COSAS QUE NO SABEMOS
COSAS QUE NO SABEMOS
“Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado” (Marcos 4:26-29).
Poco antes de contar esta parábola, el Señor Jesús dijo: “Mirad lo que oís”. Por favor, ponga atención porque la manera en que “oímos” la verdad y la manera en que “medimos” la verdad es crucial. Los que midan cuidadosamente la verdad, a ellos se les dará más verdad. Los que son descuidados acerca de la verdad, la verdad será quitada de ellos. Esto es precisamente lo que el Señor Jesús dijo: “Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará” (Marcos 4:24 y 25).
El apologista Dr. Frank Truek les hace esta pregunta a los ateos: “¿Si sepa Ud. que el cristianismo es veraz, seguiría a Cristo? ¡Muchos no lo haría! Para ellos, el ateísmo es como un deseo freudiano de escapar de la realidad. “Muchos” y quizás “la mayoría” de los ateos no están en una búsqueda incesante y apasionada de la verdad. Son pecadores buscando una manera de escapar de la responsabilidad. Ateos como C. S. Lewis, Lee Strobel, J. Warner Wallace, Aleksandr Solzhenitsyn, y muchos otros cuidadosamente han “medido” la evidencia y han entregado sus vidas a Cristo. ¡Recuerde! La manera en que “se mide” la verdad abre o cierra la puerta a más verdad. Últimamente, los que no tienen la verdad sufrirán pena de eterna perdición (2 Tesalonicenses 1:9).
- La parábola acerca del crecimiento de la semilla nos ayuda a entender el reino de
Dios.
- ¡No comprendemos totalmente cómo una semilla crece ni como el reino de Dios
crece!
- No obstante, el reino de Dios es tan importante que merece un lugar de prioridad
en nuestros pensamientos.
- Cuando Pilato preguntó al Señor Jesús si era rey, él respondió: “Tú dices que
yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37).
- Como sabemos, el “reino” es un tema prominente en la Biblia.
- Juan el Bautista predicó que el reino de Dios se había acercado (Marcos 1:15).
- El Señor Jesús predicó: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17).
- El Señor Jesús envió a sus discípulos para predicar que el reino de los cielos se había acercado (Mateo 10:7).
- El Señor Jesús dijo que “hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder” (Marcos 9:1).
- No obstante, el Señor Jesús explicó a Pilato: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Juan 18:36). ¡El reino de Cristo es un reino espiritual!
- Por favor, “Mirad lo que oís”. ¡Su manera de oír determina su destino eterno! La fe es por el oír (Romanos 10:17).
- Si Ud. está “tibio” acerca de la verdad, será ofensivo a Dios (Apocalipsis 3:16).
- No obstante, los que buscan a Dios de todo corazón le hallarán (Jeremías 29:13).
- El que cuidadosamente mide la verdad será “librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13).
- El Señor Jesús enseñó acerca del reino con muchas parábolas. No obstante, esta parábola se encuentra solamente en el Evangelio de Marcos. Por supuesto, está en perfecta armonía con las demás parábolas que el Señor Jesús contó.
- Mientras que esta parábola señala que no sabemos “cómo” la semilla crece, es importante recordar que no tenemos que saber cómo crece la semilla. ¡Nuestro trabajo es plantar y regar y es Dios el que da el crecimiento!
EL HOMBRE ESTÁ INVOLUCRADO
Aunque el hombre no comprenda “cómo”, él aún juega un papel importante en el crecimiento del reino. Es el hombre que siembra la semilla. Esto quiere decir que Dios en su sabiduría infinita, ha reservado para el hombre el privilegio de predicar el Evangelio (1 Corintios 1:21).
- Un ángel no predicó el Evangelio en el día de Pentecostés, sino Pedro lo hizo
(Hechos 2:14-41).
- Un ángel dijo a Felipe dónde predicar, pero era Felipe el que predicó (Hechos
8:26-40).
- Un ángel dijo a Cornelio que envíe por Pedro y Pedro predicó (Hechos 10:1-48).
- Un ángel no predicó el Evangelio en Macedonia, sino Pablo lo hizo (Hechos 16:8-
40).
- Dios no siembra la semilla. Los ángeles no siembran la semilla. Solamente es el
hombre que siembra la semilla. Dios ha reservado para el hombre este papel único para el crecimiento del reino
SOLAMENTE DIOS PUEDE HACER CRECER LA SEMILLA
Como ya hemos dicho, mientras que el hombre puede sembrar la semilla, él no sabe cómo crece. El hombre puede “plantar” y “regar” la semilla, pero solamente Dios puede dar el crecimiento (1 Corintios 3:6). El crecimiento de la semilla es un milagro que el hombre no puede reproducir ni entender. Como ya hemos dicho, ¡no tenemos que entender! ¡Necesitamos “considerar cuidadosamente” esta ilustración! No podemos ser indiferentes con respecto al reino de Dios. Debemos dar la máxima prioridad a los mandamientos de Dios. El mandamiento más importante en la Biblia es amar a Dios con todo su corazón, y con toda su alma, y con toda su mente (Marcos 12:28-30). Debemos confiar en Dios y obedecerle con todo el corazón si lo entendemos o no.
- El hombre puede hacer una semilla artificial. Podría asemejarse a una verdadera
semilla, y aun tener el sabor de una verdadera semilla, pero la semilla artificial no crece. ¡Sólo Dios puede hacer una semilla que crece!
- Por supuesto, la “semilla” que hace crecer el reino es la “palabra” de Dios (Marcos
4:14).
- Esta semilla viva es esencial en traer gente al reino, “siendo renacidos, no de
simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
- Como ya hemos dicho, esta simiente (o semilla) produce fe, ya que “la fe es por
el oir, y el oir, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).
- La palabra de Dios es distinta a la palabra del hombre. La palabra del hombre no
es viva, pero “la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
- Así como un agricultor siembra la semilla, pero no sabe cómo crece, el evangelista
también siembra semilla pero no entiende cómo crece.
- Una semilla crece incrementalmente. “Primero hierba, luego espiga, después
grano lleno en la espiga”.
- El agricultor duerme y se despierta y “por sí solo, el suelo produce grano”.
- El cristiano también duerme y se despierta mientras la palabra de Dios produce
fruto.
- Recuerde estas palabras de Isaías, inspiradas por Dios: “Así será mi palabra
que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).
VIDA PRODUCE VIDA
- Dios creó hierba verde el tercer día: “Después dijo Dios: Produzca la tierra
hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuyo semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero” (Génesis 1:11-13).
- Note, por favor, que la vida viene de Dios, pero continua por medio de semilla.
- Cada semilla se reproduce según su género. ¡Semilla de manzanas produce
árboles de manzanas! Etc.
- Note, por favor, que en los días que Dios creó vida, habló dos veces. El día que
creó la hierba verde también habló dos veces (Génesis 1:9 y 11).
- El día que Dios creó seres vivientes también habló dos veces (Génesis 1:24 y 26).
- Estos seres vivientes transpasan su vida por medio de simiente y cada uno se
reproduce según su propio género.
- La vida tiene su origen en Dios y se traspasa de una generación a otra por medio
de simiente.
- Nuestra vida física viene de simiente física como la de Adán. Nuestra vida
espiritual viene de simiente espiritual como la de Cristo (1 Corintios 15:45-49). Cada semilla se reproduce según su propio género.
- El Señor Jesús usó esta verdad para explicar a Nicodemo cómo es el reino. “Lo
que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6).
- El Señor Jesús dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Debemos nacer de nuevo de simiente espiritual para poder “ver” el reino de Dios.
- También, debemos nacer de simiente espiritual para “entrar” en el reino. “De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).
- Si Ud. es cristiano, verdaderamente ha “renacido, no de simiente
corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
¡NO TENEMOS QUE SABER CÓMO CRECE LA SEMILLA,
SINO TENEMOS QUE SEMBRARLA!
•
Sólo Dios sabe el número exacto de creyentes, pero El Movimiento Global del Evangelismo calcula que un promedio de 174,000 personas se entregan sus vidas a Cristo cada día. Obviamente, no es necesario tener un título de un seminario para sembrar semilla. ¡Cualquier persona puede hacer esto! En el año 1900 había solamente 9 millones de cristianos en África. Hoy hay más de 541 millones. ¡Sembrar una semilla es tan sencillo que cualquier persona puede hacerlo!
•
El poder para producir vida nueva no está en el hombre que la siembra, sino el poder está en la semilla. Cuanta más semilla sembramos, más personas se convierten a Cristo.
•
Por favor, considere esta petición de oración del Señor Jesús: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:37 y 38).
•
“Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17).