EL ANTIGUO PACTO Y EL NUEVO PACTO
EL ANTIGUO PACTO Y EL NUEVO PACTO
por Boyce Mouton
La vida está colmada de “acuerdos” o “pactos”. Antes de firmar un acuerdo o entrar en un pacto, sería prudente entender la naturaleza de ese pacto. Jueces humanos diariamente entregan veredictos basados en lo que los participantes consienten hacer por medio de un “pacto”. Dios también ha escrito un pacto y algún día dará Su veredicto eterno basado en Su pacto. No hay nada que sea más importante que entender la naturaleza de nuestra relación, por medio de este pacto, con Dios.
Empecemos nuestro estudio por subrayar que la palabra hebrea para “pacto” es “berith”. No se encuentra la palabra “testamento” en las escrituras del Antiguo Testamento. En las escrituras del Nuevo Testamento, se usa la palabra griega “diathéke” para traducir “berith”. En la Biblia de Reina y Valera, versión de 1960, es traducido “pacto” en 2 Corintios 3:6, 14; Hebreos 7:22; 9:15- 20; Hebreos 8:6-13; 9:1, 4; 10:16, etc.
Hay muchos pactos mencionados en la Biblia. Por ejemplo, hay siete pactos distintos mencionados en el libro de Génesis. Ellos son:
1. El pacto con Noé con respecto al arca (Génesis 6:18).
2. El pacto con Noé y todo ser viviente con respecto a los diluvios futuros (Génesis 9:9-17).
3. El pacto con Abram concerniente a la tierra prometida (Génesis 15:18).
4. El pacto de circuncisión con Abraham y sus descendientes (Génesis 17:1-21).
5. El pacto entre Abraham y Abimelec (Génesis 21:17-32).
6. El pacto entre Isaac y Abimelec (Génesis 26:28).
7. El pacto entre Jacob y Labán (Génesis 31:44-45). (Sin embargo, cuando la Biblia habla del “antiguo pacto”, no hace referencia a ninguno de estos pactos.)
EL ANTIGUO TESTAMENTO (PACTO)
Hoy en día es común hacer referencia a los primeros 39 libros de la Biblia como el Antiguo Testamento (o pacto) y los últimos 27 libros de la Biblia como el Nuevo Testamento (o pacto). ¡Esto es un error! Siendo que comprender la naturaleza de nuestro pacto con Dios es tan crítico, enfoquemos nuestras energías mentales y espirituales en este tema tan importante. Empecemos por observar que el antiguo pacto, en el lenguaje de las Escrituras, era los Diez Mandamientos y no los primeros 39 libros de la Biblia. Por favor, considere esto:
ejemplo, cuando se encontró a un hombre recogiendo leña en el día de reposo, “no estaba declarado qué se le había de hacer” (Números 15:34). En ese caso oraron a Dios pidiendo orientación y Jehová dijo a Moisés que el hombre tenía que morir. Bajo el antiguo pacto, infractores de la ley murieron sin compasion. (Deuteronomio 13:8; 19:13; Hebreos 10:28, etc.).
Las Escrituras hebreas son inspiradas por Dios y fueron escritas para un pueblo del pacto, pero esos 39 libros de la Biblia no son el antiguo pacto. ¡Nunca han sido, y nunca serán!
EL NUEVO TESTAMENTO (PACTO)
Las Escrituras enseñan que Dios encontró defectos en el pacto antiguo y decidió establecer un nuevo pacto (Hebreos 8:7 y 8). Sin embargo el nuevo pacto sería totalmente diferente y distinto al antiguo pacto. Como el vino nuevo y los odres viejos, no se puede combinar los dos. El nuevo pacto revolucionario no es frio, ni rígido, ni inflexible, porque está escrito en los corazones y mentes de los creyentes (vea Hebreos 8:6-13).
Por favor, considere esto:
- Ni una vez, los últimos 27 libros de la Biblia son llamados el Nuevo Testamento
- o pacto.
- Las Escrituras cristianas fueron escritas con papel y tinta (2 Juan 12, 3 Juan
13). Sin embargo, el Nuevo Testamento no está escrito con tinta, sino con el
Espíritu del Dios vivo (2 Corintios 3:3).
- El Nuevo Testamento llegó a ser una realidad inmediata en el primer Día de Pentcostés después de la resurrección de nuestro Señor. En aquel día, millares de personas fueron salvadas y llegaron a ser el pueblo del pacto,
pero las Escrituras del Nuevo Testamento no fueron escritas hasta muchos años después.
- Las Escrituras del Nuevo Testamento llegaron gradualmente mientras Dios dirigió a hombres inspirados en toda verdad. El canon de la Escritura del Nuevo Testamento no fue completado hasta fines del primer siglo, y no fue generalmente aceptado hasta el cuarto siglo. Muchos cristianos murieron como mártires antes de que fuera escrita una palabra de las Escrituras del Nuevo Testamento.
- El Antiguo Testamento fue escrito en tablas de piedra. Fue frío, rígido, inflexible, y sin misericordia. 3000 personas murieron cuando el Antiguo Testamento fue dado (Éxodo 32:28 ). El Nuevo Testamento está escrito en tablas de carne del corazón y la mente (2 Corintios 3:3; Hebreos 8:8-10). Fue dado por un sumo sacerdote misercordioso y fiel (Hebreos 2:17). 3000 personas se salvaron cuando el Nuevo Testamento fue dado (Hechos 2:41).
- El Antiguo Testamento estaba en el Lugar Santísimo del templo. El Nuevo Testamento transforma nuestros cuerpos en templos del Dios viviente (1 Corintios 6:19). En la misma manera que la gloria de Dios fue asociada con los Diez Mandamientos, así nosotros deberíamos glorificar a Dios en nuestros cuerpos.
NOTE ESTAS DIFERENCIAS
- Bajo el antiguo pacto, los niños no tuvieron conocimiento de Dios y tuvieron que ser enseñados (Deuteronomio 6:7). Las personas del nuevo pacto no tienen que ser enseñados. Desde el más pequeño hasta el más grande, ya conocerán a Jehová (Jeremías 31:34; Hebreos 8:11).
- El antiguo pacto estaba en un cajón (Deuteronomio 10:5; Números 10:33), pero el nuevo pacto está en nuestros cuerpos (1 Corintios 6:19).
- La adoración del Antiguo Testamento fue confinada a un “lugar” (Deuteronomio 12:5). La adoración del Nuevo Testamento es en espíritu y verdad y puede ocurrir en cualquier lugar (Juan 4:23).
- El antiguo pacto fue administrado por sacerdotes sin misericordia (Deuteronomio 13:8). El nuevo pacto está administrado por un sacerdote que es fiel y misericordioso (Hebreos 2:17).
- Como ya hemos dicho, cuando llegó a ser una realidad el Antiguo Testamento, 3000 personas murieron (Éxodo 32:28) y cuando llegó a ser una realidad el Nuevo Testamento, 3000 personas fueron salvadas (Hechos 2:41).
- El sacerdocio del Antiguo Testamento vino de la tribu de Leví. El sacerdocio del Nuevo Testamento es según el orden de Melquisedec. Melquisedec tiene un sacerdocio superior (Hebreos 8:6).
- El sacerdote del Antiguo Testamento ministraba en la tierra en un tabernáculo hecho por hombre. El sumo sacerdote del Nuevo Testamento ministra en el cielo en el verdadero tabernáculo hecho por el Señor (Hebreos 8:2).
- Los sacerdotes del Antiguo Testamento, por causa de la muerte, no pudieron continuar su servicio, pero Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, vive por la eternidad, intercediendo por nosotros (Hebreos 7:25).
- Fue Dios quien encontró defectos en el antiguo pacto y se decidió escribir un nuevo pacto. (Hebreos 8:7).
AGAR E ISMAEL
Ismael e Isaac son citados en la Escritura para ayudarnos a entender la diferencia dramática entre estos dos pactos. Estos dos hijos de Abraham y sus madres, son una “alegoría” de los dos pactos (Gálatas 4:24). The palabra griega traducida como “alegoría” es allegoreo. Allos quiere decir “otro” y agoreuo quiere decir “hablar en una asamblea”. Una alegoría es un instrumento para enseñar qué describe una cosa bajo la imagen de otra. Al comprender la diferencia entre Ismael e Isaac, podemos entender la diferencia entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Ismael y el antiguo pacto representan la esclavitud. Isaac y el nuevo pacto representan la libertad (Gálatas 4:25 y 26).
Ismael e Isaac eran hermanastros. Tenían el mismo padre, pero diferentes madres. Eran parecidos en muchos aspectos. Abraham engendró los dos ya siendo anciano. Dios habló a las dos madres y profetizó acerca del futuro de los dos hijos. Los dos se circuncidaron. Ambos llegaron a ser naciones grandes. Ambos vivieron en la misma parte del mundo. Ambos ayudaron a enterrar a su padre. Siendo que ambos tenían el mismo padre, es muy posible que se parecieran. También, podemos suponer que los dos se vistieran con el mismo tipo de ropa, comieran el mismo tipo de comida, y que tuvieran estilos de vida similares. Viéndolos de lejos, sería fácil confundir uno con el otro.
Estos hermanos habrían sido parecidos, pero fueron radicalmente distintos. La palabra “radical” viene de la palabra latína radix que quiere decir “raíz”. Entonces esos hermanos eran radicalmente distintos, como la esclavitud y la libertad.
El judaísmo y el cristianismo también son similares en muchas maneras superficiales. Por ejemplo, en Corinto los cristianos se reunieron en una casa junto a la sinagoga judía (Hechos 18:7). Posiblemente las dos casas fueron muy similares. Las dos congregaciones estaban involucradas en actividades similares. Ambas se reunieron cada semana y estudiaron las Escrituras. Ambas eran evangelísticas. Ambas bautizaban a sus conversos por inmersión. Ambas cantaban salmos. Ambas no tuvieron nada que ver con los ídolos paganos. Ambas tuvieron altos niveles de conducto moral. Ambas pusieron énfasis en la importancia de la oración. Ambas tuvieron ancianos y diáconos. Viéndolas de lejos, sería fácil confundir uno con el otro.
Sin embargo, estos dos grupos, como Ismael e Isaac, fueron radicalmente distintos. La sinagoga judía fue basada en el antiguo pacto, es decir, los Diez Mandamientos. Siendo que el antiguo pacto tuvo que ser administrado sin misericordia, la sinagoga asignó castigo sin clemencia. No fue inusual que la gente fuera azotada en la sinagoga (Mateo 10:17; Mark 13:9; Hechos 26:11, etc.)
Mientras los cristianos estuvieron llenos de alegría, los judíos estuvieron llenos de miedo. Tenían tanto miedo que pronunciaran el nombre de Dios en vano que no hicieron ningún intento. Además, el significado verdadero de todos los Díez Mandamientos también era una fuente de contraversia perpetua. Tome, por ejemplo, el mandamiento de guardar el día de reposo para santificarlo. Ya hemos mencionado el caso del hombre que recogía leña en el día de reposo. Cuando no fue “declarado” qué hacer con él, Dios intervino y mandó que tuvo que morir apedreado (Números 15:34 y 35). Note que “no fue declarado” el castigo hasta que Dios emitiera Su veredicto. A través de los años han habido millares, aun milliones, de casos polémicos en los cuales el Señor no intervino, ni explicó qué hacer. Así que la sinagoga llegó a ser un lugar donde puntos polémicos de la ley fueron discutidos.
Por ejemplo, la ley dice que hay que acordarse del día de reposo para santificarlo, y que no se haga obra alguna en él. Esto parece sencillo, pero no lo es. Por ejemplo, ¿que es una obra? Algunos dicen que llevar una carga en el día de reposo es obrar. Pero esto sólo plantea la pregunta, ¿qué es una carga? La ley de los escribas definió una carga como “comida que pesa igual como un hígo seco, vino suficiente para mezclar en una copa, un trago de leche, miel suficiente para una llaga, aceite suficiente para ungir a un miembro pequeño, suficiente agua para humedecer una pomada para los ojos, suficiente papel para escribir una notificación para la casa aduanera, tinta suficiente para escribir dos letras del alfabeto, suficiente caña para hacer una pluma”, etc. Por eso los rabinos pasaron muchas horas discutiendo el significado del antiguo pacto y la gente no sabía a cuál rabino seguir. Procedimientos sencillos como mover una lámpara, coser una prenda, ponerse una dentadura, y levantar a un niño, llegaron a ser el núcleo del debate, la controversia, y la desunión.
Así que el antiguo pacto es polémico como Ismael. Antes de que naciere el ángel de Jehová le dijo a su madre: “He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de
todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.” (Génesis:16:11 y 12)
El nombre “Ismael” significa “Dios oye”. Hay por los menos dos razones que este nombre es apropiado. Primero, Jehová “oyó” los gritos de angustia de Agar. Segundo, Ismael siguió reclamando a Dios acerca de la pérdida de su herencia y por eso mantenía una hostilidad constante hacia todos sus hermanos.
Un repaso breve de la vida de Ismael le ayudará a comprender su natualeza combativa. Durante casi 14 años tenía muchas razones para creer que heredaría la riqueza de su padre. Durante este período, no fue solamente el hijo primogénito de Abram, sino era su único hijo. También, su padre lo amaba mucho. Note que cuando Abraham fue avisado que Sara daría a luz un hijo, él exclamó: “Ojalá Ismael viva delante de ti.” (Génesis 17:18) Eso no iba a acontecer.
Cuando nació Isaac, algo increible sucedió. Ismael, el primogénito y amado hijo de Abraham, fue desechado y desheredado. Las Escrituras son muy claras en cuanto
a esto: “Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac” (Génesis 25:5). Con razón se enojó Ismael. Debería haber gritado a Dios en su angustia, de la misma manera que su madre había gritado en su angustia muchos años antes. Esto, por supuesto, es una alegoría que nos ayuda a comprender la natualeza de la ley. La esencia misma de la ley es litigiosa y peleona como Ismael. Lo que está escrito en piedra, nunca puede ser cambiado. Sin embargo, nuestro entendimiento sí cambia. Por consecuencia, nuestro entendimiento de la ley está en constante fluctuación. No todos los seres humanos están en el mismo nivel de conocimiento y entendimiento. A veces aun aprendemos nuevas cosas que requieren que abandonemos posiciones anteriores en que antes tuvimos confianza. Esta es una razón que el pacto antiguo, escrito en piedra, será siempre polémico.
SARA E ISAAC
Sara e Isaac son muy distintos y son una alegoría del nuevo pacto. Brevemente repasemos su historia. Trece años después del nacimiento de Ismael, Dios apareció otra vez a Abram y renovó Sus promesas. Esta vez las promesas fueron dadas en asociación con el pacto de la circuncisión, y los cambios de nombres. Abram (padre exaltado) fue dado el nuevo nombre de Abraham (padre de multitudes). Sarai (Jehová es Príncipe) fue dado el nuevo nombre de Sara (princesa). La misma esencia del nacimiento de Isaac involucró lo sobrenatural. Desde el punto de vista humano, Sara no podía tener un bebé. “Le había cesado ya la costumbre de las mujeres” (Génesis 18:11). Ella estaba “fuera del tiempo de la edad” (Hebreos 11:11). Estaba muerta la matriz de ella (Romanos 4:19). Ella había querido tener un bebé toda su vida matrimonial, pero había fallado. La misma idea de que podía concebir después de la menopausia, era ridículo. Como Ud. sabe, esta idea no vino de un ser humano, sino de Dios.
El nombre Isaac significa “risa”. Abraham se rió de la idea de su nacimiento (Génesis 17:17), y Sara hizo lo mismo (Génesis 18:12). Isaac también debería haberse reído cuando heredó todo lo que Ismael esperaba. Como ya hemos señalado, cuando Abraham murió, dio todo cuanto tenía a Isaac (Génesis 25:5). El hijo de la esclava no fue un heredero con el hijo de la libre (Gálatas 4:30). Como Ud. ya sabe, esto se relaciona con el cristianismo. Nuestra herencia es semejante a la de Isaac. Es también milagroso e inmerecido.
Mientras Ismael estaba discutiendo y quejándose, Isaac se reía. Esto es verdaderamente una alegoría conmovedora de los dos pactos.
EL NUEVO NACIMIENTO Y EL NUEVO PACTO
En el tercer día de la creación Dios creó la vegetación que se reproducía por medio de semilla (Génesis 1:11). Cada semilla dio fruto según su género. Semilla de manzana produce manzanos,
semilla de peras produce perales, etc. Aun la vida humana proviene de simiente. Es interesante y significativo notar que la primera vez se menciona a Jesús en las Escrituras, se describe como la simiente de la mujer (Génesis 3:15). Cada semilla tiene un código genético específico que produce una forma de vida específica. Por eso Jesús dijo a Nicodemo que tendría que nacer de nuevo (Juan 3:1-8). Lo que es
nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es (Juan 3:6). Si Nicodemo quisiera vida espiritual, tendría que recibirla de una semilla espiritual. ¡Es lo mismo para nosotros! No es opcional, si queremos entrar en el reino de Dios, tendremos que nacer de nuevo. Nuestro nacimiento físico provino de una semilla física que contenía el ADN (perfil genético) de nuestros padres. Nuestro nacimiento espiritual nos da el ADN de nuestro Padre Espiritual. Nuestros cuerpos físicos morirán, pero espiritualmente, podemos vivir por la eternidad.
Pedro recordó a sus lectores que los cristianos somos “renacidos no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). Esta semilla espiritual pone dentro de nosotros la naturaleza de Dios. De la misma manera que la semilla física nos dio la “imagen” de nuestro padre terrenal, el renacimiento nos da la “imagen” de nuestro Padre Celestial (1 Corintios 15:49). El reino de Dios es espiritual, por eso no puede ser heredado por carne y sangre. Aunque el producto de nacer es espiritual, es muy real. De hecho, se le llaman a los cristianos “nuevas criaturas” en Cristo Jesús (2 Corintios 5:17).
Si Dios ha escrito Sus leyes en los mentes y los corazones, la transformación de la vida de Ud. será obvia. He aguí, algunas de las maneras en que el apóstol Juan describe a los que son “nacidos de nuevo”:
LA PATERNIDAD Y LA HERMANDAD
¡Obviamente, hay algo malo en la hermandad! Jesús oró que seamos “uno” pero no lo somos (Juan 17:1). Literalmente hay cientos de divisiones en la familia de Dios. Increiblemente, parece que los hermanos que más estudian la Biblia, son muy a menudo los más divididos. Quizás una razón por esta división sea un mal entendido básico en cuanto al nuevo pacto. Como ya hemos dicho, el nuevo pacto no es los últimos 27 libros de la Biblia. Otra vez, tenemos que enfatizar que la Bibla es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, pero no es el pacto.
- Por favor considere esto:
- La iglesia en Jerusalén estaba unida en Cristo antes de que aun una palabra de las Escrituras del Nuevo Testamento fuera escrita.
- Los hermanos cristianos estaban unidos aunque el canon de Escritura no fue completado hasta fines del primer siglo y no fue aceptado hasta el cuarto siglo.
- Aun después de la invención de la imprenta, la mayoría de los creyentes en el mundo hoy en día aun no tiene una Biblia y millones no tienen un lenguaje escrito. Sin embargo, esto no nos impide estar unidos en Cristo.
- La mayoría de las personas que tienen Biblias no las han leído. Si usted no cree esto, yo le retaría a averiguar en su propia congregación para saber cuántos han leido la Biblia entera.
- La mayoría de la gente que ha leido la Biblia entera no ha estudiado la Biblia entera.
- Los que estudian la Biblia, invariablemente son guiados por las ideas preconcebidas y los prejuicios de su propia hermandad religiosa. Por ejemplo, dos hermanos me dijeron que habían llegado a la misma conclusión sobre el “milenio” y el “arrebatamiento” por estudiar la Biblia solamente. Esto es insólito, dado que ni se encuentran las palabras “milenio” y “arrebatamiento” en la Biblia.
- Estas y otras consideraciones hacen imposible que todos los hermanos entiendan la Biblia en precisamente la misma manera.
- Los corintios estaban divididos porque su unidad estaba en hombres como Pablo, Apolos, y Cefas. El único fundamento para la unidad cristiana es Jesuscristo (1 Corintios 3:11).
Pablo enfrentó la muerte con confianza porque sabía a quién había creído ( 2 Timoteo 1:12). Nuestra fe es “personal” no “relativa a la proposición”. A “quien” creemos es mucho más importante que “que” creemos. Podemos estar equivocados en cuanto a muchas cosas, si estamos en lo correcto acerca de Jesús. Si estamos equivocados acerca de Jesús, ¡no importa las otras cosas en que tengamos razón!
Si usted es “nacido de nuevo” con semilla de nuestro Padre Celestial, Ud. está en la misma familia como Jesús. Aunque somos inferiores a Jesús en todo aspecto, Él no se avergüenza de llamarnos hermanos porque tenemos el mismo padre. Esto está específicamente declarado en Hebreos 2:11.
ESTAS VERDADES PUEDEN IMPACTAR SU VIDA Y SU MINISTERIO
Como ya hemos dicho, los creyentes debemos “examinarlo todo” (1 Tesalonicenses 5:21). Este estudio breve ha dejado muchas preguntas no contestadas y ha plantado polémicas que hasta ahora no son resueltas. El estudiante serio no tratará de evitar estas cuestiones y orará a Dios para que tenga sabiduría para encontrar respuestas. Probará todo, como manda la Escritura. Sin embargo, es importante recordar que no somos salvos por el conocimiento, sino por fe. Sólo porque alguien es ignorante o no está bien informado sobre algún punto de una enseñanza bíblica, no necesariamente implica que él no es un cristiano.
1 Tesalonicenses 5:22 nos manda a abstenernos de toda especie de mal. ¿Qué quiere decir esto? Un niño de 5 años no tendrá el mismo entendimiento de estas palabras inspiradas como su hermano que tiene 15 años. Esta discrepancia doctrinal no quiere decir que los dos niños no son hermanos y ciertamente no debe ser base para desunión. Los muchachos son hermanos porque tienen el mismo padre. La fraternidad está basada en la paternidad.
Así que en el mundo religioso tenemos hermanos quienes están en niveles distintos de sabiduría y madurez. La única manera en que puedan tener precisamente la misma perspectiva sobre todo punto de doctrina bíblica es por cerrar sus mentes y aceptar ciegamente un credo escrito por algún otro. Obviamente esto es incorrecto y es la base misma del sectarismo. La verdadera unidad no se encuentra en Pablo, Apolos, o Cefas, sino en Cristo (1 Corintios 3:11).
La congregación en Corinto tenía muchos problemas. De hecho, parece que estaban plagados por más problemas que cualquier otra iglesia mencionada en la Biblia. Estaban divididos, toleraron la fornicación, tenían problemas serios sobre una variedad de asuntos importantes. Necesitaban enseñanzas sobre el matrimonio, la idolatría, la cena del Señor, el trabajo de las mujeres, dones espirituales, y aun la resurrección. Sin embargo, su necesidad más urgente no fue más conocimiento, sino más amor. Como Ud. sabe, el conocimiento envanece, pero el amor edifica (1 Corintios 8:1).
“Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser (1 Corintios 12:31–13:8a).
NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE
“Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).
¡LAS ESCRITURAS SON ESENCIALES PARA SU SALUD ESPIRITUAL!
En un estudio previo, El Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto, hemos señalado que el antiguo pacto no está compuesto por los primeros 39 libros de la Biblia y que el nuevo pacto no está compuesto por los últimos 27 libros de la Biblia. Solo porque estos libros de la Biblia no sean convenios, sin embargo, no significa que no sean importantes. ¡Lo son! No sólo son importantes, ¡son esenciales! Es imposible que el creyente sobreviviría sin ellos. Las Escrituras son tan importantes a Ud. espiritualmente como le es la comida físicamente.
Por favor, con oración enfoque sus energías mentales y espirituales en las palabras de Jesús: “No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Jesús dijo estas palabras al diablo durante sus tentaciones en el desierto. Obviamente, cada palabra que procede de la boca de Dios es importante. Sería blasfemia decir lo contrario. Inmediatamente después del bautismo de Jesús, fue llevado por el Espíritu al desierto por el diablo (Mateo 4:1; Marcos 1:12). Después de ayunar por 40 días, el tentador vino a Él con tres grandes tentaciones. En cada instante, Jesús venció la tentación citando las Escrituras. Primeramente, el diablo dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3). ¡Obviamente Jesús tenía hambre! (Mateo 4:2). En algún momento Él literalmente se moriría de hambre si no comía. El malvado sabía eso y sugirió que Él usara Su poder milagroso para cambiar las piedras en pan. Algunos de estas piedras pueden haberse parecido a moldes de pan recién salidos del horno. En esta ocasión Jesús citó Deuteronomio 8:3: “No sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.
La segunda tentación fue obtener fama instantánea al tirarse del templo y confiar en Dios para su liberación. Jesús también venció esta tentación citando las Escrituras. Esta vez citó Deuteronomio 6:16: “No tentaréis a Jehová vuestro Dios”. La tercera tentación fue el recibir todos los reinos de este mundo, y su gloria, al arrodillarse ante y adorar a Satanás. Otra vez Jesús citó Deuteronomio: “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás” (Deuteronomio 6:13).
La Palabra de Dios no sólo es como alimento, también es como una espada (Efesios 6:17). Es un arma espiritual poderosa que puede derrotar al diablo y hacer que huya (Santiago 4:7). Desgraciadamente, los que no conocen las Escrituras no tienen defensa cuando son atacados por el diablo. Lo cierto es que como un hombre se muere físicamente sin alimento físico, también morirá espiritualmente sin las Escrituras.
Apartándonos del tema, observemos que las 3 grandes tentaciones que Jesús venció, representan todo lo que está en el mundo (I Juan 2:16). Satanás siempre nos tienta con:
(1) Los deseos de la carne.
(2) Los deseos de los ojos.
(3) La vanagloria de la vida.
Estas mismas tres tentaciones, como Ud. sabe, fueron usadas por Satanás en el Jardín de Edén para seducir a Eva (Génesis 3:6). Ella vio que la fruta prohibida era:
(1) Bueno para comer.
(2) Agradable a los ojos.
(3) Deseable para alcanzar la sabiduría.
Sin duda, todos nosotros seremos tentados en estas 3 mismas maneras. Por eso es importante estudiar las Escrituras. Para poder resistir exitosamente estas tentaciones, necesitamos hacer lo que Jesús hizo: ¡Citar las Escrituras!
LAS ESCRITURAS SON INSPIRADAS POR DIOS
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).
Los primeros libros de las Escrituras vinieron de palabras que fueron pronunciadas por Dios y escritas por Moisés. Note:
! Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro... (Éxodo 17:14). ! Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová…(Éxodo 24:4). ! Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel (Éxodo 34:27). ! Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de Jehová (Números 33:2). ! Véase también Deuteronomio 27:1-3, 8. ! Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel (Deuteronomio 31:9). ! Ahora, pues, escribíos este cántico y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel (Deuteronomio 31:19). ! El pueblo sabía que las Escrituras de Moisés venían de la boca de Jehová y así estas
Escrituras se guardaban en un lugar especial al lado del arca del pacto. (Véase Deuteronomio 31:26.)
MUCHOS HOMBRES FUERON INSPIRADOS A ESCRIBIR LAS ESCRITURAS
! Los libros de la Biblia fueron escritos por más de 40 diferentes hombres inspirados por Dios. ! Estos libros inspirados fueron escritos durante un período de más de 1500 años. ! Josué, por ejemplo, escribió palabras en el libro de la ley de Dios (Josué 24:26). ! Dios también dijo a Jeremías que escribiera todas las palabras en un libro que Él le había dicho (Jeremías 30:2). ! Dios también dijo a Habacuc que escribiera la visión que había recibido (Habacuc 2:2).
! A Juan el apóstol se le dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas (Apocalipsis 21:5). ! Pedro escribió: Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:20 y 21). ! Como los escritos de estos otros hombres inspirados también eran de Dios, fueron puestos con las Escrituras escritas por Moisés. Hoy llamamos a esta compilación de Escrituras la Santa Biblia. La palabra Biblia simplemente significa libro. Aunque hay realmente 66 libros en la Biblia, son considerados como un libro porque Dios es el autor de todos ellos.
LAS ESCRITURAS SON DIFERENTES AL PACTO (Uno podía ser visto y el otro, no)
El antiguo pacto (los Diez Mandamientos) fue guardado en un cajón llamado el arca del pacto, o el arca del testimonio (véase Éxodo 25:16-22; Números10:3; 1 Reyes 8:9; etc.). Este pacto no podía ser visto por cualquier hombre. Los hombres de Bet-semes trataron de hacerlo y murieron (1 Samuel 6:19).
Las Escrituras, en contraste, no solo podían ser vistas, sino también debieran ser estudiadas. Consecuentemente, no fueron puestas dentro del arca, sino a su lado. Moisés ordenó: Tomad este
libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti (Deuteronomio 31:26).
Dios obviamente tenía una razón para mantener al pacto separado de las Escrituras pues repitió ese mismo arreglo con el nuevo pacto.
Reflexionemos acerca de esta verdad con más detalles. El antiguo pacto, que es los Diez Mandamientos, fue dado por Dios cuando tomó a Su pueblo de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto (Jeremías 31:32). Los Diez Mandamientos fueron citados por Moisés en Éxodo y Deuteronomio (Éxodo 20 y Deuteronomio 5) pero las tablas originales no podían ser tocadas o vistas por nadie. Como ya hemos señalado, las Escrituras fueron leídas y enseñadas diariamente. La palabra shema quiere decir oír. Como el pasaje siguiente comienza con la palabra “oír” los judíos lo llaman el “shema”. “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:4-9).
Josué también enfatizó la importancia de estudiar las Escrituras. El dijo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).
Hay muchas Escrituras adicionales sobre este tema. Las Escrituras debían ser una parte integral de la vida hebrea desde los individuos y familias a la alabanza corporal en sus festivales anuales. Note, por ejemplo: “Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete
años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra a donde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella” (Deuteronomio 31:10 13).
MANÁ Y LAS ESCRITURAS
Las palabras citadas por Jesús de Deuteronomio 8:3 hacen una conexión entre el maná que cayó del cielo y las Escrituras. Moisés escribió acerca de Dios: Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.
Note que Dios les dio el maná para enseñarles que el hombre no solo vive de pan. Primeramente leemos acerca de maná en Éxodo 16:15. Era literalmente pan del cielo. Como ni la gente ni sus padres habían visto cosa igual, le llamaron maná que quiere decir ¿Qué es? ¡Note la conexión! Así como Dios dió maná del cielo para sustentarlos físicamente, Él también envió las Escrituras del cielo para sustentarlos espiritualmente. ¡Este simbolismo es significativo! No sobrevivieron en el desierto por su trabajo arduo o su inteligencia, sino porque Dios les dio el maná. El mismo principio vale espiritualmente. No podemos vivir exitosamente la vida cristiana sin las Escrituras. Deuteronomio 8:4 continúa con el tema de la provisión de Dios declarando que su ropa no se gastaba y sus pies no se hincharon durante sus 40 años en el desierto.
TAMPOCO SE PUEDE VER EL NUEVO PACTO
“Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Hebreos 8:8-12).
Mientras que el antiguo pacto y el nuevo pacto fueron diferentes en muchas maneras, eran parecidos en por lo menos un aspecto. Ambos fueron escritos donde nadie podía leerlos. Cuando alguien es nacido de nuevo, Dios escribe Sus leyes en sus mentes y en sus corazones. ¡Esto es el nuevo pacto! Como está escrito en las mentes y en los corazones de creyentes, obviamente no puede ser leída por los hombres. El hecho de que alguien haya nacido de nuevo no quiere decir que no necesita las Escrituras, todo lo contrario. Así como
los hebreos tenían el pacto pero no podían sobrevivir sin el maná, así también quienes tienen el nuevo pacto escrito en sus corazones no pueden sobrevivir sin la Palabra de Dios. ¡Recuerde! “No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
NO PODEMOS ENFATIZAR DEMASIADO EL HECHO DE QUE DIOS QUIERE QUE UD. ESTUDIE LA BIBLIA
! “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6 y 7). ! “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8). ! “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). ! “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así “ (Hechos 17:11). ! “Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros” (Colosenses 4:16). ! “Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos” (I Tesalonicenses 5:27). ! Jesús dijo:” Escudriñad las Escrituras” (Juan 5:39). ! Hay muchas Escrituras adicionales sobre este tema.
Recuerde que TODA LA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS, Y ÚTIL PARA ENSEÑAR, PARA REDARGÜIR, PARA CORREGIR, PARA INSTRUIR EN JUSTICIA. El hombre no recibe nutrición de algunas de las palabras que vienen de la boca de Dios, sino de todas las palabras que vienen de la boca de Dios. Es importante estudiar toda la Biblia porque la Palabra de Dios es como una lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino (Salmo 119:105).
¡SIN EMBARGO, EL HECHO DE QUE ALGUIEN NO ESTÉ DE ACUERDO CON UD. CON RESPECTO A LAS ESCRITURAS NO NECESARIAMENTE QUIERE DECIR QUE ELLOS NO SON SALVOS!
Recuerde, somos salvados por fe, no por conocimiento. Por eso es importante recordar que las Escrituras y el pacto no son iguales. Cuando alguien se rinde a Cristo, Dios escribe sus leyes en su mente y en su corazón. Estos nuevos convertidos, sin embargo, comienzan su vida cristiana como bebés recién nacidos (1 Pedro 2:2). Como tales, necesitan leche espiritual y no carne (1 Corintios 3:2). Somos mandados a aumentar conocimiento a nuestra fe (2 Pedro 1:5). A medida que crecemos en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, seremos capaces de comprender
verdades más profundas que son como la comida sólida y no como leche (Hebreos 5:11-14).
Porque los creyentes están a diferentes niveles de comprensión y conocimiento, siempre habrán diferencias en las maneras en que adoramos a Dios (véase Romanos 14:1
23). Pero, no habrán diferencias en nuestra conducta moral. Los que son verdaderamente nacidos de Dios no continúan viviendo en pecado (1 Juan 3:9). El crecer en conocimiento, juega un papel importante en nuestro desarrollo y crecimiento espiritual y obtenemos este conocimiento al estudiar las Escrituras.
EL DIABLO, POR SUPUESTO, NO QUIERE QUE ESTUDIE UD. LAS ESCRITURAS
Como ya hemos señalado, desde el comienzo Dios quiso que su pueblo leyera, estudiara y enseñara Su Santa Palabra. El estudio de la Biblia no sólo fue aconsejado por los patriarcas, profetas y apóstoles, sino por los primeros líderes cristianos como Justino Mártir, Jerónimo, Crisóstomo, Agustín y otros. El estudio de la Biblia es importante para cada persona, a cada edad y en cada estación de la vida.
El diablo, sin embargo, no quiere que nadie estudie la Biblia. Por toda la historia, él consistentemente ha tratado de destruir la Biblia o hacer que los hombres la ignoren. Por ejemplo, Antíoco Epífanes fue un rey sirio que llegó al poder alrededor de 175 a.C. Invadió Jerusalén, profanó el templo judío, y destruyó todas las Biblias que pudo encontrar. Para salvar la Biblia, hombres santos salieron al desierto y escondieron sus preciosos manuscritos. Estos manuscritos estuvieron tan bien escondidos que no fueron descubiertos por cientos de años. Entre 1947 y 1956 d.C., miles de fragmentos de textos bíblicos y antiguos documentos judíos fueron descubiertos en once cuevas cerca del Mar Muerto. Estos importantes textos son llamados los pergaminos del Mar Muerto.
! En 303 d.C. el emperador romano Diocleciano también trató de destruir la Biblia. Aun líderes de la iglesia y reyes que se suponían que eran cristianos, han tratado también de estorbar a los hombres para que no lean la Biblia. Guillermo Tyndale fue estrangulado y quemado en la hoguera el 6 de octubre del año 1536 d.C. por el “crimen” de traducir la Biblia al lenguaje de la gente común. Obviamente, el diablo no lo ha logrado, porque hoy hay millones de Biblias en todo el mundo. Jesús dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mateo 24:35). Hay, sin embargo, poca diferencia entre la persona que no tiene una Biblia, y la persona que tiene una Biblia y no la lee. ! Por favor, considere con oración la posibilidad de que Europa entró a la Edad Media como resultado directo de negar a la gente acceso a la Palabra de Dios. ! Por favor, considere con oración la posibilidad de que Europa tuvo el Renacimiento como resultado directo de permitir a la gente acceso a la Palabra de Dios.
UNA HAMBRUNA DE LAS PALABRAS DEL SEÑOR
“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Dios” (Amós 8:11).
Cuando la gente no tiene comida, muere físicamente. Cuando la gente no tiene la palabra de Dios, muere espiritualmente. Los efectos de la palabra de Dios son eternamente significativos. Una hambruna de las palabras del Señor es mucho más seria y significativa que una hambruna física.
Una vez Jesús contó la parábola de un hombre rico y el mendigo (Lucas 16:19-31). El mendigo no tenía amigos ni alimentos, pero cuando murió, fue llevado al Paraíso donde sería consolado para siempre. El hombre rico, al contrario, tuvo cosas buenas en esta vida, pero fue a un lugar de tormento eterno.
Jesús dijo: “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:26).
Su estudio personal de las Escrituras necesita ser una prioridad primordial porque no sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
EMPIECE AHORA SU ESTUDIO DIARIO DE LAS ESCRITURAS
! El viaje más largo comienza con un solo paso. Necesita Ud. comenzar ahora a estudiar la Biblia. ! Cuando las Escrituras fueron escritas originalmente, no habían prensas para imprimirlas y sólo habían pocas copias de la Biblia para ser compartidas por millones de personas. No era fácil estudiar la Biblia, sin embargo los hijos de Dios debían de estudiar las Escrituras y enseñarlas a sus hijos. ! Cuando Pablo predicó en Berea, la gente allí estudiaba las Escrituras cada día (Hechos 17:11). Sin lugar a duda, no tenían una copia personal de la Biblia, sino que tenían que ir a la sinagoga diariamente para estudiar las Escrituras. ! Desde el principio, Dios esperaba que los padres enseñen Su palabra a sus hijos (Deuteronomio 6:4-9). Note estas palabras de Pablo a Timoteo: Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús (2 Timoteo 3:15). ! La prensa con tipos movibles fue inventado por Johannes Gutenberg en 1447 d.C. Sin embargo, aun hoy en día hay millones de creyentes que nunca han visto una Biblia y miles de idiomas a los cuales no se haya traducido todavía la Biblia. Es nuestro deber cuidar de que la Palabra de Dios sea conocida por todo el mundo. ! Por favor, considere con oración estas palabras de Jesús: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:19-20).