Boyce Mouton
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CONFIANZA

Boyce Mouton · 19 pages · 5,288 words

CONFIANZA

“Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león” (Proverbios 28:1).

El diablo es un depredador que ataca a los heridos y a los débiles. Uno de los métodos de los pájaros para sobrevivir y proteger a sus nidos es fingir una “ala quebrada” para distraer a los depredadores de su nido. Los depredadores cobardes inmediatamente atacan al pájaro “herido”. Ya que el diablo es un cobarde, él ataca a los débiles y heridos, pero cuando lo resistimos, huirá. Note: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

  • Goliat era un matón y un depredador. Esperaba que David tendría miedo y que

huiría. Pero David lo sorprendió cuando no tuvo miedo y corrió hacia Goliat: “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano” (1 Samuel 17:45-50). David tenía confianza!: “Cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón. Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamiento” (1 Samuel 17:51-53).

  • El perverso rey Nabucodonosor también era un matón. Él hizo un decreto que

cuando la música comenzaba, todos tenían que arrodillarse y adorar a su imagen de oro que tenía unos 27 metros de altura y 3 metros de anchura. Cualquiera que se negaba hacerlo, sería echado en un horno de fuego. Cuando Sadrac, Mesac y Abed-nego no tuvieron temor y se negaron hacerlo “Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no

honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Sadrac, Mesac, y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:14-18). ¡Estos hijos hebreos estaban confiados como un león!

  • Cuando Dios libró a estos hombres piadosos, “Se juntaron los sátrapas, los

gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mira a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia” (Daniel 3:27-30). ¡La confianza de estos hombres piadosos no sólo afectó a Nabucodonosor, sino también a toda la nación!

  • Cuando Pedro y Juan fueron arrestados por sanar a un hombre cojo y por

predicar acerca de Jesús, fueron llevados ante el concilio judío: “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo; Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio a un hombre enfermo, de qué manera este haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Entonces

viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:8-20). ¡La confianza de Pedro y de Juan fue una clave para su éxito!

  • Como las Escrituras dicen: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y

huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

LOS 300 HOMBRES DE GEDEÓN

  • Israel hizo lo malo y Dios les entregó a Madián por siete años (Jueces 6:1).
  • “De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de

Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová” (Jueces 6:6). Dios oyó sus oraciones y decidió ayudarles.

  • El ángel del Señor se apareció a Gedeón y dijo: “Jehová está contigo, varón

esforzado y valiente” (Jueces 6:12).

  • “Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros,

¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto?” (Jueces 6:13). Note: ¡Es un problema común que la gente cree que Dios hace las cosas en una generación previa que no hará ahora! Realmente, Dios nunca cambia ni renuncia su poder (Malaquías 3:6). “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

  • “Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia

es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre” (Jueces 6:15.

  • ¡Pero Dios es el Salvador! Dios ha elegido permitir a los hombres que trabajen

con él (1 Corintios 3:9). Mientras Gedeón trabajaba con Dios, sería un varón “esforzado y valiente” (Jueces 6:12).

  • Gedeón respondió: “Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti,

me des señal de qué tú has hablado conmigo” (Jueces 6:17).

  • Dios no se ofende cuando le pedimos prueba de su presencia y de sus

mandamientos. “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

  • Dios gentilmente hizo lo que Gedeón le pidió y le hizo una serie de milagros que

probaron sin duda que estaba con él (Jueces 6:20-40).

  • Gedeón reunió un ejército de 32,000 hombres, pero el Señor dijo que esto era

demasiado. Si Gedeón tenía tantos soldados, pensarían que ellos mismos vencieron a Madián. Entonces Dios dijo a Gedeón que envíe a casa todos los que temblaban de miedo. Entonces 22,000 se fueron y 10,000 se quedaron. (Jueces 7:1-3).

  • El Señor dijo que todavía era demasiado e hizo una prueba en el río que redujo el

ejército a solamente 300 hombres.

  • Recuerde que en aquellos días, los campamentos de los ejércitos de la oposición estaban muy cerca el uno al otro. Por ejemplo, Goliat gritó a los israelitas cada día por 40 días (1 Samuel 17:8-16).
  • La mayoría de los soldados de Gedeón tontamente pusieron sus rostros en el agua para beber. Eso los hizo vulnerables a las flechas o a las piedras de los madianitas.
  • Pero 300 sabiamente ahuecaron sus manos y levantaron el agua a sus bocas para que pudieran beber y vigilar a la vez. Esos hombres tenían “confianza” y eran “inteligentes”
  • Estos son el tipo de hombres que Dios decidió usar para vencer a los madianitas.
  • Con la ayuda de Dios, esos 300 hombres engañaron a los madianitas. Cuando

oyeron 300 trompetas, erróneamente asumieron que estaban siendo atacados por 300 escuadrones de israelitas. En su confusión, se mataron unos y otros, y 120,000 murieron dejando solamente 15,000 madianitas (Jueces 8:10).

  • Las Escrituras siempre son verdaderas: “Huye el impío sin que nadie lo

persiga, mas el justo está confiado como un león” (Proverbios 28:1).

DOS NIÑAS

(María)

  • Dios dijo a Abram que sus descendientes serían esclavizados y maltratados en un

país extraño por 400 años (Génesis 15:12-16).

  • 400 años más tarde, los hebreos estaban esclavizados en Egipto y el perverso

Faraón ordenó que todos los niños fueran matados (Éxodo 1:16).

  • En ese tiempo, el niño Moisés nació y su madre lo escondió por tres meses “Pero

no pudiendo ocultarle más tiempo, tomo una arquilla de juncos, y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y se puso en un carrizal a la orilla del río. Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería” (Éxodo 2:3 y 4).

  • Como sabemos, el niño Moisés tenía un hermano y una hermana mayores. Los

eruditos creen que su hermano Aarón tenía tres años, y que su hermana María tenía siete años.

  • María, aunque era joven, tuvo confianza y valor para cuidar a su hermanito.

Además, ella tenía el valor para hacer arreglos con la hija de Faraón para que Moisés pudiera ser criado por su propia madre.

  • No hay duda que María arriesgó su vida para salvar a su pequeño hermano.

Debido a su valor, Moisés vivió y últimamente fue usado por Dios para librar a Israel de la esclavitud egipcia.

  • Sin la confianza y el valor de una jovencita que se llamaba María, no hubiera

sucedido.

(Una niña esclava hebrea)

  • “Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande de delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medió de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas armadas y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase me

Señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra” (2 Reyes 5:1-3).

  • Naamán era comandante de un ejército grande y obviamente era hábil en

interrogar. Samaria estaba a una distancia de 62 kilómetros, y obviamente no viajaría allí a menos que estaba convencido que su pequeña esclava había dicho la verdad.

  • Si hacía el viaje y encontraba que esta jovencita mentía, la vida de ella estaría en

peligro.

  • El valor que necesitaba esta esclava anónima para tomar tal riesgo es notable.
  • Afortunadamente, esa jovencita llegó a ser una testigo valiente para Jehová ante

los líderes de una de las más poderosas naciones en la tierra.

  • Después de que Naamán fue sanado: “volvió al varón de Dios, él y toda su

compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo” (2 Reyes 5:15).

  • ¡Sí! “Huye el impío sin que nadie lo persiga, más el justo está confiado

como un león” (Proverbios 28:1).

DOS VIUDAS

Los huérfanos y las viudas representan dos grupos de personas que a menudo tienen necesidades especiales (Santiago 1:27). Obviamente hay muchas viudas cuyas confianza merece reconocimiento. Mencionaremos a solamente dos de ellas.

(La viuda de Sarepta)

Jesús se refirió a la viuda en Sarepta en la sinagoga de Nazaret. Él dijo: “Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón” (Lucas 4:25 y 26).

La historia de esta viuda se encuentra en 1 Reyes 17:7-24. Elías recién había informado al rey Acab que no habría ni rocío ni lluvia por algunos años excepto a su palabra (1 Reyes 17:1). Santiago nos informa que: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no

lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses” (Santiago 5:17).

Dios ordenó a Elías: “Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente” (1 Reyes 17:9). Cuando Elías la encontró, ella tenía solamente un poco de harina y un poco de aceite y estaba recogiendo leña para hacer un fuego y preparar una comida final para ella misma y su hijo y luego morir (1 Reyes 17:10-12). “Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra” (1 Reyes 17:13 y 14).

Jesús dijo: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (Mateo 6:31-33).

¡Esto es precisamente lo que la viuda en Sarepta hizo! Ella tomó la decisión valiente de confiar en Dios en lugar de la pequeña cantidad de comida que tenía.

¡Esto es el tipo de fe segura que todos nosotros necesitamos tener!

(La viuda que dio todo lo que tenía)

“Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:41-44).

Lucas contó la misma historia con estas palabras: “Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía” (Lucas 21:1-4).

Con respecto al sustento de las viudas, Pablo escribió: “Honra a las viudas que en verdad lo son. Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus

padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios. Mas la que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día. Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta. Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:3-8).

¡La confianza y el valor de esta viuda piadosa es un buen ejemplo para todos!

DOS PROFETAS

Por supuesto, habían muchos profetas que hablaron la Palabra de Dios con confianza, pero para este breve estudio mencionaremos solamente a dos de ellos.

(Natán)

Cuando David cometió adulterio con Betsabé e hizo matar a su esposo, Dios envió a Natán para reprochar al rey. ¡Esto era algo peligroso! Cuando Juan el Bautista reprochó al rey Herodes por tomar a Herodias, la mujer de su hermano Felipe y por las demás cosas malas que había hecho, fue encarcelado y más tarde fue decapitado (Marcos 6:14-29).

He aquí las palabras de Dios que Natán habló al rey David con confianza: “Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Y te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. Porque tu lo hiciste en secreto; mas y0 haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. Entones dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remetido tu pecado; no morirás. Mas por cuánto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá” (2 Samuel 12:7-14).

Obedecer a Cristo exige que pongamos el bienestar eterno de otros antes de nuestra comodidad personal y popularidad. Pablo escribió: “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo,

que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Tesalonicenses 5:14). A veces nuestras advertencias podrían salvar a alguien del fuego del infierno (Judas 1:23).

(Elías)

Ya hemos mencionado a Elías y a la viuda de Sarepta. Pero su confianza se hace más claro al desafiar solo a 850 profetas paganos. Elías desafió al rey Acab: “Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel. Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él” (1 Reyes 18:19-21).

Después de oír este desafío: “Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres. Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobe leña, y ningún fuego pondré debajo. Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho” (1 Reyes 18:22-24).

Estos 850 profetas paganos clamaron en nombre de Baal desde la mañana hasta medio día, pero no hubo ninguna respuesta. Continuaron rogando hasta el tiempo del sacrificio de la tarde. Danzaban alrededor de su altar, gritando más y más fuerte y aún se cortaron con espadas y lanzas. ¡Pero aún no había respuesta, y nadie prestó atención!

Entonces Elías reparó el altar del Señor que estaba deshecho, y recogió doce piedras que representaban las doce tribus de Israel. Para hacer el milagro aún más asombroso, ordenó tres veces que su sacrificio y la leña debajo de ello esté bien mojado con agua. Entonces: “Cuando llegó la hora de ofrecer el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios de Israel; y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón d ellos. Entonces cayó fuego de Jehová y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! Entonces Elías les dijo: Prended a los

profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló” (1 Reyes 18:36-40).

TIMOTEO

Cuando Pablo envió a Timoteo a Corinto, hizo un pedido inusual: “Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos” (1 Corintios 16:10 y 11).

¿Por qué tendría temor Timoteo por predicar el Evangelio? He aquí unos hechos para considerar:

  • Timoteo vivía en Listra. (Hechos 16:1)
  • Cuando Pablo predicó el Evangelio en Listra, fue apedreado, arrastrado de la

ciudad y dejado por muerto. Sin duda, esto era la primera vez que Timoteo había oído el Evangelio y obviamente ¡él asoció la predicación del Evangelio con ser apedreado!

  • Más tarde Pablo escribió a Timoteo: “Pero tú ha seguido mi doctrina,

conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:10-12).

  • Pablo dijo a Timoteo que recordaba sus lágrimas (2 Timoteo 1:4). Algunos han

pensado que cuando Pablo recobró el conocimiento, después de ser apedreado, abrió sus ojos y vio al joven Timoteo llorando.

  • ¡Aunque Pablo tenía compasión por el miedo de Timoteo, fue enfático que tal

miedo era malo! “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

  • En la Biblia hay varias palabras para “miedo”. Se traduce phobos como “temor

reverente” en 1 Pedro 1:17. Se traduce Eulabelia como “temor reverente” en Hebreos 5:7. La palabra que se usa in 2 Timoteo 1:7 es deilia que se refiere a la “cobardía”. Nunca se usa en un sentido bueno. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 1:7). Pero Dios no da a nadie un espíritu de “timidez” ni de “cobardía”

  • ¡La lección es que Dios puede dar confianza a cualquiera! Los discípulos de Jesús

fueron tan tímidos en el principio que cerraban la puerta porque temían a los judíos (Juan 20:19). Pero cuando el poder del Espíritu vino sobre ellos, fueron de una cárcel a los atrios del templo para predicar el Evangelio a todos que querían oír (Hechos 5:17-26).

  • Cuando los apóstoles fueron arrestados por segunda vez, note que fue el jefe de la

guardia con los alguaciles que tuvieron miedo, no los apóstoles (Hechos 5:26).

  • Algunos de nosotros somos como Timoteo y necesitamos aliento para que seamos

testigos audaces para Cristo!

JESÚS

  • Como sabemos, Jesús fue tentado en todo como nosotros, pero nunca pecó. El autor de Hebreos escribió: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:15 y 16).
  • Esto quiere decir que Jesús fue tentado a ser cobarde tal como nosotros somos tentados a ser cobardes!
  • Después que Jesús alimentó a los 5,000 con 5 panes de cebada y dos pescados pequeños, Juan escribió: “Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderase de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo” (Juan 6:14 y 15). Evitando la cruz obviamente era una tentación para Cristo, pero él superó esa tentación al ir al monte y orar a Dios acerca de eso.
  • Una tentación semejante vino a Cristo la noche antes de su crucifixión.
  • Primero, Jesús buscó la ayuda de sus discípulos: “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo” (Mateo 26:36-38).
  • Cuando los discípulos se durmieron y no le ayudaron, Dios envió un ángel para ayudarle. “Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lucas 22:41-44).
  • Hematidrosis es una condición muy rara en la cual un ser humano suda sangre. Se deriva esta palabra de la palabra griega haima que significa “sangre” e hidros que significa “sudor”.
  • Ya que Jesús fue tentado en todo, tal como nosotros, esto quiere decir que nosotros también podemos ser fortalecidos por ángeles en el tiempo de necesidad (Hebreos 1:14).
  • ¡Es importante notar que un ángel del cielo fortaleció a Jesús en Getsemaní pero no en el Calvario! ¡El tiempo de decidirse acerca de ser audaz es antes de ser tentados y no durante la tentación!
  • Cuando Jesús finalmente ganó la batalla en su mente, regresó por tercera vez a sus discípulos y dijo: “Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega” (Marcos 14:41 -43).
  • Juan recordó: “Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra” (Juan 18:4-6). Quizás esos soldados habían oído como Dios envió fuego desde el cielo y destruyó a 100 soldados que trataron de arrestar a Elías (2 Reyes 1:3-17).
  • ¡Jesús estaba preparado mentalmente para enfrentar la tentación de hacer una concesión, pero sus discípulos no! No sudaban gotas de sangre, sino estaban durmiendo. Consecuentemente: “Todos los discípulos, dejándole, huyeron. Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo” (Marcos 14:50-52).

DIEZ VERSÍCULOS

Mientras que hay muchos versículos en la Biblia que nos animan a tener confianza y valor, aquí hay diez:

  • “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu

Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

  • “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni

desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

  • “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi

porción es Dios para siempre” (Salmo 73:26).

  • “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en

la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

  • “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
  • “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos,

porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará” (Deuteronomio 31:6).

  • “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las

tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar” (Salmo 46:1 y 2).

  • “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1

Corintios 16:13).

  • “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene

ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:29-31).

  • “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de

aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:37-39).

¡RECUERDE!

“Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león” (Proverbios 28:1).

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