Boyce Mouton
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CONTINUAR ENSEÑANDO

Boyce Mouton · 6 pages · 2,251 words

CONTINUAR ENSEÑANDO

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).

Este pasaje de Escritura se llama “La gran Comisión”. Por ejemplo en Mateo 10:5 y 6 se encuentra una “menor” comisión. En esa ocasión Jesús envió a sus discípulos para predicar solamente a “las ovejas perdidas de Israel”. Específicamente les prohibió ir a los gentiles o a cualquier pueblo de los samaritanos. Pero la comisión en el texto titular no tiene límites. Es para “todas las naciones”. Se encuentra esa “Gran Comisión” en los cuatro Evangelios y también en el libro de los Hechos (véase Mateo 28:18-20; Marcos 16:15 y 16; Lucas 24:45-48; Juan 20:21-23; y Hechos 1:8). Este mandamiento es central para el cristianismo. Obviamente, nosotros los seguidores de Cristo no podemos evitarla.

En esta comisión, Jesús dio a sus discípulos cuatro mandamientos: (1) Ir; (2) Hacer discípulos; (3) Bautizar; (4) Continuar enseñando. Técnicamente, los únicos imperativos son “id” y “haced discípulos”. La palabra griega para “hacer discípulos” es mathetes, derivada de matheuo. La palabra griega para “discípulo” es mathetes. Se deriva de manthano que quiere decir “aprender” en español y es la base de la palabra “matemática”. El “Diccionario de Teología del Nuevo Testamento” dice que el sustantivo mathetes aparece 264 veces en el Nuevo Testamento, exclusivamente en los Evangelios y en los Hechos. Los mandamientos “ir”, “bautizar”, y “enseñar” están escritos como participios. Por lo tanto, la Gran Comisión pone énfasis en “hacer discípulos”. Ser discípulo involucra aprendizaje continuo. Los discípulos de Jesús no solamente lo siguieron por un día, sino para siempre. Jesús dijo: “El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro” (Lucas 6:40). Los apóstoles no sólo debían guiar al pueblo a Cristo, sino debían “enseñarles totalmente” para que fueran como Cristo.

Por lo tanto, la enseñanza a los discípulos no termina en el bautismo. Ser discípulo involucra una vida de aprendizaje. Es el propósito de este breve estudio enfocarse en continuar enseñando a los nuevos discípulos todo lo que Jesús mandó.

PASIÓN POR LAS ALMAS

El Colegio Bíblico fue fundado en el año 1945 en Piedras Negras, Coahuila, México para enseñar a discípulos a madurar en Cristo. Cuando el hermano Dean Cary era presidente del colegio, él lamentó que muchos niños son concebidos en un momento

de pasión que nadie quiere enseñar o cuidar. Entonces él observó que muy frecuentemente lo mismo sucede en el evangelismo. Apasionadamente, guiamos a la gente a confesar a Cristo. Entonces los bautizamos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Muy frecuentemente los abandonamos para ir y apasionadamente guiar a otros a Cristo. Esta Gran Comisión nos manda a continuar enseñando a discípulos después de su bautismo. No es bueno engendrar a un niño y luego abandonarlo.

Zig Zigler fue un exitoso comerciante en los EUA que fue conocido por entrenar a comerciantes. Él dijo que la venta no estaba completa hasta que el comprador hubiera recibido el producto y estaba satisfecho con el servicio. Él descubrió que mantener una buena relación con los compradores era una manera ideal de conseguir nuevos compradores. Un comprador satisfecho es buena publicidad. Lo mismo es cierto con respecto a guiar a una persona a Cristo. La tarea no está completa hasta que el estudiante está satisfecho y completamente maduro.

Una lección similar puede ser aprendida al hacer un fuego. Leño cubierta de nieve no prendería con una pequeña chispa. Pero hecho correctamente una pequeña chispa puede prender un fuego en una cantidad de material seco. Ese fuego pequeño no debe ser abandonado. Un fuego abandonado pronto se apaga, especialmente si es pequeño. Pero si cuidadosamente se le aumenta leña, podría llegar a ser grande. Entonces el fuego grande consumirá la leña húmeda y no vice versa. De una manera similar, los niños en Cristo no deben ser descuidados. Si son enseñados correctamente, estos discípulos nuevos pueden crecer y ser cuidadosos, firmes en la fe, hombres valientes y fuertes (1 Corintios 16:13). Los cristianos inmaduros tienen que ser enseñados continuamente, mientras los cristianos maduros enseñan a otros (Hebreos 5:11-14).

Al continuar enseñando, podemos ganar muchos nuevos creyentes, crear fuegos grandes de evangelismo y al final, presentar a todos ellos perfectos en Cristo (Colosenses 1:28).

EL EJEMPLO DE PABLO

Pablo vino a Tesalónica y enseñó por tres días de reposo en su sinagoga. Él explicó y probó a ellos que Jesús era el Cristo. Algunos de los judíos fueron persuadidos, junto a muchos griegos temerosos de Dios y muchas mujeres prominentes (Hechos 17:1-4).

Pablo los amó “como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” (1 Tesalonicenses 2:7). También los amó como un padre y escribió: “Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y

consolábamos a cada uno de vosotros” (1 Tesalonicenses 2:10 y 11). Como sabemos, los buenos padres no abandonan a sus hijos, sino con paciencia, los enseñan hasta que estén maduros.

Desgraciadamente, unos judíos inconversos reunieron a algunas personas malas del mercado y lo echaron a Pablo del pueblo. Pero Pablo no iba a abandonar a los nuevos creyentes. Ya que no pudo “continuar enseñando” en persona, les escribió una carta de enseñanzas y les envió por medio de Timoteo. Mientras toda esta carta inspirada por Dios es importante, el capítulo tres provee la razón por qué fue escrita: “Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano. Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros, por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor. Por lo cual, ¿qué acción de gracias podemos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe? Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Tesalonicenses 3:1-13).

Note:

Pablo quería continuar enseñando a los tesalonicenses como padres y madres enseñan a sus niños.

Cuando no pudo estar allí, les escribió una carta de enseñanzas, y les envió por medio de Timoteo.

  • Además de la carta, Timoteo personalmente los fortalecería y los animaría
  • Pablo también quería saber de su fe.

Pablo temía que el tentador destruyera su nueva fe y hacer que su trabajo sea en vano.

Timoteo regresó a Pablo con buenas nuevas de los tesalonicenses con respecto a su fe y a su amor.

  • Pablo pronto les escribió una segunda carta.

Pablo y los tesalonicenses tenían recuerdos agradables los unos de los otros.

  • Pablo oraba por ellos noche y día.
  • Pablo quería verles otra vez y suministrarles lo que les faltaba a su fe.
  • También, Pablo oraba que Dios haría posible que él regresara a ellos.
  • Pablo quería ver su amor crecer entre ellos y por los demás.

¡Pablo también quería que los tesalonicenses estuvieran preparados para encontrar a Jesús cuando venga otra vez!

Pablo jamás abandonó a esos creyentes nuevos, sino continuó enseñándoles todo lo que Cristo mandó.

LOS NUEVOS CRISTIANOS SON SEMEJANTES A NIÑOS RECIÉN NACIDOS

“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3).

La tortuga del mar hace un hueco en la arena y entonces pone unos 50-200 huevos Después de cubrir esos huevos, su responsabilidad como madre se termina y la tortuga regresa al mar. Cuando salen del cascarón, las pequeñas tortugas están abandonadas; suben a la superficie, generalmente de noche, y se van al mar. Alimentándose solamente de lo que queda de la yema, inmediatamente comienzan a nadar y un número suficiente de ellos sobreviven para propagar su especie.

Cuando una vaca da a luz, después de 30 minutos, el ternero usualmente puede pararse y comenzar a tomar leche. En aproximadamente 3 meses, el ternero puede comer pasto y sobrevivir por sí mismo.

Por contraste, un infante humano no puede caminar por muchos meses y no puede sobrevivir por sí solo por muchos años.

¡Quizás necesitamos aprender algo de esto! Debemos estudiar las Escrituras como un niño recién nacido desea leche. No es suficiente meramente guiar a alguien a Cristo, sino es también importante continuar enseñándole todo lo que Cristo mandó. Los bebés humanos no son como las tortugas de mar o los terneros. Necesitan años de cuidado amoroso para sobrevivir y crecer. Lo mismo es cierto con cristianos nuevos.

LA META ES MADUREZ

Los apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, establecieron congregaciones para ayudar en traer a todos los discípulos a madurez en Cristo. Por favor, note: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:11-16).

Pearl S. Buck era una famosa autor estadounidense que nació en el año 1892. Cuando tenía 5 meses sus padres misioneros la llevaron a la China donde pasó la primera mitad de su vida. Su novela Viento del Este, Viento del Oeste ganó el “Premio Pulitzer” en el año 1932. En el año 1938, ella llegó a ser la primera laureada Nobel de los EUA. Anteriormente en el año 1921, ella dio a luz a una niña mentalmente retrasada que se llamaba Carol. Carol fue afligida con Fenicelonuria (PCU). Esto es un trastorno heredado genético metabólico, autosómico resistente. Tristemente, Carol vivió en una institución por la mayoría de su vida, y Pearl mantuvo en secreto su existencia por muchos años. Finalmente, en el año 1950 Pearl escribió acerca de Carol para un revista estadounidense. Ese artículo llegó a ser un libro pequeño de solamente 62 páginas. Se titula La Niña Que No Creció. Obviamente, tener una niña que nunca crece es triste más allá de lo que se puede describir con palabras.

¿Puede ver lo triste que debe ser para Dios tener un hijo que nunca crezca espiritualmente? ¡Sí! Es posible ser “nacido de nuevo” y nunca crecer. “¡Sí! Es posible quedarse un infante espiritual durante toda su vida. Un infante no puede alimentarse y llora cuando sus necesidades no están suplidas. Como se sabe, así son algunos creyentes. Unos crecen suficientemente para alimentarse y siempre dependen de otros para proveerles leche espiritual. Los niños en la guardería no piden un trabajo en la iglesia y tampoco piden un trabajo los infantes espirituales. El Día del Juicio será triste para los que fueron dados talentos por Dios que fueron enterrados y nunca usados.

El remedio para este problema es meramente hacer lo que Dios manda. Después que alguien es bautizado en Cristo, tienen que ser enseñado todo lo que Cristo mandó. El maestro amoroso ayudará a los nuevos discípulos a no tomar solamente leche y aprenderán a comer alimentos sólidos (véase Hebreos 5:11—6:6). Si continuamos enseñándoles, estos discípulos progresarán de enseñanzas elementales a verdades espirituales profundas y al final, serán capaces de enseñar a otros.

“SI SABÉIS ESTAS COSAS, BIENAVENTURADOS SERÉIS SI LAS HICIEREIS”

(JUAN 13:17).