Boyce Mouton
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CHARLATANES

Boyce Mouton · 8 pages · 3,265 words

CHARLATANES

“Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (2 Corintios 2:17).

A veces los hombres piadosos son como la crema de la leche y se ascienden a posiciones de liderazgo. Pero en otras ocasiones, hombres sin ningún valor toman posiciones de poder por medio de la decepción y de la fuerza. Abimelec era uno de esos últimos hombres. Cuando su padre, Gedeón, murió, asesinó a sus setenta hermanos para asegurar que nadie se le opondría para ser el rey (véase Jueces 9:1-20). Pero Jotam, el hijo menor, se escapó. Cuando el pueblo se reunió para coronar a Abimelec como el rey, Jotam se puso en la cumbre del monte de Gerezim y alzando la voz les dijo: “Oídme, varones de Siquem, y así os oiga Dios. Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros. Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros. Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano” (Jueces 9:7-15).

Abimelec no era un olivo, ni una higuera, ni aun una vid. ¡Era meramente un pequeño arbusto de espinas, que no hacía ni una sombra!

Pablo encontró a “líderes” similares en Corinto. Estos hombres débiles e insignificantes en Corinto “negociaban” con la Palabra de Dios para ganancia. La palabra griega que usó Pablo para describir a estos hombres es kapeleuo. El autor cristiano W. E. Vine en su “Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento” dice que la palabra “principalmente significa ser un vendedor, ser charlatán callejero (de kapelos, un posadero, un vendedor callejero, especialmente de vino, un charlatán vendedor, en contraste a un comerciante o un negociante); o sea ganar dinero al negociar algo y así hacer algo para ventaja personal sórdida”.

  • El Señor Jesús describió tales hombres como “asalariados” que huirían en vez de

defender a la grey de Dios (Juan 10:11-13).

  • Pablo advirtió a Tito con respeto a tales hombres “a los cuales es preciso

tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene” (Tito 1:11).

  • Pedro escribió “y por avaricia harán mercadería de vosotros con

palabras fingidas” (2 Pedro 2:3).

  • Pedro continuó: “recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen

por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tiene el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beror, el cual amó el premio de la maldad” (2 Pedro 2:13-15).

  • Judas dijo: “Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se

lanzaron por lucro en el error de Balaam” (Judas 1:11)).

  • Judas continuó: “Estos son murmuradores, querellosos, que andan

según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho” (Judas 1:16).

  • Pablo describió a estos hombres en Corinto como: “falsos apóstoles, obreros

fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15).

UN SACERDOTE SIN ESCRÚPULOS

En los días de los jueces, la madre de un hombre llamado Micaía dio a un platero 200 siclos de plata con los cuales hizo un ídolo. “Y este hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 17:5 y 6).

Pero, cuando un levita pasó, Micaía despidió a su hijo y contrató al levita. “Entonces Micaía le dijo: Quédate en mi casa, y serás para mí padre y sacerdote; y yo te daré diez siclos de plata por año, vestidos y comida . Y el levita se quedó. Agradó, pues, al levita morar con aquel hombre, y fue para él como uno de sus hijos. Y Micaía consagró al levita, y aquel joven le servía de sacerdote, y permaneció en casa de Micaía. Y Micaía dijo: Ahora sé que

Jehová me prosperará, porque tengo un levita por sacerdote” (Jueces 17:10-13).

Alguien ha dicho sarcásticamente: “¿No es interesante como el Espíritu Santo constantemente llama a predicadores a trabajar en iglesias más grandes para ganar salarios más altos?”

¡Entonces el sacerdote de Micaía fue “llamado” a una congregación más grande! Seiscientos hombres de la tribu de Dan descubrieron al sacerdote de Micaías y le dijeron: “Calla, pon la mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas tú sacerdote en casa de un solo hombre, que de una tribu y familia de Israel? Y se alegró el corazón del sacerdote, el cual tomó el efod y los terafines y la imagen, y se fue en medio del pueblo. Y ellos se volvieron y partieron, y pusieron los niños, el ganado y el bagaje por delante” (Jueces 18:19-21).

NOTE EL CONTRASTE

  • Pablo no fue llamado a ser pastor de una iglesia grande, sino fue llamado a

padecer. “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y los de hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:15 y 16).

  • Pablo escribió a los corintios: “Porque aunque tengáis diez mil ayos en

Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio” (1 Corintios 4:15).

  • Aunque Pablo tenía el derecho de ser predicador asalariado, no usó ese derecho y

predicó voluntariamente (1 Corintios 9:15-18).

  • Pablo escribió: “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de

todos para ganar a mayor número” (1 Corintios 9:19).

  • Pabló continuó: “He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a

vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos” (2 Corintios 12:14).

  • A los tesalonicenses escribió: “ni buscamos gloria de los hombres; ni de

vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no solo el evangelio

de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos. Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios” (1 Tesalonicenses 2:6-9).

  • A los romanos escribió: “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi

conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne” (Romanos 9:1-3).

MISERICORDIA, Y NO SACRIFICIO

“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:9-13).

Note, por favor, que el enfoque del “sacrificio” es hacia adentro. Por ejemplo, Dios mandó a todo hebreo que sacrificara un cordero para su propia familia en el día de Pentecostés (Éxodo 12:1-3). Si su familia fuera tan pequeña que no pudo comer un cordero entero, debían compartirlo con su vecino, pero el enfoque de hacer el sacrificio era sus propios pecados! ¡No se sacrificó el cordero para sus vecinos, sino para sí mismo!

¡El enfoque de la “misericordia” es precisamente lo opuesto! Por ejemplo, en la parábola del buen samaritano, el levita y el sacerdote pasaron de largo y se negaron a ayudar al hombre que estaba desnudo y casi muerto (Lucas 10:25-37). Su enfoque era hacia adentro. Estaban más preocupados por su propia pureza que por la salud del hombre que estaba muriendo. Considere, por favor: “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Di a Aarón y a sus hijos que se abstengan de las cosas santas que los hijos de Israel me han dedicado, y no profanen mi santo nombre. Yo Jehová. Diles: Todo varón de toda vuestra descendencia en vuestras generaciones, que se acercare a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagraran a Jehová, teniendo inmundicia sobre sí, será cortado de mi presencia. Yo Jehová. (Levítico 22:1-3).

¡Si el hombre que había sido atacado por los ladrones estaba inmundo, el sacerdote y el levita serían inmundos al tocarle y así no aptos para hacer un sacrificio!

Así que dependía de un samaritano impío a ayudar al hombre que había sido atacado por los ladrones. El samaritano estaba más preocupado por el hombre necesitado que por sí mismo: “Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese” (Lucas 10:33-35).

El enfoque del buen samaritano estaba por “afuera”. Estaba más preocupado por el bienestar de otro que de su propio bienestar. El Señor Jesús dijo: “Ve, y haz tú lo mismo” (Lucas 10:37).

¡NO HAY DUDA! ¡DIOS QUIERE MISERICORDIA Y NO SACRIFICIO!

¡Es significativo que se encuentra este versículo en el libro de Oseas! En contra de toda sabiduría terrenal: “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Oseas 1:2).

Cuando la mujer de Oseas huyó para venderse a otro hombre, Oseas la amó como el Señor amó a los israelitas. Él la compró por “quince siclos de plata y un homer y medio de cebada” (Oseas 3:2). ¡Oseas pensaba más en su mujer que en sí mismo! Esto es precisamente cómo pensaba el Señor Jesús: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).

CONTAR EL COSTO

“Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. Así, pues,

cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:25-33).

La palabra “aborrecer” que se encuentra en este pasaje, no quiere decir “despreciar”. No debemos despreciar a nuestros padres, sino también se nos manda a honrarlos. Honrar a nuestros padres es el primer mandamiento con promesa (Efesios 6:2). No sólo se nos manda amar a nuestras familias, sino se nos manda a amar a nuestros enemigos (Mateo 5:44). Tal vez este pasaje de Deuteronomio nos ayudara a explicar las palabras del Señor Jesús: “Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada, y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida; en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de primogenitura” (Deuteronomio 21:15-17). El marido no despreció a su mujer o a su hijo, sino simplemente amaba a la otra mujer e hijo más.

Tal vez la versión de Mateo de esta historia sea más fácil entender: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:37-39).

LA APUESTA DE PASCAL

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es todo del hombre” (Eclesiastés 12:13).

Blaise Pascal era un famoso matemático francés, inventor, y teólogo. Nació en el año 1623 y murió en el año 1662. Era un niño brillante que fue educado por su padre. A la edad de 16 años, escribió un tratado profundo acerca de la geometría que cambió la economía y las ciencias sociales. En el año 1642, cuando era aún jovencito, hizo obras pioneras en las máquinas calculadoras. Después de tres años, produjo 50 prototipos y terminó 20 máquinas.

Su brillantez matemática lo habilitó para hacer una ciencia del juego. Como se sabe, las máquinas de juego profesionales son calibradas para que la “casa” siempre ganara. Pascal comprendió esto y aun inventó la rueda de ruleta.

Mas en el año 1654 Pascal tuvo un profundo encuentro religioso y se dedicó a Dios. Estaba enfermo por casi toda su vida y murió a la edad de 39 años. Pensando en la muerte, hizo lo que se llama “la apuesta de Pascal”. Afirmó que una persona racional

debe creer en Dios y vivir su vida como si existiera Dios. Razonó que si no hay Dios, tal persona que cree así, solamente sufrirá una pérdida finita. Pero si Dios sí existe, el “creyente” será bendecido con un galardón eterno. Concluyó que dado que hay solamente dos posibilidades, no es sabio apostar la felicidad eterna por los placeres temporales.

El mártir Jaime Elliot dijo: “No es un tonto aquel que renuncia a lo que no puede conservar para ganar lo que no puede perder”.

He aquí un resumen breve del pensamiento de Pascal:

1. ¡Hay que apostar! ¡No es opcional! No pedimos nacer, pero nacimos. No queremos morir, pero moriremos. Tenemos que apostar de una manera u otra.

2. Una persona racional comparará las opciones que tenemos para ganar con lo que podríamos perder. Si morimos y encontramos que no hay Dios, no perdemos nada. Si morimos y encontramos que sí hay Dios, perderemos todo.

3. Por lo tanto, él concluyó sin vacilar que todos debemos apostar todo en Dios. Los peligros de ganar o perder no son iguales. El necio apuesta mucho para ganar poco.

4. Para los que no creen, Pascal recomendó una búsqueda de evidencia. Las consecuencias son demasiado importantes para no hacerlo. Pero aun después de conseguir evidencia, él sabía que creer que hay Dios aun no era una certeza matemática. Él sabía que creer en Dios era la mejor opción.

5. Hoy los jurados son requeridos a sopesar la evidencia para llegar a un veredicto “más allá de una duda razonable”. Muchas cosas son “posibles” que no son “razonables”. El libro de Romanos enseña que presentar nuestros cuerpos a Dios como un sacrificio vivo es “razonable” (Romanos 12:1). La palabra traducida como “razonable” es logikos, de la cual se deriva la palabra “lógico”. Adorar a un ídolo no es “lógico”. Isaías se burló de los idólatras al señalar que cortan un árbol y usan una parte para hacer un ídolo para adorar y la otra parta para cocer panes (Isaías 44:14-20). ¿Cómo sería si el idólatra hizo al revés y quemó a su dios y adoró a la leña? ¡La idolatría no es razonable!

Nuestro texto de Eclesiastés fue escrito por un “predicador” que era el hijo del rey David y también el rey de Israel en Jerusalén (Eclesiastés 1:1 y 12). Esto quiere decir que el “predicador” que escribió Eclesiastés ere el rey Salomón. La palabra “Eclesiastés” viene de la palabra hebrea kojeleth que quiere decir “maestro” o “predicador”. Entonces el sabio rey Salomón compartió algo de su sabiduría en este libro inspirado.

Como un rey con autoridad y riquezas ilimitadas, Salomón dijo: “No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno” (Eclesiastés 2:10). Todo el libro de Eclesiastés describe en detalle su acumulación ilimitada de

riquezas y su experiencia de todo tipo de placer. Pero, los dos últimos versículos describen su “conclusión”: ¡TEME A DIOS, Y GUARDA SUS MANDAMIENTOS, PORQUE ESTO ES EL TODO DEL HOMBRE!

Salomón también dijo: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10).

La lección es: Lo que vamos a hacer, hagámoslo ahora, ¡porque cuando estamos muertos, será tarde!

Entonces ¿cómo apostará Ud.? ¿En Dios o lo arriesgará todo como el necio que piensa que el universo no tiene ningún diseñador? ¡Recuerde! ¡Es tal hombre que dice en su corazón: “No hay Dios”!