Boyce Mouton
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DAVID Y AHITOFEL

Boyce Mouton · 9 pages · 3,133 words

DAVID Y AHITOFEL

  • David era el rey de todo Israel (2 Samuel 5:3).
  • David cometió adulterio con Betsabé y entonces arregló la muerte de su marido

(2 Samuel 11:2-17).

  • David se arrepintió de sus pecados (Salmo 51), ¡y fue perdonado!
  • David reinó sobre Israel por cuarenta años, durmió con sus padres, y fue

sepultado en su ciudad (1 Reyes 2:10 y 11).

  • David es recordado como varón conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22).
  • Ahitofel era el consejero de David (1 Crónicas 27:33).
  • Ahitofel conspiró contra David, y se unió con Absalón (2 Samuel 15:12).
  • Ahitofel aconsejó a Absalón que cometiera adulterio con las concubinas de David

(2 Samuel 16:21).

  • Ahitofel escogió a 12,000 hombres y le aconsejó a Absalón que siguiera a David

de noche para asesinarlo (2 Samuel 17:1-3).

  • Cuando el consejo de Ahitofel fue rechazado, se ahorcó, y así murió (1 Samuel

17:23).

El Señor Jesús relató una parábola para algunos que confiaban en su propia justicia y despreciaban a los demás. El Señor Jesús dijo; “Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18:10-14).

¿Se veía Ahitofel a sí mismo cómo justo, despreciando a David? ¡Quizás, sí! Hay algo cierto: “Antes del quebrantamiento es la soberbia” (Proverbios 16:18).

¿ERA AHITOFEL DE LA MISMA FAMILIA QUE BETSABÉ?

  • Eliam, hijo de Ahitofel, gilonita, estaba en la lista de los guerreros de David (2

Samuel 23:34).

  • Se afirma en 2 Samuel 11:3 que Betsabé era la hija de Eliam y la mujer de Urías

heteo.

  • Urías heteo también estaba en la lista de guerreros de David (2 Samuel 23:39).
  • Si Eliam, hijo de Ahitofel, era el mismo Eliam cuya hija era Betsabé, entonces

Ahitofel sería el abuelo de Betsabé.

  • Si esto es cierto, ayudaría explicar la rebelión de Ahitofel contra David.

NO DEBEMOS IGNORAR LAS MACHINACIONES DE SATANÁS

¡Satanás no es Dios! ¡No es todopoderoso! ¡Satanás no sabe el futuro! ¡No puede estar en todo lugar a la vez! No obstante, Satanás es sobrenatural y un enemigo formidable. Ciertamente, era una influencia poderosa en la vida de Ahitofel. Pablo advirtió que no debemos ignorar las maquinaciones del diablo (2 Corintios 2:11). Pablo también advirtió a los corintios: “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Corintios 11:2 y 3).

Eva era una mujer perfecta en un ambiente perfecto, y aún fue engañada por la astucia de la serpiente. Adán no fue engañado (1 Timoteo 2:14), pero él también pecó. Es cierto que por un solo hombre, el pecado entró al mundo y la muerte por el pecado (Romanos 5:12). ¡No debemos nunca subestimar el poder de Satanás!

Considere la manera en que Satanás engañó al rey Salomón. Dios específicamente prohibió al rey de Israel que hiciera 3 cosas (véase Deuteronomio 17:16 y 17):

  • El rey no debía adquirir muchos caballos.
  • El rey no debía tener muchas mujeres.
  • El rey no debía acumular grandes cantidades de plata y oro.
  • No obstante, el rey Salomón tenía 40,000 caballos y 12,000 jinetes (1 Reyes

4:26).

  • El rey Salomón también tenía 700 mujeres y 300 concubinas (1 Reyes 11:3).
  • Además, el rey Salomón amontonó plata y oro para sí mismo y tesoros preciados

de reyes y de provincias (Eclesiastés 2:8).

  • ¡Aparentemente, Ahitofel desconocía las artimañas de Satanás!
  • Eva desconocía las artimañas de Satanás.
  • Salomón desconocía las artimañas de Satanás.
  • Ciertamente, nosotros debemos estar alertos con respecto a las artimañas de

Satanás.

AHITOFEL Y JUDAS

Ahitofel se ahorcó (2 Samuel 17:23). Judas también se ahorcó (Mateo 27:5). ¡Ambos fueron engañados por las artimañas de Satanás! Nosotros debemos andar cuidadosamente cómo sabios, no cómo necios (Efesios 5:15). La palabra traducida como “cuidadosamente” en este versículo es akribos, de la cual se deriva la palabra “acróbata”. Un “acróbata” tiene que ser “cuidadoso” y “diligente”. ¡Nosotros también! Cada día debemos ser cuidadosos en hacer la voluntad de Dios y no la nuestra. Ahitofel y Judas no fueron cuidadosos. Neciamente, decidieron hacer su propia voluntad y no la de Dios. No podemos hacer lo que queremos con nuestros cuerpos, porque son templos del Espíritu Santo. No somos nuestros porque hemos sido comprados por un precio. (1 Corintios 6:20). La mujer de Job le dijo: “Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9). Job no podía hacerlo porque correctamente decidió hacer solamente lo que Dios quería que haga. La Biblia nos dice que Job era “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:8). Job estaba tan comprometido con Dios que aun si Dios lo matara, aún confiaría en él (Job 13:15). Sin tomar en cuenta lo que su mujer decía, ¡Job nunca quitaría su propia vida, porque hacía solamente lo que Dios quería que haga! Si nosotros hacemos solamente lo que Dios quiere que hagamos, tampoco quitaríamos nuestras propias vidas!

¡Recuerde! Es Satanás mismo que quiere sentarse en el trono de Dios y hacer sus propias decisiones. Jehová dijo de Satanás: “!Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del

abismo” (Isaías 14:12-15). ¡Satanás no se rinde a la voluntad de Dios y tampoco lo hizo Ahitofel y Judas!

Al contrario, el Señor Jesús se sometió completamente a Dios y oró: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).

También es significativo que un ángel dejó de destruir a Israel cuando David se rindió a la voluntad de Dios (1 Crónicas 21:14-30).

Si Ahitofel y Judas hubieron querido hacer la voluntad de Dios, un ángel del cielo también les habría dado fuerza: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1:14). David heredó la salvación, pero aparentemente Ahitofel y Judas no!

NO SE PUEDE ENGAÑAR A DIOS

Cuando los hermanos de David fueron rechazados como el rey, Samuel explicó: “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). Esto también es la razón que Saúl fue rechazado como rey. Saúl, locamente, desobedeció al mandamiento de Dios e hizo lo que él quería hacer. “Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó” (1 Samuel 13:13 y 14).

El Señor Jesús también tenía la habilidad de mirar dentro del corazón del hombre para saber exactamente lo que estaba pensando. Juan explicó: “Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:24 y 25).

Por ejemplo, Judas engañó a los otros apóstoles, pero no engañó al Señor Jesús. El Señor Jesús alimentó a los 5,000 un año antes de que Judas traicionara al Señor Jesús. En ese tiempo, el Señor Jesús dijo: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce” (Juan 6:70 y 71). El Señor Jesús sabía por muchos meses que Judas le iba a entregar.

  • Cuando María ungió al Señor Jesús con perfume: “dijo uno de sus discípulos,

Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12:4-6).

  • Lo siguiente sucedió en la última cena: “Habiendo dicho Jesús esto, se

conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. Él entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es? Respondió Jesús: A quién yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche” (Juan 13:21-30).

  • El Padre ha hecho al Señor Jesús el juez de todos. “Porque el Padre a nadie

juzga, sino todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió” (Juan 5:22 y 23).

  • El Señor Jesús es el juez perfecto. No se equivocará. ¡Él sabe exactamente lo

que cada uno está pensando! ¡Nadie puede engañar al Señor Jesús!

EL JOVEN RICO

La historia del joven rico se encuentra tres veces en la Biblia: Mateo 19:16-30; Marcos 10:17-31; Lucas 18:18-30. Esta historia es importante porque revela cómo el Señor Jesús diagnosticó el problema espiritual de este joven. He aquí la historia como está registrado en el Evangelio de Marcos: “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteras. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. Él entonces, respondiendo, le

dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces, Jesús, mirándole, le amó y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros” (Marcos 10:17-31).

  • ¡El Señor Jesús correctamente entendió que el joven rico estaba confiando en sus

riquezas!

  • Las riquezas no eran su problema. ¡Su problema era confiar en las riquezas! No

hay nada malo con las riquezas, porque es Dios el que nos da la habilidad de producirlas (Deuteronomio 8:18).

  • “La bendición de Jehová es la que enriquece” (Proverbios 10:22).
  • Las riquezas y la gloria proceden de Jehová (1 Crónicas 16:12).
  • Job era rico (Job 1:3).
  • Abraham era rico (Génesis 13:2).
  • Salomón era rico (Eclesiastés 2:8).
  • Efraín era muy rico (Oseas 12:8).
  • José de Arimatea era rico (Mateo 27:57).
  • No hay nada malo con ser rico, pero hay algo malo en confiar en las riquezas!

EL PROBLEMA DEL JOVEN RICO ERA CONFIAR EN SUS RIQUEZAS

  • Pablo dijo a Timoteo: “A los ricos de este siglo manda que no sean

altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano a la vida eterna” (1 Timoteo 6:17-19). ¡Las riquezas son inciertas, pero Dios no lo es!

  • “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y

amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). ¡El joven rico necesitaba adorar a Dios, no a sus bienes!

  • ¡El Señor Jesús miró en el corazón del joven rico y se dio cuenta que los bienes

habían llegado a ser su dios! ¡La avaricia es idolatría (Colosenses 3:5), y el Señor Jesús dijo al joven rico que debía deshacerse de sus bienes porque, como un ídolo, habían llegado a ser su dios! ¡El Señor Jesús no dice a todos que deben deshacerse de sus riquezas, porque no todos las adoran!

  • María, la madre de Juan Marcos, era rica. Ella tenía una casa grande y también

tenía una sierva (Hechos 12:12 y 13). Muchos se reunían en su casa para orar. Se cree que el Señor Jesús y sus apóstoles comieron la última cena en su casa. También es posible que el Señor Jesús apareció a sus discípulos en la casa de María, después de su resurrección (Juan 20:19-31). También es posible que el mismo aposento alto de aquella casa fue el lugar donde los 120 discípulos se reunieron para esperar la llegada del Espíritu Santo (Hechos 1:14). Otros vendieron sus posesiones y bienes (Hechos 2:45), pero María no tuvo que vender su casa, porque ya estaba dedicada a Dios.

  • Es necio el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (Lucas 12:21).

BUENAS NOTICIAS O MALAS NOTICIAS

Las Escrituras enseñan: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desamparé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5 y 6).

¡Debemos adorar a Dios, y no al dinero! ¡El Señor Jesús prometió estar con nosotros siempre y que nunca nos dejará! ¿Considera Ud. el hecho de que el Señor Jesús ha prometido estar con nosotros como “buenas noticias”?

La Sra. Lois Blanchard Eades escribió un poema que se titula Si Jesús viniera a su casa. Ella reflexiona en la pregunta de si quisiéramos que el Señor Jesús se quedara en nuestra casa, o si estaríamos felices al verle irse Si el Señor Jesús estuviera en su casa, ¿cambiaría la manera en que habla con los otros miembros de su familia? Si él estuviera en su casa, ¿escucharía la misma música y miraría a los mismos programas en la televisión? Si él estuviera en su casa, ¿querría presentarle a sus mejores amigos? Si el Señor Jesús viviera en su casa, ¿querría llevarle consigo dondequiera que vaya? ¿Estaría feliz de tenerle con Ud. para siempre o estaría aliviado cuando se vaya?

Las respuestas a estas preguntas dependen de lo que queremos. Si verdaderamente queremos hacer la voluntad de Dios, estaríamos felices de tener al Señor Jesús con nosotros para siempre. ¡Pero si quisiéramos hacer nuestra propia voluntad, estaríamos felices al verle irse!

David escribió: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo” (Salmo 27:4).

¡Ahitofel pudo haber estado con David en la casa del Señor, pero no quería! No quería que Dios interfiera en sus planes. Si Ahitofel se hubiera arrepentido, y hubiera vuelto a Dios, él también podría haber sido descrito como un varón conforme al corazón de Dios. Al contrario, neciamente, escogió hacer su propia voluntad y se ahorcó.

Pedro negó al Señor tres veces, pero se arrepintió. En vez de rendirse y ahorcarse, regresó al aposento alto para estar con los otros apóstoles. ¡Pedro hizo lo correcto! Cada vez que se menciona a los 12 apóstoles, Pedro está a la cabeza de la lista. Al contrario, Judas trató de manejar sus problemas solo. Pudo haber quedado con los otros apóstoles y haber visto al Cristo resucitado como Tomás y los demás. En cambio, escogió hacer su propia voluntad y se ahorcó. Cada vez que los 12 apóstoles son mencionados, Judas es el último en la lista. Tristemente, bueno le fuera a ese hombre no haber nacido (Mateo 26:24).

¡LA OPCIÓN ES NUESTRA!

¡PODEMOS SER COMO DAVID O PODEMOS SER COMO AHITOFEL!

¡NO DEBEMOS HACER SUFRIR MÁS AL SEÑOR JESÚS!

¡ÉL YA HA SUFRIDO DEMASIADO!