Boyce Mouton
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CUÍDENSE DE LOS QUE CAUSAN DIVISIONES

Boyce Mouton · 6 pages · 2,461 words

CUÍDENSE DE LOS QUE CAUSAN DIVISIONES

“Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y dificultades, y van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado. Apártense de ellos. Tales individuos no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios deseos. Con palabras suaves y lisonjeras engañan a los ingenuos” (Romanos 16:17 y 18, NVI).

Como nosotros sabemos, la Roma antigua era la capital del mundo. En esa época, había gente de todo el Imperio Romano viviendo en Roma. Cuando esa gente diversa se convertía a Cristo, su lenguaje y su cultura distintos hacían más difícil la unidad de la iglesia. Tristemente, Satanás se infiltró en la iglesia y usó esas diferencias para causar divisiones. Causar divisiones, como indica nuestro texto, va en contra de lo que les habían enseñado. El Señor Jesús quiere que la iglesia esté unida. A riesgo de omitir versículos importantes, he aquí algunos textos tomados del libro de Romanos, escrito por el apóstol Pablo, que dan énfasis a la importancia de la unidad:

  • “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que

ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:8-10).

  • “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones”

(Romanos 14:1).

  • “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor

está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme” (Romanos 14:4).

  • “Así que, ya no juzguemos más los unos a los otros, sino más bien

decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Romanos 14:13).

  • “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”

(Romanos 14:19).

  • “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los

débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (Romanos 15:1 y 2).

  • “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos

recibió, para gloria de Dios” (Romanos 15:7).

  • Con estas Escrituras en mente, Pablo advirte a los hermanos que se cuiden de los que causan divisiones. ¡Causar divisiones va en contra de las enseñanzas del

Señor Jesucristo! ¡Los que causan divisiones no están sirviendo a nuestro Señor Jesús, sino están sirviendo a sus propios vientres!

LA UNIDAD CRISTIANA Y EVANGELISMO MUNDIAL

El capítulo 17 del libro de Juan contiene la oración más larga del Señor Jesús que se encuentra en la Biblia. El Señor Jesús oró esa oración la noche antes de su crucifixión. Su oración está dividida en tres partes. Primero, oró por sí mismo (Juan 17:1-5). Segundo, oró por sus apóstoles (Juan 17:6-19). Finalmente, oró por todos los del mundo para que creyeran en él por el testimonio de los apóstoles.

Note por favor, que el Señor Jesús hizo una conexión entre la unidad de los creyentes y evangelismo mundial: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20 y 21).

El Señor Jesús oró que seamos “uno” para que “el mundo crea”. Una iglesia dividida no traerá el mundo a Cristo. Por eso, el diablo está tan enfocado en dividir a la iglesia.

LA DESCRIPCIÓN DE LOS QUE DIVIDEN A LA IGLESIA

  • No sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios vientres (Romanos 16:18).
  • “N0 obstante, de la misma manera también estos soñadores

mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracio- nales. ¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas” (Judas, versículos 8-13). “Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espírtu” (Judas, versículo 19).

  • Los que dividen a la iglesia son como Diótrefes que amaba tener el primer lugar, y

no recibió a los hermanos (3 Juan, versículo 10).

  • “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor

Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre

vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Corintios 1:10-13).

  • “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz” (1 Corintios 14:33).
  • “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se

disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15).

  • “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de

vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:29 y 30).

  • Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre

vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2:1-3).

  • Etc.

LA RESPUESTA ES EL AMOR

“Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle” (Marcos 12:28- 34).

Esta enseñanza acerca del amor siempre ha estado en las Escrituras. “Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros” (1 Juan 3:11). El mandamiento de amar a Dios de todo corazón se encuentra en Deuteronomio 6:4-9 y el de amar al prójimo como a sí mismo se encuentra en Levítico 19:18. Los discípulos conocían esas Escrituras pero faltaban el poder para ponerlas en práctica. Durante los tres años con el Señor Jesús, tuvieron muchos desacuerdos y parece que la situación estaba empeorando. En la noche antes de la muerte del Señor Jesús, se indignaron los unos con los otros. (Mateo 20:24). En vez de amarse los unos a los otros, constantemente disputaban sobre cuál de ellos sería el mayor (Mateo 20:20-28; Lucas 22:24-27).

El mandamiento de amar era un mandamiento antiguo, pero el Señor Jesús les dio un mandamiento “nuevo” acerca del amor: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34 y 35). ¡Amar como el Señor Jesús amaba era la nueva norma!

¡Así como el Señor Jesús era “sobrenatural”, ese “nuevo” amor también era “sobrenatural”! Ninguna cantidad de enseñanzas podría producir este tipo de amor; tenía que venir de Dios. Así que el Señor Jesús mandó a sus discípulos: “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49). Este mandamiento se repite en el libro de los Hechos: “Les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre” (Hechos 1:4). “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Fue solamente después de la venida del Espíritu Santo que fueron enviados para evangelizar al mundo.

¡Recuerde! “El fruto del Espíritu” es el amor (Gálatas 5:22). ¡Es este amor sobrenatural que resuelve el problema de las divisiónes en la iglesia!

EL AMOR SOBRENATURAL DE CRISTO EN PABLO

El amor del Señor Jesús se manifestó en su disponibilidad de perdonar a los hombres que lo crucificaron. Esos hombres crueles habían golpeado al Señor Jesús y habían escupido sobre él. Lo trataron con una falta de respeto total. Se burlaron de su deidad y le escarnecieron sin misericordia. Ellos le habían obligado a llevar su cruz hasta que cayera bajo su peso. Habían traspasado sus manos y sus pies con clavos y los soldados echaron suertes para su túnica. En ese momento, el Señor Jesús dijo: ”Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Ese amor sobrenatural es precisamente el tipo de amor que Pablo tenía por los judíos que lo perseguían. Por favor, considere:

  • Después de la conversión de Pablo, los judíos en Damasco resolvieron matarle

(Hechos 9:23).

  • Cuando se fue a Jerusalén, los griegos (judíos de habla griega como los de Hechos

6:1) procuraban matarle (Hechos 9:29).

  • Los judíos instigaron a la gente a perseguir a Pablo y fue expulsado de Antioquía

de Pisidia (Hechos 13:50). Entonces Pablo se fue a Iconio

  • Entonces los judíos en Iconio se lanzaron a afrentarlo y apedrearlo a Pablo, pero

él se escapó y se fue a Listra (Hechos 14:5-7).

  • Los judíos de Antioquía e Iconio siguieron a Pablo a Listra y persuadieron a la

multitud que apedrearan a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad pensando que estaba muerto. No obstante, Dios lo levantó y al siguiente día él y Bernabé salieron a Derbe (14:19 y 20).

  • Los judíos también persigieron a Pablo en Tesalónica, Berea, Corinto y Éfeso. En

Jerusalén, judíos de la provincia de Asia pusieron a Pablo en la cárcel. Entonces, más de cuarenta judíos tramaron un complot y juramentaron no comer ni beber hasta que hubieran dado muerte a Pablo (Hechos 23:12-14).

  • Pablo resumió su persecución por los judíos para los corintios: “De los judíos

cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y en fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias” (2 Corintios 11:24-28).

NOSOTROS TAMBIÉN NECESITAMOS ESTE AMOR

QUE EXCEDE A TODO CONOCIMIENTO

Pablo explicó a los corintios que era el amor de Cristo que lo constriñó (2 Corintios 5:14). Por favor, considere con oración el amor de Pablo por los judíos: “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Romanos 9:1-5). Este tipo de amor no puede ser aprendido en la escuela. ¡Tiene que venir de Dios! Los que tienen este tipo de amor nunca causarán divisiones en la iglesia!

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:14-21).