Boyce Mouton
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COLABORADORES DE DIOS

Boyce Mouton · 9 pages · 3,701 words

COLABORADORES DE DIOS

“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios” (1 Corintios 3:1-9).

  • La iglesia de Corinto estaba teniendo contiendas sobre líderes humanos (1 Corintios 1:10-17).
  • Obviamente, estaban pensando más en el poder de esos hombres que debían (Romanos 12:3). ¡Pero esto no nos prohíbe ser colaboradores de Dios!
  • Desde el principio, Dios ha elegido colaborar con los hombres. Como sabemos, él permitió a Adán trabajar en el huerto de Edén y a labrarlo y cuidarlo (Génesis 2:15).
  • Dios aun permitió que Adán nombrara a todas las criaturas vivientes (Génesis 2:19 y 20). Hoy la ciencia que da los nombres se llama taxonomía. Adán era el primer científico del mundo.
  • Pero Adán no era Dios. Podía plantar una semilla y regarla, pero solo Dios podía hacerla crecer.
  • Pablo y Apolos eran como Adán. También podían plantar y regar la semilla del Evangelio, ¡pero solamente Dios podía hacerlo crecer!
  • El hecho de que los corintios estaban discutiendo sobre líderes humanos mostraba que no eran maduros. Estaban actuando como “niños en Cristo”.
  • ¡Sólo piense en esto! Cuando nace un bebé, no conoce a nadie excepto a sus padres. Un bebé depende de sus padres antes de saber que Dios existe. Con madurez, ellos aprenderán acerca de Dios.
  • ¡Esto explica por qué los corintios estaban divididos! Estaban confiando en hombres y todavía no habían madurado al punto de poner su confianza completa en Dios.
  • Pablo y Apolos eran líderes humanos que cometían errores. ¡Pero Dios no comete errores!
  • Jesús es Dios manifestado en la carne (1 Timoteo 3:16). Consecuentemente, Jesucristo es el único fundamento para la unidad: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).
  • Los bebes necesitan leche y no comida sólida. ¡Los cristianos inmaduros no son capaces de digerir las verdades espirituales profundas!
  • “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (Hebreos 6:1).

LA HISTORIA DE LA PARTICIPACIÓN HUMANA

  • David G. Stephan afirma en La Biblia Biográfica que hay 3,237 individuos mencionados en la Biblia por nombre. Muchos de ellos eran hombres y mujeres piadosos que Dios llamó para ser sus “colaboradores”.
  • Por supuesto, el primer colaborador de Dios era Adán.
  • El mundo, aunque es muy pequeño, es muy importante para Dios. De hecho, Dios creó el sol, la luna, y las estrellas para proveer luz en la tierra (Génesis 1:14-19).
  • Los cielos declaran la gloria de Dios (Salmos 19:1), pero Dios creó solamente al hombre en su propio imagen (Génesis 1:27).
  • Además, nombró al hombre para señorear sobre los peces del mar, las aves del aire, y todas las criaturas vivientes que se movían sobre la tierra (Génesis 1:28).
  • Sería muy extraño si Dios creara al hombre en su propia imagen y no quiera que el hombre tuviera comunión con él.
  • Dios amó a Adán y como ya hemos dicho, sembró el huerto de Edén y le dijo a Adán que lo cuidara (Génesis 2:15).
  • Obviamente, Dios podría haber cuidado el huerto por sí mismo, o haber asignado la obra a los ángeles, pero como un padre amoroso, quería que su hijo Adán sea su “colaborador”.
  • ¡El honor de trabajar con Dios no fue solamente para Adán, sino es para todos!
  • Por ejemplo después de que el hombre pecó, el Señor prometió que la “simiente” de la mujer heriría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15). Esto quiere decir que Dios involucra a seres humanos para vencer al diablo. 77 antepasados de Jesús son nombrados en Lucas 3:23-38 y ¡todos eran “colaboradores” de Dios!
  • ASÍ QUE ERA SABIDURÍA COMÚN QUE LA SIMIENTE DE LA MUJER HERIRÍA LA CABEZA DE SATANÁS. ¡PERO NADIE HABÍA SOÑADO QUE DIOS MISMO VENDRÍA AL MUNDO COMO UN NIÑO EN UN PESEBRE DE BELÉN! (1 PEDRO 1:10-12).
  • Abraham era uno de los muchos antepasados de Jesús (Lucas 3:34). Como sabemos, Abraham pudo plantar simiente en el útero de su mujer Sara, pero solamente Dios podría hacerla germinar. Entonces su mujer Sara era estéril hasta que Dios milagrosamente permitió que ella concibiera a Isaac.
  • El nacimiento milagroso es una alegoría del nuevo pacto. Así como Isaac no pudo haber nacido sin un milagro de Dios, nosotros no podemos “nacer de nuevo” sin un milagro de Dios (Gálatas 4:21-31).
  • Aunque Dios es el poder principal que vencerá a Satanás, ¡Dios aún ha permitido a los hombres que estén involucrados en la lucha histórica del bien y del mal!
  • Por ejemplo, Dios no edificó el arca que salvó a Noé y a su familia, sino permitió que Noé que hiciera est0: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7).
  • ¡Noé era un “predicador de justicia”! (2 Pedro 2:5). ¡Dios también ha llamado a millones de otros como Noé para ser predicadores de justicia!
  • Después de que los descendientes de Abraham habían sido esclavos en Egipto por 400 años, Dios eligió librarlos. Él prometió a Abraham que haría esto (Génesis 15:13 y 14). Dios pudo haber hecho esto en cualquier forma que quisiera, pero eligió permitir a un hombre que se llamaba Moisés para ser su “colaborador”. Como sabemos, Dios permitió a Moisés tener parte de cada una de las 10 plagas. Además, Dios aún no partió las aguas del Mar Rojo hasta que Moisés alzara su vara (Éxodo 14:16).
  • Es igualmente importante recordar que poco antes de que el ejército egipcio iba a ser ahogado, Jehová dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar, para que

las aguas se vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería” (Éxodo 14:26). Es obvio que Moisés era el “colaborador” de Dios.

  • Moisés no estaba orgulloso de lo que había hecho, ni dijo que él había vencido al ejército egipcio por sí mismo. Moisés sabía que era Dios el que libró su pueblo de la esclavitud. Para probar esto, Moisés compuso un cántico dando la gloria a Dios (véase Éxodo 15:1-18). Esto es el mismo cántico que cantaremos, dando la gloria a Dios cuando lleguemos al cielo (Apocalipsis 15:3 y 4).
  • Los perversos amalecitas fueron la primera nación que atacó a Israel después de su salida de Egipto (Éxodo 17:8-13). Note, por favor, que Dios permitió que Moisés fuera su colaborador en vencer a los amalecitas. Sabemos la historia. Moisés estuvo sobre la cumbre de la colina con la vara de Dios en su mano. Cuando Moisés alzaba la vara, los israelitas ganaban y cuando bajaba la vara los amalecitas ganaban. Entonces Aarón y Hur sostenían las manos de Moisés hasta que los israelitas ganaron la batalla.
  • ¡Recuerde!: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4).

LA OBEDIENCIA Y LA SOBERBIA

  • “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Proverbios 16:18).
  • Moisés obedeció a Dios, pero nunca estaba orgulloso de su obediencia.
  • “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Números 12:3).
  • Hay muchas Escrituras que enseñan que Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes (Santiago 4:6).
  • Como sabemos, Satanás fue arrojado del cielo por su soberbia: “A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti” (Ezequiel 28:16 y 17).
  • Saúl fue rechazado como rey de Israel por su orgullo. Primero, Saúl no obedeció los mandamientos de Jehová, y segundo, edificó un monumento en honor de sí mismo (1 Samuel 15:10-12). Así que Saúl fue rechazado por Dios como rey.
  • Dios castigó a Nabucodonosor por su orgullo. Dios lo redujo a vivir como un animal hasta que se dio cuenta de la soberanía de Dios (Daniel 5:18-21).
  • Es esencial ser humilde y comprender que nadie puede ser salvo por sus propias obras. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).
  • Pero la obediencia no debe producir el orgullo ; “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:7-10).
  • Es un error creer que el hombre podría ser salvo por sus propias buenas obras, pero es igualmente un error creer que un hombre podría ser salvo sin obedecer. El que no hace lo que Jesús manda no puede llamarle Señor (Mateo 7:21).
  • Se le mandó a Naamán el leproso: “Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio” (2 Reyes 5:10). Cuando ese pagano obedeció a Dios, fue sanado. Pero nunca declaró que se sanó a sí mismo por sus propias buenas obras. Al contrario, Naamán dio la gloria a Dios y dijo: “He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel” (2 Reyes 5:15).
  • El tiempo de Josué y los jueces duró 356 años. He aquí una breve historia que muestra cómo los jueces eran colaboradores de Dios: “Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino” (Jueces 2:18 y 19).
  • Jericó era la primera gran ciudad en Canaán que fue conquistada por Josué. Otra vez, Josué era colaborador de Dios: “Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante” (Josué 6:2-5).
  • Sadrac, Mesac, y Abed-nego también eran colaboradores de Dios. Después de que Dios milagrosamente los libró del horno ardiente: “Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios” (Daniel 3:28).
  • ¡Daniel también era colaborador de Dios! Todos sabían que Dios lo libró del foso de los leones. Consecuentemente, el rey Darío escribió a todos los pueblos de todos las lenguas: “De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. Él salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones” (Daniel 6:26 y 27).
  • Cuando Jesús encontró a un hombre ciego, le permitió jugar una parte pequeña en su curación. Jesús escupió en el suelo e hizo lodo, y lo puso en los ojos del hombre ciego y le dijo: “Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo” (Juan 9:7). Cuando el hombre ciego obedeció, fue sanado, pero nunca pensó que había sanado a sí mismo, sino sabía que Dios lo había sanado y creyó que Jesús era profeta de Dios (Juan 9:17).
  • ¡SIMPLEMENTE PORQUE OBEDECEMOS A DIOS NO QUIERE DECIR QUE HEMOS HECHO ALGO DE QUE JACTARNOS NI QUE NOS HEMOS SALVADO A NOSOTROS MISMOS POR NUESTRAS PROPIAS OBRAS!
  • En el cielo: “los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de

recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:10 y 11).

DIOS ELIGIÓ A HOMBRES PARA PREDICAR EL EVANGELIO

Jesús enseñó a sus discípulos: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:38). Es el plan eterno de Dios que hombres prediquen el Evangelio del reino a todo el mundo (Mateo 24:14). Como se sabe, la gran mayoría de gente del mundo es pobre y sin educación formal. Siempre ha sido así y quizás siempre sea así. Era esa “gente común” que siguió a Jesús con gozo (Marcos 1:16-20). Por tan sorprendente que parezca, estos son los hombres que Jesús eligió para ser sus apóstoles. A pesar de su educación limitada, Jesús trabajó con ellos y los guío por el camino en que él quería que fueran. Es fascinante que un Dios omnisciente eligiera a hombres sin letras para ser sus embajadores al mundo. Los apóstoles escogidos no tenían credenciales terrenales. Como campesinos de Galilea, no tuvieron la oportunidad de estudiar en una escuela. Consecuentemente, eran víctimas de discriminación y desprecio. Su manera de hablar los identificaba. (Mateo 26:73). Otros los consideraban como hombres “sin letras y del vulgo” (Hechos 4:13). Quizás lo eran. Pero elegir a tales hombres no fue por casualidad. Jesús oró toda la noche antes de seleccionar a los apóstoles (Lucas 6:12). Es obvio que Dios hace las cosas de otra manera. Pablo reconoció esta realidad y escribió: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” (1 Corintios 1:26-31).

Cuando Jesús apareció a los once discípulos en un monte de Galilea, Mateo escribió: “Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban” (Mateo 28:17). ¿Qué dudaban? Ciertamente no dudaban que Jesús fue resucitado de entre los muertos porque habían estado con el Cristo resucitado durante cuarenta días (Hechos 1:3). Juan escribió que lo habían oído, lo habían visto y lo habían tocado (1 Juan 1:1-4). En cualquier momento podrían poner sus dedos en los huecos dejados por los clavos y poner sus manos en su costado (Juan 20:27). ¡Ciertamente los discípulos no dudaron que Jesús había resucitado de los muertos! ¿Quizás dudaran su habilidad de ir por todo el mundo predicando el Evangelio? Recuerde, eran hombres sin letras que nunca habían viajado más de 100 kilómetros del lugar de su nacimiento. El hecho de que debían ir a todo el mundo fue una responsabilidad abrumadora. Además, el hecho de que iban a ser el fundamento sobre el cual sería edificada la “casa de Dios” era aún más

difícil de comprender (Efesios 2:20). Hasta donde sabemos, no había otro plan si fallaren. ¡Sí! Jesús prometió estar con ellos, pero aún el éxito del plan eterno de Dios fue puesto precisamente sobre sus hombros. ¡No es extraño que dudaran!

El mandamiento de ir a todo el mundo se encuentran en los cuatro Evangelios y también en el libro de los Hechos.

  • “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en

el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones; bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).

  • “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las

Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:45-49).

  • “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el

Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos” (Juan 20:21-23).

  • “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu

Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

¡NOSOTROS TAMBIÉN PODEMOS SER COLABORADORES DE DIOS!

Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mis carga” (Mateo 11:28-30).

La palabra griega traducida “trabajados” es phortizo. Se refiere a una carga pesada. Esta palabra se encuentra solamente dos veces en las Escrituras del Nuevo Testamento. Se usa en Mateo 11:28 y también en Lucas 11:46. En Lucas se refiere a una carga legalista que nadie podía llevar.

Note, por favor, que ¡Jesús invita a “todos” que están “trabajados y cargados” que tomen su yugo y que colaboraren con él, y aprendan de él! No estaremos solos en este yugo, porque Jesús estará con nosotros. Estamos invitados a ser colaboradores de Dios. Aunque puede que nuestro cuerpo se canse, el manso Jesús nos permitirá “hallar descanso” para nuestras almas. Recuerde que cuando Pedro entró en el yugo con Jesús, experimentó un milagro y llenaron dos barcas de peces (Lucas 5:6 y 7). ¡Estaba cansado físicamente, pero encontró descanso para su alma! Hay una vieja historia que afirma que Jesús hizo yugos en un taller de carpintería en Jerusalén que encajaron perfectamente. Por eso, Jesús prometió que el yugo que él ha diseñado para nosotros sería “fácil”. La palabra griega traducida como “fácil” es chrestos. Se encuentra esta palabra solamente siete veces en las Escrituras de Nuevo Testamento, y se refiere a el que es “amable, apacible y agradable”. Se usa esta palabra en Efesios 4:32 para describir la manera en que deberíamos tratar los unos a los otros: “sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

“El camino de los transgresores es duro” (Proverbios 13:15), pero nuestra carga es ligera. Puede que nuestros cuerpos estén cansados, ¡pero Jesús nos da descanso para nuestras almas!

Lo que Dos nos da para hacer, debemos hacerlo inmediatamente. ¡Cuando estamos muertos, ya será demasiado tarde para hacer algo!

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10).