COLABORADORES DE DIOS
COLABORADORES DE DIOS
“Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído: y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios” (1 Corintios 3:5-9).
- Los corintios estaban divididos con respecto a los líderes humanos. Algunos
seguían a Pablo: y otros a Apolos: y otros a Cefas; y otros a Cristo (1 Corintios 1:10-17). Es incorrecto que los hermanos estén divididos con respecto a los líderes humanos. ¡Es Dios que da el crecimiento, no el hombre!
- Sus celos y peleas sobre líderes humanos reflejó tal inmadurez que Pablo tuvo
que alimentarlos con leche en vez de vianda (1 Corintios 3:1-4).
- La lección de nuestro texto es que los líderes humanos son solamente servidores.
Ellos pueden sembrar y regar la semilla del Evangelio, ¡pero es Dios el que da el crecimiento! Es Dios a quien debemos dar la honra, y no a sus servidores. Es Dios el a quien debemos seguir, no a los líderes humanos.
- ¡Recuerde! Cuando un servidor hace todo lo que se le manda hacer, aún es sólo
un servidor indigno que meramente ha hecho su deber (Lucas 17:7-10).
- No obstante, Dios en su sabiduría infinita, ha elegido a sus servidores para ser sus
colaboradores. De hecho, los corintios llegaron a ser creyentes por medio de servidores como Pablo y Apolos.
- No obstante, nada de lo que haga un servidor debe distraerlo de dar gloria a Dios.
El rey Herodes se atrevió a tomar la gloria que pertenecía a Dios y “Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos” (Hechos 12:23).
- ¡LA META DE ESTE BREVE ESTUDIO ES PONER ÉNFASIS EN EL HECHO DE
QUE NUESTRO AMOROSO PADRE CELESTIAL HA ELEGIDO PERMITIR QUE SERVIDORES COMO NOSOTROS SEAMOS SUS COLABORADORES!
- AUNQUE NO MERECEMOS SER SALVOS, EL SEÑOR JESÚS HA PROMETIDO
QUE NO ESTAREMOS SOLOS MIENTRAS TRABAJAMOS PARA ÉL. SOMOS “COLABORADORES DE DIOS”.
ESTO HA SIDO EL PLAN DE DIOS DESDE EL PRINCIPIO
- Desde el principio mismo, Dios ha elegido permitir a la humanidad trabajar con
él.
- Jehová Dios plantó un huerto en el Edén y entonces “Tomó, pues, Jehová
Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15).
- Por supuesto, Dios podría haber cuidado al huerto por sí mismo. Obviamente,
podría haberlo cuidado mejor que Adán. No obstante, como un padre amoroso, Dios enseño a Adán a trabajar con él. Es “piadoso” que los padres enseñen a sus hijos a trabajar.
- “Taxonomía” es una rama de la ciencia que nombra y clasifica organismos. Así
que Dios le permitió a Adán ser un “taxonomista”. Dios creó una variedad de criaturas vivientes y entonces permitió a Adán nombrarlos (Génesis 2:19 y 20). Adán era colabrador de Dios. No debe sorprenderos que Dios ayudó a otros “colaboradores” a ser líderes de la revolución científica.
- Así que, desde el principio mismo, Dios ha permitido a los que creen en él que
sean sus colaboradores. Es emocionante ser uno de ellos.
HÉROES DE LA FE
- El capítulo 11 de Hebreos registra muchos héroes de la fe. Note, por favor, que
todos esos héroes de la fe “hicieron algo”. ¡Eran “colaboradores de Dios”!
- Abel ofreció un mejor sacrificio que Caín (versículo 4).
- Enoc caminó con Dios y no murió. Obviamente, agradó a Dios lo que hacía
(versículo 5).
- Noé construyó un arca para salvar a su familia (versículo 7).
- Abraham obedeció a Dios y salió sin saber a dónde iba. Esperaba la ciudad cuyo
arquitecto y constructor es Dios (versículos 8-10).
- Sara obedeció a Abraham y lo llamaba “señor” (1 Pedro 3:6). ¡Recuerde! Isaac no
nació de una virgen.
- Isaac bendijo a Jacob y a Esaú con respecto a cosas venideras (versículo 20).
- Jacob bendijo a los hijos de José (versículo 21).
- José, al morir, dio un mandamiento acerca de sus huesos (versículo 22).
- Etc.
- Si verdaderamente “creemos”, nosotros también “haremos” algo. “Porque
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Recuerde que la fe sin obras es muerta (Santiago 2:17).
EL EJEMPLO DE MOISÉS
- Mientras todos los héroes de la fe “hicieron algo” y eran colaboradores de Dios, el
ejemplo de Moisés es especialmente claro en ese respecto.
- Dios dijo a Abram que sus descendientes serían esclavizados por 400 años, pero
que Dios los liberaría de la esclavitud. Note: “Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza” (Génesis 15:13 y 14).
- Mientras Dios sí castigó a Egipto, eligió hacerlo por medio de colaboradores
como Moisés y Aarón.
- La primera plaga convirtió toda el agua de Egipto en sangre. Note, por favor,
que Dios específicamente involucró a Moisés y a Aarón en aquella plaga: “Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra” (Éxodo 7:19).
- Eso llegó a ser un modelo para todas las diez plagas. Dios podría haber castigado
a Egipto sin involucrar a Moisés y a Aarón, pero no lo hizo. ¡Los colaboradores de Dios, Moisés y Aarón, fueron usados por Dios en todas las diez plagas!
- Además, Dios no dividió el Mar Rojo hasta que Moisés alzara su vara y extendiera
su mano sobre el mar (Éxodo 14:16).
- Cuando la nación necesitaba agua, Dios no la proveyó hasta que Moisés golpeara
la peña de Horeb con su vara (Éxodo 17:5 y 6).
- Cuando Josué peleó contra Amalec, mientras Moisés alzaba su mano, Israel
prevalecía. Cuando bajaba su mano, Amalec prevalecía. Por lo tanto, cuando las manos de Moisés se cansaban, tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella. Entonces Aarón y Hur sostenían las manos de Moisés. Por lo tanto, sus manos quedaron firmes hasta que se puso el sol, y Josué venció a Amalec (Éxodo 17:8-13). Dios involucró a esos hombres en la victoria. ¡Eran colaboradores de Dios!
NO POR OBRAS, PARA QUE NADIE SE GLORÍE
El apóstol Pablo, inspirado por Dios, escribió: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8 y 9).
Cuando Moisés y Aarón obedecieron, no estaban haciendo “obras” para gloriarse. ¡No hay nada malo en obedecer a Dios! El hermano A. W. Tozer reconoció esto y advirtió: “Para escapar del error de salvación por obras, hemos caído en el error opuesto de salvación sin obediencia.” ¡Nadie debe ser temeroso o reacio de obedecer a Dios! Si Dios nos manda hacer algo, obviamente, debemos “hacerlo”. ¡Si no “hacemos” lo que
Cristo nos manda, no podemos llamarle “Señor”! (Lucas 6:46). No obstante, la obediencia a Cristo no nos da el derecho de gloriarnos por algo.
- Simplemente porque Moisés obedeció a Dios y extendió su mano sobre el mar, y
se ahogó el ejército egipcio, no le dio el derecho a gloriarse. De hecho, Moisés compuso un cántico exaltando a Dios y dándole la gloris por salvarles de Faraón y su ejército (Éxodo 15:1-18).
- El libro de Apocalipsis explica que los que están en el cielo que alcanzaron la
victoria sobre la bestia, cantarán el cántico de Moisés (Apocalipsis 15:1-4). Los que somos salvos, damos la gloria a Dios y no a nosotros mismos.
- Para ser sanado de la lepra, a Naamán se le dijo que se lavara siete veces en el
Jordán (2 Reyes 5:1-14). No había ocurrido antes a Naamán que al obedecer a Dios, se le podría ser sanado. De hecho, cuando este pagano fue sanado dijo: “He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel” (2 Reyes 5:15).
- El Señor Jesús mandó al hombre nacido ciego: “Vé a lavarte en el estanque
de Siloé” (Juan 9:7). Cuando este hombre obedeció a Cristo, regresó viendo. No obstante, este hombre se dio cuenta que no había sanado a sí mismo. Cuando fue preguntado cómo fueron abiertos sus ojos, dio la gloria al hombre que ellos llamaban Jesús (Juan 9:11).
- El Señor Jesús apareció a Saulo de Tarso en una visión cegadora en el camino a
Damasco. El Señor Jesús dijo a Saulo: “Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hechos 9:6). Saulo obedeció al Señor Jesús y entró a Damasco como fue mandado hacer. Tres días después, Dios envió a un hombre llamado Ananías para sanar a Pablo de la ceguera y le dijo: “El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:14-16). No se le ocurrió a Saulo que se salvaría meramente por bautizarse e invocar el nombre del Señor. De hecho, fue Saulo de Tarso el que llegó a ser el apóstol Pablo quien afirmó claramente que somos salvos por Cristo, no por nuestras obras.
NO COMPLIQUEMOS LAS COSAS
Es claro que si queremos ser colaboradores de Dios, debemos hacer lo que él nos manda. Como ya hemos dicho, nadie puede llamar a Jesús “Señor”, sin hacer lo que él manda (Lucas 6:46). El primer milagro que hizo el Señor Jesús era convertir el agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2:1-11). Mientras el Señor Jesús fácilmente podría haber hecho eso sin ayuda, eligió permitir a los que servían en las bodas, participar en el milagro. “Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua”. María, la madre del Señor Jesús, dijo a los que servían: “Haced todo lo que os dijere” (Juan 2:5). ¡Esto lo hizo sencillo! Solamente tuvieron que hacer lo que el Señor Jesús les mandó
hacer. ¡Qué sencillo! ¡Cuando el Señor Jesús nos manda a hacer algo, es obvio que debemos hacerlo!
Le recordamos de nuevo que cuando los siervos obedecen a sus amos, no tienen nada de que gloriarse. Los siervos de las bodas no tenían nada de que gloriarse, y tampoco nosotros. ¡Recuerde! “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10).
Cada vez que hacemos lo que el Señor Jesús nos manda, somos bienaventurados. Él dijo: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17).
He aquí unos pocos ejemplos para su consideración:
- El Señor Jesús dijo a Pedro: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes
para pescar” (Lucas 5:4). Pedro no quería hacerlo. Había trabajado toda la noche sin pescar nada. Él y sus compañeros ya estaban lavando las redes, preparándose para ir a casa para dormir. El agua de poca profundidad era el mejor lugar para pescar, y la noche era el mejor tiempo. No obstante, Pedro fue bienaventurado cuando “hizo” lo que Cristo le mandó hacer (Lucas 5:1-11).
- Cuando Pedro no tenía dinero para pagar el impuesto del templo, el Señor Jesús
no meramente le dio el dinero, sino le dio algo que hacer. El Señor Jesús le dijo: “Ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero (una moneda)” (Mateo 17:27). Pedro fue bienaventurado cuando “hizo” lo que Cristo le mandó que haga.
- Como sabemos, Lázaro había estado muerto por cuatro días cuando el Señor
Jesús llegó a su sepulcro. Contra los deseos de su familia, el Señor Jesús dijo: “Quitad la piedra” (Juan 11:39). Como sabemos, Lázaro fue resucitado de entre los muertos y fueron bienaventurados por haber hecho lo que el Señor Jesús les había mandado.
- Cuando una multitud de 5000 hombres necesitaba algo para comer, el Señor
Jesús mandó a sus discípulos: “Dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá” (Mateo 14:16-18). Como sabemos, el Señor Jesús hizo un milagro y todos comieron hasta saciarse. Obviamente, los discípulos fueron bienaventurados cuando hicieron lo que Cristo les mandó hacer.
- Los mandamientos de Cristo son claros y fáciles de entender, entonces “Si
sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17).
¿CUÁNDO DEBEMOS OBEDECER A DIOS?
Supongamos que Ud. acaba de ser contratado para un nuevo trabajo y es el primer día. Cuando el jefe le dice hacer algo, ¿ “cuándo” debe Ud. hacerlo? ¡Por supuesto, la respuesta es obvia! Inmediatamente, si Ud. quiere retener su empleo.
Si inmediatamente obedecemos a nuestros jefes terrenales para recibir una recompensa terrenal, ¿cuánto más debemos inmediatamente obedecer a Cristo para recibir una recompensa celestial?
El Señor Jesús nos enseñó a orar: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Debemos obedecer a Dios tal como los ángeles le obedecen. Cuando Abraham estaba por sacrificar a Isaac, un ángel le llamó desde el cielo y lo detuvo (Génesis 22:11 y 12). Cuando Daniel estaba en el foso de los leones, Dios envió un ángel para cerrar la boca de los leones (Daniel 6:22). Si los ángeles de Dios no hubieran obedecido inmediatamente, Abraham habría sacrificado a Isaac, y Daniel hubiera sido matado por los leones. Afortunadamente, los ángeles de Dios le obedecen inmediatamente.
¡Nosotros debemos hacer lo mismo!
Consideremos el tema del bautismo cristiano. El Señor Jesús dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Marcos 16:16). Tristemente, hay los que aceptan que “creer” es importante, pero consideran que el bautismo es una opción.
El bautismo no es una opción. Es un mandamiento. De hecho, es el único mandamiento en la Biblia dado “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esíritu Santo” (Mateo 28:19). Si el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo aparecieran milagrosamente ante Ud. y le mandaran en persona que sea bautizado, ¿cuándo lo haría Ud.?
Por favor, note el bautismo inmediato de los conversos, descrito en el libro de los Hechos:
- “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo:
Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:40 y 41).
- “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino
de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” (Hechos 8:12).
- “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí
hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó” (Hechos 8:36-38).
- Con referencia a Saulo de Tarso: “Y al momento le cayeron de los ojos
como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado” (Hechos 9:18).
- Con referencia a la casa de Cornelio, Pedro dijo: “¿Puede acaso alguno
impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido
el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 10:47 y 48).
- Con referencia a la familia de Lidia: “El Señor abrió el corazón de ella para
que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad” (Hechos 16:14 y 15).
- Con referencia a la casa del carcelero en Filipos, el carcelero dijo: “Señores,
¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todo los suyos” (Hechos 16:30-33).
- “Y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados”
(Hechos 18:8).
- Con referencia a los doce hombres en Éfeso que conocían solamente el bautismo
de Juan, Pablo dijo: “Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 19:4 y 5).
- ¡Si cree Ud. en el Señor Jesús y no ha sido bautizado, necesita hacerlo ahora!
- Lo mismo es cierto con respecto a los demás mandamientos que nos ha dado el
Señor Jesucristo. ¡Obedezca al Señor Jesucristo ahora!
ESTAMOS EN EL YUGO CON EL SEÑOR JESÚS
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).
- Esta invitación maravillosa es para todos los que están cansados y agobiados.
- ¡Es una invitación para trabajar al lado del Señor Jesús!
- Obviamente, un “yugo” es para trabajo, pero dado que estamos en el yugo con el
Señor Jesús, será una experiencia tan gozosa que encontraremos descanso para nuestras almas.
- Los cristianos no sólo trabajamos “para” el Señor Jesús, sino también trabajamos
“con” el Señor Jesús. ¡Somos sus colaboradores!
- Ya que estamos al lado del Señor Jesús, él nos protegerá para que no caigamos.
- Además, estamos en un lugar perfecto para aprender de él.
- Note, por favor, que su yugo es “fácil”. La palabra griega que se traduce como
“fácil” es chrestos que quiere decir “bien ajustado”. El Señor Jesús es carpintero y el yugo que él hace será bien ajustado. Este yugo puede ser cómodo aunque estemos trabajando.
- La palabra griega para “lijera” es elaphros que quiere decir “de poco peso y fácil
de llevar”. El Señor Jesús nunca nos dará una carga que no podemos soportar.
- Cuando el Señor Jesús dijo a sus discípulos que tenía que partir, les prometió:
“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).
- Cuando el Señor Jesús les mandó ir y hacer discípulos a todas las naciones, él les
prometió: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).
2 Timoteo 4:16 es uno de los versículos más tristes de la Biblia. Pablo estaba en la cárcel en Roma y pronto iba a ser ejecutado. Él escribió a Timoteo: “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta”.
No obstante, los siguientes versículos son algunos de los versículos más alentadores de la Biblia. “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Timoteo 4:17 y 18).
En Hebreos 13:5 se promete que el Señor Jesús nunca nos desamparará ni nos dejará. El Sr. David J. Stewart señala que el griego de este texto contiene 2 negativos dobles y un negativo individual. El escribe: Hay un total de 5 negativos en Hebreos 13:5, asegurando al creyente cristiano que el Señor nunca jamás nos desamparará ni nos dejará. Esta es una verdad hermosa. Dios ha PROMETIDO nunca jamás desampararnos ni dejarnos.” Entonces tome su yugo y aprenda de él. Y “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5 y 6).
SI UD. AÚN NO HA DECIDIDO SER COLABORADOR DE CRISTO, AHORA ES EL MOMENTO. “HE AQUÍ AHORA EL TIEMPO ACEPTABLE; HE AQUÍ AHORA EL DÍA DE SALVACION” (2 CORINTIOS 6:2).