Boyce Mouton
essayEspañol

AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO

Boyce Mouton · 14 pages · 6,397 words

AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO

por Boyce Mouton

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).

El Señor Jesús dijo estas palabras a sus discípulos en el aposento alto la noche antes de su crucifixión. Había estado con ellos constantemente por tres años, y ahora iba a dejarlos. Su mandato principal hasta ese momento había sido “síganme”. Este mandato se encuentra 77 veces en los Evangelios. Ahora iba a ir a donde ellos no podían seguir. Sus palabras son explícitas: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después” (Juan 13:36). Estaban muy angustiados. Por eso el Señor Jesús les dijo: “no se turbe vuestro corazón”. Si creían en Dios, también deberían creer en él (Juan 14:1). Así como Dios les amaba, también el Señor Jesús les amaba. Consecuentemente, él no iba a dejarles huérfanos. Aunque el Señor Jesús iba a irse, regresaría a ellos. No obstante, esta vez no vendría a ellos en un cuerpo humano. Esta vez vendría a ellos como el Espíritu Santo. La promesa de su presencia y su dirección por medio del el Espíritu Santo no fue solamente para los apóstoles, sino es para todos los cristianos. De hecho, las Escrituras enseñan claramente que los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios (Romanos 8:14). Las Escrituras también enseñan que si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él (Romanos 8:9). Si usted es hijo de Dios, ¡tiene su promesa que el Espíritu Santo le guiará!

En un aspecto, el mandato “síganme” era fácil. No requería dinero, ni inteligencia, ni educación. Era sencillo. Cuando el Señor Jesús dio un paso, ellos dieron un paso. Cuando el Señor Jesús voltió a la derecha, ellos voltearon a la derecha. Cuando el Señor Jesús paró, ellos pararon.

No obstante, desde otro punto de vista, el mandato “síganme” era muy difícil. Seguir al Señor Jesús requería dejar a su familia y a sus amigos. Requería dejar sus planes para seguir los planes de él. Significaba dejar su trabajo y la seguridad mundana. “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Lucas 9:58). Seguir al Señor Jesús requería compromiso y abnegación. Por eso, los discípulos tuvieron que hacer una decisión muy difícil. ¿Gobernarían sus propias vidas o se someterían al Señor Jesús? Como sabemos, seguir al Señor Jesús involucraba tomar su cruz y seguirle todos los días (Mateo 16:24). Obviamente, la mayoría de la gente no está dispuesta a hacer el sacrificio requerido para seguir al Señor Jesús. Recuerde, angosto es el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mateo 7:14).

No obstante, los que deciden seguir al Señor Jesús hacen la elección correcta. Los seguidores del Señor Jesús no sólo son muy bendecidos en este mundo, sino también en el mundo venidero. El Señor Jesús lo dijo sucintamente: “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mateo 16:26).

Hay muchos ejemplos en las Escrituras de las maneras en que la presencia del Señor Jesús ayudó a sus discípulos más de dos mil años atrás. He aquí algunas:

  • Cuando el Señor Jesús estaba con sus discípulos, los guió a pescar grandes

cantidades de peces (Lucas 5:1-11; Juan 21:1-14). Ya que eran pescadores

profesionales, pescar esos peces les ayudó a pagar sus deudas y proveer alimentos para sus familias.

  • Cuando Pedro necesitaba dinero para pagar el impuesto del templo, el Señor

Jesús lo ayudó a conseguirlo. ¡Recuerde! El Señor Jesús le dijo que fuera a pescar y el primer pez que sacar, tendría precisamente la cantidad correcta de dinero en la boca (Mateo 17:27).

  • Cuando el Señor Jesús estaba presente, nadie tuvo que sufrir hambre. ¡Recuerde!

El Señor Jesús alimentó a miles de personas con solamente unos pocos peces y unos pocos panes (Mateo 15:32-38; Juan 6:1-15). La habilidad del Señor Jesús de alimentar a la gente hambrienta, causó a la gente tratar de hacerle rey (Juan 6:15).

  • Ningún demonio era tan poderoso que el Señor Jesús no lo pudo expulsar

(Marcos 9:14-29).

  • Ninguna tormenta era tan grande que el Señor Jesús no la pudo calmar (Marcos

4:35-41).

  • Ninguna enfermedad era demasiada grave que el Señor Jesús no la pudo sanar.
  • Ninguna pregunta era tan era difícil que el Señor Jesús no la pudo contestar.
  • Aun una higuera escuchó y obedeció su mandamiento (Marcos 11:12-14).
  • Los muertos también oyeron y obedecieron su voz (Juan 11:38-44).
  • No es de extrañar que los discípulos del Señor Jesús estaban angustiados cuando

les dijo que iba a irse y que ellos no pudieron acompañarle.

  • ¡PERO RECUERDE! EL SEÑOR JESÚS PROMETIÓ QUE NO LOS DEJARÍA

HUÉRFANOS, AUNQUE IBA A IRSE, REGRESARÍA, PERO ESTA VEZ VENDRÍA A ELLOS COMO EL ESPÍRITU SANTO.

  • ¡Ya que la presencia del Señor Jesús ayudó a sus discípulos hace más de 2000

años, podemos estar seguros que su presencia ayudará también a nosotros, sus discípulos de hoy!

EL ESPÍRITU SANTO

“Pero yo os digo la verdad; Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7).

Cuando el Señor Jesús estaba en su cuerpo físico, solamente podía estar en un lugar a la vez. Cuando estaba en el monte, no podía estar en el valle. Cuando estaba en Capernaum, no podía estar en Jerusalén. Pero cuando el Señor Jesús dejó su cuerpo, podía estar en todas partes a la vez. El Espíritu Santo no está limitado con respecto al tiempo y al espacio. Por eso, era necesario que se fuera el Señor Jesús, para que pudiera regresar como el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo lo hace posible que el milagro de salvación esté disponible para la gente de todo el mundo. Antes, el pueblo de Dios podía adorar sólo en Jerusalén (Deuteronomio 12:13 y 14). Ahora no importa dónde el pueblo de Dios adore porque la adoración verdadera no está en un solo lugar, sino en espíritu y en verdad (Juan 4:21- 24). ¡Nada podría estar más claro! Para encontrar a Cristo, no es necesario ascender a los cielos para traerle a la tierra, ni descender a las profundidades para traerle de entre los muertos (Romanos 10:6 y 7). El Espíritu del Señor Jesús siempre está cerca. Aun ahora él está tocando la puerta a nuestro corazón, queriendo entrar (Apocalipsis 3:20). Así que si confesamos con la boca que Jesús es el Señor, y si creemos en el corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, seremos salvos (Romanos 10:9).

UN TIPO DE DIRECCIÓN DISTINTO

Por tres años, el Señor Jesús había guiado a sus discípulos como un pastor guía sus ovejas. ¡Por eso, dijo: “Síganme”! Esta es la misma manera en que Dios guiaba a su pueblo en el desierto. Los guió de día en una columna de nube y de noche en una columna de fuego (Éxodo 13:21). Obviamente, la nube y el fuego estaban fuera de la gente tal como el pastor está fuera de las ovejas. Dirección más específica para el pueblo hebreo vino al seguir al arca del pacto que llevaban los sacerdotes. No obstante, el pueblo no podía acercarse al arca, sino que tenía que quedarse a una distancia de un kilómetro (Josué 3:4).

No obstante, ahora el Señor Jesús prometió un tipo de dirección distinto. Ahora el Señor Jesús guiará a sus discípulos desde adentro. Prometió: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:23). Tal como el Señor Jesús va a preparar un lugar para nosotros (Juan 14:2), nosotros también necesitamos preparar un lugar para él (Juan 14:23). (La palabra griega que se usa en la Biblia para describir este “lugar” es mone. Se encuentra solamente dos veces en la Biblia. En Juan 14:2 se traduce “lugar” que describe el hogar que el Señor Jesús está preparando para nosotros en el cielo. La otra vez se encuentra en Juan 14:23 donde se traduce la misma palabra como “morada”. Tal como el Señor Jesús está preparando un “lugar” para nosotros, nosotros también necesitamos preparar un “lugar” para él. Hoy el pacto de Dios no está fuera de nosotros siendo llevado por sacerdotes, sino el pacto de Dios está dentro de nosotros. Su nuevo pacto está escrito en nuestros corazones y en nuestras mentes (Hebreos 8:10; 10:16). Hoy, nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19).

Por favor, considere:

  • Por tres años el Señor Jesús había guiado a sus discípulos exteriormente.
  • La noche antes de su crucifixión, él dijo que estaba yendo a donde ellos no podían

seguirle.

  • No obstante, prometió no abandonarles ni dejarles huérfanos.
  • Específicamente, prometió que vendría a ellos: “No os dejaré huérfanos;

vendré a vosotros” (Juan 14:18).

  • El Señor Jesús cumplió esa promesa. Vino a sus discípulos y siguió guiándolos.

No obstante, esta vez la dirección vino desde dentro de ellos. Obviamente, el Señor Jesús no está dentro de todos, porque no todos son sus seguidores. ¡Esta promesa es solamente para los creyentes! El Señor Jesús dijo específicamente que la promesa de su Espíritu morador es para los que le aman y obedecen sus enseñanzas (Juan 14:23). Estos son los que preparan un lugar para el Señor Jesús en sus corazones.

  • Como ya hemos dicho, esta promesa maravillosa no fue solamente para los

apóstoles, sino es para todos los creyentes que aman al Señor Jesús y obedecen sus enseñanzas.

  • Las Escrituras también prometen que “a todos los que le recibieron, a los

que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Ciertamente los que reciben al Señor Jesús y llegan a ser hijos de Dios, recibirán dirección especial de su Padre Celestial (Mateo 7:7-11).

APRENDIENDO DE LAS BESTIAS, LAS AVES, Y LOS PECES

“Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo?” (Job 12:7-9).

La dirección interior no es nada nuevo. Es algo que Dios ha estado haciendo desde el principio de la creación. Job sabía esto y dijo que debemos aprender de las bestias, las aves, y los peces. Ellos tienen sistemas para guiarlos que Dios ha puesto dentro de ellos. Seguramente, podemos aprender algo de ellos.

Por ejemplo, hay muchos animales distintos que tienen la habilidad de migrar. En África miles de antílopes, cebras, y ñus van distancias largas sin un guía o un compás. Dios los guía por dentro. Debido a esta dirección, puedan sobrevivir durante la escasez de alimentos y las sequías que los destruirían. En América del Norte, la misma dirección por dentro se manifiesta en muchos otros animales, tal como caribúes, alces, ciervos, y ovejas. Estos animales no migran guiados por un líder de afuera. Su habilidad de migrar viene de información que Dios ha puesto dentro de ellos. Seguramente podemos aprender de ellos.

También, Dios ha dado a las aves la habilidad de migrar miles de kilómetros sin un líder. Mientras muchas aves distintas tienen la habilidad de migrar, el campeón de

todas es el Charrán Ártico. Esta criatura asombrosa pesa solamente 300 gramos pero puede volar desde el ártico hasta el antártico ida y vuelta cada año. Ida y vuelta es una distancia de aproximadamente 35,400 kilómetros. Este viaje asombroso se hace sin un mapa, un guía, ni una lección en navegación. No sólo Job nos pidió aprender de las aves, sino el Señor Jesús nos pidió considerarlas. Nos recordó que las aves no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, pero aún nuestro Padre Celestial las cuida (Mateo 6:26). Ya que somos más valiosos que las aves, no tenemos nada de qué preocuparnos. Si Dios cuida a las aves, seguramente nos cuidará a nosotros también. Como dijo Job, ciertamente podemos aprender algo de las aves.

También, podemos aprender de los peces. Dios también ha dado a las criaturas del mar un sistema de dirección interno. Por ejemplo, la anguila europea de agua dulce nace en el mar Sargazo al sur de Bermuda. Al principio de su vida, se desplaza miles de kilómetros a través del océano Atlántico a Europa. Durante 6 a 20 años vive en los ríos de agua dulce de Europa. No obstante, antes de morir, Dios la guía de vuelta a través del Atlántico al lugar donde nació. Luego pondrá sus huevos y entonces morirá. Este sistema de dirección que Dios ha puesto en la anguila europea no es único. Se encuentra también en muchas especies distintas de peces. Por supuesto, el sistema de dirección que Dios pone en los cristianos seguramente es superior a la que pone en los peces.

Los insectos también tienen un sistema de dirección interno. Muchas especies distintas de insectos poseen la habilidad asombrosa de migrar. Por ejemplo, la mariposa monarca comienza su ciclo de vida en una planta de algodocillo en México. Varias generaciones más tarde, durante el mismo año, sus descendentes estarán en Canadá. De alguna manera, Dios pone dentro de la mariposa la habilidad de volar de regreso a México para que pueda evitar el invierno severo y sobrevivir. Como ya hemos dicho, Dios pone un sistema de dirección en miles de insectos distintos. Por ejemplo, las hormigas también tienen un sistema asombroso de dirección dentro de ellas. De alguna manera, miles de hormigas tienen el mismo propósito y trabajan unidas. Como es el caso con otros insectos, esta unidad no viene de afuera. Las Escrituras afirman específicamente que trabajan juntas sin la ayuda de un capitán, un gobernador, ni un señor. Si Dios puede guiar a los insectos interiormente, seguramente puede guiar a los cristianos interiormente. Tal como Job escribió por inspiración, nosotros tenemos que aprender de las bestias, las aves, y los peces.

No obstante, debemos hacerle recordar otra vez que este sistema maravilloso de dirección no es para todos. Hay que “nacer de nuevo” para recibirlo (Juan 3:1-8).

LA BIBLIA

Por supuesto, la manera principal en que Dios guía a su pueblo es por medio de la Biblia. No obstante, la Biblia no nos provee dirección hasta que su mensaje esté dentro de nosotros. Una Biblia en un estante no da dirección a nadie. Por eso, es tan importante que estudiemos la Palabra de Dios y que la recibamos en nuestros corazones. David dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11). Las personas piadosas meditan en la ley de Dios día y noche (Salmo 1:2). Cada vez que el Señor Jesús fue tentado, él citó las Escrituras (Mateo 4:4, 7, y 10). Cuando el Señor Jesús fue tentado en el desierto a convertir piedras en panes, citó

Deuteronomio 8:3: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). La Palabra de Dios no es sólo una luz, sino también es como una espada. Es nuestra arma principal que Dios nos da para vencer al diablo (Efesios 6:17; Hebreos 4:12). Los que no conocen las Escrituras de la Biblia, no pueden defenderse ante él diablo.

He aquí, el pasaje que el Señor Jesús citó como está registrado en el libro de Deuteronomio: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:3). Note, por favor, que Dios alimentó a su pueblo con maná para enseñarles a leer su Palabra. Los hijos de Israel dijeron “¿Qué es esto?” (Éxodo 16:15). Nadie había visto tal cosa antes. Era blanco como la semilla de culantro y su sabor como de hojuelas con miel (Éxodo 16:31).

Aunque el maná no costó nada, y cayó del cielo, no fue fácil recogerlo.

  • Obviamente, el maná tuvo que ser recogido fuera del campo. Ya que había miles

de personas recogiendo el maná, algunos tuvieron que caminar largas distancias para encontrar suficiente para un día.

  • El maná no apareció hasta que el rocío cesó de descender (Éxodo 16:14) y cuando

el sol calentaba, se derretía (Éxodo 16:21). Esto dejó para los israelitas sólo un tiempo breve para recoger el maná.

  • Moisés escribió que Dios les hizo tener hambre (Deuteronomio 8:3). Recoger el

maná era tan difícil que habrían muerto de hambre si el hambre no los hubiera obligado a ponerse a trabajar y recoger su comida para el día.

  • Dado que estaban en el desierto con miles de otros, había competencia para

recoger el maná. También había competencia para el agua y la leña que se necesitaba para preparar el maná.

  • Note otra vez la asociación que las Escritura hacen entre el recoger el maná y el

estudiar la Biblia. Dios causó que los israelitas tuvieran hambre y los alimentó con el maná ¡PARA ENSEÑARLES QUE EL HOMBRE NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS!

  • Recoger el maná no era fácil. ¡Tampoco es el estudio de la Biblia!

LOS BEREANOS NOBLES

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17: 10 y 11).

En los días de los apóstoles, había pocas Biblias y eran costosas y difíciles de obtener. Ya que Pablo predicaba más de mil años antes de la invención de la prensa, las

Biblias tuvieron que ser copiadas a mano. Posiblemente, había solamente una Biblia en Berea y habría estado encerrada en la sinagoga local. Para los bereanos, estudiar la Biblia era difícil tal como recoger el maná era difícil. Su sed por la Palabra de Dios los requirió dejar sus hogares y caminar a la sinagoga.

También como el recoger el maná, habría habido competencia. Obviamente, no todos podían leer la Biblia a la vez. Cuando llegaron a la sinagoga, quizás muchos otros estaban formando cola.

Cuando los bereanos nobles pudieron escudriñar la Biblia, no fue fácil encontrar las Escrituras usadas por Pablo. La Biblia no estaba dividida en capítulos hasta 1200 años después y no estaba dividida en versículos hasta 1500 año después. Hoy, podemos encontrar un pasaje por libro, capítulo, y versículo. Los bereanos no podían hacer esto.

NO OBSTANTE, LA BIBLIA ENSEÑA QUE ¡ESOS BEREANOS NOBLES RECIBIERON EL MENSAJE CON TODA SOLICITUD, ESCUDRIÑANDO LAS ESCRITURAS CADA DÍA PARA VER SI ESAS COSAS ERAN ASÍ.

  • Si los hebreos pudieron recoger el maná cada día,
  • Si los bereanos pudieron estudiar la Biblia cada día,
  • ¡Nosotros también podemos recibir el mensaje de Cristo con solicitud y estudiar

nuestras Biblias cada día!

SABIDURÍA DE LO ALTO

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:5-8).

Aun si estudiamos la Biblia todos los días, hay muchas preguntas no contestadas directamente en ella. Aun si memorizamos la Biblia entera, hay algunas preguntas no tratadas específicamente en las Escrituras. Por ejemplo, la Biblia no nos dice dónde vivir, ni con quién casarnos. No nos dice cómo vestirnos ni cómo ganarnos el sustento. Aunque la Biblia contiene muchos principios que nos guían en nuestra vida cotidiana, aún hay muchas preguntas específicas aún por contestar. Por eso, las Escritura nos enseñan a orar para obtener la sabiduría.

Un predicador que conozco vivía en una comunidad de 24,000 habitantes. Al principio de cada día, oró para ser sabio. Creía que sí Dios pudo guiar a Felipe al eunuco

etíope, podría también guiarle a él a los que estaban listos a seguir a Cristo (véase Hechos 8:26-40). Cuando le faltaba sabiduría, oró para recibirla. No vaciló en su convicción. y Dios honró su fe al darle la sabiduría que pedía. Consecuentemente, ese hermano guió a miles de personas a Cristo.

La dirección de Dios es una clave maravillosa para triunfar en todo aspecto de la vida. Recuerde que Pedro y los otros pescadores trabajaron toda la noche sin pescar nada (véase Lucas 5:1-11). No obstante, cuando el Señor Jesús les dio dirección, tuvieron gran éxito. Cuando esos hombres dejaron sus redes y siguieron al Señor Jesús, él prometió hacerles pescadores de hombres (Mateo 4:19; Marcos 1:17). La relación entre la dirección de Dios y el evangelismo es obvia. Tal como el Señor Jesús los guió a pescar peces, también los guió a pescar a hombres.

La dirección de Dios también era importante en la vida del apóstol Pablo. En una ocasión, quería predicar el Evangelio en Asia, pero el Espíritu Santo no le permitió en ese momento (Hechos 16:6). Más tarde cuando Dios le guió a predicar allí, tuvo tanto éxito que todos en Asia oyeron la Palabra del Señor Jesús, judíos y griegos (Hechos 19:10). A veces, el Espíritu Santo nos guía a predicar en el momento propicio para pescar la mayor cantidad de hombres para el Señor Jesús.

Es emocionante darse cuenta que la obediencia a la dirección del Espíritu Santo nos permite participar en la sabiduría eterna de Dios. El Señor Jesús lo dijo así: “De cierto, de cierto, os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer el Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente” (Juan 5:19). ¿Entiende usted este principio? Si podemos ver y entender lo que Dios está haciendo, podemos participar en ello. Esto es lo que el Señor Jesús hacía y es lo que que nosotros podemos hacer.

Por ejemplo, véase la historia de cómo Simón Pedro llegó a predicar a los gentiles. Dios se decidió antes de la fundación del mundo que quería que los gentiles sean salvos (Efesios 3:1). No obstante, Pedro no lo comprendió. Por lo tanto, Dios comenzó a obrar en Pedro para que lo comprendiera. Esta maravillosa historia se encuentra en Hechos, capítulo 10. Primero, Dios envió a un ángel a un centurión gentil devoto que se llamaba Cornelio. El ángel dijo a Cornelio que enviara hombres a Jope y que hagan venir a Simón Pedro quien le diría qué hacer. No obstante, Simón Pedro no vio inmediatamente ni comprendió lo que Dios estaba haciendo. Dios dio a Pedro una visión desde el cielo tres veces, pero aún Pedro no comprendió. Entonces el Espíritu Santo dijo a Pedro que había tres hombres esperándole y que debía ir con ellos, sin dudar. Cuando Pedro llegó a la casa de Cornelio, por fin vio lo que Dios estaba haciendo y dijo: “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hechos 10: 34 y 35).

Así que Pedro participó en el principio afirmado por el Señor Jesús. Pedro no podía hace nada por sí mismo. No obstante, cuando vio lo que el Padre hacía, podía participar en ello. En manera similar, Dios puede dar sabiduría sobrenatural a cada uno de nosotros que la pide con fe. ¡Si pedimos sabiduría de Dios sin dudar, la recibiremos!

DIOS PUEDE GUIARNOS COMO QUIERA

¡Dios es Dios! Como el soberano del universo, él está totalmente en control. Dios puede guiarnos como quiera. Puede guiarnos con las Escrituras, los ángeles, los sueños, las visiones, los consejos de amigos, o por cualquier otra manera que él elija. No obstante, usualmente, Dios usa algo sobrenatural. Ya que el Señor Jesús mora en nuestros corazones por fe, él puede darnos dirección por medio de su Espíritu Santo que está dentro de nosotros (Efesios 3:15-21).

Una manera por la cual Dios puede guiarnos es por darnos o quitarnos la “paz”. Considere, por favor: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:15- 17).

Cuando la palabra de Dios mora en abundancia en nosotros, recibimos sabiduría especial de Dios. Cuando hacemos lo que su Espíritu nos guía a hacer, tenemos paz. Cuando hacemos algo que el Señor Jesús no quiere que hagamos, no tenemos paz. De esta manera, la paz de Dios nos ayuda a gobernar nuestras vidas. Cuando somos sencibles a esta dirección interna, cualquier cosa que hagamos en palabra o en hecho, puede ser hecho en el nombre de nuestro Señor Jesús.

NO SEA COMO EL CABALLO, O COMO EL MULO

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti” (Salmo 32:8 y 9).

Dios quiere guiarnos con su ojo. Pero los caballos y los mulos no tienen entendimiento y es necesario controlarlos con fuerza. Por ejemplo, Jonás fue semejante a un caballo o a un mulo. Dios quería que él predicara a la gente de Nínive, pero se rebeló y fue en la dirección opuesta. Por lo tanto, Dios preparó un gran pez para tragarle. Después de tres días dentro de ese pez con algas envueltas alrededor de su cabeza, decidió hacer lo que Dios le había mandado (véase Jonás 1:1—4:11). Dios quiere que estemos dispuestos a recibir su dirección en nuestras vidas, no como Jonás ni como los caballos y los mulos.

Cuando Pedro desobedeció a Cristo y le negó 3 veces, no era necesario que Dios disciplinara a Pedro con una vara o un castigo físico. Sólo una mirada del Señor Jesús era todo lo que él necesitaba. “Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente” (Lucas 22:60-62).

Como ya hemos dicho, Dios es soberano. Él es poderoso. Su dirección en nuestras vidas no está limitada a maneras que el hombre puede comprender. A veces, cuando todo lo demás falla, Dios podría elegir llamar nuestra atención con algo sobrenatural.

  • Dios consiguió la atención de Moisés con una zarza ardiente que no se consumía

(Éxodo 3:3).

  • Dios consiguió la atención de los israelitas cuando el monte Sinaí estremeció y

estaba cubierto de humo y fuego (Éxodo 19:16-19).

  • Dios consiguió la atención de Balaam cuando su asna habló con una voz humana

(Números 22:21-35).

  • Dios habló a Samuel con una voz humana (1 Samuel 3:1-14).
  • Dios consiguió la atención de Jonás cuando fue tragado por un gran pez (véase el

libro de Jonás).

  • Dios consiguió la atención de Saulo por medio de un resplandor de luz del cielo

(Hechos 9:3).

  • A veces Dios consigue nuestra atención por medio de sueños inusuales.
  • Jacob (Génesis 31:10-13).
  • José (Génesis 37:5-11).
  • Faraón (Génesis 41:1-7).
  • Nabucodonosor (Daniel 2:1-3 – 3:4-6).
  • Los magos (Mateo 2:12).
  • José y María (Mateo 2:13).
  • A veces, Dios nos habla por medio de un suave murmullo (1 Reyes 19:12, NVI).
  • No obstante, si Ud. es un hijo de Dios, puede estar seguro que él realmente quiere

darle dirección. Si el Señor Jesús es su pastor, Ud. oirá su voz y lo seguirá (Juan 10:27).

  • Hay muchas analogías en la Biblia que nos ayudan a comprender que el Señor

Jesús no nos ha dejado huérfanos. He aquí algunas:

  • Pastor-ovejas (Juan 10:27)
  • Pecado-justicia (Romanos 6:18).
  • Maestro-discípulo (Lucas 6:40).
  • Padre-hijos (Mateo 7:7-12).
  • Cabeza-cuerpo (1 Corintios 12:12-31; Colosenses 1:18).
  • Vid-pámpano (Juan 15:1-8).
  • Rey-sujetos (1 Timoteo 1:17; 6:15; Apocalipsis 17:14).
  • Oficial-soldado (2 Timoteo 2:3 y 4).
  • Etc.

EL DOCTOR JORGE WASHINGTON CARVER

Las Escrituras enseñan que cada hijo de Dios tiene disponible la ayuda y la dirección del Espíritu Santo (véase Romanos 8:1-17). Consecuentemente, hay un número ilimitado de ejemplos para ilustrar la dirección de Dios en las vidas de los creyentes. Se cita al difunto Dr. Jorge Washington Carver porque su historia puede ser entendida universalmente. Todos, sin tomar en cuenta si son ricos o pobres, pueden relacionarse con la manera maravillosa en que Dios guiaba al Dr. Carver. Las dificultades que enfrentó y el éxito que alcanzó, pueden reforzar la confianza de cada hijo de Dios.

El Dr. Carver nació esclavo cerca al pueblo de Diamond, Misuri, EUA en el año 1864. Tenía muchos obstáculos para superar. No solamente nació esclavo, sino también fue secuestrado como niño y separado de sus padres. También estaba muy enfermo. De hecho, estaba tan enfermo que algunos pensaban que no iba a sobrevivir. Ya que nació como esclavo y era negro, también tuvo que vencer los males gemelos del prejuicio y la pobreza. Dio su corazón al Señor Jesús cuando era niño, pero no tuvo la oportunidad de estudiar formalmente hasta que tenía casi 12 años de edad. Usamos la frase “casi 12 años de edad” porque no tenía un certificado de nacimiento y nadie sabe exactamente cuando nació.

Las “buenas nuevas” para el Dr. Carver, también son buenas nuevas para nosotros. Como muchos que están leyendo estas palabras, él tuvo muchos obstáculos que vencer. La razón que podemos vencer estos obstáculos es: Mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). ¡Esta es la clave! ¡Recuerde! Si el Señor Jesús está en su corazón, Ud. es un vencedor. Pablo lo dijo así: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Mirando atrás a la vida larga del Dr. Carver, podemos ver claramente que el Señor Jesús estaba con él cada paso de su vida. También tenemos la promesa de Dios que el Señor Jesús nunca nos desamparará, ni nos dejará (Hebreos 13:5).

La educación formal jugó un papel importante en lo que el Dr. Carver iba a lograr. Entonces cuando tenía “aproximadamente” 12 años de edad, su educación comenzó en una escuela pequeña para negros en Neosho, Misuri, (alrededor de 24 kilómetros de su hogar). Recuerde que en una oportunidad, el Señor Jesús envió a sus discípulos a predicar sin plata y otras provisiones (Mateo 10:9 y 10). Dios cuidó al Dr. Carver tal como cuidó a los discípulos del Señor Jesús. Entonces, cuando este niño se sentó en una pila de leña al lado de la escuela, el Señor Jesús envió a una pareja de cristianos que se llamaban Andrés y Mariah Watkins para cuidarle. ¡Qué maravilloso!

David lo dijo así: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).

Ahora el pequeño Jorge tuvo un hogar y alimentos, pero no tenía una Biblia. Ya que no tenía dinero para comprar una Biblia, el Señor Jesús dirigió a la hermana Mariah Watkins a darle su Biblia. Es una Biblia grande y costosa, encuadernada con cuero y con el nombre de ella grabado en oro en la tapa. Esta Biblia se exhibe en el museo dedicado al Dr. Carver en Diamond, Misuri, EUA.

El Dr. Carver leía la Biblia todos los días y guardó sus verdades en su corazón. Aun creía que el estudio de la Biblia era la clave a su éxito como científico. Así que llevó su Biblia al laboratorio todos los días. Cuando fue preguntado acerca de su éxito, no vaciló en dar la gloria a Dios y aun llamó su a laboratorio “el pequeño taller de Dios”.

El Dr. Carver es uno de los científicos más famosos del mundo. Se conoce como “el padre de sintéticos”. Antes del Dr. Carver, había solamente tres reinos – animal, vegetal, y mineral. No obstante, el Dr. Carver introdujo el cuarto reino – el reino de sintéticos. La historia de este descubrimiento está grabado en un video que se puede ver en el museo de Diamond, Misuri. Se dice que el Dr. Carver oró para entender el universo, pero parece que el Señor le dijo que es demasiado complicado para que él lo entendiera. En seguida, oró para entender a la humanidad. Pero también el Señor consideró que esto era demasiado profundo para que él lo entendiera. Entonces el Dr. Carver oró que Dios por lo menos le revelara el secreto del maní. Entonces, el Señor procedió hacer precisamente eso.

Entender el secreto del maní era un pequeño paso para este hombre, pero un paso gigante para la humanidad. Descubrir el secreto del maní abrió una puerta a las posibilidades ilimitadas de los sintéticos. Dios también utilizó al Dr. Carver para ayudar en alimentar al mundo. Los agricultores de los estados del sur de los EUA habían estado cultivando el algodón por tanto tiempo que el suelo se quedó sin valiosas nutrientes. No obstante, sembrar el maní reemplazó estos minerales en el suelo. Al principio, el maní tuvo poco valor comercial. Por eso, el Dr. Carver entró al “pequeño taller de Dios” para pedir la ayuda de Dios. Estaba tan enfocado en ese proyecto que en una ocasión se quedó en su laboratorio por 48 horas consecutivas. Algunos estudiantes, preocupados, tocaron la puerta para ver si él estaba bien. ¡Sí, estaba bien! Al final de ese encuentro con la deidad, el Dr. Carver había descubierto el secreto de los sintéticos.

Tal como las letras del alfabeto pueden ser reorganizadas para crear muchas palabras, el Dr. Carver descubrió que los ingredientes que Dios había puesto en el maní pueden ser reorganizados para crear muchos productos sintéticos distintos. As final, la lista incluiría algunos 300 productos distintos. La lista larga incluiría tales productos diversos como refresco de zarzamora y grasa para ejes, salsa de chili y combustible para motores diésel, suero de leche y gasolina. Muchos, si no la mayoría de los productos que usamos hoy en nuestro mundo moderno, son sintéticos. Aunque no todos estos productos se derivan del maní, aún era el humilde maní que Dios usó para ayudar al Dr. Carver hacer ese descubrimiento importante. Hoy el maní es un cultivo muy valioso. El Dr. Carver vivió para ver el maní sembrado en más de 20,0oo hectáreas. No solamente era rentable como un cultivo, sino además enriqueció el suelo.

En enero del año 1921, el Dr. Carver fue invitado a Washington, D. C. para hablar a un comité del gobierno estadounidense. Al principio, fue dado solamente 10 minutos para su discurso, pero era tan interesante lo que decía que fue permitido seguir por algo de dos horas. Después de escuchar de la variedad amplia de productos sintéticos, preguntaron al Dr. Carver de dónde había recibido tanta sabiduría. Les dijo que la había aprendido de un libro. Un miembro del comité le preguntó: “¿Qué libro?” El Dr. Carver respondió “la Santa Biblia”.

LA GRAN INVITACIÓN

¡DIOS QUIERE AYUDARNOS, PERO TENEMOS QUE IR AL SEÑOR JESÚS PARA PODER RECIBIR ESTA AYUDA! POR FAVOR, ¡CONSIDERE LA INVITACIÓN MARAVILLOSA DEL SEÑOR JESÚS!

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

¡Si está cansado y cargado, esta promesa es para Ud.! El Señor Jesús conoce su nombre y comprende cada uno de los problemas que Ud. está enfrentando. Aun los cabellos de nuestra cabeza están todos contados (Lucas 12:7). El Señor Jesús fue tentado de la misma manera que nosotros estamos siendo tentados. Por lo tanto, podemos acercarnos a su trono de gracia con confianza y encontrar misericordia y gracia para ayudarnos en cualquier momento de necesidad (Hebreos 4:15 y 16).

Por supuesto, un yugo es para trabajar. Cuando tomamos el yugo que el Señor Jesús nos da, trabajaremos duramente, pero al mismo tiempo, tendremos descanso para nuestras almas. Además, él ha prometido que no nos dejará ser tentados más de lo que podemos resistir (1 Corintios 10:13). Podemos estar confiados que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6). Cuando nuestro trabajo en la tierra está completado, el Señor Jesús ha prometido darnos una herencia eterna (Hebreos 9:15; 2 Timoteo 4:8).

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.” (Efesios 3:14-21).