Boyce Mouton
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EL ALMA QUE PECARE, ESA MORIRÁ

Boyce Mouton · 21 pages · 5,051 words

EL ALMA QUE PECARE, ESA MORIRÁ

“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ezequiel 18:20).

Ezequiel 18:1-32 prueba que no somos inocentes o culpables por culpa de otra persona. Se afirma la misma verdad en Deuteronomio 24:16: “Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado”. Nadie se salva o se condena por las acciones de otro. ¡Cada uno de nosotros seremos juzgados por nuestros propios pecados! Es el alma que pecare que morirá. Ezequiel concluye el capítulo con una amonestación de arrepentirse: “Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis” (Ezequiel 18:32). ¡Dios nos ha dado la oportunidad de arrepentirnos, si queremos!

Es común culpar a otro por nuestros pecados. Adán trató de culpar a Eva (Génesis 3:12). Eva trató de culpar a la serpiente (Génesis 3:13). Pero Dios echa la culpa a cada uno de nosotros como individuos: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

Las Escrituras son claras que: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23); “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10).

¡Ya que Dios no nos condena por los pecados de otro, lógicamente se concluye que nos ha dado la oportunidad para tomar decisiones!

LA PRESCIENCIA DE DIOS Y EL LIBRE ALBEDRIO DEL HOMBRE

¡El hombre tiene “libre albedrio” porque somos creados en la imagen de Dios! “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:26 y 27).

La humanidad es única con respecto a esto, porque solamente ella es criada en la imagen de Dios. Por ejemplo, los animales no son creados a la imagen de Dios. ¡No tienen libre albedrio como el hombre! Los animales entraron al arca porque así les mandó Dios. (Génesis 6:20). Pero la humanidad eligió rechazar lo que Dios había mandado. De hecho, solamente ocho personas entraron al arca y fueron salvados (1 Pedro 3:20). Los animales son inferiores al hombre. Dios ordenó que el hombre “se

enseñ0reara” sobre las aves, los peces, y las demás criaturas vivas (Génesis 1:28). Los animales migran para sobrevivir, pero el hombre puede adaptarse para vivir en cualquier lugar de la tierra, sin importar la temperatura o el suministro de alimentos. ¡El hombre puede vivir en cualquier lugar que escoge”!

Pero ser creado en la imagen de Dios no nos da la habilidad de conocer al futuro. ¡Solamente Dios conoce el futuro! Isaías escribió: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9 y 10). Por ejemplo, generaciones antes de la destrucción de Jerusalén, Isaías predijo que Ciro reedificaría Jerusalén (Isaías 44:28). ¡PERO EL HECHO DE QUE DIOS CONOCÍA LO QUE CIRO IBA A HACER, NO QUIERE DECIR QUE CIRO NO TENÍA LIBRE ALBEDRIO!

Antes de crear a Adán y a Eva, Dios sabía que ellos pecarían. ¡Por eso, Jesús fue destinado a morir antes de la creación del mundo!, “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un codero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1 Pedro 1:18-20). Dios creó al hombre en su propia imagen reconociendo que él elegiría pecar y que necesitaría redención!

Caín no fue forzado por otro a matar a su hermano, sino tuvo una opción. Tampoco Caín mató a su hermano sin querer. ¡Caín eligió matar a su hermano! ¡Nosotros también tenemos una opción! No tenemos que ser como Caín: “Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: “Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mato? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1 Juan 3:11 y 12). Si no tenemos una opción, entonces esta Escritura no tendría sentido!

¡Todos tenemos la habilidad de tomar decisiones! Moisés dijo a Israel: “A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19). El hecho de que Dios sabía de antemano lo que Israel escogería, no significa que no tomaban sus propias decisiones.

Cuando Rebeca dio a luz a gemelos, Dios sabía de antemano que el mayor serviría al menor (Romanos 9:10-14). Pero esto no significa que Jacob y Esaú no tenían

el libre albedrío para tomar sus propias decisiones. Esaú “escogió” despreciar su primogenitura y lo vendió su primogenitura por un guiso rojo (Génesis 25.31-34).

Acán no tuvo que hurtar cosas prohibidas de Jericó. Él “escogió” hacerlo. Acán confesó a Josué: “Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho. Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello” (Josué 7:20 y 21). Acán no pudo echar la culpa a otro por lo que él escogió hacer! ¡Todos seremos responsables por nuestros propios pecados!

El hijo pecaminoso confesó: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros” (Lucas 15:18 y 19).

Ananías y Safira también tuvieron una opción. Vendieron una heredad y conspiraron juntos a retener una parte del dinero para ellos mismos. No estaban “obligados” a hacer eso, sino “eligieron” hacerlo. Pedro dijo: “Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hechos 5:3 y 4).

Aunque Dios sabe de antemano lo que haremos, ¡aún tenemos la oportunidad de escoger lo que haremos!

EL CASO DE JUDAS

Siglos antes del nacimiento de Jesús, David fue inspirado por Dios a escribir el Salmo 41. En este Salmo, David predijo la traición de Jesús y escribió: “Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar” (Salmo 41:9). En la última cena, Jesús sabía que Judas iba a traicionarlo y citó estas palabras de David, inspiradas por Dios: “No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” (Juan 13:18).

Es obvio que Jesús sabía que uno de sus discípulos lo traicionaría, pero no es claro si sabía esto cuando escogió a Judas como apóstol. Como sabemos, Jesús oró toda la noche antes de escoger a sus apóstoles: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lucas 6:12 y 13). Aparentemente, Jesús confiaba en los doce y les dio: “autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda

enfermedad y toda dolencia” (Mateo 10:1). Además, Jesús les dio poder: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:7 y 8). ¡Es difícil imaginar que Judas estaba lleno de Satanás en ese tiempo! El Salmo 41:9 está claro que en el pasado, Judas era “buen amigo” en quien Jesús “confiaba”. Aparentemente, fue más tarde cuando Judas “escogió” dejar que Satanás entrara en su corazón (Juan 13:27).

Como ya hemos dicho, David predijo que un “buen amigo” en quien Jesús “confiaba” levantaría su calcañar en contra de él. De hecho, tenían tanta confianza en él que fue encargado de cuidar la bolsa apostólica. Pero en algún momento Judas “eligió” ser ladrón (Juan 12:6). Más tarde Judas también “eligió” traicionar a Jesús por treinta piezas de plata.

Es mi “opinión” que la traición de Jesús por 30 piezas de plata no fue meramente avaricia. Quizás fuera también la intención de Judas crear una rebelión que libraría a los judíos de la tiranía de Roma en el año 168 a. de C. Israel fue esclavizado por Antíoco Epífanes, el perverso rey de Selelucido. Este hombre impío profanó el templo judío y violentamente persiguió a los judíos. En el año 166 a. de C. una pequeña rebelión rápidamente creó una revolución más grande que resultó en la independencia de los judíos. Esa limpieza y reedificación del templo judío aún se celebra cada año por la fiesta de la dedicación. Esta es una fiesta de ocho días que los judíos de hoy llaman “Hanukkah”. También se llama “la fiesta de luces” porque cuando los sacerdotes prendieron la menora de oro en el templo, solamente tenían aceite por un día. Pero milagrosamente, Dios hizo que el aceite durara por ocho días.

Es mi “opinión” que Judas traicionó a Jesús para levantar una rebelión como Judas el macabeo hizo en los días de Antíoco Epífanes. Como algo adicional, sin duda Judas esperaba tener una posición poderosa en aquel nuevo reino. Juan el Bautista y Jesús habían predicado que el “reino del cielo” se había acercado (Mateo 3.2; 4:17). Parece que Judas esperaba que Jesús, el Hijo de David, fuera un rey terrenal como David. Pero como no hubo una rebelión cuando Jesús fue arrestado, Judas no sabía qué hacer. Tristemente, Judas “viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27:3-5).

Por supuesto, ¡Judas no tenía nadie que culpar, sino a él mismo! Cuando salió del aposento alto, Jesús le dijo: “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto” (Juan 13:27). Judas era completamente responsable por su propio pecado, y ¡nosotros también somos responsables por el nuestro!

LOS SEGUIDORES DE JESÚS AÚN TOMAN DECISIONES

Llegamos a ser seguidores de Jesús al tomar una decisión. Ningún hombre, ningún gobierno ni los ángeles pueden obligar a alguien a ser cristiano. Solamente nosotros podemos escoger a ser seguidores de Cristo. Pero cuando llegamos a ser sus seguidores, aún tenemos que tomar decisiones. Si no podríamos hacerlo, entonces las cartas del Nuevo Testamento escritos a cristianos no tendrían sentido!

Parece que todos los discípulos, como Judas, eligieron seguir a Jesús bajo la ilusión que él iba a establecer un reino terrenal. ¡Eso no era cierto! Jesús dijo claramente a Pilato: “Mi reino no es de aquí” (Juan 18:36). Pero Jesús no dijo esto claramente a sus discípulos hasta el tercer año de su ministerio. En Cesarea de Filipo, después de la confesión de Pedro que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día” (Mateo 16:21).

Seis días más tarde, Jesús llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan a un monte alto donde se transfiguró y habló con Moisés y Elías acerca de su muerte en Jerusalén (Mateo 17:1-13). Esto puso énfasis en el hecho de que la muerte de Jesús estaba en armonía completa con la ley y los profetas.

Aunque los doce apóstoles no comprendieron el padecimiento y la muerte de Jesús en Jerusalén, aún “eligieron” seguirle (Mateo 9:30-32).

¡Pero esta enseñanza causó que muchos dejaran de seguir a Jesús! Por ejemplo, después de alimentar a los 5,000, la gente vino para obligarle a ser su rey (Juan 6:15). Después de rechazar este propósito, Jesús predicó un sermón “duro” y “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él” (Juan 6:66). Obviamente, estos miles de seguidores tenían la opción de cambiar su pensar. ¡También la tenían los doce apóstoles!: “Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:67-69).

“¡Los seguidores de Jesús no pierden su libre albedrio! En ese momento, aunque Judas no abiertamente dejó a los doce, ya había escogido rechazar a Jesús como su Señor y hacer sus propias decisiones. Jesús sabía esto y respondió: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? (Juan 6:70). ¡Jesús nunca obliga a nadie que le siga! Tenemos libre albedrio y podemos seguir a Jesús si queremos, o podemos dejar de seguirle si queremos.

En la última cena, Jesús advirtió a Pedro que antes de que el gallo cantara, él le negaría tres veces (Juan 13:38). Pero simplemente porque Jesús sabía que Pedro le negaría, no significa que Pedro no tuvo una opción. Afortunadamente, Pedro “eligió” arrepentirse por haber negado a Jesús y regresó al aposento alto. Al contrario, Judas “eligió” salir y ahorcarse.

Judas escondió su rebelión tan cuidadosamente que cuando salió del aposento alto para traicionar a Jesús, la mayoría de los discípulos pensaban que iba a comprar alimentos para la fiesta, o que iba a dar algo a los pobres (véase Juan 13:21-30). ¡Judas engañó a sus amigos, pero no pudo engañar a Dios!

Después de que Judas salió, Jesús enseñó algunas verdades hermosas y eternas que Judas necesitaba oír (véase Juan 13:31—14:31). Pero tristemente, ¡Judas ya había salido! Finalmente, Jesús dijo: “Levantaos, vamos de aquí” (Juan 14:31). En ese momento, salieron del aposento alto y comenzaron a caminar hacia el huerto de Getsemaní.

Se supone que en el camino pasaron por una vid y Jesús usó un pámpano para enseñarles una verdad eterna acerca de opciones.

  • Judas, uno de los doce, ya estaba perdido. Jesús se refirió a esto en su oración a

su Padre. En esa oración, Jesús le dijo: “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese” (Juan 17:12).

  • Tal como Judas tomó una decisión de dejar a Jesús, aparentemente, los otros

once podrían haber escogido dejarlo.

  • Entonces Jesús dijo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros las pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si

guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero yo os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mí nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros” (Juan 15:1-17).

  • Jesús dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a

vosotros, y os he puesto para que vayáis y lleváis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16). Como se sabe, ¡Jesús también eligió a Judas, pero Judas eligió no “permanecer” en su relación con Jesús!

  • En este pasaje breve, se encuentra la palabra “permanecer” diez veces.

¡Obviamente, “permanecer” en Jesús involucraba una opción de no “permanecer”, y Jesús advirtió a los otros once que si ellos siguieran el ejemplo de Judas, serían echados en el fuego y quemados (Juan 15:6).

  • ¡Es obvio que los discípulos libremente podrían haber “elegido” dejar de seguir a

Jesús si desearan!

PERDIENDO SU LIBRE ALBEDRIO

Jesús dijo: “De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo” (Marcos 3:28-30).

También se menciona este “pecado eterno” en Mateo 12:31 y 32 y Lucas 12:10.

Algunos piensan que Juan estaba tratando este mismo pecado cuando escribió: “Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no diga que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte” (1 Juan 5:16 y 17).

Entonces también el libro de Hebreos nos advierte que es imposible para algunos arrepentirse: “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez sean renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (Hebreos 6:4-6).

He aquí algunos pensamientos que posiblemente iluminara a estas Escrituras difíciles de entender:

  • Primero, ¡recordemos que Dios no cambia!: “Yo Jehová no cambio”

(Malaquías 3:6). “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

  • ¡Dios quiere que todos se arrepientan!: “El Señor no retarda su promesa,

según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

  • Esto quiere decir que cuando alguien se arrepiente, Dios está dispuesto a

perdonarle!

  • Por eso, el “pecado eterno” debe ser algo que nos impide arrepentirnos.
  • Mientras Dios no cambia, nosotros sí cambiamos. Somos criaturas de hábito.

Hubo un tiempo cuando no podíamos caminar; ahora podemos caminar dormidos. Hubo un tiempo cuando no podíamos hablar; y ahora podemos hablar dormidos. Hubo un tiempo cuando nuestra conciencia nos molestaba cuando pecamos, pero si pecamos demasiado, podemos destruir nuestra conciencia.

  • ¡Se puede perder la vista por mirar al sol. Exposición prolongada a ruidos fuertes

podría causar sordera. ¡Uso excesivo de alcohol y drogas ilegales podría destruir la habilidad de razonar!

  • Abuso prolongado de nuestra conciencia puede destruir la habilidad de distinguir

lo correcto de lo incorrecto. Los que fueron advertidos por Jesús acerca del “pecado eterno” eran los mismos que acusaron a Jesús de tener un espíritu inmundo!

  • ¡Cualquiera que piense que Jesús es malvado está en peligro eterno. Pablo

escribió: “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene” (1 Corintios 16:22). La palabra traducida como “amare” en este versículo es phileo que quiere decir “apreciar a” o “gustar”. ¡Nunca se usa como

mandamiento! ¡El que no “aprecia” a ni “le gusta” Jesús está tan corrompido y confundido que no puede ser salvo!

LA CONCIENCIA

La palabra griega para “conciencia” es suneidesis. Es una combinación de dos palabras sun – “con”, y oida – “conocer”.

  • Las Escrituras se refieren a una “buena conciencia” (Hechos 23:1; 1 Timoteo 1:5;

Hebreos 13:18; 1 Pedro 3:16, 21). Los que tienen una “buena conciencia” pueden ser salvados ¡porque se dan cuenta inmediatamente de su pecado! Juan 8:9 es un ejemplo de los que fueron acusados por su propia conciencia.

  • Pero las Escrituras también se refieren a los que tienen sus conciencias

cauterizadas (1 Timothy 4:2). Otros tienen una conciencia débil: (1 Corintios 8:7; 1 Timoteo 1:15). Y otros más tienen malas conciencias (Hebreos 10:22). ¡Si su conciencia no está funcionando correctamente, es posible que Ud. podría pecar sin saber qué lo está haciendo!

  • La enfermedad de lepra causa que la persona pierda la sensación. Muchos

leprosos tienen los dedos de las manos y de los pies comidos por ratas mientras están dormidos, sin saber lo que sucede porque no pueden sentir dolor!

  • Los con una conciencia profanada pueden perder completamente su relación con

Dios, sin saberlo.

EL EJEMPLO DE NERÓN

  • Alfredo Enrique Newman escribió esto de Nerón en su libro acerca de la historia

de la iglesia:

Dotado en la poesía y en la música, genial, humano, el principio de su reino despertó altas expectaciones. Augusto había pensado que era una aflicción personal el ser obligado a castigar, y él había decretado la pena de muerte solamente en casos extremos. El joven Nerón, algún tiempo después de asumir el poder, regocijó porque en su imperio entero ni una gota de sangre había sido derramada. Cuando pareció que era necesario que firme sentencias de muerte, lamentó que podía escribir. Bajo la tutoría de filósofos y estadistas como Seneca y Burrhus se esperaba que el joven ingenioso llegara a ser un modelo de la sabiduría y la justicia. Seneca pensaba que “no era capaz de aprender la crueldad y esperó que la gentileza de disposición del emperador penetraría el imperio entero y así transformaría el mundo y restauraría la edad inocente de oro de la humanidad.

Con la ayuda de Dios, este joven talentoso podría haber ordenado una cumbre con los hombres fuertes de la historia. Al contrario, lo recordamos como uno de los hombres más perversos de todos los tiempos. Dentro de unos pocos años después de llegar a ser el emperador, Nerón se había degenerado a un demonio sádico. Él ordenó la muerte de su hermano, el asesinato de su madre, y la muerte de su primera esposa Su segunda esposa murió por el abuso personal. Nerón ávidamente jugó el papel de un bufón público. Indulgencia desenfrenada en el vicio de todo tipo llegó a ser una característica de su vida. Sus métodos locos con los asuntos del estado lo llevaron a prender fuego a la ciudad de Roma y entonces culpar a los cristianos por el crimen. Nerón también tiene la distinción dudosa de haber ejecutado a Pedro y Pablo.

Tacito describe la persecución de los cristianos con estas palabras: Los que confesaron eran procesados primero; entonces con la información de ellos, una gran multitud fue condenada, no tanto por provocar un incendio, sino por su odio de la raza humana. Las muertes fueron hechas más crueles por la burla que las acompañaron. Algunos cuerpos fueron cubiertos con pieles de bestias salvajes y destrozados por perros; otros murieron en una cruz o en llamas de fuego, y otros fueron usados en la noche como antorchas para iluminar las tinieblas. Nerón mismo dio sus huertas para el espectáculo y dio una exhibición en el circo, vestido como uno que conduce un carro, se mezcló con la multitud y él mismo guiaba su carro de guerra. Así ellos siendo culpables y mereciendo el castigo, aun fueron compadecidos porque fueron matados, no para el bien del estado, sino para gratificar la “crueldad” de un individuo.

EL EJEMPLO DE JESÚS

  • Jesús fue tentado en todo como nosotros, pero él nunca pecó: “Por tanto,

teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:14 y 15).

  • Obviamente, ¡Jesús tenía una “buena conciencia”!
  • El pecado no comienza fuera de nosotros, sino comienza dentro de nosotros

“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios,

los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19).

  • La manera en que pensamos es la manera en que actuamos. “Porque cual es su

pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7).

  • En los días de Noé, los pensamientos del corazón del hombre eran malos todo del

tiempo (Génesis 6:5). ¡Como consecuencia, sus acciones eran continuamente malas!

  • La palabra griega para “arrepentimiento” es metanoeo que literalmente significa

“cambiar de opinión”. Cuando cambiamos de opinión, nuestras vidas cambiarán, porque ¡la manera en que pensamos es la manera en que actuamos!

  • Mientras los pecadores en los días de Noé continuamente pensaban en cosas

malas, los cristianos debemos pensar en las cosas de arriba y no en las cosas terrenales (Colosenses 3:1).

  • Pablo escribió a los filipenses; “Por lo demás, hermanos, todo lo que es

verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

  • Jesús enfrentó su tentación más grande en Getsemaní porque fue allí que estaba

luchando, tratando de decidirse.

  • En Getsemaní, Jesús pidió ayuda de Pedro, Jacobo, y Juan (Mateo 26:36- 38).
  • En Getsemaní, un ángel del cielo se le apareció a Jesús y le dio fuerza (Lucas 22:43).
  • En Getsemaní, el sudor de Jesús era como gotas de sangre cayendo al suelo (Lucas 22:44).
  • En Getsemaní, Jesús reprendió a sus discípulos por dormir y dijo: “¿Así que no habéis podido velar conmigo un hora? (Mateo 26:40).
  • Finalmente, en Getsemaní, Jesús decidió firmemente a obedecer a Dios.
  • En Getsemaní Jesús dijo tranquilamente a sus discípulos: “Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega” (Mateo 26:46).
  • Una vez que Jesús había decidido, se terminó la crisis mayor. ¡Él pasó la noche de humillación y tortura sin pecar y sin necesitar la ayuda de los ángeles ni de los hombres!
  • Cuando estaba muriendo, él exclamó: “Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).
  • Al contrario, los discípulos no estaban luchando tratando de decidir si debían

obedecer a Dios, ¡estaban durmiendo! Por eso, las Escrituras afirman: “Mas todo este sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Mateo 26:56).

  • ¡La hora de decidir si seremos fieles a Dios es ANTES de que seamos tentados!
  • Obviamente, José decidió de antemano no cometer adulterio (Génesis 39:6-20).

¡Obviamente, David no lo hizo! (2 Samuel 11:1-17).

NAGALAND

Nagaland llegó a ser un estado en la India en el año 1963. Habían 16 diferentes tribus naga en Nagaland y todos sus miembros eran “cazadores de cabezas”. La entrada de cada pueblo formó un pirámide de cabezas humanas. Ninguna mujer naga consideraría casarse con un hombre que no había decapitado por lo menos un enemigo. Más cabezas que habían recolectado, más estimados eran en el pueblo. Las mujeres aún diseñaban sus vestidos para mostrar cuántas cabezas su marido había coleccionado.

Misioneros fueren a Nagaland por primera vez en el año 1839, pero la primera iglesia no fue formada hasta el año 1872. La India es mayormente una nación Hindú. Solamente 2.3% de sus habitantes son cristianos. Al contrario, en el año 2025, 87.93% de los habitantes de Nagaland eran cristianos. Cuando visité allí algunos años atrás, el ministro de turismo me dijo que si no fuera por los hindús, que emigraron a Nagaland, el porcentaje de cristianos allí sería mayor.

El Dr. Garland Bare nació de padres misioneros en la frontera tailandés-tibetana. El Dr. Bare llegó a ser misionero también y me dijo que las palabras de esta canción son del primer converso de la tribu naga y que murió como mártir por su fe.

HE DECIDIDO SEGUIR A CRISTO

He decidido seguir a Cristo; (3 veces) No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

La cruz delante, el mundo atrás: (3 veces) No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

Si otros vuelven, yo sigo a Cristo; (3 veces)

No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

¡POR FAVOR, DECIDA SEGUIR A CRISTO Y NO VUELVA ATRÁS!

saalmo 41