BERNABÉ Y SAULO
BERNABÉ Y SAULO
“Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2)
“Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo, no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor” (Hechos 15:36-40).
- Hecho
- 1 – El Espíritu Santo seleccionó a Bernabé y a Saulo como colaboradores para una obra especial.
- Hecho
- 2 – En menos de 3 años, discreparon tan severamente que se separaron y nunca viajaron juntos de ahí en adelante.
- Hecho
- 3 – Bernabé y Saulo (más tarde conocido como Pablo) se fueron en direcciones distintas y parece que la iglesia en Antioquía no influenció ni interfirió con sus decisiones.
En luz de estos tres hechos, hagamos tres preguntas:
- Pregunta
- 1 -- ¿Por qué escogió el Espíritu Santo a hombres para trabajar juntos que discreparon tan severamente y que se separarían tan pronto?
- Pregunta
- 2 -- ¿Tenía la iglesia en Antioquía alguna “autoridad” sobre Bernabé y Saulo y los hombres que ellos habían seleccionado como compañeros de viaje?
- Pregunta
- 3 -- ¿Qué quieren decir las Escrituras al decir “encomendado por los hermanos a la gracia del Señor”? (versículo 40).
Con oración, intentemos contestar estas tres preguntas en orden:
- 1
¿Por qué seleccionó el Espíritu Santo a Bernabé y a Saulo para trabajar juntos? La palabra griega para describir su desacuerdo es paraxusmos. Se deriva de para, “al lado de”, “intensivo”, y oxus que quiere decir “agudo”. Es similar a la palabra “paroxismo” que se refiere a un ataque repentino de una enfermedad o una repentina
risa. Se usa solamente 2 veces en las Escrituras del Nuevo Testamento, una vez en Hechos 15:29 y la otra vez en Hebreos 10:24. En este último pasaje, se nos dice que debemos “estimularnos” los unos a otros al amor y a las buenas obras. La Biblia NVI también traduce la palabra “estimularnos”.
El desacuerdo entre Bernabé y Pablo era “agudo”. Aparentemente hacía muchos meses que había comenzado y estalló cuando planeaban su segundo viaje. La confrontación era tan seria que nunca viajaron juntos de ahí en adelante.
Si este arreglo había sido hecho por una computadora, nos preguntaríamos si fuera la voluntad de Dios. Pero era el Espíritu Santo el que los ordenó a trabajar juntos. Obviamente no hubo ningún error.
Juan Marcos estaba al centro de la controversia. Bernabé quería llevarlo en su próximo viaje y Pablo no. La fuente de la dificultad no era solamente el hecho de que Juan Marcos era pariente de Bernabé, sino que Bernabé y Pablo eran radicalmente diferentes. Esto podría ser precisamente por qué el Espíritu Santo quería que trabajaran juntos.
Deuteronomio 32:11 se refiere a un águila agitando su nido. Cuando es el tiempo de volar, su polluelo tiene que ser forzado a dejar el nido. Su madre agita el nido y lo hace tan incómodo que el polluelo quiere dejarlo. El águila nunca realizaría su potencial en un nido.
Esto es lo que Dios hizo con Israel antiguo – “agitó su nido”. Hizo a Egipto tan incómodo que querían salir. Los israelitas nunca hubieran realizado su potencial en Egipto.
Quizás la experiencia dolorosa entre estos dos hombres piadosos fuera arreglada por Dios para “agitar el nido” de Pablo. Sabemos que “a los que aman a Dios, todos las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Por lo tanto, parece lógico que el mismo Dios que “separó” a Bernabé y Saulo de entre los profetas y maestros en Antioquía también los “separó” el uno del otro. Mientras estamos en la tierra, nunca entenderemos completamente la razón por ese desacuerdo. Pero ese primer viaje misionario tuvo un efecto positivo en Pablo. En ese viaje comenzó a usar su don de liderazgo.
Al principio de su asociación, Bernabé siempre fue mencionado primero. Siempre fue Bernabé y Saulo. Bernabé era el líder y Saulo era el seguidor.
- En Hechos 11:30: Bernabé y Saulo llevaron una ofrenda a los ancianos en
Jerusalén.
- Hechos 12:25: Bernabé y Saulo regresaron a Antioquía.
- Hechos 13:1: Cuando los profetas y maestros de Antioquía se encuentran en una
lista, Bernabé es el primero y Saulo es el último.
- Hechos 13:2: El Espíritu Santo apartó a Bernabé y a Saulo para una obra especial.
- Hechos 13:7: Cuando Sergio Paulo deseaba oír la Palabra de Dios, envió por
Bernabé y Saulo.
Más tarde en su colaboración, fue Pablo y Bernabé.
- Hechos 13:9: Saulo fue lleno del Espíritu Santo y su nombre fue cambiado a
Pablo.
- Hechos 13:13: Pablo y sus compañeros zarparon de Pafos. Bernabé estaba con
ellos, pero no se le mencionó.
- Hechos 13:43: Los judíos y los prosélitos religiosos siguieron a Pablo y a Bernabé.
- Hechos 13:46: Pablo y Bernabé hablaron con denuedo.
- Hechos 13:50: Levantaron persecución contra Pablo y Bernabé.
- Etc.
Para poder comprender ese viaje misionero desde la perspectiva correcta, tenemos que recordar que Dios había separado a Pablo desde la vientre de su madre para predicar el Evangelio a los gentiles (Gálatas 1:15 y 16). El Señor Jesús personalmente lo informó de esta decisión en el camino a Damasco. Dios no quería que Saulo fuera un seguidor, sino un líder. Fue llamado para tomar el nombre del Señor Jesús a los gentiles, a los reyes, y a los hijos de Israel (Hechos 9:15). Él obró más que los demás apóstoles (1 Corintios 15:10), y escribió más libros de la Biblia que cualquier otro hombre inspirado.
No fue el propósito de Dios que Bernabé y Saulo fueran compañeros de viaje durante toda su vida, sino Dios usó a Bernabé para ayudar a Pablo a realizar su potencial en Cristo.
- Bernabé recibió su nombre de los apóstoles. Él tenía un terreno y lo vendió. Eso
alentó a los hermanos tanto que los apóstoles le dieron el nombre de Bernabé, que quiere decir “hijo de consolación” (Hechos 4:36).
- Cuando los discípulos en Jerusalén tuvieron miedo de Saulo, fue Bernabé el que
lo trajo a los apóstoles y les contó de su conversión y de su testimonio audaz en Damasco (Hechos 9:26 y 27).
- Después de que Pablo pasó años como desconocido en Tarso, fue Bernabé el que
le trajo a Antioquía para que pudiera enseñar a mucha gente (Hechos 11:24-26).
- Bernabé era un hombre lleno del Espíritu Santo y de fe (Hechos 11:24).
¡Por eso, concluimos que la llamada a Bernabé y a Saulo por el Espíritu para trabajar juntos no fue ningún error! Entre otras cosas, Bernabé fue usado por Dios para alentar a Pablo y para ayudarle a desarrollar su potencial en Cristo.
¿Tenía la iglesia en Antioquía “autoridad” sobre Bernabé y Saulo y los hombres que escogieron para sus compañeros de viaje?
Mientras meditamos en esta pregunta, es importante recordar que la naturaleza del reino de Cristo es diversa y distinta a naturaleza de los reinos humanos. El Señor Jesús dijo: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:25-20).
Se nos dice en Apocalipsis 2:15 que Dios aborrece la doctrina de los nicolaítas. La palabra “nicolaíta” se deriva de la palabra griega nikao que quiere decir “vencer” y laos que quiere decir “pueblo”. Los reinos humanos se enseñorean con “autoridad” sobre los que han “vencido”. El Señor Jesús tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18), pero no usa su autoridad para dominarnos ni controlarnos. El Señor Jesús fue tentado a tomar control del mundo, pero no lo hizo. Él le dijo al malvado que debemos adorar al Señor nuestro Dios y servirle solo (Mateo 4:10). Él le dijo al diablo que podría haber llamado a doce legiones de ángeles para dominar y controlar la humanidad, pero no lo hizo (Mateo 26:53).
El rey David tuvo 3 hombres valientes que fueron considerados “grandes” por su habilidad de dominar a otros. Los tres principales hombres valientes eran Adino, Eliazar y Sama. Todos aquellos eran guerreros destacados. Adino mató a 800 hombres y Eleazar mató a filisteos hasta que su mano se cansó, y Sama se destacó al matar a filisteos para defender un terreno (2 Samuel 23:8-12).
Los discípulos preguntaron al Señor Jesús, que era el Hijo de David, quién de ellos sería el mayor en su reino. Él no exaltó a los que eran poderosos y que podían dominar a otros. Él les mostró un niño y lo hizo un ejemplo de la humildad. Les
advirtió que a menos que llegaran a ser humildes como ese niño, no entrarían en su reino. Continuó diciendo: “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:1-4).
El reino de Cristo es tan distinto a los reinos humanos que solamente los que han nacido de nuevo pueden verlo (Juan 3:3). Tratar de combinar el reino de Cristo con los reinos terrenales o aun con el reino de Israel, sería como poner nuevo vino en odres viejos, o como coser tela nueva en un vestido viejo.
No hay nada en las Escrituras que indica que la iglesia en Antioquía tenía “control” o “autoridad” sobre Bernabé, Saulo, y sus compañeros de viaje. Fue el Espíritu Santo el que los separó de la iglesia en Antioquía para su trabajo especial, y fue él que los separó el uno del otro para otra obra especial. Si Pablo y Bernabé buscaron consejo de los con el don de liderazgo en la iglesia de Antioquía, no sabemos. Fue Dios el que estaba guiando sus pasos, y no algún individuo autoritario ni una congregación.
Se nos dice en Efesios 4:11 y 12 y en 1 Corintios 12:8 -11 y otros pasajes que Dios ha puesto personas con habilidades especiales en posiciones de liderazgo. Ciertamente, personas piadosas deberían ser sumisas y obedientes a esos líderes espirituales, porque ellos velan por nuestras almas y tienen que dar cuenta (Hebreos 13:17). Pero el ejemplo para este liderazgo no es un gobierno humano ni una corporación, sino es Jesucristo. El “liderazgo de siervo” del Señor Jesús es único. Su dirección no viene de autoridades externas, sino del Espíritu que mora en nosotros. ¡Su dirección viene desde adentro! Ezequiel predijo este concepto revolucionario con estas palabras: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26 y 27).
- 3
¿Qué significa la Escritura que dice “escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor?” (Hechos 15:40).
La palabra traducida como “encomendado” es la palabra griega paradidoma que se deriva de para (sobre) y didomi (dar). Se usa 120 veces en las Escrituras del Nuevo Testamento (84 veces en los Evangelios, 13 veces en Hechos, y 19 veces en las epístolas de Pablo). El Nuevo Diccionario Internacional de la Teología del Nuevo Testamento (Volumen 2, página 368) indica que el significado básico del verbo en las Escrituras del Nuevo Testamento es “entregar” a juicio y a la muerte. La mayoría de las referencias se refieren a la pasión y el padecimiento de Cristo.
Mateo 27:26 nos dice que Pilato “entregó” al Señor Jesucristo para ser crucificado. Esta es la palabra griega paradidomo. Esto quiere decir que Pilato estaba
renunciando su control sobre el Señor Jesús y dándolo a otros. Él simbolizó este cambio de autoridad al lavar sus manos en público. Él dijo: “Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros” (Mateo 27:24).
También se traduce la misma palabra en Hechos 8:3 como “entregaba”. Saulo de Tarso perseguía a la iglesia primitiva. Entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Saulo pudiera haber sido responsable por los prisioneros por un tiempo, pero cuando los “entregó” en la cárcel, renunció ese control. y los entregó al cuidado de otro.
Esta es la misma palabra y la misma idea involucrada en “encomendar” o “dar” a Bernabé y Saulo a la gracia de Dios. Si la iglesia en Antioquía tenía alguna “autoridad” o “control” sobre Bernabé y Saulo, lo renunció. Una vez que esos hombres piadosos empezaron su viaje, la iglesia no pudo hacer más que orar por ellos. No pudieron llamarles por teléfono o enviarles dinero electrónicamente en caso de una emergencia. Fueron totalmente dependientes de Dios. Este “entregarse” fue simbolizado por imponer las manos, ayunar, y orar (Hechos 13:2 y 3).
Como sabemos, el Señor Jesús los acompañó en su viaje. Él prometió estar con ellos hasta los fines de la tierra. Dijo que nunca los desamparará ni los dejará. Estuvo allí en Pafos cuando un profeta falso trató de impedir el poder del Evangelio. Estaba allí en Antioquía de Pisidia cuando Pablo y Bernabé fueron expulsados de la ciudad. Estuvo allí en Listra y Derbe para señalar a Timoteo a Pablo por medio de revelación profética (1 Timoteo 1:18). Estaba allí cuando Pablo fue apedreado y dejado por muerto. El Señor Jesús es totalmente capaz de librar a los piadosos de la tentación y condenar a los injustos. De veras, era una estrategia brillante el “entregar” a Bernabé y a Saulo a la gracia de Dios.
Cuando Bernabé y Saulo fueron “encomendados” a la gracia de Dios, significó que esos hombres y su misión estaban siendo puestos en las manos de Dios para su dirección, protección, y cuidado.
LA APLICACIÓN
El Señor Jesús nos recuerda que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4). Seguramente hay alimento espiritual en estas Escrituras para todos los que permitieran obrar la Palabra de Dios en sus vidas.
Alguien ha dicho que una iglesia no puede elevarse sobre el nivel de sus líderes tal como un río no puede elevarse sobre su fuente de origen. Obviamente, esto no es cierto. Saulo de Tarso avanzó más que todos los líderes de la iglesia en Antioquía. Esto fue posible porque ellos no eran la fuente de su fuerza, sino el Señor Jesús la era. Ellos tuvieron la sabiduría de entregarle a la gracia de Dios. El Señor Jesús es la última fuente de sabiduría, fuerza y conocimiento, y nunca podremos superarlo.
Mientras podríamos temer la pérdida de control, desde el punto de vista humano, es importante recordar que todo el crecimiento en el reino de Cristo está fuera del control del hombre. El hombre puede sembrar y regar, pero es Dios el que da el crecimiento (1 Corintios 3:7) Solamente Dios puede añadir a su iglesia los que se salvan (Hechos 2:47). Imagínese como sería estar en una congregación de 120 y tener 3,000 conversiones en sólo un día. Esto es precisamente lo que sucedió en la iglesia de Jerusalén (Hechos 2:41). Antes de que estos nuevos hermanos pudieran ser enseñados, el número de discípulos aumentó a aproximadamente 5,000 hombres (Hechos 4:4). Entonces se nos informa que más creyentes fueron añadidos al Señor, multitudes de hombres y mujeres (Hechos 5:14). Mientras que este gran número de nuevos creyentes estaba más allá de la habilidad del hombre de controlar, fue una situación fácilmente manejada por Dios. Él conoce las estrellas por sus nombres y aun enumera los cabellos de nuestra cabeza. No es un problema para Dios guiar y dar dirección a los miembros de su propio cuerpo.
Su iglesia o su denominación podrían tratar de dirigir a los pastores y a los obreros del Evangelio. Pueden darles tareas y restricciones para evitar corrupción moral y errores doctrinales. Quizás haya en su hermandad un hombre como Saulo que está destinado a superar a sus más grandes expectativas. Tal persona no debe ser restringida. Debe estar libre para seguir a Cristo a donde que le dirija. Los que confían en el Señor con todas sus fuerzas y no confían en su propio entendimiento, alcanzarán la promesa maravillosa de Dios que él dirigirá sus pasos.
¡Que los “entreguemos” a la gracia de Dios!