CRISTO EN USTEDES, LA ESPERANZA DE GLORIA
CRISTO EN USTEDES, LA ESPERANZA DE GLORIA
“A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).
Cuando Pablo llegó a Atenas, encontró que la ciudad estaba “entregada a la idolatría” (Hechos 17:16). Aunque Atenas no era muy grande, con alrededor de 10,000 ciudadanos, los eruditos piensan que habían aproximadamente 30,000 ídolos. Pero ninguno de esos “dioses” prometía morar “dentro” de sus adoradores. ¡Nuestro Dios es el único que mora “dentro de nosotros”!
Aún en el judaísmo, Dios era visto como separado del hombre mortal. Isaías escribió: “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Isaías 59:2). Por ejemplo, cuando Dios estuvo en el monte Sinaí, sólo permitió a Moisés estar delante de él. De hecho, el monte Sinaí estaba rodeado de barreras y cualquier hombre o animal que iba más allá de esas barreras fue condenado a muerte (Éxodo 19:12 y 13).
Cuando el tabernáculo fue levantado, fue puesto en el centro del campamento de los hebreos rodeado por las doce tribus (Números 2:1-17). Pero aunque Dios estaba cerca, no se reunía con los israelitas. Se reunía solamente con el sumo sacerdote en el lugar santísimo en el día de la expiación (Levítico 16:1-34).
Cuando nació Jesús, lo llamaron“Emanuel” que quiere decir “Dios con nosotros” (Mateo 1:23). Juan explicó: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). Ya que Jesús moraba “entre nosotros”, llegamos a “conocer” a Dios mejor que cualquier generación previa. “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).
Jesús estaba “con” sus discípulos por tres años pero no “dentro” de ellos. Un mandamiento principal de Cristo a sus discípulos era “síganme”. Cristo estaba con sus discípulos dándoles un ejemplo para que siguieran sus pasos (1 Pedro 2:21). El autor cristiano W. E. Vine escribió en su Diccionario Expositora de Palabras del Nuevo Testamento que este mandamiento es usado 77 veces en los Evangelios con respecto a seguir a Cristo y solamente una vez de otra manera (Marcos 14:13). Solamente más tarde, después de regresar a su Padre, Jesús haría su morada en sus discípulos.
La noche antes de su crucifixión, Jesús dijo a sus discípulos que iba a donde ellos no podían seguir y les explicó: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces” (Juan 13:36-38).
Aunque Jesús iba a irse, prometió no abandonar a sus discípulos ni dejarles huérfanos (Juan 14:18). Mientras Jesús estaba en la carne, podía estar en un solo lugar a la vez. Por ejemplo, cuando estaba con Pedro, Jacobo, y Juan en el monte, no podía estar con los otros discípulos abajo en el valle. Por eso, fue necesario para Jesús “irse”. Salió de su cuerpo físico para que pudiera regresar en la persona del Espíritu Santo (Juan 16:7). Como un Espíritu, Jesús podía estar dentro de cada creyente al mismo tiempo.
Jesús también les explicó que él iba para preparar un lugar para ellos con muchas “moradas” (Juan 14:2). La palabra griega para “moradas”o “cuartos” es mone. Se encuentra solamente dos veces en la Biblia, en Juan 14:2 y en Juan 14:23). En Juan 14:23, mone se traduce también como “morada” u “hogar” “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. ¡Que interesante! ¡Jesús iba para preparar una “morada” para nosotros en el cielo, y nosotros debemos preparar una “morada” para él en nuestros corazones!
Mientras Juan 14:23 solamente menciona una morada para el “Padre” y “Jesús”, es claro que también se incluye al Espíritu Santo. De hecho, nuestros cuerpos son “templos del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19). Aún es suficiente decir “Cristo en Ud.” porque las Escrituras enseñen: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:9 y 10). Cuando las Escrituras enseñan que Dios es “uno”, se usa la palabra hebrea Echad (Deuteronomio 6:4). Esta es la misma palabra que se usa en Génesis 2:24 para describir como Adán y Eva llegaron a ser “uno” en su matrimonio. En una manera similar, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo también son “uno”. La palabra hebrea que significa “uno y solamente uno” es Yachid y nunca se refiere a Dios.
Entonces por tres años Jesús estaba “con” sus discípulos y los guio desde “afuera”. Pero Jesús lo hizo claro que en el futuro, iba a guiarlos desde “adentro”. Este concepto no era nada nuevo. Desde el principio de la creación, Dios ha guiado a animales, aves, y peces desde “adentro”. Job se refiere a esto en Job 12:7-10 y nos insta aprender de estas criaturas. Por ejemplo, el charrán ártico es un pájaro pequeño que pesa solamente unos 145 gramos. Pero cada año vuela desde el Círculo Ártico al Antártica, ida y vuelta, un total de unos 35,500 kilómetros. Este pájaro no necesita instrumentos de navegación humanos, porque Dios ha puesto un sistema de navegación dentro de él. Este tipo notable de dirección se usa en muchos otros animales, pájaros, y peces. Esto nos ayuda a entender cómo Dios también puede darnos a nosotros dirección desde adentro.
¡Es un hecho que Jesús prometió guiar a sus discípulos desde adentro!
¡También es un hecho que Jesús promete guiarnos a nosotros de la misma manera!
HE AQUÍ UNAS POCAS ESCRITURAS PARA CONSIDERAR
- “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros
mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2 Corintios 13:5).
- “Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa
del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia” (Romanos 8:10).
- “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintos 4:6 y 7).
- “Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi
madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí” (Gálatas 1:15 y 16).
- “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo
en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).
- “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que
Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19).
- “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que,
arraigados y cimentados en amor” (Efesios 3:17).
- “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este
misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).
- “Cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser
admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)” (2 Tesalonicenses 1:10).
- Etc.
CRISTO EN NOSOTROS COMO UNA FUENTE DE PODER
- Ponemos énfasis otra vez en que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son “uno” y que “moran” en nuestros corazones. Por favor, considere: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo no está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia” (Romanos 8:9 y 10). Note que este versículo usa el “Espíritu de Dios,” el “Espíritu de Cristo”, y “Cristo en vosotros” para significar lo mismo.
- “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
- “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús” (Hechos 4:33).
- “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38).
- “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espírito Santo” (Romanos 15:13).
- “Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4 y 5).
- “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7).
- Pablo oró por las efesios, que los ojos de su entendimiento sean abiertos para que conocieran la esperanza a que hemos sido llamado, las riquezas de nuestra herencia, “y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Efesios 1:19 y 20).
- Con oración, considere esta oración de Pablo: “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:16- 21).
- Se encuentra la palabra “poder” 119 veces en el Nuevo Testamento, pero no es necesario citar estos versículos.
NADA BUENO SUCEDE CUANDO SE CORTA EL PODER
¡Cuando se corta el poder a nuestras casas, los electrodomésticos ya no funcionan! Nada bueno sucede cuando se corta el poder. ¡Lo mismo es cierto cuando
estamos separados del poder de Jesús! ¡Por eso, tenemos que “permanecer” en Jesús para recibir su poder!
La noche antes de su crucifixión, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpano; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:1-7).
¡Nada bueno sucede si perdemos contacto con Cristo!
¡Pero en Cristo, tenemos más poder que podríamos pedir o imaginar!
“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:14-21).
“QUERER” Y “ACTUAR”
En Filipenses 2:5-11, Pablo animó a todos que tuvieran la mente de Cristo y que hicieran lo que Cristo hacía. Cuando Cristo se humilló y fue obediente hasta la muerte, “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (versículos 9-11).
¡Entonces Pablo usa el ejemplo de Cristo para animarnos a obedecer a Dios como Cristo le obedeció! “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12 y 13).
¡Note que cuando Dios quiere que hagamos algo, nos da el “querer” y la “habilidad” para hacerlo!
METAMORFOSIS
La palabra griega para “metamorfosis” es metamorphoo. Se deriva de meta (cambio) y morphe (forma). Se usa esta palabra para describir como una oruga se convierte en una mariposa. Se encuentra esta palabra cuatro veces en la Biblia. Dos veces se refiere a Jesús cundo fue transfigurado en el monte de la transfiguración (Mateo 17:2; Marcos 9:2). Dos veces se refiere a los creyentes que están cambiados en otra forma por el poder de Jesús.
- “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). “Conformación” viene del poder del exterior y “transformación” viene del poder interior.
- “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta, como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu de Señor” (2 Corintio 3:18).
Las orugas pueden destruir un huerto. Ellas tienen un apetito voraz, y pueden comer 200 veces más que su peso en 10 a 14 días.
Las mariposas no destruirá su huerto, más bien ellas lo ayudan. Vuelan de planta en planta polinizando frutos, verduras, y flores para que produzcan semilla.
Pablo bellamente describe la transformación de los cristianos con estas palabras: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:17-24).
¡ABRA LA PUERTA!
Apocalipsis dos y tres contienen siete cartas a las siete iglesias en Asia. La carta final es para la iglesia en Laodicea (Apocalipsis 3:14-22). Esta iglesia pensaba que había adquirido riquezas, y no necesitaba nada. Pero en los ojos de Dios era “desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”.
Ella había perdido su celo por Dios y no estaba caliente ni frío. Esto fue tan repulsivo a Dios que estaba por vomitarla de su boca.
He aquí el remedio divino de Dios: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:19-22).
¡Sí! Los que “reciben” a Cristo tienen el derecho de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12). Asombrosamente, aunque el cielo es el trono de Dios y la tierra su estrado, quiere morar en los corazones de los que tienen un espíritu humilde y contrito y que tiemblan a su palabra (Isaías 66:1 y 2).
El sitio web “Conociendo a Jesús” afirma que se menciona “poder” 1,123 veces en la Biblia. ¡Dios es “todopoderoso” y quiere morar dentro de nosotros y compartir su poder con nosotros! Saber que este poder está disponible puede transformar nuestras vidas y nuestros ministerios.
“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:28-31).