Boyce Mouton
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¿DÓNDE ESTÁ PUESTA SU ESPERANZA?

Boyce Mouton · 7 pages · 2,496 words

¿DÓNDE ESTÁ PUESTA SU ESPERANZA?

¡No hay nada de malo en tener riquezas!

¡Pero hay algo malo cuando ponemos nuestra esperanza en las riquezas!

¡Nuestra esperanza debe estar solamente en Dios!

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:17-19).

ES DIOS EL QUE NOS DA EL PODER PARA HACER LAS RIQUEZAS

“Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas” (Deuteronomio 8:18).

  • Abraham era rico (Génesis 13:2).
  • Isaac era rico (Génesis 26:13).
  • José era rico (Génesis 41:37-44).
  • David era rico (2 Samuel 7:9).
  • Salomón era rico (1 Reyes 10:14-25).
  • Job era rico (Job 1:3).
  • José de Arimatea era rico (Mateo 27:57).
  • El Señor Jesús fue sepultado en el sepulcro de José de Arimatea, cumpliendo la

Escritura que dice que él sería sepultado con los ricos (Isaías 53:9).

  • ¡Es Dios el que nos da el poder para hacer riquezas!
  • No hay nada de malo en ser rico, pero hay algo de malo de poner esperanza en

nuestras riquezas.

  • ¡Nuestra esperanza debe estar solamente en Dios!
  • ¡No se puede adorar al dinero y ser salvo! El Señor Jesús dijo: “Ninguno puede

servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o

estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

LOS PELIGROS DE LAS RIQUEZAS

Pablo advirtió a Timoteo: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre” (1 Timoteo 6:9-11).

  • La esposa de Lot murió y fue cambiada en una estatua de sal porque miró atrás a

las riquezas que dejó en Sodoma (Génesis 19:26).

  • La esposa de Lot es la única mujer mencionada en la Biblia a quien debemos

recordar. El Señor Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será en el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot” (Lucas 17:26-32).

  • Acán trajo la muerte a sí mismo y a toda su familia porque codició un manto

hermoso de Babilonia, 200 monedas de plata, y una barra de oro de medio kilo (Josué 7:20-26).

  • El Señor Jesús advirtió: “Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis

vuestro consuelo” (Lucas 6:24). ¡Debemos estar contentos en Dios, no en las riquezas!

  • La parábola del sembrador se refiere a la manera en que las riquezas son

engañosas y pueden ser un obstáculo para el crecimiento espiritual: “El que fue sembrado entre espinas, este es el que oyó la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mateo 13:22).

  • El Señor Jesús dijo: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida

del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”

(versículo 15) Entonces contó la parábola del rico insensato para ilustrar los peligros de las riquezas (Lucas 12:13-21).

  • Un joven rico se negó a seguir a Cristo, porque amaba su dinero más que al Señor

Jesús (Marcos 10:17-31).

  • El dinero es un buen siervo, pero un pobre amo. Si Dios nos permite tener gran

riqueza, constantemente tendríamos que tener cuidado de hacer el dinero nuestro siervo y no nuestro amo.

LOS RICOS EN LA IGLESIA

  • La iglesia comenzó con 3,000 personas. Habían venido a Jerusalén desde todo el

mundo (Hechos 2:5, 41). Obviamente, había ricos en una muchedumbre tan grande.

  • Debido a su compromiso con Cristo, esos peregrinos religiosos se quedaron en

Jerusalén por un tiempo más largo de lo que habían planeado. Esto era una razón por la cual no tenían suficiente dinero para sus necesidades. Pero en ese tiempo: “La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hechos 4:32- 35).

  • Los siguientes versículos cuentan de un hombre de Chipre que tenía algunas

riquezas: “Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación) levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles” (Hechos 4:36 y 37).

  • Bernabé era un buen hombre, lleno del Espíritu Santo y de fe (Hechos 11:24) El

Espíritu Santo separó a Bernabé y a Saulo de la iglesia de Antioquía para un gran viaje misionario (Hechos 13:1-3).

  • Más tarde Juan escribió: “El que tiene bienes de este mundo y ve a su

hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” (1 Juan 3:17).

  • María, la madre de Juan Marcos, aparentemente era una mujer rica. Ella tenía

una casa grande donde “muchos” se reunían para orar. También ella tenía suficiente dinero para tener una sierva. Pedro sabía de esa casa y después de ser milagrosamente librado de la cárcel por un ángel: “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos. Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar” (Hechos 12:12-17).

  • APARENTEMENTE, MARÍA NO TUVO QUE VENDER SU CASA PORQUE ¡YA

LA HABÍA DEDICADO AL SEÑOR!

  • Esa podría ser la misma casa donde se reunieron 120 hermanos en el aposento

alto (Hechos 1:12-17).

  • Obviamente había personas ricas en la iglesia, o a Timoteo no se le había dicho:

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6:17).

  • Santiago tuvo advertencias serias para las personas ricas que no pagaban sueldos

justos a sus obreros (Santiago 5:1-6). El Señor Jesús nos manda a tratar los unos a los otros del mismo modo que nosotros queremos ser tratados (Mateo 7:12).

  • Filemón era un hombre en Colosas que era hermano fiel y amado (Colosenses

4:9). Él tenía un esclavo que se llamaba Onésimo quien aparentemente había robado de su amo y huyó a Roma donde fue convertido a Cristo por el apóstol Pablo. Pablo le envió de nuevo a su amo y escribió: “Quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado,

mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te daño, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también” (Filemón 1:15-19).

  • ¡Cuando los amos y los esclavos siguen las enseñanzas del Señor Jesús, se puede

eliminar la esclavitud sin derramar ni una gota de sangre!

  • ¡Todos, los ricos y los pobres, debemos siempre confiar en Dios y no en las

riquezas!

SOMOS MAYORDOMOS, NO DUEÑOS

  • Dios dijo a Job: “Todo lo que hay debajo del cielo es mío” (Job 41:11).
  • ¡Dios es el dueño de todo!: “Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti;

porque mío es el mundo y su plenitud” (Salmo 50:12).

  • “Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en

los collados” (Salmo 50:10).

  • “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él

habitan” (Salmo 24:1).

  • David dijo a Dios: “Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas

sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos” (1 Crónicas 29:12).

  • ¡Ya que todo lo que hay en el mundo pertenece a Dios, somos los mayordomos de

la riqueza y no los dueños!

  • “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea

hallado fiel” (1 Corintios 4:2).

  • El Señor Jesús dijo que el reino de los cielos es como un hombre que viajando,

dejó todos sus bienes en las manos de sus siervos. Los fieles de esa responsabilidad serán galardonados y los inútiles serán condenados (Mateo 25:14-30).

  • “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo

muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?” (Lucas 16:10-12).

  • Entonces: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín

corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21).

  • Aun las viudas pobres pueden esperar en el Señor: “Estando Jesús sentado

delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:41-44).

¡ESPERE AL SEÑOR!

“Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:30 y 31).

¡Sí! ¡Aun los jóvenes se fatigan y se cansan y caen! Al contrario, aparentemente las águilas no se cansan.

Una carrera del maratón olímpico tiene 42.195 kilómetros de largo (un poco más de 26 millas). La leyenda detrás de esta carrera famosa involucra la mitología griega. Cuando el ejército griego ganó una batalla importante contra los persas en el año 490 a. de C., un corredor que se llamaba Filipides fue enviado a Atenas con la noticia de la victoria. La batalla tomó lugar en las llanuras de Maratón y la distancia de allí a Atenas era 42.195 kilómetros. Según la leyenda, Filipides entregó el mensaje de victoria y después cayó muerto.

Al contrario, las águilas no se cansan ni caen. Despliegan sus alas y se elevan sin esfuerzo sobre las corrientes invisibles de aire. ¡De esta manera podemos funcionar nosotros si esperamos en el Señor!

Por ejemplo, Pablo y Silas fueron golpeados injustamente y encarcelados en Filipos. Ya que el carcelero había sido encargado a cuidarlos cuidadosamente, los puso en una celda interior con sus pies en cepas. A medianoche Pablo y Silas no estaban durmiendo, sino de alguna manera tuvieron la energía para orar y cantar: “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Despertando el carcelero, y viendo abiertas

las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa, y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hechos 16:26-34).

¡NO HAY NADA TAN DESMORALIZANTE Y AGOTADOR QUE CREER QUE HEMOS SIDO ABANDONADOS POR DIOS!

NO HAY NADA TAN ALENTADOR Y EMOCIONANTE QUE CREER QUE EL SEÑOR JESUS NUNCA NOS DESAMPARÁ NI NOS DEJARÁ, Y SIN IMPORTAR LO QUE EL DIABLO HACE, “SABEMOS QUE A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN, ESTO ES, A LOS QUE CONFORME A SU PROPÓSITO SON LLAMADOS” (Romanos 8:28).