EL CIELO
EL CIELO
“Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?” (Juan 3:12).
Estas palabras del Señor Jesús a Nicodemo han sido fundamentales para lo que he creído y enseñado acerca del cielo. Yo lo consideraba estar más allá de la mente finita y que intentos de explicarlo eran meramente un ejercicio inútil. He aquí algunos comentarios generales que ofrecía para las mentes inquisitivas:
- Si los niños no nacidos pudieran razonar, no querrían nacer. Con su cordón
umbilical cortado, ¿qué comerían? Fuera del útero de su madre, ¿cómo serían protegidos? ¿Cómo podrían “disfrutar” algo? Aunque el proceso de nacer es doloroso para la madre y para el niño, aumenta el gozo y los placeres del niño en maneras que los niños no nacidos no pueden entender. Esto, pienso, es análogo a la manera en que nosotros los mortales debemos pensar en la inmortalidad.
- Se dice que la lengua humana sólo puede distinguir cuatro sabores: dulce, agrio,
amargo, y salado. Aun con esta habilidad limitada, tenemos una variedad casi infinita de comidas deliciosas para disfrutar. Piense en las varias clases de peces, carnes, legumbres, y frutas que Dios nos ha dado en la tierra. Aun la misma comida puede tener sabores diferentes según la manera en que está preparada y sazonada. Yo creo que en el cielo tendremos una mejor habilidad para saborear cosas más allá de la comprensión humana.
- En la tierra hay siete notas con las cuales se puede componer la música. Aun al
aumentar notas agudas sostenidos y bemoles, en la tierra tenemos una habilidad limitada para discernir sonidos. Los perros pueden oír sonidos más altos que los seres humanos, y los elefantes pueden oír tonos más bajos. En el cielo, creo que nuestra habilidad de oír sonidos y componer música también será muy expandida.
- En la tierra también tenemos la habilidad limitada de ver. El espectro de luz es
mucho más amplio de lo que el ojo humano pueda ver. Por ejemplo, los científicos creen que la luz ultravioleta que el hombre no puede ver, puede ser visto por los abejorros. Los colores primarios en la tierra son magenta, amarillo, y azul. No obstante, tenemos casi un número infinito de colores de los cuales podemos disfrutar. Blanco y negro técnicamente no son colores. En algunas imprentas hay “prensas de 4 colores”. Cuando se imprime una hoja de papel blanco con los tres colores primarios más negro, se presenta al ojo humano toda la hermosura del atardecer y todos los colores del otoño. En el cielo, creo que nuestra habilidad de ver será grandemente mejorado y aumentado
- En la tierra, comunicamos con palabras. Al principio había la palabra hablada.
Con la invención de la prensa, vinieron muchas palabras escritas. Lo que antes se hacía en meses o años por un escriba, ahora se hace con una computadora en minutos. Las Escrituras enseñan: “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero
entonces conoceré como fui conocido” (1 Corintios 13:12). En el cielo anticipo un sistema avanzado de comunicación que hace a todos los sistemas de la tierra obsoletos.
- Los casados experimentan en la tierra Uno de los placeres más grandes en la
tierra son sus relaciones sexuales. No deberíamos sorprendernos que la iglesia se describe como “la novia de Cristo” porque el gozo del matrimonio nos ayuda a entender las más grandes placeres que experimentaremos en el cielo. ¿No es emocionante dar cuenta que el Dios que planeó nuestra noche de bodas, nos ha prometido que el cielo será como un matrimonio?
Más tarde mi hijo Juan me dio un libro por el hermano Randy Alcorn acerca del cielo. Mientras no tenemos que estar de acuerdo con todo lo que este libro dice acerca del cielo, sí es necesario estar de acuerdo con todo lo que dice la Biblia acerca de él. Este libro ha sido usado por Dios para retarme para que diga acera del cielo lo que la Biblia dice. La Biblia contiene mucho más que decir acerca del cielo que yo había estado diciendo. El autor cree que el cristianismo ha sido negativamente influenciado por las enseñanzas de Plato. Plato era un filósofo griego de la antigüedad que consideraba el cuerpo una responsabilidad negativa y que las cosas físicas eran inferiores. El hermano Alcorn cree que Plato influenció a los cristianos primitivos que nos han influenciado a nosotros. Él llama esto el extremo pendular contra el “cristoplatonismo” físico, y él piensa que esta es una razón por qué muchos retroceden cuando la Biblia describe al cielo con términos terrenales. Ciertamente, concluimos que la idea de calles de oro y puertas de perlas son solamente simbólicas y figurativas. Una herejía en la iglesia primitiva aun negó que el Señor Jesús viniera a la tierra en la carne. A esto Juan lo llamó “el espíritu del anticristo” (1 Juan 4:3). De todos modos, muchas palabras usadas en las Escrituras para describir al cielo son palabras que conocemos en la tierra tal como nación, ciudad, habitaciones, puertas, cuerpos, comer, beber, gobernar, servir, descansar, etc. Aunque estas palabras podrían ser simbólicas, son palabras que se usan en la Biblia para describir al cielo. ¿Cómo podríamos errar al describir al cielo en la misma manera que Dios lo hace?
Hay una historia antigua acerca del predicador que dijo a una niña: “Sí, esto es lo que la Biblia dice, pero no es lo que quiere decir”. Ella respondió: “Si Dios no sabía lo que quería decir, ¿cómo lo descubrió Ud.?”
Una ilustración en el libro del hermano Alcorn me tocó de una manera especial. Era una historia acera de la difunta Florencia Chadwick. En el año 1950 ella fue reconocida internacionalmente al ser la primera mujer en nadar a través del canal inglés en ambas direcciones.. En el año 1952, ella intentó nadar de la isla Catalina a la costa de California. Después de 15 horas en el agua, se rindió. Era un día frío y nebuloso y ella apenas podía ver los barcos que la acompañaban. Su madre que estaba en un barco cercano la animaba a preservar. Pero al final Florencia estaba demasiada fatigada mental y físicamente que dejó de nadar y tuvo que ser sacada del agua. El día siguiente ella dijo en una conferencia de prensa: “Lo único que veía era la neblina. Si solamente pudiera haber visto la costa. . .pienso que hubiera llegado a ella”.
La aplicación de esta ilustración es obvio: Si Dios describe la “costa” así yo quiero describir la “costa”. O para ser más específico, yo quiero decir acerca del cielo lo que Dios dice acerca del cielo. Hebreos 6:18 y 19 describe la “esperanza” como una “ancla del alma”. La ancla en este pasaje se relaciona con ayudarnos a entrar en la presencia de Dios. En tiempos antiguos los veleros fueron salvados por anclas. Cuando el viento era contrario, las anclas fueron puestas en barcos pequeños y los veleros fueron traídos al puerto. Una vez que la ancla estaba “segura y firme”, entonces la soga conectada a ella sería usado para arrastrar la nave a la seguridad del puerto. Las Escrituras enseñan que nuestra esperanza es una ancla del alma. Cuando los vientos están a lo contrario, nuestra ancla de esperanza nos ayuda a llegar con seguridad a nuestra recompensa celestial. Esteban, el primer mártir cristiano, fue fiel hasta la muerte. Sin duda, una cosa que le ayudó terminar la carrera de la vida con éxito es el hecho de que vio el cielo abierto y el Señor Jesús parado a la diestra de Dios (Hechos 7:56).
¡Seguramente, no es incorrecto decir lo que la Biblia dice acerca del cielo!
EL REINO DEL CIELO
32 veces el Evangelio de Mateo se refiere al “reino del cielo” Una vez la frase fue usada por Juan el Bautista (Mateo 3:2). El Señor Jesús hizo las demás referencias. He aquí un breve resumen de lo que el Señor Jesús enseñaba acerca del reino del cielo:
- Estaba cerca (Mateo 4:17).
- Pertenecería a “los pobres en espíritu” (Mateo 5:3).
- Para entrar, nuestra justicia tendría que ser mayor que la de los escribas y de los
fariseos (Mateo 5:20).
- Algunos serán llamados grandes, y otros muy pequeños (Mateo 5:19).
- No todos los que dicen Señor, Señor entrarán (Mateo 7:21).
- Muchos se sentarán con Abraham, Isaac, y Jacob (Mateo 8:11).
- El más pequeño en el reino del cielo será más grande que Juan el Bautista
(Mateo 11:11).
- Desde los días de Juan el Bautista, el reino sufre violencia y se toma por la fuerza
(Mateo 11:12).
- El Señor Jesús les dio a sus apóstoles la habilidad de comprender sus misterios.
- Es semejante a un hombre que sembró buena semilla en el campo (Mateo 13:24).
- Es semejante al grano de mostaza que un hombre sembró (13:31).
- Es semejante a la levadura escondida en tres medias de harina (Mateo 13:33).
- Es semejante a un tesoro escondido en el campo (Mateo 13:44).
- Es semejante al mercader que busca buenas perlas (Mateo 13:45).
- Es semejante a una red echada en el mar (Mateo 13:47).
- Es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas
viejas (Mateo 13:52).
- A Pedro le dio las llaves al reino (Mateo 16:19).
- Hay que volverse y ser como los niños para entrar (Mateo 18:3).
- Los que se humillen como un niño serán los mayores en él (Mateo 18:4),
- Es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos (Mateo 18:23).
- Los hombres ricos difícilmente entrarán en él (Mateo 19:23).
- Es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar
obreros para su viña (Mateo 20:1).
- Es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo (Mateo 22:2).
- Los fariseos cerraban el reino del cielo a los hombres (Mateo 23:13).
- Es semejante a diez vírgenes, cinco sabias y cinco insensatas (Mateo 25:1ss).
- Es semejante a un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus
bienes (Mateo 25:14ss).
La frase “reino del cielo” se encuentra solamente en el Evangelio de Mateo. En los otros Evangelios se usa la frase “el reino de Dios”.
Meditando en estas referencias, parece que:
- El reino del cielo vino durante la vida de los apóstoles. Juan el Bautista y el Señor
Jesús dijeron que “el tiempo se ha acercado” y algunos con vida en ese entonces no morirían hasta que vieran al Hijo del Hombre viniendo en su reino (Mateo 16:28) Obviamente, puede coexistir con reinos terrenales.
- Este reino sería distinto a los reinos terrenales porque el mayor en ella sería como
un niño. Pertenecería a los que fueran perseguidos y pobres en espíritu. Cualquiera que era el menor en ese reino sería mayor que cualquier profeta nacido de mujer.
- Sería una combinación del “nuevo” y del “viejo”. Muchos vendrían del este y del
oeste y se sentarían con Abraham, Isaac, y Jacob.
- Comenzarían pequeño como un grano de mostaza, pero llegarían a ser grande .
- El valor de este reino sería mayor que todos los tesoros terrenales.
- Los ciudadanos de este reino tendrían que dar cuenta de sus actividades y ser
apropiadamente galardonados o castigados.
UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA
Los que conocen las Escrituras saben que los cielos presentes y la tierra serán destruidos. El Señor Jesús dijo:
- “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo
24:35).
- “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” ( Marcos
13:31 ).
- “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lucas
21:33).
Pedro, inspirado por Dios, escribió: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10).
Es interesante especular cómo los cielos y la tierra presentes desaparecerán. Sabemos que Dios creó las cosas que ahora “vemos” de lo que no se ve (Hebreos 11:3). Como sabemos, el átomo es invisible. Pero es la fundación que Dios usó para crear nuestro cosmos presente. Cuando se libra la energía de solamente unos pocos de estos átomos, puede causar una explosión nuclear capaz de destruir ciudades enteras. Obviamente, hay un poder mayor que el del átomo. Cuando era niño, hice volar latas con pequeños petardos. Pero los petardos más grandes destruían a la lata. Repito: Si el átomo es tan poderoso como parece, entonces obviamente hay un poder aún más grande que el átomo que tiene. Por favor, considere: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos, y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16 y 17). El Señor Jesús no solamente creó el universo, sino él lo mantiene unido. Cuando él decida ponerle fin a todas las cosas físicas en su forma presente desaparecerán.
Pero hay varias promesas en las Escrituras con respecto al nuevo cielo y la nueva tierra. Por favor, considere:
- “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo
primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento” (Isaías 65:17).
- “Como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán
delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre” (Isaías 66:22).
- “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra
nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13).
- “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la
primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21:1).
Ya que habrá un “cielo nuevo” y una “tierra nueva”, ¿no es lógico que la “nueva tierra” será un lugar donde se encuentra algunos, si no todos los salvados?
Es difícil pensar en la “tierra nueva” como eterna. Nuestro universo está en un estado constante de decadencia. Está gastándose. Hay una ley de la ciencia que se llama la segunda ley de la termodinámica que también se llama “la flecha del tiempo”. La flecha del tiempo siempre señala hacia abajo. En este universo, no hay tal cosa como “movimiento perpetuo”. Todos los sistemas físicos tienen fricción y se gastan y se paran. Pero quizás este proceso de envejecimiento sea el resulto de la maldición. Por favor, considere: “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:19-23).
Se nos promete que los nuevos cielos y la nueva tierra serán eternos y entonces obviamente no sujetos a la maldición de la decadencia.
¿DÓNDE ESTÁN LOS MUERTOS AHORA?
Aunque el juicio vendrá en el futuro, hay evidencia en la Biblia que los salvos ya están con el Señor y los perdidos ya están en el lugar de castigo. Por favor, considere:
- “y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que
lo dio” (Eclesiastés 12:7).
- “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y
presentes al Señor” (2 Corintios 5:8).
- “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de
partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros” (Filipenses 1:23 y 24).
La historia del hombre rico y Lázaro es muy específico (Lucas 16:19-31). El hecho de que el Señor Jesús llama a Lázaro por nombre, se refuerza la idea que esto no es una parábola, sino una historia actual de dos hombres y su destino. He aquí un resumen breve de la historia:
- Había un hombre rico y un mendigo a su puerta que se llamaba Lázaro.
- Ambos murieron.
- Inmediatamente Lázaro fue llevado por los ángeles a un lugar de recompensa.
- Inmediatamente el hombre rico fue enviado a un lugar de castigo.
- Aunque había una gran sima que los separaba, el hombre rico sabía de Lázaro y
pedía misericordia.
- El hombre rico también sabía lo que sucedía en la tierra y quería que alguien les
advirtiera a sus cinco hermanos.
En las páginas 65-67 de su libro, el Sr. Alcorn ofrece estas 21 perspectivas, tomadas de Apocalipsis 6:9-11, que tienen que ver con el “cielo presente”: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”.
Me he tomado la libertad de condensar sus pensamientos.
1. Estas personas murieron en la tierra y fueron trasladados al cielo.
2. Habían sido matados en la tierra por causa de Cristo, pero no habían perdido su identidad.
3. Recordaban sus vidas en la tierra.
4. Podían “gritar” y expresarse audiblemente.
5. Aun gritaban “a gran voz”.
6. Llamaban en una “gran voz”, no en “grandes voces”. Eran individuos.
7. Eran totalmente conscientes cada uno, conociendo a Dios y la situación en la tierra.
8. Pedían que Dios interviniera en la tierra por ellos.
9. Tenían libertad para hacer preguntas a Dios.
10. Sabían que los que les habían matado todavía no habían sido juzgados.
11. Estaban muy preocupados por la justicia y la retribución.
12. Recordaban sus vidas en la tierra.
13 Intercedían por los santos de la tierra.
14. Veían los atributos de Dios y reconocían que él era “santo y verdadero”.
15. Eran individuos. Cada uno fue dado una vestidura blanca.
16. Las vestiduras blancas indican que no eran espíritus sin cuerpos.
17. Dios contestó su pregunta que indica que podían comunicarse con él.
18. Se les dijo que anticipen el juicio final y que esperen “un poco más”.
19. Su pregunta “¿hasta cuándo?” indica que estaban conscientes del tiempo.
20. Mantenían una fuerte relación con su familia y con sus hermanos.
21. Dios es totalmente consciente de todo lo que sucede en la tierra. Ni un pajarillo cae al suelo sin su conocimiento.
LA RESURRECCIÓN DE NUESTROS CUERPOS
Cuando el Señor Jesús venga otra vez, nuestros cuerpos serán resucitados. Note que la Biblia nos provee un vocabulario que repetidamente involucra el prefijo “re”. Así que hay palabras como reconciliar, redimir, restaurar, recubrir, regresar, renovar, regenerar, resucitar, etc. Cada una de estas palabras presupone un estado previo. Tal como redención involucra comprar de nuevo lo que era propiedad de uno, resurrección involucra “volver a vivir”. Así que la Biblia describe al cielo usando palabras que ya conocemos. Cuando el Señor Jesús fue resucitado de los muertos, tenía un cuerpo. No era solamente un espíritu. Él dijo a sus discípulos: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).
En la primera carta de Pablo a los tesalonicenses, él explica lo que sucederá cuando el Señor Jesús venga otra vez: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos a los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:13- 18.
Note:
- El Señor Jesús vendrá otra vez.
- Los muertos en Cristo serán resucitados primero.
- Los que aún viven cuando venga el Señor Jesús, serán arrebatados en las nubes
para encontrar al Señor en el aire.
- Estaremos siempre con el Señor.
Tendremos cuerpos en el cielo. Se afirma esta verdad muchas veces en las Escrituras. Pablo escribió a los corintios que aunque nuestro cuerpo terrenal será destruido, no seremos hallados desnudos. Dios nos proveerá una morada eterna (2 Corintios 5:1ss). Cuando el Señor Jesús regrese, seremos resucitados de entre los muertos y seremos semejante a él (1 Juan 3:2).
He aquí algunas Escrituras acerca de la resurrección que no necesitan explicación:
- “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y
después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27).
- “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y
cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos” (Isaías 26:19).
- “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán
despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2).
- “¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los
muertos?” (Hechos 26:8).
- “Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que
durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:20-23).
- “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden
heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y contantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:50-58).
- HAY MUCHAS ESCRITURAS ADICIONALES ACERCA DE ESTE TEMA. EN LA
BIBLIA HAY MUCHO ACERCA DE NUESTROS CUERPOS RESUCITADOS. SI UD. CREE LO QUE DICE LA BIBLIA, ¡TENDRÁ QUE CREER QUE EN EL CIELO TENDREMOS CUERPOS!
EL JUICIO
También en la Biblia hay mucho acerca del juicio. Está mencionado docenas de veces desde Génesis hasta Apocalipsis. Dios no solamente juzga nuestras acciones cada día, sino habrá también “un día de juicio” formal. Considere, por favor, estas palabras del Señor Jesús:
- “De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el
castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad” (Mateo 10:15).
- “Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el
castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotros” (Mateo 11:22).
- “Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el
castigo para la tierra de Sodoma, que para ti” (Mateo 11:24).
- “Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres,
de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36).
- Etc.
Considere también estas palabras de Pablo a los filósofos en el Areópago: “por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:31).
A los romanos Pablo escribió: “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Romanos 14:10).
A los corintios Pablo escribió: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).
O también considere las palabras de Pedro: “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 Pedro 2:9).
Y otra vez: “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro 3:7).
Juan, inspirado por Dios, escribió: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había el él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras” (Apocalipsis 20:11-13).
El libro de Hebreos declara con certeza que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). PUEDE QUE NO SEA PUNTUAL EN CUMPLIR CON LAS CITAS, ¡PERO ESTA ES UNA CITA QUE TENDRÁ QUE CUMPLIR!
¿QUÉ SUCEDERÁ DESPUÉS DEL DÍA DE JUICIO?
Después del día de juicio, el estado temporal de recompensa y de castigo terminará, y el destino de los salvos y los perdidos llegará a ser permanente.
- Después de que se juzga a cada persona según sus obras: “la muerte y el
Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y
el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:14 y 15).
- Apocalipsis, capítulo 20, termina con el versículo 15. Entonces el versículo que
sigue en el capítulo 21 dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Apocalipsis 21:1-5).
Mientras la Biblia no dice específicamente que los creyentes irán al cielo, está fuertemente implicado.
- Tendremos galardones en el cielo (Mateo 5:12; Lucas 18:22).
- Estamos haciendo tesoros en el cielo (Mateo 6:20, 19:21; Marcos 10:21; Lucas
18:22).
- Nuestros nombres están escritos en el cielo (Lucas 10:20; Hebreos 12:23),
- Hay una “familia” en el cielo (Efesios 3:15).
- Tenemos una esperanza en el cielo (Colosenses 1:5).
- Se promete que en los cielos tendremos una mejor y perdurable herencia
(Hebreos 10:34).
- Tenemos una herencia reservada para nosotros en el cielo (1 Pedro 1:4).
- Los “dos testigos” subirán al cielo en una nube (Apocalipsis 11:12).
- La “ bestia” blasfemó a los que moran en el cielo (Apocalipsis 13:6),
- Juan oyó la bulla de una gran multitud en el cielo gritando “¡aleluya!”
Basado en estas y otras Escrituras, es obvio que los salvados van a pasar la eternidad en “el cielo”.
¡La ubicación del “cielo” no es tan obvio!
Por favor, considere la posibilidad de que el cielo en el cual habitaremos podría ser la “tierra nueva” que nos ha sido prometida.
LA NUEVA JERUSALÉN
Cuando los hebreos entraron a la tierra prometida, fueron mandados a adorar a Dios solamente en el LUGAR escogido por el Señor su Dios (Deuteronomio 12:5).
- Debían traer sus diezmos y ofrendas a este LUGAR (Deuteronomio 12:6).
- ALLÍ debían regocijarse en la presencia del Señor (Deuteronomio 12:7).
- A este LUGAR debían traer todo lo que Dios les mandaba (Deuteronomio 12:11).
- ALLÍ debían regocijarse ante el Señor con sus familias y con sus siervos
(Deuteronomio 12:12).
- Note: “Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que
vieres; sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás lo que yo te mando (Deuteronomio 12:13 y 14).
No hay duda. Dios escogió a Jerusalén: “Mas a Jerusalén he elegido para que en ella esté mi nombre, ya David he elegido para que esté sobre mi pueblo Israel” (2 Crónicas 6:6). Fortalecido, pues, Roboam, reinó en Jerusalén, ciudad que escogió Jehová de todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. . .” (2 Crónicas 12:13).
Fue en Jerusalén que Dios dirigió a Salomón a edificar el templo y sería Jerusalén donde todos los creyentes devotos debían ir para adorar. Por eso, cuando la iglesia fue fundada, habían judíos en Jerusalén de todas las naciones bajo el cielo (Hechos 2:5).
Mientras se relaciona la Jerusalén presente con la Jerusalén terrenal, el cristianismo se relaciona con la Jerusalén de arriba (Gálatas 4:26). El libro de Hebreos se refiere a ella como “Jerusalén la celestial” (Hebreos 12:22).
Se encuentra la palabra “Jerusalén” tres veces en el libro de Apocalipsis:
- “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca
más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Apocalipsis 3:12).
- “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo,
de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido” (Apocalipsis 21:2).
- “Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la
gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios” (Apocalipsis 21:10).
¿CÓMO SERÁ LA NUEVA TIERRA?
Obviamente, con nuestras mentes finitas y nuestras habilidades limitadas, sólo “vemos ahora por espejo, oscuramente”. Debido a nuestras limitaciones, parece insensato ser dogmático acerca de la naturaleza exacta del galardón eterno que Dios ha preparado para los salvos. Pero por lo menos podemos dejar que la Biblia nos provea con palabras una idea de cómo será la “tierra nueva”.
- Habrá alguna asociación con, o una semejanza a la tierra actual. De lo contrario,
las Escrituras no la describiría como la “nueva” tierra.
- PRIMERAMENTE TENEMOS QUE ENFATIZAR QUE ESTAREMOS CON DIOS
Y CRISTO. OBVIAMENTE, LA NOVIA PASARÁ LA ETERNIDAD CON EL NOVIO.
- El río de la vida estará ahí (Apocalipsis 22:1). Esto presenta la posibilidad que
los ríos de la vida de la tierra nueva tendrán cascadas y maravillas naturales mucho más espectaculares que las de esta tierra presente. Las cascadas más altas de este mundo presente se encuentran en Venezuela (977 metros de altura). En comparación, las de Niágara solamente tienen 53 metros de altura. Hay varias docenas de cascadas más altas que las de Niágara.
- Los ríos, por lo menos como ahora los conocemos, fluyen a algún lugar, parece
lógico que habrá grandes masas de agua en la tierra nueva. Juan escribió: “Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios” (Apocalipsis 21:10). Esto presenta la posibilidad que la nueva tierra también tendrá montes. El monte más alto de esta tierra es el monte Everest (8,848 metros sobre el nivel del mar). Pero en el planeta Marte, el volcán Olimpo Moris tiene más de 24,000 metros de altura, tres veces más que el monte Everest. Parece muy probable que la grandeza y la hermosura majestuosa de la nueva tierra sería mucho más espectacular que lo que se ve en esta tierra.
- Habrá vegetación en la tierra nueva: “En medio de la calle de la ciudad, y a
uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones” (Apocalipsis 22:2). Cuando Dios hizo la primera tierra, la hizo como una huerta hermosa con muchas especies de flores y árboles. ¿Por qué sería la tierra nueva menos hermosa?
- Parece que la nueva tierra tendría animales. Isaías, inspirado por Dios. escribió:
“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:6-9). Hay un número de versículos que indican que los animales adorarán al Señor. El Salmo 148:10 hace una lista de “la bestia y todo animal, reptiles y volátiles”. El Salmo 150:6 afirma:
“Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya”. Apocalipsis 5:13 afirma: “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. En Apocalipsis 4:8 y 9 nos dice: “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos”. La palabra traducida como “seres vivientes” es zoon que se usa en Hebreos 13:11 para referirse a animales comunes sacrificados por los sacerdotes judíos. Si los animales son una parte del gozo que experimentamos en esta tierra presente, podemos esperar algo aún más agradable en la nueva tierra.
- Por favor, considere que los animales y las aves en el cielo pudieran ser capaces
de hablar.
- En esta tierra presente el serpiente habló a Eva, y también Dios dio al asno de
Balaam la habilidad de reprenderlo. Apocalipsis 4:7 y 8 muestra ser semejante a un águila volando que no cesaba de decir: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir”. En esta tierra los científicos crean que las ballenas, los delfines, y otras criaturas tienen la habilidad de comunicarse unos con otros. Entonces ¿por qué no sea razonable creer que en la nueva tierra ellos podrían comunicarse con nosotros?
- También habrá música en la nueva tierra.
- “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:8-10).
- “Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante el trono, y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos, y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de a tierra” (Apocalipsis 14:2 y 3).
- “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su
marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos” (Apocalipsis 15:2 y 3).
- También parece obvio que habrán joyas en la tierra nueva: “El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio” (Apocalipsis 21:18-21).
- Ciertamente también habrá recompensa:
- Habrá recompensa por amar a nuestros enemigos (Mateo 5:44-46).
- Habrá recompensa por dar limosnas (Mateo 6:1 y 2).
- Habrá recompensa por orar (Mateo 6:6).
- Habrá recompensa por ayunar (Mateo 6:18).
- Aun el que da un vaso de agua fría a uno de los discípulos de Cristo será recompensado (Mateo 10:42).
- Recuerde que el juicio involucrará recompensa por alimentar a los hambrientos, por vestir a los desnudos, por ayudar a los enfermos, y por visitar a los encarcelados (Mateo 25:34-36).
- Habrán ciudades en la nueva tierra y personas piadosas reinarán sobre ellas: “Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tú mina ha producido cinco minas. Y también a este dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades” (Lucas 19:17-19).
- Seremos coherederos con Cristo: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:17-23).
- Habrá posesión de bienes en la nueva tierra. “Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?” (Lucas 16:12).
- Todos tendremos cuerpos hermosos y perfectos.
- Llevaremos ropa. La Biblia menciona ropas blancas (Apocalipsis 7:9). Se dice que los ángeles tendrán vestidos de lino limpio y resplandeciente con cintos de oro (Apocalipsis 15:6). Seremos reyes y sacerdotes y esto indica que tendremos vestidos reales.
- Aparentemente comeremos y beberemos, ya que las Escrituras enseñan que nunca tendremos hambre o sed en el cielo.