Boyce Mouton
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DIOS NO ESTÁ LEJOS

Boyce Mouton · 7 pages · 2,317 words

DIOS NO ESTÁ LEJOS

“(Dios) no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:27).

Atanea, la diosa griega de la sabiduría, era la santa patrona de Atenas. Los que buscaban sabiduría se reunían en el Areópago. Allí pasaban el tiempo hablando y oyendo las últimas ideas. Mientras esos filósofos discutían con Pablo sobre ideas menores, les predicaba la verdad revolucionaria sobre Jesús y su resurrección. Un resumen breve de su mensaje se encuentra en Hechos 17:22-31.

He aquí algunos de los detalles:

  • Pablo notó que eran religiosos por sus muchos objetos de adoración.
  • Hechos 17:16 dice que Pablo vio “la ciudad entregada a la idolatría”.
  • En medio de esos “ídolos”, Pablo encontró un “altar” con esta inscripción: AL

DIOS NO CONOCIDO.

  • Note, por favor, que ¡un “altar” es diferente de un “ídolo”!
  • Ese “Dios no conocido” estaba en una categoría distinta a los dioses

representados por “ídolos”.

  • De hecho, ¡los historiadores nos dicen que ese altar representaba la adoración de

un Dios más poderoso que los demás!

  • Pablo quería contarles acerca del Dios todopoderoso que ellos no conocían.
  • Pablo razonaba con ellos que el Dios que hizo todo el mundo y todo que lo hay en

él, no habita en templos hechos por manos humanas.

  • El Dios que creó el universo es todopoderoso y no necesita nuestra ayuda para

sobrevivir.

  • Dios hizo a toda la gente en todas las naciones de la tierra, de una sangre: “Y de

una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios profetas también han dicho: Porque linaje suyo somos” (Hechos 17:26-28). Como sabemos, personas de cada raza pueden dar y recibir transfusiones de sangre los unos de los otros.

  • “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea

semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres” (Hechos 17:29).

  • “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia,

ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30 y 31).

  • Cuando oyeron de la resurrección de los muertos:
  • Algunos se burlaron.
  • Otros dijeron: “Ya te oiremos acerca de esto otra vez”.
  • Algunos llegaron a ser seguidores de Pablo y creyeron.
  • ¡NECESITABAN COMPRENDER QUE DIOS NO ESTABA LEJOS DE ELLOS!
  • ¡NOSOTROS TAMBIÉN!

DIOS NO SÓLO ESTÁ CERCA, SINO NOS LLAMA POR NOMBRE

“Ahora, así dijo Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1).

Nuestro universo es tan vasto que los astrónomos más sabios no saben cuántas estrellas hay. Aún más increíble es que no saben cuántas galaxias hay. Pero Dios no solamente enumera las estrellas, sino da a cada estrella un nombre: “A todas ellas llama por sus nombres” (Salmo 147:4). ¡Ya que Dios sabe el nombre de cada estrella, obviamente sabe nuestros nombres!

  • Dios llamó a Moisés por su nombre (Éxodo 3:4).
  • Dios llamó a Samuel por su nombre (1 Samuel 3:4).
  • Dios llamó a Zacarías por su nombre (Lucas 1:13).
  • Dios puso nuevos nombres a Abraham, Sara, Juan el Bautista, Pedro, y muchos

otros.

  • Dios también ha prometido poner nuevos nombres a los vencedores (Apocalipsis

2:17).

  • Dios llamó a Zaqueo por su nombre (Lucas 19:5).
  • Dios llamó a Saulo de Tarso por su nombre (Hechos 9:4).
  • Dios llamó a Cornelio por su nombre (Hechos 10:3).
  • Dios llamó a Bernabé y a Saulo a la obra usando sus nombres (Hechos 13:2).
  • Etc.
  • ¡Nuestros nombres son importantes para Dios!
  • POR FAVOR, ¡ASEGÚRESE QUE SU NOMBRE ESTÉ ESCRITO EN EL CIELO!

DIOS ESTÁ CERCA DE NOSOTROS PARA QUE NOS

PUEDA PROTEGER DEL DAÑO Y DEL MAL

“Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio” (Salmo 62:5-8).

¡Los discípulos nunca estaban mejores y más seguros que cuando estaban cerca a Jesús! Los tres años que le siguieron fueron los más felices y mejores años de sus vidas. Por supuesto, estaban tristes cuando Jesús dijo: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; más me seguirás después” (Juan 13:36).). Pero Jesús prometió no dejarlos como huérfanos (Juan 14:18). Él prometió que no les dejaría solos mas les enviaría al Espíritu Santo para acompañarles eternamente. Dios y Jesús, en la persona del Espíritu Santo, serían su compañero y “consolador”, que les enseñaría todas las cosas (Juan 14.26).

¡Dios es el mejor amigo que podamos tener! ¡Tenerle cerca no es una carga, sino es gozo inefable, y glorioso! (1 Pedro 1:8). Él es un amigo más unido que un hermano (Proverbios 18:24).

DIOS CUENTA LOS CABELLOS DE NUESTRA CABEZA

¡Recuerde! “No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17). “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

¡El amor de Jesús por sus discípulos es claro! Aunque Dios los envió como corderos en medio de lobos, él prometió estar con ellos. Les dijo: “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros” (Mateo

10:19 y 20). Jesús continuó: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Mateo 10:29-31). Jesús nunca espera que suframos solos. ¡El ha prometido sufrir con nosotros! Alabado sea Dios; si sufrimos con él, también reinaremos con él (2 Timoteo 2:12).

¡Jesús está tan cerca de nosotros que el perseguir a nosotros es lo mismo como perseguir a Jesús! Recuerde estas palabras de Jesús a Saulo de Tarso en el camino a Damasco: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9:4). ¡Es obvio que perseguir a los cristianos es lo mismo que perseguir a Jesús!

¡Alabado sea Dios! Jesús nunca desamparará, ni dejará a sus seguidores. Él ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo. Jesús dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).

VERDADERAMENTE, JESÚS NUNCA NOS DESAMPARARÁ, NI NOS DEJARÁ (Hebreos 13:5).

DIOS ESTÁ CERCA PARA SER UNA AYUDA EN LAS TRIBULACIONES.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1). Mientras Dios está cerca, no hay razón de temer. Se cree que el Salmo 46 fue compuesto para conmemorar la liberación del rey Ezequías de Senaquerib, el rey de Asiria. El pueblo de Dios era tan superior en número que un comandante asirio ofreció dar a Ezequías 2,000 caballos si pudiera proveer los jinetes (Isaías 36:8). Pero Ezequías no tenía ninguna razón de preocuparse porque ¡Dios es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones! En esa ocasión, Dios envió a un ángel que mató a 185,000 soldados asirios en una noche (Isaías 37:36).

Esta historia notable se encuentra tres veces en la Biblia:

  • 2 Reyes 18:1 -- 19:37.
  • 2 Crónicas 32:1-33.
  • Isaías 36:1 – 37:38.

¡Dios nunca está demasiado ocupado para escuchar nuestras oraciones y a nuestras necesidades! Cuando Jeremías tuvo problemas, Dios le dijo: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3). ¡Dios puede hacer lo mismo para nosotros!

“No se ha acortado la mano de Jehová para salvar” (Isaías 59:1).

DIOS ESTÁ CERCA PARA QUE NO SEAMOS TENTADOS

MÁS DE LO QUE PODAMOS SOPORTAR

“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:12 y 13).

Dios está tan cerca que puede monitorear cuidadosamente todo lo que sucede con nosotros. Porque nos ama tanto, nunca nos dejará ser tentados más de lo que podamos resistir.

DIOS ES OMNIPRESENTE

David dijo: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra” (Salmo 139:7-10).

En el Salmo 139 también se promete que:

  • Dios nos examina y nos conoce (versículo 1).
  • Dios sabe cuándo nos sentamos y cuando nos levantamos (versículo 2).
  • Dios conoce nuestros pensamientos y caminos (versículos 2 y 3).
  • Dios sabe qué vamos a decir antes de decirlo (versículo 4).
  • No podemos escondernos en las tinieblas, porque Dios hace que brille la noche

como el día (versículos 11 y 12).

  • Dios aun nos conoció antes de que nacimos (versículos 13-16).
  • OBVIAMENTE, ¡YA QUE DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES, NO ESTÁ LEJOS DE

CADA UNO DE NOSOTROS!

¡DIOS ESTÁ CERCA PARA QUE PALPANDO, PODAMOS HALLARLE!

“Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:26 y 27).

¡Sí! Dios está cerca, pero también es un Dios celoso (Éxodo 20:5). Dios quiere que le amemos con todo nuestro corazón, y con nuestra alma, y con toda nuestra mente, y con todas nuestras fuerzas (Marcos 12:30). Dios promete: “me buscareis y me

hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13). Por favor, ¡no sea tibio en su búsqueda de Dios!

¡Pero aún Dios está tan cerca que lo podremos encontrar si verdaderamente queremos! ¡Nuestra búsqueda de Dios involucra la fe!

La ley de Moisés involucra “hacer”, mientras encontrar a Dios involucra “fe”. Pablo hace claro este contraste. Moisés dijo: “El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas”. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” (Romanos 10:5-11).

DIOS ESTÁ CERCA PARA QUE NOS PUEDA ENSEÑAR CÓMO HACER SU OBRA

Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

Jesús no meramente era el hijo de un carpintero (Mateo 13:55), sino él mismo era carpintero (Marcos 6:3) Un buey que pesa 900 kilos requiere un yugo distinto del de un asno que pesa 450 kilos. Por supuesto, Jesús hace yugos que encajan perfectamente. Él diseña cada yugo para que sea cómodo. Llevar su yugo es un placer, porque hace ligera la carga. Trabajar en el yugo que Cristo hizo para nosotros nos dará descanso para nuestra alma.

Jesús no solamente quiere estar cerca de nosotros, sino ¡quiere estar en el mismo yugo con nosotros! ¡Quiere estar a nuestro lado y quiere trabajar con nosotros! Quiere que aprendamos de él. ¡Hay muchas tareas que hacer para el Señor y él puede guiarnos al trabajo que nos traiga la más grande felicidad y satisfacción!

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto él que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jeremías 9:23 y 24).

Por favor: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6).