Boyce Mouton
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COMO EL MAR AGITADO

Boyce Mouton · 7 pages · 3,274 words

COMO EL MAR AGITADO

“Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57:20 y 21).

El día 24 de noviembre del año 1520 el explorador Fernando de Magallanes navegó alrededor del punto sur de América del Sur y entró al océano Pacífico con tres naves. Él era el primer europeo que había llegado al océano Pacífico desde el océano Atlántico. De hecho, fue Magallanes el que dio el nombre “Pacífico”, que quiere decir “tranquilo”, a este océano vasto. Mientras este océano aparece “tranquilo” de lejos, no está tranquilo en absoluto. Hay olas en todos los océanos y los que andan por la playa fácilmente pueden confirmar que estas olas “arrojan cieno y lodo”. A Isaías, esto le hizo recordar a las personas impías. De lejos aparecen “tranquilas”. Muy a menudo son ricas y poderosas y son envidiadas por otros. Muchos querrían ser cómo ellas. ¡No dejen que le engañen! Al conocerles bien, las personas impías no son tranquilas en absoluto.

HERODES EL GRANDE

Considere, por ejemplo, a Herodes el Grande. Había muchas personas ricas y poderosas en la familia de Herodes, pero el más rico y más poderoso de todos se llamaba “Herodes el Grande”. Herodes hizo muchas cosas. Como rey, reedificó el templo judío, desarrolló nuevas fuentes de agua para Jerusalén, construyó fortalezas en Masada y Herodión, estableció nuevas ciudades tal como Cesarea Marítima y Mamre en Hebrón, etc. Era muy rico y muy poderoso. Una de las fuentes de su riqueza era un monopolio que él y Cleopatra tuvieron para extraer asfalto del Mar Muerto. Había un buen mercado para el asfalto dado que se usaba en la construcción de naves. Herodes también alquilaba minas de cobre en Chipre del emperador romano, impuso impuestos, y tenía muchas otras fuentes de ingresos. No obstante, sus muchas riquezas no le hicieron feliz ni seguro.

De hecho, a pesar de todas sus riquezas y sus logros, Herodes era un hombre miserable. Era paranoico pensando que la gente quería matarlo y contrató a 2000 soldados para ser sus guardaespaldas personales. Temía que su esposa Miriamne y su madre estaban conspirando contra él y mató a las dos. También ejecutó a los hijos de ella por la misma razón. En un esfuerzo para matar al niño Jesús, Herodes mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores (Mateo 2:16). Herodes era semejante al mar en tempestad. ¡No era un hombre feliz!

Cuando Herodes estaba a punto de morir, fue a Jericó. Temiendo que los judíos se regocijarían por su muerte, ordenó que los judíos más ilustres de todos los pueblos sean arrestados y encerrados en el hipódromo. Entonces dio órdenes a su hermana Salomé y su esposo Alejandro: Yo sé que los judíos se regocijarán cuando muero. Pero puedo ser lamentado por otros y tener un funeral espléndido si ustedes están dispuestos a obedecer mis mandamientos. Cuando expiro, rodee a estos hombres, que están siendo guardados por soldados, lo más pronto posible, y matenlos para que todo

Judea y toda casa lloren por mí, aunque sea contra su voluntad. Afortunadamente, cuando el rey perverso murió, sus órdenes malvados no fueron obedecidos.

El asunto es, “los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.”

JEZABEL

Jezabel era la hija de Et-baal, el rey de Tiro y Sidón. Su nombre es sinónimo con maldad. Obviamente, era de una familia muy rica. Acab, el rey de Samaria, se casó con ella y formó una alianza con los sidonios, también conocidos como “fenicios”. Casarse con el rey Acab la hizo aún más rica. Bajo la influencia malvada de ella, Acab empezó a servir y a adorar a Baal (1 Reyes 16:29-33). Esos paganos creían que Baal controlaba los poderes reproductivos de la naturaleza y así la adoración de Baal involucraba toda clase de perversión sexual. Así que Jezebel tomó parte en cualquier y toda clase de actividad sexual. La adoración de Baal aun involucraba prostitución religiosa y los bebés nacidos como resultado fueron vistos como un inconveniente. Consecuentemente, muy a menudo fueron matados. Para hacer este asesinato aceptable, los profetas de Baal dijeron que sí los cuerpos de esos bebés fueran puestos en los cimientos de las casas y edificios públicos, Baal les daría una bendición especial. Jezabel consideró que Jehová era su enemigo y mató a sus profetas (1 Reyes 18:4). Tristemente, la felicidad que provee el dinero y el sexo es solamente temporal. ¡Jezabel no era una mujer feliz!

Fue al apogeo del poder de Acab y su devoción a Baal cuando Dios envió el profeta Elías para decirle: “Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra” (1 Reyes 17:1).

El hecho de que Acab no podía hacer nada para evitar esa sequía, preparó el escenario para la confrontación entre Elías y los sacerdotes de Baal en el monte Carmelo (1 Reyes 18:16-46). Al fin del día, se demostró que Jehová era el único Dios verdadero, los profetas de Baal estuvieron muertos, y la sequía de tres años se acabó.

Aunque necesitaban las lluvias desesperadamente, Jezabel no se alegró de la muerte de sus profetas. Entonces ella envió a Elías la noticia de que iba a matarle dentro de 24 horas (1 Reyes 19:2). Debería haber sido feliz que Elías trajo las lluvias tan necesitadas, pero ella no lo estaba. Afortunadamente, Elías sobrevivió sus esfuerzos para matarlo. De hecho, Elías nunca murió porque Dios lo llevó al cielo en un torbellino.

Además de ser rica y poderosa, y sin ninguna restricción sexual, también podemos asumir que Jezabel era atractiva. Por ejemplo, cuando ella fue amenazada por Jehú, ella “se pintó los ojos con antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana”. Aparentemente, ella pensaba que podía seducir a Jehú con su hermosura (2 Reyes 9:30). ¡Estaba equivocada! Jehú llamó a unos eunucos cerca de ella, que la arrojen de la ventana. Cuando lo hicieron, ella cayó al suelo con tanta fuerza que su sangre salpicó en la pared. No solamente no fue seducido Jehú por su

hermosura, sino sus caballos la pisotearon y su cuerpo fue comido por los perros (2 Reyes 9:32-37).

El asunto es, “los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”.

J. PABLO GETTY

En el año 1957 la revista estadounidense Fortune nombró a J. Pablo Getty como el hombre estadounidense más rico de esa época. El libro Guiness Book of Records lo nombró el ciudadano privado más rico del mundo. Su biógrafo, Ricardo Lenzner, reveló la información que sigue acerca del Sr. Getty en la revista Life publicada en diciembre del año 1985. A pesar de sus gran riquezas, el Sr. Getty no era un hombre feliz Se casó 5 veces pero ninguno de sus matrimonios lo hizo feliz. Ni su padre ni su madre fueron invitados a ninguna de sus bodas. Se dice que fue visitado constantemente por varias mujeres amigas a quien escribiría en su testamento y después las borraría según sus caprichos. Tuvo 5 hijos con cuatro mujeres, pero no tenía una relación cercana con ninguno de sus hijos. Cuando su hijo Timoteo murió de cáncer del cerebro, ni asistió a su funeral. Cuando su hijo Jorge vino para una consultación acerca de negocios, su padre lo hizo esperar por ocho días antes de concederle una cita. Cuando Jorge se suicidó, dejó una nota para su madre diciendo que la “vería en el más allá y una vida mejor”. Su hijo, Pablo II, fue desheredado por consumir drogas ilegales y su padre nunca lo vio otra vez.

Su nieto, J. Pablo Getty III, una vez escribió: “Soy refugiado de un Rolls Royce . . . he escapado de una tarjeta de crédito”. Cuando el hijo fue secuestrado y retenido por rescate, su abuelo asumió que era un truco para extorsionar dinero para comprar drogas. Sólo cuando los secuestradores cortaron la oreja de su nieto y la enviaron a la policía, el abuelo pagó el rescate. El nieto con sólo una oreja, más tarde perdió su visión, y fue paralizado y mudo como resultado de consumir drogas.

El Sr. Getty vivió en una mansión con 500 ventanas. Tenía tanto temor que hizo instalar rejas en todas las ventanas, y también tuvo guardias y perros para patrullar alrededor de la casa. Aun hizo fortificar la puerta a su dormitorio con una plancha de acero y cada noche contrató a un guardia con un perro feroz para guardar la puerta al dormitorio. Además, el Sr. Getty tuvo varias armas en una mesa al lado de su cama.

El asunto es, “los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”.

PABLO ESCOBAR

Pablo Escobar nació en el año 1949 y fue conocido como “el rey de la cocaína”. Una vez fue considerado el criminal más rico de la historia. Él era el jefe y único líder del cartel de drogas de Medellín, Colombia. Al enviar 70 a 80 toneladas de cocaína desde Colombia cada mes, no sólo ganó mucho dinero, sino hizo muchos enemigos. Constantemente estaba luchando con carteles rivales de Colombia y otros países. Como

consecuencia, él estuvo involucrado en el asesinato de policías, jueces, vecinos, políticos prominentes, y cualquier otra persona que le causó problemas. Él hizo a Colombia el capital mundial de los asesinatos. Como sabemos, estar en guerra constantemente no es una manera feliz de vivir.

Así que en el año 1991 el Sr. Escobar se rindió a la policía, llegó a un acuerdo legal, y fue sentenciado a solamente cinco años de prisión. No obstante, estar encarcelado tampoco lo hizo feliz y en el año 1992 escapó y se escondió. Esto inició una búsqueda en toda la nación de Colombia que puso fin al cartel de Medellín. En el año 1993 el Sr. Escobar regresó a su pueblo natal buscando la felicidad, pero fue matado por la policía nacional de Colombia. Murió sólo un día después de su cuadragésimo cuarto cumpleaños.

Note, por favor, el contraste entre Pablo Escobar y el apóstol Pablo. El apóstol Pablo escribió las palabras siguientes desde la cárcel en Roma: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13).

El asunto es, “los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”.

ROBERTO MAXWELL

El Sr. Roberto Maxwell nació en un área rural de Checoslovaquia en el año 1923 a una familia de judíos ortodoxos. Era el tercero de nueve hijos. Su nombre natal era Jon Ludvik Hoch pero lo cambió cuando se trasladó a Gran Britania en el año 1940. Cuando se dio cuenta del valor de tratados científicos, estableció una casa de publicaciones. Llegó a publicar 6oo libros de texto por año. En el año 1964 puso acciones de su compañía en el mercado público y esto lo hizo un multimillonario.

La soberbia fue el pecado original de Satanás y él solamente pensaba en sí mismo, Satanás dijo en su carazón: “Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14:13 y 14). Esto era precisamente el pecado de Roberto Maxwell. Siempre se puso a sí mismo primero. Uno de sus empleados dijo: “Maxwell era el sol y nosotros los planetas o tuvimos que irnos”. ¡No obstante, el Sr. Maxwell no estaba feliz! Llegó a estar tan amargo y paranoico que contrató a detectives privados para investigar a cualquier que se atreviera criticarle y los demandaría para silenciarlos.

Ya que el Sr. Maxwell pensaba que más dinero lo haría feliz, hurtó 1.65 mil millones de dólares de compañías públicas y 795 millones de dólares del fondo de pensiones de sus propios empleados. En el año 1988 él recaudó 300,ooo dólares para ayudar la Madre Teresa a construir un hospital, pero 3 años más tarde el dinero aún estaba en su cuenta bancaria personal. En retrospectiva, quizás fuera el ladrón más

grande en la historia de Gran Britania. El día 18 de junio del año 1992, su hijo Kevin fue arrestado y acusado de 8 cargos de robo y conspiración de defraudar. Cuando fue ordenado por los tribunales pagar 700 millones de dólares, se declaró en bancarrota.

Finalmente, la dinastía del Sr. Maxwell se derumbó. Su propensión de adquirir acciones lo forzó dar las acciones de sus compañías públicas como seguridad. Él reestructuró cientos de millones de dólares de acciones, tratando de aplacar a los deudores numerosos. Pero dado que el valor de las acciones iba bajando, lo hizo creer que tendría que pagar sus préstamos enormes. Desesperado, dio como seguridad activos colaterales que ya no le pertenecían. Ya no tenía otro recurso y fue destinado a humillación pública y prisión.

Entonces el día 31 de octubre del año 1991, abordó su yate una última vez. Algunos días después, el Sr. Maxwell recibió una llamada de su hijo cuando todavía estaba en el mar. Su hijo lo informó que necesitaba regresar a Gran Britania. Una reunión con el Banco de Inglaterra fue programada para conversar sobre la liquidación de su compañía. También, hacía poco que no podía pagar un préstamo de 50 millones de libras de Goldman-Sachs. Cuando no contestó una llamada telefónica el día siguiente a las 11:00 a.m., se inició una investigación. Se encontró su cuerpo en el mar a las 6:00 de esa misma tarde. No se determinó si murió por suicidio, por asesinato, o por accidente.

No obstante, es claro que “los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”.

ES DIOS EL QUE PROVEE LA PAZ VERDADERA

  • En la noche antes de su crucifixión, el Señor Jesús prometió dar paz a sus

discípulos. Dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

  • También el Señor Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí

tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

  • ¡Es obvio que la paz que da Dios no es semejante a la paz que da el mundo!
  • Cuando los apóstoles fueron azotados “salieron de la presencia del concilio,

gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hechos 5:41). ¡Esa es paz verdadera!

  • Cuando Esteban fue apedreado hasta morir, vio la gloria de Dios, y a Jesús que

estaba a la diestra de Dios. Oró: “Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió” (Hechos 7:55-60). ¡Esa es paz verdadera!

  • Herodes ejecutó a Jacobo, el hermano de Juan, con una espada. Cuando vio que

agradó a la gente, prendió también a Pedro, esperando juzgarle en público. La noche anterior, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto por dos cadenas. Estaba tan dormido que cuando un ángel del Señor vino para rescatarle, tuvo que tocarle a Pedro en el costado para despertarle (Hechos 12:1- 19). ¡Esa es paz verdadera!

  • Cuando Pablo y Silas fueron azotados injustamente y encarcelados, fueron

puestos en el calabozo de más adentro con los pies en un cepo. No obstante, en vez de quejarse, cantaban himnos (Hechos 16:22-28). ¡Esa es paz verdadera!

  • Cuando la nave en la cual viajaba Pablo encontró una tormenta grande, los

pasajeros estaban muy asustados. No obstante, Pablo los exhortó y dijo: “Esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho” (Hechos 27:23-25). ¡Esa es paz verdadera!

  • Pablo escribió una carta a los filipenses desde la cárcel. En esa carta breve se

refirió al gozo y al regocijarse 16 veces. Escribió: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estés afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:4-7). ¡Esa es paz verdadera!

  • Poco antes de ser ejecutado, Pablo escribió a Timoteo: “Porque yo estoy para

ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:6-8). ¡Esa es paz verdadera!

¡Sí! “los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”. No obstante, hay bastante paz para los que confían en Dios. Concluiremos este artículo breve con el Salmo 46. Se piensa que fue compuesto después de que Dios salvó al rey Ezequías del gran ejército de Senaquerib, el rey de Asiria (véase Isaías, capítulos 36 y 37). Note en particular que cuando haya calamidades alrededor de los hijos de Dios, el Señor manda: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”.

EL SALMO 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque braman y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros: nuestro refugio es el Dios de Jacob. Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.

¡CUANDO EL SEÑOR DIOS ESTÁ CON NOSOTROS,

NOS GUARDARÁ EN COMPLETA PAZ!