las Escrituras enseñan que los israelitas comieron maná y guardaron el día de
reposo en el desierto por 40 años. “Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán” (Éxodo 16:35). No se menciona a ninguna otra nación de la tierra excepto a Israel que guardaba el año de reposo o que recibió tales promesas de Dios.
- Cuando la nación de Israel se negó a observar el año de reposo, Dios la puso en
cautividad para que la tierra pudiera gozar de su reposo: “Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo” (Levítico 26:34).
- El maná era un regalo sobrenatural de Dios para alimentar a los israelitas.
Comenzó a caer del cielo cuando los israelitas necesitaban comida (Éxodo 16:4) y cesó de caer cuando entraron a Canaán: “Y el maná cesó el día siguiente,
desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año” (Josué 5:12).
- El maná era pan del cielo y tenía la habilidad sobrenatural de proveer las
necesidades de los israelitas. Los que recogieron mucho no tenían demasiado, y a los que recogieron poco no les faltaba (Éxodo 16:18).
- Tuvieron que recoger el maná cada día. Si trataron de guardar el maná, crio
gusanos y hedió (Éxodo 16:20).
- Pero en el día sexto, Dios milagrosamente preservó el maná para un día más,
porque en el día de reposo el maná no cayó del cielo (Éxodo 16:24 y 25). De esa manera, fue fácil para los israelitas saber exactamente qué día era el sábado.
- Los israelitas estaban aprendiendo que aunque descansaban en el día de reposo,
Dios aún les proveería para ellos. Como ya hemos dicho, cualquier israelita que trabajara en el día de reposo, moriría (Éxodo 31:15). No mención de otra nación recibiendo maná del cielo o aprendiendo de él acerca del día de reposo.
EL AÑO DE REPOSO Y EL JUBILEO
- Tal como los israelitas aprendieron que Dios les proveería aun cuando
descansaban en el séptimo día, Dios también prometió que les cuidaría si descansaran en el séptimo año. Jehová dijo a Moisés en el monte Sinaí: “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová. Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo; y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer” (Levítico 25:2-7).
- Cada cincuenta años era el jubileo. También era un año de reposo.. Esto quería
decir que ya que el año 49 y el año 50 eran años de reposo, los israelitas tendrían que cosechar suficiente comida en el año 48 para tres años. Jehová prometió suplir esa necesidad: “Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, ella hará que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto
añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo” (Levítico 25:20-22).
- No se menciona otra nación más que Israel que guardaba el año de descanso o
que recibió tales promesas de Jehová.
- Cuando la nación de Israel negó guardar el año de reposo durante 490 años,
resultó en su cautividad en Babilonia: “Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas; para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos” (2 Crónicas 36:20 y 21).
- No se menciona otra nación en la tierra que fuera castigado por no guardar el año
de reposo.
CONTROVERSIAS ACERCA DEL DÍA DE REPOSO
Pablo advirtió a los gálatas acerca de la naturaleza pleiteadora de la ley con una alegoría (Gálatas 4.21-31). En esa alegoría, dijo que el viejo pacto era como Ismael. ¡Recuerde! Las Escrituras advierten acerca de Ismael cuando dicen: “Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará” (Génesis 16:12).
Tristemente, esto era cierto con respecto al mandamiento de acordase del día de reposo para santificarlo. Los judíos nunca han estado de acuerdo acerca de lo que se puede hacer en el día de reposo. Como Ismael, esto creó hostilidad en la comunidad judía. Constantemente discutían acerca de lo que se puede hacer legalmente en el día de reposo. He aquí una lista parcial de la manera en que los fariseos interpretaban el día de reposo. Esta lista fue compilada por Juan Stevenson. Por supuesto, no todos estaban de acuerdo con los fariseos.
- Enseñaron que no se debe mirar en un espejo en el día de reposo porque podría
ser tentado a sacar un pelo gris y eso sería cosechar.
- Dijeron que se puede comer un huevo que había sido puesto en el día de reposo
solamente si mataran a la gallina por violar el día de reposo.
- Se puede sacar un mulo del establo en el día de reposo, pero hay que ponerle el
arnés el día anterior.
- No se puede cocer un huevo en el día de reposo, ni por medios normales, ni por
ponerlo cerca de una tetera, ni por envolverlo en una tela caliente, ni por ponerlo en la arena caliente.
- Si las lámparas estaban encendidas al principio del día de reposo (el día de
reposo comenzaba al ponerse el sol), no se podía extinguirlas. Si no habían sido encendidas al momento propicio, no se podía encenderlas.
- Era ilegal mover los muebles en el día de reposo. Había una excepción, ya que se
pudo mover una escalera en el día de reposo, pero fue permitido moverla solamente cuatro pasos.
- Era ilegal ponerse joyas o adornos en el día de reposo, ya que esto podría ser visto
como llevar una carga.
- No estaba permitido usar dientes postizos en el día de reposo (esto debía haber
sido interesante en los servicios de la sinagoga).
- Se permite comer rábanos en el día de reposo, pero fueron advertidos a no
mojarlos en sal porque demasiada sal podría encurtirlos y esto se consideraba violar el día de reposo. Los fariseos aun discutían con respecto al tiempo que se necesita para encurtir un rábano.
- Se puede escupir en una roca en el día de reposo pero no se podía escupir en el
suelo porque eso haría lodo y el lodo es mortero, y eso implica trabajo.
- Si una mujer tiene lodo en su vestido, hay que esperar hasta que secara y
entonces fue permitida arrugarse el vestido en las manos y aplastarlo y después sacudirlo una vez. Si esto no da buen resultado, entonces tenía que usarlo como está.
- Etc.
- Hasta el día de hoy los maestros judíos discuten sobre lo que se puede hacer en el
día de reposo.
LO QUE EL SEÑOR JESÚS HACÍA EN EL DÍA DE REPOSO
¡Recuerde! El Señor Jesús era “Dios manifestado en la carne” (1 Timoteo 3:16). Consecuentemente, el Señor Jesús era “Señor del día de reposo” (Mateo 12:8). ¡Como Dios, el Señor Jesús también era Señor de todo! Él podía hacer cualquier cosa que quería todos los días de la semana.
Consecuentemente, el Señor Jesús podía hacer cualquier cosa que quería en el día de reposo. Las Escrituras documentan siete milagros que él hizo en el día de reposo.
Primero, nos enfocaremos en la sanidad de un hombre que había sido paralítico por treinta y ocho años (Juan 5:1-30). Quizás fuera la única vez mencionada en la Biblia que el Señor Jesús estaba en medio de personas enfermas que él no sanó. El Señor Jesús fue al estanque de Betesda donde había un gran número de ciegos, cojos, y paralíticos. En aquella ocasión, sanó solamente a un hombre, y aunque era el día de reposo, el Señor Jesús le dijo: “Levántate, toma tu lecho, y anda”. Obviamente, el Señor Jesús estaba desafiando el entendimiento del día de reposo. “Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios” (Juan 5:18).
He aquí los siete milagros que el Señor Jesús hizo en el día de reposo:
1. Sanó a la suegra de Simón Pedro (Marcos 1:29-31).
2. Sanó a un hombre que tenía seca una mano (Marcos 3:1-6).
3. Sanó a un hombre nacido ciego (Juan 9:1-16).
4. Sanó a una mujer paralizada (Lucas 13:10-17).
5. Sanó a un hombre enfermo de la hidropesía (Lucas 14:1-6).
6. Sacó de un hombre un espíritu inmundo (Marcos 1:21-28).
7. Sanó a un cojo junto al estanque de Betesda (Juan 5:1-18)
El Señor Jesús dijo: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Marcos 2:27 y 28).
El Señor Jesús dijo: “¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si esta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo” (Mateo 12:11 y 12).
EL CONCILIO DE JERUSALÉN
La transición del judaísmo al cristianismo fue difícil para muchas personas. Los judíos se vieron como: “guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad” (Romanos 2:19 y 20). Al mismo tiempo, pensaban que los gentiles estaban llenos de pensamientos fútiles, “teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay.
por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Efesios 4:18 y 19).
Una pregunta primaria en la iglesia primitiva involucraba qué cantidad de la ley judía podía ser aplicada a los gentiles. Para resolver esta controversia, los apóstoles y los ancianos se reunieron con la iglesia entera en Jerusalén (Hechos 15:1-19). Al concluir la conferencia, escribieron una carta a “los creyentes gentiles en Antioquía, Siria, y Cilicia”. En esa carta concluyeron: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15:28 y 29).
Mientras los creyentes judíos entendían que la salvación no era por la ley, estaban libres para circuncidar a sus hijos y observar los días santos y las fiestas de la fe judía. Pero si fueran circuncidados para ser salvos, estarían desligados de Cristo y caerían de la gracia: “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor” (Gálatas 5:2-6).
Si Dios hubiera querido que los gentiles guardaran la ley, el concilio de Jerusalén habría sido el lugar perfecto para poner fin a la controversia. Pero como ya hemos dicho, concluyeron que para los gentiles solamente había cuatro cosas que eran necesarias observar de las tradiciones judías (Hechos 15:28 y 29):
1. Abstenerse de la comida sacrificada a los ídolos.
2. Abstenerse de sangre.
3. Abstenerse de la carne de animales estrangulados.
4. Abstenerse de la fornicación.
LOS HERMANOS DÉBILES
Muchos creen que un estilo de vida restringido es una señal de la fortaleza espiritual. No obstante, las Escrituras enseñan lo opuesto. Los que tienen restricciones legalistas son hermanos débiles. Note: “Recibid al débil en la fe, pero no para
contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer todo; otro, que es débil, come legumbres” (Romanos 14:1 y 2).
Y también había opiniones distintas con respecto a los días de fiesta: “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios” (Romanos 14:5-8).
El concilio de Jerusalén tomó lugar alrededor del año 49 d. de C. y la carta a los romanos fue escrito alrededor de los años 57-58 d. de C. Así que consistente con los decretos emitidos desde Jerusalén, guardar el día de reposo fue voluntario. No debía ser obligatorio para ningún creyente en Cristo.
Pocos años más tarde (en los años 62-63 d. de Cristo), Pablo escribió a los colosenses: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:16 y 17). La iglesia de nuestro Señor Jesús es una “familia” (Efesios 3:15). En una familia hay jóvenes y viejos, débiles y fuertes, maduros e inmaduros. Las personas débiles e inmaduras deben ser amadas y ayudadas, no expulsadas de la familia de Dios. De cierto, no hay nada malo en descansar un día de cada siete, pero hay algo malo cuando otros son obligados como si fuera la ley.
¿CAMBIÓ CONSTANTINO EL DÍA DE REPOSO AL DOMINGO?
¡La respuesta es “no”! El día de reposo siempre ha sido, y sigue siendo el séptimo día de la semana. Pero Constantino sí emitió un decreto el día 7 de marzo del año 321 d. de C. diciendo que “todos los jueces y el pueblo de la ciudad y todos los artesanos descansarán en el día venerable del sol.” Como se sabe, ¡el domingo es el primer día de la semana!
Constantino era el primer emperador cristiano de Roma. Antes de Constantino los emperadores de Roma habían perseguido a los cristianos. Esto sucedió con Nerón y varios otros emperadores. El emperador antes de Constantino era Diocleciano (284-305 d. de C.) Quizás él era el más cruel en cuanto a la persecución de cristianos. Durante diez años, los cristianos fueron perseguidos como animales y muertos por medio de todo tipo de tortura cruel que el emperador perverso podría crear.
Como ya hemos dicho, Constantino era el primer emperador que se decía ser cristiano. En el año 313 d. de C. emitió un decreto de tolerancia, dando a los cristianos y todos los demás “toda libertad para seguir la religión de su elección”.
Mientras los judíos se reunieron en el séptimo día de la semana, los cristianos se reunieron en el primer día de la semana. He aquí algunas razones por que:
- El Señor Jesús resucitó el primer día de la semana y se reunió con sus discípulos
ese mismo día (Juan 20:19). Como se sabe, Tomás no estaba presente en ese momento (Juan 20:24).
- El Señor Jesús se reunió otra vez con sus discípulos una semana más tarde en el
primer día de la semana. Esta vez, Tomás estaba presente (Juan 20:24-31).
- La iglesia tuvo su principio en el día de Pentecostés que era el primer día de la
semana (Levítico 23:15 y 16).
- La iglesia primitiva se reunió el primer día de la semana para partir el pan
(Hechos 20:7). La palabra “el” es significativo Reunirse en el primer día de la semana indica que se reunían cada primer día de la semana.
- Pablo llegó a Troas y aparentemente no llegó a tiempo para la reunión semanal.
Aunque Pablo estaba apurado para llegar a Jerusalén (Hechos 20:16), se quedó en Troas por siete días hasta que se reunieran otra vez en el primer día de la semana (Hechos 20:6). Note que no dice nada acerca del séptimo día. Pero sí, se reunieron en el primer día de la semana para partir el pan. El día siguiente Pablo partió hacia Jerusalén.
- Aparentemente, todos los cristianos se reunieron el primer día de la semana: “En
cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Corintios 16:1 y 2).
- ¡Cuando Constantino llegó a ser el emperador, no cambió el día de reposo, sino
meramente decretó que los cristianos no tuvieran que trabajar el primer día de la semana, ya que este era el día cuando se congregaban para adorar al Señor Jesús!
COSAS VERDADERAS Y COPIAS
En la parábola del mayordomo infiel, el Señor Jesús hizo una comparación entre riquezas “terrenales” y riquezas “verdaderas” (Lucas 16:11). Las riquezas terrenales son temporales, mientras las riquezas verdaderas son eternas. Las riquezas terrenales nunca son seguras. La polilla y el orín pueden corromperlas y los ladrones pueden hurtarlas. Por eso, el Señor Jesús dijo que es mejor hacer tesoros en el cielo (Mateo
6:20). ¡Recuerde! Las cosas que tenemos son temporales. Son las cosas invisibles que son eternas (2 Corintios 4:18).
Las Escrituras nos proveen varios ejemplos para ilustrar esta verdad:
- Las riquezas terrenales son temporales, pero las riquezas verdaderas son eternas
(Lucas 16:11).
- La mujer samaritana bebió agua física y tuvo sed otra vez. El Señor Jesús le
ofreció “agua viva” que satisficiera su sed para siempre (Juan 4:14).
- Moisés dio pan físico, pero el Señor Jesús es el pan verdadero del cielo (Juan
6:32).
- El fruto físico crece en una vid física, pero el Señor Jesús es la vid verdadera y su
Padre es el labrador (Juan 15:1).
- Los hijos de Aarón ministraron en un santuario terrenal, pero el Señor Jesús
ministra en el santuario verdadero que levantó el Señor y no los hombres (Hebreos 8:2).
- “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del
verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9:24).
- Se ve el contraste entre la adoración cristiana y la adoración judía con esta
comparación asombrosa: “no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando” (Hebre0s 12:18-21).
“SINO que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” (Hebreos 12:22-24).
Por lo tanto, el día de reposo terrenal y temporal fue usado por Dios para representar el descanso verdadero en el cielo que se promete para los creyentes fieles (Hebreos 3:7—4:11).
POR LO TANTO, HAY UN DÍA DE REPOSO PARA TODO EL PUEBLO DE DIOS
Aunque Dios dio el día de reposo a los israelitas, él tenía un propósito más grande en mente.
- Se dice claramente en las Escrituras que lo que sucedió a los israelitas es un
ejemplo para todos (1 Corintios 10:1-13).
- La mayoría de los israelitas murieron en el desierto y no entraron a Canaán. Las
Escrituras enseñan: “Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella” (Números 14:28-30).
- El autor inspirado de Hebreos advirtió a los creyentes que aprendieran de los
israelitas: “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación y dije: Siempre andaban vagando en su corazón y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo” (Hebreos 3:7-11).
COMO HEMOS DICHO, ¡HAY UNA APLICACIÓN ESPIRITUAL PARA ESTA HISTORIA! EL DÍA DE REPOSO TERRENAL FUE DESTINADO A ENSEÑARNOS ACERCA DE NUESTRO REPOSO ETERNO EN EL CIELO.
“Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:8-11).
¡EL DÍA DE REPOSO FINAL EN EL CIELO ES PARA TODO EL PUEBLO DE DIOS! ¡SEA FIEL HASTA LA MUERTE., PARA QUE ENTRE EN ESE REPOSO!