¿CUÁNDO?
¿CUÁNDO?
El Señor Jesús nos enseñó a orar: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). El propósito de este breve artículo es preguntar y contestar la pregunta “¿cuándo?”. ¡Esto no es una pregunta trampa y la respuesta debe ser obvia! En el cielo la voluntad de Dios se hace inmediatamente, y cuando el reino del cielo viene a la tierra, la voluntad de Dios también se hará inmediatamente en la tierra. ¿Está Ud. dispuesto a inmediatamente obedecer a los mandamientos de Cristo?
¡No! No somos salvos por nuestras obras. Las Escrituras son claras acerca de esto (Efesios 2:8 y 9). Pero es igualmente claro que no podemos ser salvos sin obedecer. Nadie puede decir que Jesús es su Señor sin obedecer a lo que él manda. El Señor Jesús dijo: “Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa” (Lucas 6:46-49). El enfoque de este breve artículo es “¿cuándo?” debemos obedecer al Señor Jesús.
Es obvio que los ángeles inmediatamente obedecen a Dios y cuando nosotros somos miembros de su reino terrenal, también obedeceremos inmediatamente. Considere, por favor, estos ejemplos de lo que sucedió cuando la obediencia inmediata fue absolutamente necesaria:
- “Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en
sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo” (Mateo 2:13-15). Si José no hubiera obedecido inmediatamente, es posible que el niño Jesús hubiera sido matado.
- “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando
sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua? Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al
encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparadlo para nosotros allí. Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua” (Marcos 14:12-16). Si esos dos discípulos no hubieran obedecido al Señor Jesús inmediatamente, el hombre que debían seguir ya hubiera estado en su casa.
- La misma verdad se aplica a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur, por el
camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candase reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro” (Hechos 8:26-29). Si Felipe no hubiera obedecido inmediatamente, el eunuco hubiera pasado antes de que llegara Felipe.
- Estos ejemplos son solamente unos pocos de los que hay. En dos ocasiones el
Señor Jesús dijo a sus discípulos dónde echar sus redes para tener éxito (Lucas 5:4 y Juan 21:6). En ambas oportunidades, pescaron muchos peces. Tuvieron que obedecer al Señor Jesús inmediatamente porque los peces no se quedan en el mismo lugar para siempre.
- Después de que los discípulos pescaron gran cantidad de peces, el Señor Jesús
dijo: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron” (Lucas 5:10 y 11). El éxito en el evangelismo también requiere obediencia inmediata.
- También necesitamos obedecer al Señor Jesús inmediatamente: “¿No sabéis
que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16).
LA OBEDIENCIA EN EL REINO DE LOS CIELOS
- ¡Es obvio que el reino del cielo está aquí!
- Hace 2,000 años Juan el Bautista predicó: “Arrepentíos, porque el reino de
los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2).
- El Señor Jesús también predicó: “Arrepentíos, porque el reino de los
cielos se ha acercado” (Mateo 4:17).
- Además, el Señor Jesús dijo a sus discípulos: “El reino de los cielos se ha
acercado” (Mateo 10:7).
- El Señor Jesús dijo: “De cierto os digo que hay algunos de los que están
aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder” (Marcos 9:1).
- El reino sí vino y los creyentes del primer siglo compartieron de la herencia de su reino de luz: “nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:12 y 13).
- Como ya hemos dicho, el Señor Jesús nos enseñó a orar: “HÁGASE TU
VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, ASÍ TAMBIÉN EN LA TIERRA” (Mateo 6:10).
- ¡Esto quiere decir que debemos obedecer al Señor Jesús en la tierra, como los
ángeles le obedecen en el cielo!
EN EL CIELO SE HACE LA VOLUNTAD DE DIOS INMEDIATAMENTE
- Cuando el Señor Jesús estaba siendo arrestado en el huerto de Getsemaní, Pedro
sacó su espada y cortó la oreja del siervo del sumo sacerdote. El Señor Jesús dijo a Pedro que guarde la espada y preguntó “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:53). ¡Esos ángeles hubieran tenido que salvar al Señor Jesús inmediatamente o nunca!
- Cuando Agar huyó de Sarai, mujer de Abram, Dios inmediatamente envió a un
ángel para decirle que volviera a casa (Génesis 16:6-14).
- Cuando Dios estaba por destruir a Sodoma, envió a dos ángeles para salvar a Lot
y su familia. Su mensaje era: “Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad” (Génesis 19:14).
- Cuando Abraham estaba por ofrecer a Isaac en el altar, un ángel inmediatamente
le llamó desde el cielo y le dijo: “No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada” (Génesis 22:12). Si el ángel hubiera demorado aun un minuto, Isaac hubiera muerto.
- Cuando Sadrac, Mesac, y Abed-nego fueron echados en el horno ardiente, ayuda
del cielo vino inmediatamente (Daniel 3:19-25).
- Cuando Daniel fue echado en el foso de leones, Dios inmediatamente envió un
ángel quien cerró la boca de los leones (Daniel 6:22). Felizmente, el ángel no esperó un momento más conveniente.
- Cuando los asirios estaban por atacar a Jerusalén, Dios envió a un ángel que
mató a 185,000 soldados asirios en una noche (Isaías 37:36).
- ¡Estos ejemplos son unos pocos de los que hay! ¡SABEMOS QUE LOS ÁNGELES
DE DIOS OBEDECEN INMEDIATAMENTE A LAS ÓRDENES DE DIOS Y NOSOTROS DEBEMOS TAMBIÉN!
NO SEA COMO EL CABALLO, O COMO EL MULO
- Dios dijo a David: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que
debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seas como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno” (Salmo 32:8 y 9).
- Los caballos y los mulos son tercos y a veces tienen que ser azotados para que
obedezcan (Números 22:23, 25, 27). Dios no quiere que seamos como un caballo o un mulo. ¡Él quiere guiarnos con su ojo!
- El rey Saúl fue desechado porque no obedeció al mandamiento de Dios. Samuel
le dijo: “No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel” (1 Samuel 15:26).
- Cuando Jonás se negó a obedecer al Señor, Dios permitió que un gran pez lo
tragara (Jonás 1:17). Después de tres días y tres noches en el vientre de ese gran pez, con su cabeza envuelta con algas marinas, Jonás finalmente decidió a hacer lo que Dios le había mandado. Si hubiera obedecido a Dios inmediatamente, podría haber evitado muchos problemas.
- ¡No sea como un caballo o un mulo, y no sea como Saúl ni como Jonás!
- ¡Sea como los ángeles en el cielo e inmediatamente obedezca a Cristo!
EL EJEMPLO DEL BAUTISMO
- ¡Por favor, considere el mandamiento de Dios de ser bautizado!
- Cuando el Señor Jesús vino de Galilea al río Jordán para ser bautizado por Juan:
“Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó” (Mateo 3:14 y 15).
- El Señor Jesús vivió en Nazaret de Galilea, pero Juan estaba bautizando en el
desierto de Judea (Mateo 3:1). Esto quiere decir que el Señor Jesús caminó unos 100 kilómetros para ser bautizado por Juan. ¡Casi nunca es conveniente ser bautizado!
- “Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios
de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan” (Lucas 7:30).
- Cuando el Señor Jesús fue bautizado en el río Jordán, el Padre, el Hijo, y el
Espíritu Santo estaban presentes (Mateo 3:16 y 17). El Señor Jesús dio un buen ejemplo para todos al “cumplir toda justicia”.
- El Señor Jesús mandó a sus discípulos que fueran y que hicieran discípulos a
todas las naciones: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). El mandamiento que seamos bautizados es el único mandamiento en la Biblia dado en el nombre del “Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.
- Cada ejemplo del bautismo en el libro de los Hechos indica que tomó lugar
inmediatamente.
- Cuando Pedro predicó en el día de Pentecostés, aproximadamente 3,000
personas fueron bautizados ese mismo día (Hechos 2:41).
- Cuando los samaritanos creyeron la predicación de Felipe, “se bautizaban
hombres y mujeres” (Hechos 8:12).
- Después de oír el mensaje de Felipe acerca de las buenas noticias del Señor Jesús,
el eunuco dijo: “Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?” (Hechos 8:36). Mandó parar el carro e inmediatamente el eunuco fue bautizado.
- Cuando Pedro predicó a los de la casa de Cornelio, dijo: “¿Puede acaso alguno
impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 10:47 y 48).
- Cuando el carcelero filipense preguntó: “Señores, qué debo hacer para ser
salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hechos 16:30-34).
- Cuando Pablo encontró a discípulos en Éfeso, les preguntó: “¿Recibisteis el
Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres” (Hechos 19:2-7).
- El apóstol Pablo describió lo que le sucedió en Damasco con estas palabras:
“Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella
misma hora recobré la vista y lo miré. Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:12-16).
- Cuando se da cuenta de que Dios está mandándole a hacer algo, ¡es sabio
obedecerlo inmediatamente!
¿MAÑANA?
La segunda plaga de las diez que Dios trajo sobre Egipto, era la plaga de las ranas: “Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios. Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos” (Éxodo 8:1-4).
La plaga de las ranas hizo a los egipcios tan miserables que: “Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río” (Éxodo 8:8 y 9).
Repasemos la situación:
- Faraón rehusó dejar ir al pueblo de Dios para servirle.
- Entonces Dios envió millones de ranas del río Nilo y ellas llenaron las casas de los
egipcios. Las ranas aún estaban en sus camas y en sus hornos.
- Faraón estaba tan desesperado que llamó a Moisés y a Aarón para que oraran al
Señor que quitare las ranas y entonces él dejaría ir al pueblo para ofrecer sacrificios al Señor.
- ¡Moisés dio a Faraón el honor de decir a Dios “cuándo” debía quitar las ranas!
- Increíblemente, “él (Faraón) dijo: Mañana” (Éxodo 8:10).
- ¿POR QUÉ QUEDRÍA ALGUIEN PASAR UNA NOCHE MÁS CON LAS RANAS?
- ¡FARAÓN DEBÍA HABER DICHO “AHORA”!
- Como sabemos, ¡“ahora” es cierto y “mañana” no lo es!
- El gobernador Félix esperó por un “tiempo conveniente” para entregarse a Cristo
(Hechos 24:25). Hasta donde sabemos, ¡ese “tiempo conveniente” nunca llegó! ¡Tristemente, él debía haber obedecido a Cristo inmediatamente, sin importar si era “conveniente” o no!
“Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:1 y 2).
Somos criaturas de hábito. Había un tiempo cuando no podíamos caminar. Ahora podemos caminar dormidos. Había un tiempo cuando no podíamos hablar; ahora podemos hablar dormidos. El criminal más perverso en el pasado encontró que era difícil robar, pero sabemos que es posible robar tantas veces que se convierte en una forma de vivir.
¡El mismo principio se aplica a rechazar a Cristo! ¡Lo más que rechaza uno a Cristo, más fácil llega a ser! Pablo advirtió de “la hipocresía de mentirosos” (1 Timoteo 4:2) que tienen cauterizada la conciencia. Es posible rechazar a Cristo tantas veces que su corazón llega a estar tan endurecido que se pierde todo deseo de seguir a Cristo. El libro de Apocalipsis advierte de los pecadores tan endurecidos y opuestos a Dios que se muerden la lengua en dolor, pero aún rehusan arrepentirse (Apocalipsis 16:8-11). Por eso, “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6).
- ¡Dios nunca cambia! “Malaquías escribió: “Yo Jehová no cambio”
(Malaquías 3:6).
- ¡El Señor Jesús nunca cambia! “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por
los siglos” (Hebreos 13:8).
- ¡Dios quiere que seamos salvos! “Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16 y 17).
- El Señor Jesús invita: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y
cargados” (Mateo 11:28-30) para que sean salvos.
- ¡Si venimos a Jesús y lo recibimos como nuestro Señor, él nos salvará!
- El problema es que algunas personas llegan a estar tan endurecidas que pierden
el deseo de venir a Cristo y de obedecerle.
- ¡Esto es lo que sucedió con Judas Iscariote!
EL MAL EJEMPLO DE JUDAS
- El pecado original sucedió en el cielo cuando Lucifer deliberadamente decidió desobedecer a Dios. Él sabía lo que Dios quería, pero deliberadamente escogió hacer su propia voluntad en vez de la voluntad de Dios (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:13-17).
- Es Satanás el que nos dice que no hagamos la voluntad de Dios, y Judas abrió su corazón y dejó entrar a Satanás (Juan 13:27).
- El Señor Jesús oró toda la noche antes de elegir a Judas como uno de los apóstoles. Aparentemente, Judas era un hombre piadoso en aquel tiempo (Lucas 6:12-16).
- Confiaban tanto en Judas que fue elegido para cuidar la bolsa que contenía el dinero (Juan 13:29).
- Pero en algún momento, Judas empezó a tomar ese dinero para sí mismo (Juan 12:4-8).
- Obviamente, Judas sabía que lo que hacía estaba mal, pero aún eligió hacerlo.
- ¡El Señor Jesús advirtió a Judas vez tras vez que él iba a traicionarlo!
- “Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará” (Mateo 20:17-19).
- “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; más al tercer día resucitará” (Marcos 10:33 y 34).
- “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día” (Mateo 16:21).
- “Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a
entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo? Él, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato” (Marcos 14:18-20).
- “Más he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa” (Lucas 22:21).
- Lo que Judas estaba por hacer le recordó al Señor Jesús el Salmo 41:9: “No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” (Juan 13:18).
- “Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba” (Juan 13:21 y 22).
- ¡PERO JUDAS ERA UN MENTIROSO TAN EXPERTO QUE NADIE LE SOSPECHABA!
- Como sabemos, Juan estaba recostado cerca al Señor Jesús. Cuando Juan preguntó al Señor Jesús quién era: “Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche” (Juan 13:26-30).
HUBIERA SIDO MEJOR PARA JUDAS NO HABER NACIDO
El Señor Jesús dijo: “A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho” (Mateo 26:24 y 25).
- Por lo visto, Judas había estado mintiendo y robando por tanto tiempo que nada
de lo que el Señor Jesús dijo le influenciaba. ¡Judas había llegado a ser su propio dios!
- Judas “fue a los principales sacerdotes y les dijo: ¿Qué me queréis dar,
y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle” (Mateo 26:14- 16).
- Como ya hemos dicho, después de que el Señor Jesús dijo a Judas que era el que
iba a entregarle, Satanás entró en Judas (Juan 13:27),
- Entonces el Señor Jesús dijo: “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto”
(Juan 13:27).
- En vez de arrepentirse, Judas salió para entregar al Señor Jesús, pero los otros
apóstoles pensaban que iba para comprar algo para la fiesta o para dar dinero a los pobres (Juan 13:28 y 29).
- El salmista predijo lo que Judas haría: “Aun el hombre de mi paz, en quien
yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar” Salmo 41:9). El Señor Jesús citó este salmo durante la última cena (Juan 13:18).
- “Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de
noche” (Juan 13:30).
- Judas conocía el lugar en Getsemaní donde el Señor Jesús oraba, al cual guío a
los soldados para arrestarlo (Juan 18:2 y 3).
- Judas había arreglado una señal para los soldados diciendo: “Al que yo besare,
ese es; prendedle” (Mateo 26:48).
- “Y en seguida se acercó a Jesús y dijo. ¡Salve, Maestro! Y le besó”
(Mateo 26:49).
- Los juicios del Señor Jesús duraron toda la noche y “Venida la mañana,
todos los sacerdote principales y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte” (Mateo 27:1).
- “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era
condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27:3-5).
- Aparentemente, se quebró la soga y “cayendo de cabeza, se reventó por la
mitad, y todas sus entrañas se derramaron” (Hechos 1:18).
- Cuando Judas devolvió arrepentido las treinta piezas de plata, echándolas en el
templo, “Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre” (Mateo 27:6 y 7).
- “Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que
aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre” (Hechos 1:19).
¿QUÉ LECCIÓN PODEMOS APRENDER DE JUDAS?
Estoy seguro que hay muchas lecciones que podemos aprender de Judas, pero para el propósito de este artículo, preguntamos: “¿Cuándo debería haber obedecido Judas al Señor Jesús?”
Por supuesto, la respuesta correcta es “inmediatamente”. El Señor Jesús es Dios “manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). La misma idea que Judas o cualquier otro podría ignorar o postergar la obediencia a Cristo es casi blasfemia. ¡Es obvio que Judas al final rechazó completamente toda obediencia a Cristo! Esto fue malas noticias para Judas, porque habría sido mejor para él si no hubiera nacido. ¡No sea como Judas!
Por favor, considere con oración cómo Cristo elogió la fe del centurión romano: “Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni en Israel he hallado tanta fe” (Mateo 8:5-10).
“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora” (Mateo 8:13).
¡“Cuándo” hagamos “inmediatamente” lo que Cristo nos manda, quizás también “se maraville” de nuestra fe y conteste nuestras oraciones!
AHORA ES EL DÍA DE SAVACIÓN
“Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:1 y 2).
Por favor, considere la historia del ciego Bartimeo con oración: “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. Él
entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Marcos 10:46-52).
- Note, por favor, que el Señor Jesús iba a Jerusalén para morir!
- ¡El Señor Jesús nunca pasaría por Jericó otra vez! ¡Esta era la única oportunidad
que tendría Bartimeo para ser sanado!
- ¡El ciego Bartimeo en realidad no necesitaba saber esto! Solamente necesitaba
saber que el Señor Jesús iba a pasar tan cerca que podía oír su voz.
- Entonces Bartimeo empezó a gritar: “¡Hijo de David, ten misericordia de
mí!
- “Muchos le reprendían para que callase, pero el clamaba mucho más”
- ¡Sí! ¡Qué vergüenza! Pero Bartimeo puso a un lado su orgullo y rehusó callarse.
- El Señor Jesús lo llamó y ¡Bartimeo se quitó la capa y se fue en la oscuridad,
buscando a Cristo!
- Quizás la capa fuera su única posesión (Éxodo 22:26 y 27), pero ¡sabiamente la
tiró a un lado para que pudiera encontrar a Cristo!
- ¡El responder a Cristo inmediatamente es un buen ejemplo para todos!
- ¡AHORA ES EL ÚNICO TIEMPO QUE TENEMOS! ¡TODOS NOSOTROS
ESTAMOS SOLAMENTE A UN LATIDO DEL CORAZÓN DE NUESTRO DESTINO ETERNO!
- ¡EL DIABLO DICE “MAÑANA”, PERO EL SEÑOR JESÚS DICE “HOY”!
- ¡HOY ES EL DÍA DE SALVACIÓN!
- ¡SEAMOS COMO LOS ÁNGELES DEL CIELO, OBEDICIENDO A DIOS
INMEDIATAMENTE!