Boyce Mouton
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DOS O TRES TESTIGOS

Boyce Mouton · 10 pages · 3,676 words

DOS O TRES TESTIGOS

“No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación” (Deuteronomio 19:15).

El proceso de documentar la verdad por dos o tres testigos es tan importante que se repite 91 veces en la Biblia. Aun en la iglesia un asunto debe ser constado por dos o tres testigos.(Mateo 18:16). Timoteo no debía aceptar una acusación en contra de un anciano a menos que fuera hecha por dos o tres testigos (1 Timoteo 5:19). Pablo escribió a los corintios: “Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto” (2 Corintios 13:1), etc.

Quizás la razón por tal evidencia se remonte al huerto de Edén. Dios dijo: “Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17). Satanás dijo: “No moriréis” (Génesis 3:4). En esa ocasión, determinar la verdad tenía significado eterno. ¡El hecho de que Eva creyó la mentira de Satanás no la hizo cierta! Satanás es mentiroso y padre de mentiras (Juan 8:44). Creer la mentira de Satanás no solamente trajo la muerte sobre la humanidad (Romanos 5:12), sino también causó gemir a toda la creación como a una que está con dolores de parto (Romanos 8:22). ¡No se establece la verdad por lo que uno cree, sino por “investigación” y “evidencia”. ¡Eva debería haber buscado el testimonio de dos o tres testigos!

Un ejemplo clásico de creer una mentira se encuentra en 1 Reyes 13. Un varón de Dios vino de Judá a Bet-el para clamar contra el altar pagano del rey Jeroboam. Cuando el rey extendió su mano y mandó que el varón de Dios fuera prendido, se le secó la mano y no la pudo enderezar. Cuando el varón de Dios intervino, y la mano de Jeroboam se sanó, él dijo al hombre de Dios: “Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente” (1 Reyes 13:7).

“Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar. Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres. Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el” (1 Reyes 13:8-10).

Un viejo profeta que moraba en Bet-el envió a sus hijos para traer al varón de Dios y le dijo: “Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y

beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua” (1 Reyes 13:18 y 19).

¡El varón de Dios debería haber sido más cuidadoso! Debía haber buscado el testimonio de otros testigos. No debemos creer inmediatamente a todos los que dicen que son profetas de Dios. El apóstol Juan advirtió “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

Como resultado de creer una mentira, un león mató al varón de Dios (1 Reyes 13:23-26). “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12).

SUICIDIOS RELIGIOSOS

El nombre “Kamikaze” significa “viento del cielo”. Este nombre viene de la historia japonesa que remonta al siglo 16 y la historia de un emperador mongol cuya flota de naves fue hundida por una tormenta poderosa. Los japoneses pensaron que los “dioses” enviaron ese “viento del cielo” para salvarles. Por lo tanto, durante la segunda guerra mundial, los jóvenes japoneses querían salvar a su país y se ofrecían a sí mismos para morir como pilotos kamikazes. Fueron enseñados solamente cómo despegar con el avión pero no como aterrizarlo. Sus órdenes fueron volar el avión, cargado de explosivos, contra las naves enemigas y morir por suicidio. Antes de despegar, participaron en una cena ritual y recibieron medallas, una espada “katana” y sus posesiones amadas para ser atesoradas después de morir. Obviamente, creían que sus muertes serían galardonadas en el cielo.

En el año 1963 un monje budista llamado Thich Quang Duc, al protestar por la opresión de los budistas por el gobierno de Vietnam, echó gasolina en su cuerpo y se prendió fuego. Meditaba hasta que murió. Como sabemos, los budistas creen en la reencarnación. Creen que los seres humanos nacen y renacen un número infinito de veces hasta que lleguen a Nirvana. Obviamente, ese monje budista creía que su suicidio era solamente otro paso en su viaje a Nirvana.

En el día 11 de septiembre del año 2001, 2,977 personas murieron en el ataque de terroristas más mortal de la historia de los EUA. 19 hombres musulmanes secuestraron a cuatro aviones comerciales. Dos de ellos se estrellaron contra las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York. El tercero se estrelló contra el edificio Pentágono. Pasajeros valientes en el cuarto avión atacaron a los terroristas y el avión se estrelló en el campo del estado de Pensilvania. Es de conocimiento general que el Corán promete galardones para los que mueren para Alá. Esto incluye el cielo y vírgenes. Corán 56:22 promete que esas vírgenes tendrán atributos físicos hermosos.. En Corán 78:33 esas vírgenes se llaman “houris” y promete que ellas serán de la misma edad, con cuerpos hermosos.

Mientras el Corán no menciona el número de las vírgenes, pero Hadith 2587 sí menciona el número 72: El galardón más pequeño para el pueblo del cielo es una morada donde hay ochenta mil siervos y 72 houris, y encima de ellos hay un domo adornado con perlas, aguamarina, y rubí, tan ancho como la distancia desde al- Jabiyyah hasta San’a. Aparentemente, esos hombres creían que al morir por Alá, serían galardonados en el cielo con 72 vírgenes.

William Shakespeare, (1564-1616), era un dramaturgo, poeta, y actor inglés. Algunos lo consideran el autor más importante del idioma inglés. Su drama más larga era Hamlet de 29,551 palabras. Se considera por algunos su obra más famosa. En ese drama famoso, el príncipe Hamlet busca venganza contra su tío Claudio por asesinar al padre de Hamlet. En el acto 3, escena 1, Hamlet medita en la vida después de la muerte en su famoso soliloquio que empieza con Ser o no ser, esa es la pregunta. No obstante, Hamlet no quería morir, porque no sabía si sería mejor vivir o morir. Sabiamente, quería saber qué “sueños vendrían” en su sueño eterno.

¿Qué evidencia tiene el budista que será reencarnado y que logrará el Nirvana?

¿Qué evidencia tiene el piloto kamikaze que su suicidio será galardonado en el cielo?

¿Qué evidencia tiene el musulmán que él será galardonado con 72 vírgenes en el cielo?

En cada instancia, parece que el suicidio de esos “creyentes” dependía de una sola fuente y no de dos o tres testigos. ¡No es sabio poner en peligro la vida eterna al confiar en una sola fuente!

SECRETOS DEL CORÁN

Para ilustrar el peligro de confiar en una sola fuente, consideremos la historia de Mahoma tomada del libro que se titula Los Secretos del Corán, escrito por el difunto hermano Don Richardson. Este breve resumen ha sido tomado del capítulo dos.

  • Mahoma nació en la Meca alrededor del año 571 d. de C.
  • Quedó huérfano cuando era niño y fue criado por su tío.
  • No aprendió a leer ni a escribir.
  • De alguna manera, llegó a ser jefe de una compañía de caravanas, propiedad de

una viuda rica.

  • Empezó a visitar a una cueva en el monte Hira, cerca de la Meca, donde afirmó

que fue visitado por el ángel Gabriel.

  • Musulmanes creen que a través de un período de 23 años, el ángel Gabriel

dictaba el Corán, palabra por palabra, a Mahoma.

  • Mahoma se proclamó profeta y empezó a predicar en contra de la idolatría.
  • Alrededor del año 622 d. de C., se vio obligado a huir con unos pocos seguidores a

Medina desde la Meca.

  • Para ganar aprobación del público, Mahoma buscó y recibió aprobación de los

judíos de Medina, una decisión por la cual se arrepentirían más tarde, porque Mahoma ordenó su asesinato.

  • Mahoma empezó a robar a las caravanas y de distribuir dinero y esclavas sexuales

a sus seguidores.

  • No obstante, cuando armaron a las caravanas, sus hombres empezaron a matar a

los hombres de Mahoma.

  • Para aumentar el número de sus seguidores, Mahoma proclamó que morir por él

en una batalla no impediría tener esclavas sexuales; más bien fue una garantía que habría esclavas sexuales en el cielo (Véase Corán 38:51; 44:54; 55:55-74; 56:22; 34-36).

  • La cita de Corán 56:34-36 se lee en parte: Doncellas incomparables. Ellas han

sido formadas en una manera distinta y las hemos hecho vírgenes. Los musulmanes eruditos han interpretado que esto quiere decir que después de haber tenido relaciones sexuales, milagrosamente llegaron a ser vírgenes otra vez en preparación para el siguiente acto sexual.

  • La obsesión que los hombres musulmanes tienen con el sexo resultó en proteger

a sus propias mujeres e hijas con reglas rígidas que requieren que cubran sus cuerpos enteros.

  • Para probar este punto, el hermano Richardson señala a un artículo de la revista

estadounidense Newsweek (22 de julio del año 2002). Hubo un incendio en la Meca en una escuela primaria que albergaba a 750 muchachas musulmanes. Para evitar que esas muchachas fueran molestadas, había rejas en cada ventana y todas las puertas estaban cerradas. Había solamente una puerta por la cual podían escapar y 15 muchachas murieron pisoteadas, tratando de escapar. Una vez afuera, la policía religiosa musulmana que se llama Mutawas, trataron de hacerlas entrar nuevamente al edificio que estaba en llamas porque no tenían sus rostros y sus cabezas cubiertos y los hombres en la calle podrían verlos. El hermano Richardson notó que por suerte la policía civil intervino y salvaron las vidas de esas muchachas inocentes.

  • ¡ANTES DE MORIR POR MAHOMA, LOS HOMBRES MUSULMANES HARÍAN

BIEN EN BUSCAR EL TESTIMONIO DE MÁS DE UN TESTIGO!

TESTIGOS FALSOS

Cuando el Señor Jesús fue resucitado de entre los muertos, las Escrituras enseñan: “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos” (Mateo 28:2-4).

No sabemos cuántos guardas estaban presentes, pero Mateo continuó: “Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mateo 28:11-15).

Es obvio que esos guardas fueron testigos falsos. Tenían toda razón de mentir porque si un soldado romano permitiera escapar a su prisionero, él sería matado. Por eso, cuando el carcelero filipense pensaba que los prisioneros habían escapado, estaba por matarse (Hechos 16:27). Además, el testimonio de esos guardas no fue creíble porque dijeron que los discípulos vinieron y hurtaron el cuerpo mientras dormían. Si estaban dormidos, ¿cómo sabían lo qué había sucedido?

Como sabemos, ¡dos o tres testigos falsos no prueban nada! Los hombres que dieron sobornos a los guardas y al gobernador, eran los que buscaban testigos falsos en contra del Señor Jesús para que pudieran matarlo (Mateo 26:59). Como sabemos, Esteban también fue condenado a muerte por testigos falsos (Hechos 6:13). Los judíos de Jerusalén falsamente acusaron a Pablo de haber metido a Trófimo el efesio en el templo (Hechos 21:29). ¡Cada persona racional sabe cuidarse de testigos falsos!

¡Señoras y Señores del tribunal, debemos discernir cuáles testigos son creíbles y cuales no son!

LA EVIDENCIA DE LUCAS CON RESPECTO A LA RESURRECCIÓN

Lucas escribió dos libros inspirados de la Biblia, el Evangelio de Lucas y el libro de los Hechos. Ambos tienen que ver con evidencia. Como ya hemos señalado, morir por algo en que uno cree, no prueba que es veraz. No obstante, demuestra que uno

piensa que es veraz. ¡Los muchos que han muerto como mártires cristianos obviamente creían en la resurrección del Señor Jesucristo y su creencia fue basada en el testimonio de más de un testigo!

El Evangelio de Lucas empieza al afirmar: “Puesto que a muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, o excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido” (Lucas 1:1-4).

El libro de los Hechos empieza afirmando: “En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acera del reino de Dios” (Hechos 1:1-3).

Ya que ambas cartas están dirigidas a un hombre que Lucas llamó “excelentísimo Teófilo”, algunos han concluido que era un oficial romano y que Lucas escribió detalles precisos que Pablo pudo usar en su defensa legal. Los mentirosos no pueden ser específicos porque podría exponerse su duplicidad. No obstante, Lucas escribió los detalles tomando mucho cuidado. Por ejemplo, note cómo Lucas describe el principio del ministerio de Juan el Bautista: “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumo sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” (Lucas 3:1-3). En el mismo capítulo Lucas registra 77 nombres específicos en la genealogía del Señor Jesús.

El Sr. William Ramsey (1851-1939) era escéptico que enseñaba en la Universidad de Edinburgo. No creía en la Biblia y estaba convencido que las escrituras de Lucas tenían muchos errores, y que sus detalles serían fáciles de exponer. Por eso, él viajó a Asia menor y pasó años tratando de probar que Lucas estaba equivocado. Después de muchos años de investigación, el Sr. Ramsey regresó a Escocia como cristiano. No encontró ni un error en lo que Lucas había escrito. Su investigación con frecuencia probaba que Lucas tenía razón y los arqueólogos estaban equivocados. Lucas aun usó

títulos específicos y terminología precisa, incluyendo descripciones y detalles específicas relacionadas a las localidades, las personas, los cargos y los títulos dentro del Imperio Romano.

El libro de Hechos registra que todos los sermones predicados por los cristianos primitivos involucraban la resurrección del Señor Jesús (véase Hechos 2:9-36; 3:15; 4:2, 10, 33; 7:55 y 56; 17:18, 32; 23:6, 8; 24:15, 21). Como sabemos, la palabra “mártir” viene de la palabra griega martur que quiere decir “testigo”. En vez de dos o tres testigos, había literalmente cientos de “testigos” de la resurrección del Señor Jesucristo. Muchos de esos “testigos” murieron como “mártires” por predicar a Cristo y su resurrección. El testimonio de todos esos testigos es evidencia confiable con respecto a la resurrección del Señor Jesús y sería aceptable en una corte.

SEGÚN LAS ESCRITURAS

He aquí evidencia de la resurrección que Pablo “recibió”, y por inspiración “declaró” a los corintios. Esta es una pieza significativa de la historia, porque estaba siendo difundida solamente unos pocos años después de la resurrección.

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído” (1 Corintios 15:1-11).

Además de aparecer a individuos seleccionados, el Señor Jesús apareció a más de 500 testigos a la vez. La mayoría de esos testigos estaban vivos cuando Pablo escribió esta carta y por eso, podrían ser localizados y cuestionados. Pero aún más convincente es el hecho asombroso que la muerte, la sepultura y la resurrección del Señor Jesús sucedieron “según las Escrituras”. Algunos han calculado que las Escritura hebreas contienen 124 profecías que fueron cumplidas por el Señor Jesús. Mientras virtualmente todo aspecto de su ministerio fue predicho por los profetas, el hecho de que “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que

fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras” es especialmente significativo. Pedro, en el día de Pentecostés se refirió al “anticipado conocimiento de Dios” y señaló que David habló de la resurrección del Señor Jesús más de un mil años antes de que sucediera.

¡Alguien ha dicho que hay miles de religiones en el mundo, pero solamente un sepulcro vacío! Esto es cierto, pero la resurrección del Señor Jesús es aún más asombrosa, ya que fue registrado en las Escrituras y enseñado en público siglos antes de que sucediera!

LOS HECHOS DE LA HISTORIA

He aquí algunos hechos de la historia, compilados en el año 2013 por Kark Udy y el Dr. Clay Jones de la universidad Biola:

  • Tenemos aproximadamente un mil manuscritos describiendo la obra de

Aristóteles, pero fueron escritos 1200 años después de su muerte. Aristóteles vivió de 384 a. de C. hasta 322 a. de C., y el manuscrito más antiguo acerca de él fue escrito en el año 850 d. de C.

  • La obra de Plato, Tetralogías está documentada en 210 manuscritos, también

escritos 1,200 años después de su muerte.

  • El manuscrito más antiguo acerca de Plato (427-347 a. de C.), fue escrito en el

año 900 d. de C.

  • Las cartas de Plinio el menor fueron escritas desde 61 d. de C. hasta 113 d. de C.

Hay 7 manuscritos no confirmados documentando esas cartas y el ejemplar más temprano es del año 850 d. de C.

  • Hay 200 documentos acerca de Plinio el mayor de 900 años después del

acontecimiento que describen.

  • La descripción de César acerca de las guerras gálicas consiste de 251 manuscritos

escritos 900 años después de los acontecimientos que describen.

  • Estos eruditos registran estadísticas simulares acerca de Tuicididas, Sófocles,

Tito Livio, Demóstenes, Homero, etc.

  • No obstante, a pesar de evidencia pobre, la información básica acerca de esos

hombres famosos de la historia se acepta como veraz.

POR FAVOR, COMPARE ESTA EVIDENCIA CON LA EVIDENCIA

PARA LA SANTAS ESCRITURAS

  • Hay más de 25,000 manuscritos del Nuevo Testamento.
  • Hay 5,795 manuscritos griegos con fechas de 30 a 150 años después de los

eventos que describen.

  • Hay más de 7,974 manuscritos en otros idiomas con fechas entre 100 a 150 años

después de los eventos.

  • Hay más de 10,000 manuscritos de la vulgata latina con fechas entre 300 a 350

años después de los eventos

  • Hay fragmentos de las Escrituras del Nuevo Testamento escritos entre 25 a 150

años después de los eventos que describen.

  • Además de estos, hay 86,000 citas de los padres de la iglesia primitiva, tomadas

de las Escrituras del Nuevo Testamento, 36,000 citas de los libros del Nuevo Testamento, ante el concilio de Nicea en el año 325 d. de C. y aproximadamente un millón de citas tomadas directamente de las Escrituras del Nuevo Testamento por los cristianos de la iglesia primitiva.

  • ¡Sí! Tenemos muchas pruebas de que el Señor Jesús está vivo (Hechos 1:3).

¿QUÉ ES SU VERIDICTO?

El jurado no tiene que tomar una decisión con certeza matemática. Muy pocas cosas pueden ser probadas con 100% de certeza. Por lo tanto, se instruye al jurado que tomen decisiones “más allá de una duda razonable”.

¡No tenemos una opción con respecto a la muerte! No importa qué comamos o qué doctor cuide de nuestra salud. “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

La evidencia es abrumadora que el Señor Jesús está vivo y las Escrituras enseñan que él será nuestro juez (Juan 5:22)

Por favor, no demore hasta mañana para entregarse a Cristo nuestro Salvador, porque ahora es el día de salvación (2 Corintios 6:2).

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