CUÍDENSE DE LOS QUE CAUSAN DIVISIONES
CUÍDENSE DE LOS QUE CAUSAN DIVISIONES
“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que nosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16:17 y 18).
Roma era la capital del mundo antiguo y consecuentemente había una diversidad de razas, credos, y nacionalidades entre sus habitantes. En una comunidad cosmopolita como ella, división en la iglesia era un peligro siempre presente. Cada nuevo converso venía Cristo con el bagaje de sus propias tradiciones étnicas y sus prejuicios. Por eso, el Espíritu Santo inspiró a Pablo a enfatizar vez tras vez la importancia de la unidad.
Mientras la carta entera a los hermanos en Roma es inspirada y relevante, permítame seleccionar algunos versículos para enfatizar la importancia de la unidad:
- “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre
vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:3-5).
- “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Romanos 12:9 y 10).
- “compartiendo para las necesidades de los santos, practicando la
hospitalidad” (Romanos 12:13).
- “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los
humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto depende de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12 16-18).
- “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos
12:21).
- “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que
ama al prójimo ha cumplido la ley” (Romanos 13:8).
- “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es
amor” (Romanos 13:10).
- “sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la
carne” (Romanos 13:14).
- “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones”
(Romanos 14:1).
- “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien
decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Romanos 14:13).
- “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”
(Romanos 14:19).
- “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los
débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo, antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí” (Romanos 15:1-3).
- “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos
recibió, para gloria de Dios” (Romanos 15:7).
- DESPUÉS DE TODAS ESTAS AMONESTACIONES DE ESTAR UNIDOS,
¡AHORA PODEMOS ENTENDER POR QUÉ PABLO NOS ADVIRTIÓ QUE TENGAMOS CUIDADO CON LOS QUE CAUSAN DIVISIONES!