Boyce Mouton
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AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO

Boyce Mouton · 15 pages · 6,157 words

AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO

Por Boyce Mouton

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).

Jesús habló estas palabras a sus discípulos en el aposento alto la noche antes de su crucifixión. Había estado con ellos constantemente por tres años y ahora iba a dejarlos. Su mandamiento principal para ellos había sido “sígueme”. Se encuentra este mandamiento 77 veces en los cuatro Evangelios. Ahora iba a ir a donde ellos no podían seguirlo. Sus palabras son claras: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; más me seguirás después” (Juan 13:36). Esto les perturbó enormemente. Por eso Jesús les dijo que no se preocupen. Si creían en Dios, también debían creer en él (Juan 14:1). Tal como Dios los amaba, Jesús también los amaba. Consecuentemente, no los abandonaría ni les dejaría huérfanos. Aunque Jesús iba a irse, regresaría a ellos. Pero esta vez no vendría a ellos con un cuerpo humano. Esta vez vendría a ellos como el Espíritu Santo. La promesa de su presencia y la dirección por el Espíritu Santo no fue solamente para los apóstoles, sino fue para todos los cristianos. De hecho, las Escrituras claramente enseñan que los que son hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios (Romanos 8:14). Las Escrituras también enseñan que los que no tienen el Espíritu Santo, no pertenecen a Cristo (Romanos 8:9). Si somos hijos de Dios, ¡tenemos su promesa que el Espíritu Santo nos guiará!

En un aspecto, el mandamiento “sígueme” era fácil. No requirió dinero, inteligencia ni educación. Era sencillo. Cuando Jesús daba un paso, ellos también daban un paso. Cuando Jesús iba a la derecha, ellos también iban a la derecha. Cuando Jesús paró, ellos también paraban.

Pero de otro punto de vista, el mandamiento “sígueme” fue muy difícil. Seguir a Cristo requirió dejar familia y amigos. Requirió dejar sus planes y seguir sus planes de él. Requirió dejar trabajos y la seguridad terrenal. Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo tienen nidos, pero Jesús no tenía donde recostar la cabeza (Lucas 9:58). Seguir a Cristo requirió compromiso y abnegación. Por eso, los discípulos tuvieron que hacer una decisión muy difícil. ¿Controlarían sus propias vidas o las presentarían a Jesús? Como se sabe, seguir a Cristo involucraba llevar su cruz cada día (Mateo 16:24). Obviamente, la mayoría de la gente no está dispuesta a hacer el sacrificio requerido para seguir a Jesús. Recuerde, el camino que da vida es estrecho, es angosto y pocos son los que la hallan (Mateo 7:14).

Pero los que deciden seguir a Cristo toman la decisión correcta. Los seguidores de Jesús no sólo tienen gran éxito en este mundo, sino también en el mundo venidero. Jesús lo dijo sucintamente: “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O que recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:26).

Las Escrituras están llenas de ejemplos de las muchas maneras en que la presencia de Jesús ayudó a sus discípulos hace 2,000 años. He aquí algunas:

  • Cuando Jesús estaba con sus discípulos, los guio para atrapar una gran cantidad de peces

(Lucas 5:1-11; Juan 21:1-14). Ya que eran pescadores, atrapar esos peces les ayudó a pagar sus deudas y proveer alimentos para sus familias.

  • Cuando Pedro necesitaba dinero para pagar el impuesto del templo, Jesús lo ayudó a

conseguir ese dinero. ¡Recuerde! Jesús le dijo que vaya a pescar, y el primer pez que sacaba tendría la cantidad exacta de dinero en su boca (Mateo 17:27).

  • Cuando Jesús estaba allí, nadie tuvo hambre. ¡Recuerde! Jesús alimentó a miles de

personas con solamente unos pocos peces y unos pocos panes (Mateo 15:29-39; Juan 6:1-15). La habilidad de Jesús de alimentar a los que tenían hambre causó que el pueblo tratara de forzarle a ser su rey (Juan 6:15).

  • Ningún demonio era tan poderoso que Jesús no podía echarlo fuera (Marcos 9:14-29).
  • Ninguna tormenta era demasiada grande para ser calmada por Jesús (Marcos 4:35-41).
  • Ninguna enfermedad era demasiada seria para ser sanada por Jesús.
  • Ninguna pregunta era demasiada difícil para ser contestada por Jesús.
  • Aún una pequeña higuera oyó y obedeció su mandamiento (Marcos 11:12-25).
  • Los muertos también oyeron y obedecieron su voz (Juan 11:38-44).
  • Con razón, los discípulos de Jesús estaban preocupados cuando les dijo que iba a ir a

donde ellos no podían seguirlo.

  • ¡PERO RECUERDE! JESÚS PROMETIÓ QUE NO LOS DEJARÍA HUÉRFANOS Y

AUNQUE SE IBA, REGRESARÍA A ELLOS. PERO ESTA VEZ JESÚS VENDRÍA COMO EL ESPÍRITU SANTO.

  • Ya que la presencia de Jesús ayudó a los discípulos hace 2,000 años, ¡podemos estar

seguros que la presencia de Jesús ayudará a sus discípulos de hoy!

EL ESPÍRITU SANTO

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7)

Cuando Jesús estaba en su cuerpo físico, podía estar en un solo lugar a la vez. Cuando estaba en el monte, no podía estar en el valle. Cuando estaba en Capernaum, no podía estar en Jerusalén. Pero cuando Jesús fue liberado de su cuerpo, podía estar en todas partes a la vez. El

Espíritu Santo no está limitado por el tiempo ni por el espacio. Por eso, fue necesario para Jesús irse para que pudiera regresar como el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo hace posible que el milagro de la salvación sea disponible inmediatamente para la gente de todo el mundo. Hubo un tiempo cuando el pueblo de Dios solamente podía adorar en Jerusalén (Deuteronomio 12:13 y 14). Ahora no importa dónde el pueblo de Dios adora, porque no tiene que ser en un solo lugar, sino en espíritu y en verdad (Juan 4:21-24). ¡Nada podría ser más claro! Para encontrar a Jesús, no es necesario ascender a los cielos para traerle abajo ni descender a la profundidad para hacerle subir de entre los muertos (Romanos 10:6 y 7). El Espíritu de Jesús siempre está cerca. Aún ahora él está tocando la puerta de su corazón queriendo entrar (Apocalipsis 3:20). Entonces si confiesa con su boca que Jesús es el Señor y si cree en su corazón que Dios lo resucitó, será salvo (Romanos 10:9).

UN TIPO DE DIRECCIÓN DIFERENTE

Por tres años Jesús había guiado a sus discípulos como un pastor guía a sus ovejas. ¡Por eso, les dijo “sígueme”! Esta es la misma manera en que Dios guiaba a su pueblo en el desierto. Los guio con una columna de nube de día y con una columna de fuego de noche (Éxodo 13:21). Obviamente la nube y el fuego están afuera de la gente, tal como el pastor está afuera de las ovejas. La dirección más específica para el pueblo hebreo vino de seguir el arca del pacto que fue llevado por los sacerdotes. Pero el pueblo no debía acerarse al arca, sino debía mantenerse a una distancia de dos mil codos (Josué 3:4). Pero ahora Jesús ha prometido un tipo de dirección diferente. Ahora Jesús va a guiar a sus discípulos por dentro. Él prometió: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:23). Tal como Jesús va a preparar un lugar para nosotros, (Juan 14:2), nosotros también debemos preparar un lugar para él (Juan 14:23). La palabra griega usada en la Biblia para describir este “lugar” es mone. Se encuentra solamente dos veces en la Biblia. En Juan 14:2 está traducida como “lugar” para describir el hogar que Jesús nos está preparando en el cielo. La otra vez se encuentra en Juan 14:23 cuando la misma palabra está traducida como “morada”. Tal como Jesús está preparando un “lugar” para nosotros, nosotros debemos preparar un “lugar” para él. Hoy el pacto de Dios no está fuera de nosotros llevado por sacerdotes, sino el pacto de Dios está dentro de nosotros. Su nuevo pacto está escrito en nuestros corazones y en nuestras mentes (Hebreos 8:10 y 10:16). Hoy nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19).

Por favor, considere:

  • Por tres años Jesús había guiado a sus discípulos por afuera.
  • En la noche antes de su crucifixión, él dijo que iba a ir adonde ellos no podían seguirle

por ahora.

  • Pero prometió no abandonarlos ni dejarlos como huérfanos.
  • Específicamente, él prometió que vendría a ellos: “No os dejaré huérfanos; vendré a

vosotros” (Juan 14:18).

  • Jesús cumplió esa promesa. Vino a sus discípulos y continuó guiándolos. Pero esta vez

la dirección vino de dentro de ellos. Obviamente, Jesús no está dentro de todos porque

no todos son cristianos. ¡Esta promesa es solamente para creyentes! Jesús específicamente dijo que la promesa de la morada de su Espíritu es para los que le aman y obedecen y que aman y obedecen sus enseñanzas (Juan 14:23). Estos son los que preparan un lugar para Jesús en sus corazones.

  • Como ya hemos dicho, esta promesa maravillosa no fue solamente para los apóstoles,

sino es para todos los creyentes que aman a Jesús y obedecen sus enseñanzas.

  • Las Escrituras también prometen que “a todos los que le recibieron, a los que creen en

su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Ciertamente, los que reciben a Cristo y se convierten en hijos de Dios, recibirán dirección especial de su Padre celestial (Mateo 7:7-11).

APRENDIENDO DE LOS ANIMALES, LAS AVES, Y LOS PECES

“Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo?” (Job 12:7-9).

Dirección interior no es nada nuevo. Es algo que Dios ha estado haciendo desde la creación. Job sabía esto y dijo que debemos aprender de las bestias, las aves y de los peces. Ellos tienen sistemas de dirección asombrosas que Dios ha puesto dentro de ellos. Seguramente, nosotros podemos aprender algo de ellos.

Vea por ejemplo, los diferentes animales que tienen la habilidad de migrar. En África, miles de antílopes, cebras, y ñus viajan grandes distancias sin un sistema de navegación ni una brújula. Dios los guía desde adentro. Con esta dirección pueden sobrevivir hambre y sequías que los destruirían. En América del Norte la misma dirección de adentro se manifiesta en muchos otros animales como el caribú, el alce, el venado, y la oveja. Estos animales no migran porque son guiados por un líder desde afuera. Su habilidad de migrar viene de información que Dios ha puesto dentro de ellos. Dios ha puesto un sistema asombroso de dirección en los animales de todo el mundo. Ciertamente podemos aprender de ellos.

Dios también ha dado a las aves la habilidad de migrar miles de kilómetros sin un líder. Muchas aves tienen esta habilidad para migrar, pero el campeón es el charrán ártico. Esta criatura asombrosa pesa solamente 21 miligramos, pero vuela desde el Ártico hasta el Antártico y regresa cada año. Ida y vuelta es un viaje de aproximadamente 36,000 kilómetros. Este viaje asombroso se hace sin un mapa, un guía, ni una lección en navegación. Job no solamente nos pide aprender de las aves, sino que los consideremos. Nos recordó que las aves no siembran ni siegan ni guardan ni recogen en graneros y nuestro Padre Celestial los cuida (Mateo 6:26). Ya que valemos más que las aves, no tenemos ninguna razón de preocuparnos. Si Dios cuida a las aves, seguramente cuidara de nosotros. Como Job dijo, ciertamente podemos aprender de las aves.

También podemos aprender de los peces. Dios ha dado a las criaturas del mar un sistema de dirección interior. Por ejemplo la anguila europea de agua dulce nace en el mar Sargaso al sur de Bermuda. En los primeros días de vida se desplaza miles de kilómetros a través del océano Atlántico a Europa. Por los próximos 6 a 20 años vive en los ríos de agua dulce de

Europa. Peto antes de morir, Dos la guía a través del océano Atlántico al lugar donde nació. Entonces pondrá sus huevos y muere. El sistema de dirección que Dios puso en la anguila europea no es único. Se encuentra también en varias especies de peces. Por supuesto, el sistema de dirección que Dios pone en el cristiano ciertamente es superior al sistema que pone en los peces.

Los insectos también tienen un sistema de dirección interior. Varias especies de insectos poseen la habilidad asombrosa de migrar. Por ejemplo, la mariposa monarca empieza su ciclo de vida en una planta de algodoncillo en México. Varias generaciones más tarde, durante el mismo año, sus descendientes estarán en Canadá. De alguna manera, Dios pone dentro de la mariposa la habilidad para regresar a México para que pudiera evitar el invierno duro de Canadá y sobrevivir. Como ya hemos dicho, Dios ha puesto un sistema de navegación en miles de aves de varios tipos de insectos. Por ejemplo, las hormigas también tienen en su interior un sistema de dirección. De alguna manera, miles de hormigas están de acuerdo, y actúan como una. Y tal como otros insectos, esta unidad no viene de afuera. Las Escrituras específicamente afirman que las hormigas trabajan unidas sin “capitán, ni gobernador, ni señor” (Proverbios 6:7). Si Dios puede guiar a los insectos desde adentro, seguramente también podrá guiar a los cristianos de adentro. Tal como Job escribió inspirado por Dios, necesitamos aprender de los animales, las aves, y los peces.

Pero debemos recordarle otra vez que este maravilloso sistema de dirección no es para todos. Hay que “nacer de nuevo” para recibirlo (Juan 3:1-8).

LA BIBLIA

Por supuesto la manera principal que Dios guía a su pueblo es por la Biblia. Pero la Biblia no provee dirección hasta que su mensaje esté dentro de nosotros. Una Biblia no leída no da dirección a nadie. Por eso es importante que estudiemos la Palabra de Dios y la recibamos en nuestros corazones. David dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11). Las personas piadosas meditan día y noche en la ley de Dios (Salmo 1:2). Cada vez que Jesús fue tentado en el desierto, él citó las Escrituras (Mateo 4:4,7, y 10). Cuando Jesús fue tentado en el desierto a convertir piedras en pan, citó Deuteronomio 8:3: “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). La Palabra de Dios no es solamente una luz, también es una espada. Es nuestra arma principal que Dios nos da para vencer al diablo (Efesios 6:17; Hebreos 4:12). Los que no conocen la Biblia, no pueden defenderse del diablo.

He aquí el pasaje que Jesús citó de Deuteronomio: “Y te afligió , y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:3). Note, por favor, que Dio alimentó a su pueblo con maná para enseñarles a estudiar las Escrituras. Los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? (Éxodo 16:15). Nadie había visto algo como eso antes. Era blanco como semilla de culantro y de el debían hacer pan cuyo sabor era como hojuelas con miel (Éxodo 16:31). Aunque el maná fue gratis, y cayó del cielo, no fue fácil recoger.

  • Obviamente, tuvo que ser recogido fuera de campamiento. Ya que habían miles de

personas recogiendo maná, algunas tenían que caminar grandes distancias para encontrar su poción diaria.

  • El maná no apareció hasta que el rocío hubiera cesado (Éxodo 16:14). y cuando el sol

calentaba, se derretía (Éxodo 16:21). Esto dejó solamente una breve oportunidad a los israelitas para recoger el maná.

  • Moisés escribió que Dios causó su hambre (Deuteronomio 8:3). Recoger

el mamá era tan difícil que habrían muerto de hambre si no fueran forzados a recoger su alimento para cada día.

  • Ya que estaban en el desierto con miles de otros, habría competencia por el maná.

También hubo competencia para el agua y la leña que se necesitaba para preparar el maná.

  • Note otra vez la relación en las Escrituras entre el maná y el estudio de la Biblia. Dios

causó el hambre de los israelitas y los alimentó con maná PARA ENSEÑARLES QUE ¡NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS!

  • Recoger maná no fue fácil. ¡Tampoco es el estudio de la Biblia!

LOS NOBLES DE BEREA

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:10 Y 11).

Cuando los apóstoles estaban vivos, las Biblias eran escasas, costosas y difíciles de obtener. Ya que Pablo predicó más de 1,000 años antes de la invención de la prensa, las Biblias tuvieron que ser escritas a mano. Puede haber habido una Biblia en Berea y hubiera estado encerrada en la sinagoga local. Para los nobles de Berea hubiera sido difícil, tal como el recoger el maná. Su hambre para la Palabra de Dios les requería dejar sus casas y caminar a la sinagoga.

También, como recoger el maná, habría competencia. Obviamente, no todos pudieron leer la Biblia a la vez. Cuando llegaron a la sinagoga, pueden haber habido muchos otros formando cola.

Cuando los nobles de Berea pudieron examinar la Biblia, no fue fácil encontrar los pasajes que Pablo citó. La Biblia no fue dividida en capítulos hasta 2,000 años más tarde, y no dividida en versículos por 1,500 años. Hoy podemos localizar un pasaje por libro, capitulo, y versículo. Los nobles de Berea no podían hacer esto.

PERO LA BIBLIA AFIRMA QUE ¡AÚN ESTOS NOBLES DE BEREA RECIBIERON EL MENSAJE CON TODA SOLICITUD Y ESCUDRIÑABAN LAS ESCRITURAS CADA DÍA PARA VER SI ESTAS COSAS ERAN ASÍ!

  • Si los hebreos pudieron recoger el maná cada día, y los nobles de Berea pudieron estudiar

la Biblia,

  • ¡Nosotros también podemos recibir el mensaje de Cristo con solicitud, y estudiar nuestras

Biblias cada día!

SABIDURÍA DE LO ALTO

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala de Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:5-8).

Aunque estudiemos la Biblia cada día, hay muchas preguntas no claramente contestadas en ella. Aún si memoricemos la Biblia entera, hay algunas preguntas no tratadas específicamente en las Escrituras. Por ejemplo, la Biblia no nos dice dónde vivir, ni con quién casarnos. No nos dice cómo vestirnos ni como ganarnos la vida. Aunque la Biblia está llena de principios para guiarnos en nuestras vidas diarias, aún hay muchas preguntas específicas para ser contestadas. Por eso, las Escrituras nos enseñan a pedir sabiduría.

Un predicador que conozco vivía en una comunidad de 24,000 personas. Comenzó cada día orando por sabiduría. Creía que si Dios podía guiar a Felipe al eunuco etíope, podría también guiarle a los que estaban listos a entregarse a Cristo (véase Hechos 8:26-40). Cuando le faltaba sabiduría, oró para que la recibiera. No vaciló en su convicción y Dios honró su fe al darle la sabiduría que pedía. Consecuentemente, ese hombre guío a miles de personas a Cristo.

La dirección de Dios es una llave maravillosa para el éxito en todo aspecto de la vida. Recuerde que Pedro y los otros pescadores trabajaron toda la noche y no atraparon nada (véase Lucas 5:1-11). Pero cuando Jesús les dio dirección, tuvieron gran éxito. Cuando esos hombres dejaron sus redes y siguieron a Cristo, prometió hacerles pescadores de hombres (Mateo 4:19; Marcos 1:17). La relación entre la dirección de Dios y el evangelismo es obvia. Tal como Jesús los guio a atrapar peces, también los guio a ganar hombres.

La dirección de Dios también era importante en la vida del apóstol Pablo. En una ocasión, quería predicar el Evangelio en Asia, pero el Espíritu Santo no lo dejó en este tiempo (Hechos 16:6). Cuando Dios sí guio a Pablo a predicar allí, tuvo tanto éxito que todos los de Asia oyeron la Palabra del Señor Jesús, los judíos y los griegos (Hechos 19:10). A veces, el Espíritu Santo nos guía a predicar en el momento preciso para ganar la mayor cantidad de gente para Jesús.

Es emocionante darnos cuenta que obediencia a la dirección de Dios nos permite participar en la sabiduría eterna de Dios. Jesús lo dijo así: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente” (Juan 5:19). ¿Entiende Ud. este principio? Si vemos y entendemos lo que Dios está haciendo, podemos también participar en ello. Esto es lo que dijo Jesús y esto es lo que nosotros podemos hacer.

Por ejemplo, vea la historia de cómo Simón Pedro fue a predicar a los gentiles. Dios decidió antes de la creación del fundamento del mundo que quería que los gentiles sean salvos (Efesios 3:1-13). Pero Pedro no entendió esto. Dios empezó a trabajar con Pedro para que pudiera entenderlo. Se encuentra esta historia maravillosa en Hechos, capítulo 10. Primeramente, Dios envió un ángel a un centurión gentil llamado Cornelio. El ángel dijo a Cornelio que enviara a Jope y haga venir a Simón Pedro para que le dijera qué debiera hacer. Pero Pedro no vio inmediatamente ni entendió lo qué Dios estaba haciendo. Dios dio a Pedro una visión del cielo 3 veces pero todavía no entendía. Finalmente, el Espíritu Santo le dijo que había 3 hombres esperando a la puerta y debía ir con ellos, sin dudar. Cuando Pedro llegó a la casa de Cornelio finalmente vio lo que Dios estaba haciendo y dijo: “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada el que le teme y hace justicia” (Hechos 10:34 y 35).

Así que Pedro participó en el principio declarado por Jesús. Pedro no podía hacer nada por sí mismo. Pero cuando vio lo que el Padre hacía, podía participar en ello. En maneras semejantes, Dios puede dar sabiduría sobrenatural a cada uno de nosotros que la pida. ¡Si pedimos sabiduría de Dios sin dudar, la recibiremos!

DIOS PUEDE GUIARNOS COMO ÉL QUIERA

¡Dios es Dios! Como el soberano del universo, él está en control total. Dios puede guiarnos en cualquier manera que quiera. Nos puede guiar con las Escrituras, los ángeles, los sueños, los consejos de amigos, o en cualquiera otra manera que quiera. Pero generalmente, no es necesario que Dios use algo sobrenatural. Ya que Jesús mora en nuestros corazones por fe, él puede guiarnos por el poder del Espíritu que está dentro de nosotros (Efesios 3:14-21).

Una manera en que Dios puede guiarnos es darnos “paz” o quitarla. Considere, por favor, esta Escritura: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre de Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:15-17).

Cuando la Palabra de Dios more dentro de nosotros, recibiremos sabiduría especial de Dios. Cuando hacemos lo que el Espíritu nos guía a hacer, tendremos paz. Cuando hacemos algo que Jesús no quiere, no tendremos paz. En esta manera, la paz de Dios nos ayuda a gobernar nuestras vidas. Cuando somos sensibles a esta dirección interior, lo que hacemos en palabra o hecho, puede ser hecho en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

NO SEA COMO EL CABALLO O COMO EL MULO

“Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti” (Salmo 32:8 y 9).

Dios quiere guiarnos con su ojo. Pero los caballos y los mulos no tienen entendimiento y tienen que ser controlados por fuerza. Por ejemplo, Jonás era como un caballo o un mulo. Dios quería que él predicara al pueblo de Nínive, pero él se rebeló y fue en la dirección opuesta. Por

eso, Dios preparó un gran pez para tragarle. Después de tres días con alga del mar envuelto alrededor de su cabeza, él decidió hacer lo que Dios le había mandado (véase Jonás 1:1:--4:11). Dios quiere que seamos sensibles a su dirección en nuestras vidas, no como Jonás ni como los caballos y los mulos.

Cuando Pedro desobedeció a Cristo y lo negó tres veces, no fue necesario que Dios lo discipline con una vara u otro castigo físico. Solamente una mirada de Jesús fue suficiente: “Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente” (Lucas 22:60-62).

Como ya hemos dicho, Dios es soberano. Es todopoderoso. Su dirección en nuestras vidas no está limitada a lo que el hombre puede comprender. A veces, cuando lo demás falla, Dios podrá llamar nuestra atención con algo sobrenatural.

  • Dios llamó la atención a Moisés con una zarza ardiente que no se consumía (Éxodo 3:3).
  • Dios llamó la atención a los israelitas cuando el monte Sinaí tembló y fue cubierto de humo y fuego (Éxodo 19:16-19).
  • Dios llamó la atención a Balaám cuando su asno habló con una voz humana (Números 22:21-35).
  • Dios habló a Samuel con una voz humana (1 Samuel 3:1-14).
  • Dios llamó la atención a Jonás cuando fue tragado por un gran pez (véase el libro de Jonás).
  • Dios llamó la atención a Saulo con una visión cegadora (Hechos 9:22 y 26).
  • A veces, Dios llama nuestra atención con sueños inusuales. Él hizo esto con:
  • Jacob (Génesis 31:10-31)
  • José (Génesis 37:5-11).
  • Faraón (Génesis 41:1-7).
  • Nabucodonosor (Daniel 2:1-3; 4:4-6).
  • Los magos (Mateo 2:12).
  • José y María (Mateo 2:13).
  • Etc.
  • A veces Dios nos habla con una voz delicada (1 Reyes 19:12).
  • Pero por favor, tenga la seguridad de que si usted es hijo de Dios, en realidad él quiere darle

dirección. Si Jesús es su pastor, oirá su voz y Ud. lo seguirá (Juan 10:27).

  • Hay muchas analogías en la Biblia que nos ayudarán a darnos cuenta que Jesús no nos dejará

huérfanos. He aquí algunas pocas:

  • Pastor – ovejas (Juan 10:27).
  • Esclavos – siervos de la justicia (Romanos 6:17 y 18).
  • Maestro – discípulos (Lucas 6:40).
  • Padre – hijos (Mateo 7:7-12).
  • Cabeza – cuerpo (1 Corintios 12:12-31; Colosenses 1:18).
  • Vid - pámpano (Juan 15:1-8).
  • Rey – sujetos (1 Timoteo 1:17, 6:15; Apocalipsis 17:14).
  • Oficial – soldados (2 Timoteo 2:3 y 4).
  • Etc.

EL DOCTOR JORGE WASHINGTON CARVER

Las Escrituras enseñan que todo hijo de Dios puede recibir ayuda y dirección del Espíritu Santo (véase Romanos 8:1-17). Consecuentemente, tenemos un número ilimitado de ejemplos para ilustrar su dirección en las vidas de los creyentes. El Dr. Jorge Washington Carver ha sido escogido porque su historia puede ser comprendida universalmente. Todos, sin tomar en cuenta si son ricos o pobres, pueden relacionarse con la manera maravillosa con que Dios guio a Jorge Washington Carver. Las dificultades que él enfrentó y su éxito pueden inspirar confianza en todos los hijos de Dios.

El Dr. Carver nació como esclavo cerca de Diamond, Misuri, EUA alrededor del año 1864. Él tuvo muchos obstáculos que superar. No solamente nació como esclavo, sino también fue secuestrado cuando era un niño y separado de sus padres. También estaba enfermo. De hecho, estaba tan enfermo que algunos pensaban que no sobreviviría. Porque nació como esclavo y era negro, también tuvo que superar los dos males, el prejuicio y la pobreza. Él dio su corazón a Jesús cuando era niño, pero no tuvo la oportunidad de estudiar en una escuela hasta que tuvo alrededor de 12 años de edad. Usamos la frase “alrededor de 12 años de edad” porque no tenía un certificado de nacimiento y nadie sabe precisamente cuando nació.

Las “buenas nuevas” para el Dr. Carver también son buenas nuevas para nosotros. Como muchos que están leyendo estas palabras, él tuvo mucho que superar. La razón que nosotros podemos superar estos obstáculos es que él que está dentro de nosotros es mayor que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). ¡Recuerde! Si Jesús está en su corazón, Ud. puede ser un vencedor. Pablo lo dijo así: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si es Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Mirando a la vida larga del Dr. Carver, podemos ver claramente que Jesús estaba con él cada paso del camino. Nosotros también tenemos la promesa que Jesús no nos desamparará, ni nos dejará (Hebreos 13:5).

La educación jugó un papel importante con respecto a lo que el Dr. Carver pudo lograr. Cuando tuvo aproximadamente 12 años, su educación comenzó en una pequeña escuela en Neosho, Misuri, aproximadamente 24 kilómetros de su hogar. Recuerde que una vez Jesús envió a sus discípulos sin dinero ni provisiones (Mateo 10:9 y 10). Dios cuidó al Dr. Carver tal como cuidó a los discípulos de Jesús. Y entonces cuando ese niño estaba sentado en un montón de leña fuera de la escuela, Jesús envió a una pareja cristiana, Andrew y Mariah Watkins, para cuidarlo. ¡Qué hermoso! David lo dijo así: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).

Ahora el jovencito Jorge tenía un hogar y alimentos, pero no tenía una Biblia. Ya que no tenía dinero para comprar una Biblia, Jesús guio a Tía Mariah y le dio su Biblia. Fue una Biblia costosa, encuadernada en cuero con su nombre grabado en oro en la portada. Esa Biblia se exhibe en el Monumento de Jorge Washington Carver en Diamond, Misuri, EUA.

El Dr. Carver leía su Biblia cada día. Puso estas verdades en su corazón. Creía que estudiar la Biblia era la clave para su éxito como científico. Por eso, llevó la Biblia a su laboratorio cada día. Cuando fue preguntado acerca de su éxito, fue rápido en dar a Dios la gloria y aún llamó su laboratorio “el pequeño taller de Dios”.

El Dr. Carver es conocido como “el padre de los sintéticos”. Antes del Dr., habían solamente tres reinos: animal, vegetal, y mineral. Pero él nos presentó un cuarto reino, el de los sintéticos. La historia de este descubrimiento asombroso es revelada en un video que se puede ver en su museo en Diamond, Misuri. Se nos dice que el Dr. Carver oró para poder entender el universo, pero el Señor le dijo que es demasiado complicado para que él entienda. En seguida, oró para para que entienda a la humanidad. Pero el Señor consideró que eso también era demasiado profundo para que él entienda. Entonces el Dr. Carver oró que por lo menos le revele el secreto del maní. Entonces el Señor procedió a hacer precisamente eso.

Entender el secreto del maní era un paso pequeño para el hombre, pero un paso gigante para la humanidad. Descubrir el secreto del maní abrió la puerta a las posibilidades sin límites de los sintéticos. Dios también uso al Dr. Carver para ayudar a alimentar al mundo. Los agricultores en los estados del sur de los EUA habían estado cultivando algodón por tanto tiempo que al suelo le faltaba nutrientes valiosos. Pero sembrar maní ayudó a reemplazar esos nutrientes que el suelo faltara por haber cultivado solamente algodón. Al principio, el maní tuvo poco valor comercial. Por eso, el Dr. Carver entró al “pequeño taller de Dios” y pidió la ayuda de Dios. Estaba tan enfocado en ese proyecto que se quedó en su laboratorio por casi 48 horas. Estudiantes preocupados tocaron la puerta para asegurar que estaba bien. ¡Sí, estaba bien! Al final de los 48 horas con la Deidad, el Dr. Carver había descubierto el secreto de los sintéticos.

Tal como las letras del alfabeto pueden ser empleados para hacer muchas palabras, el Dr. Carver descubrió que los ingredientes que Dios puso en el maní pueden ser usados para crear muchos productos sintéticos. A final, la lista incluiría unos 300 productos. La lista larga incluía productos tan diversos como ponche de mora y grasa para maquinas, salsa de chili, y combustible diésel, suero de leche, y gasolina. Muchos, si no todos los productos que usamos hoy en nuestro mundo, son sintéticos. Pero no todos son derivados del maní. Aún fue el maní tan sencillo que Dios usó para ayudar al Dr. Carver a hacer su descubrimiento importante. Hoy el maní es un cultivo valioso. El Dr. Carver vivió para ver el maní sembrado en más de dos

millones de hectáreas. No solamente los agricultores ganaron dinero al vender el maní, sino también enriquecieron el suelo de sus terrenos a la vez.

En enero del año 1921, el Dr. Carver fue llamado a Washington, D.C. para hablar al Comité de Formas y Medios de la Cámara de Representantes. Al principio, fue dado solamente 10 minutos para hablar, pero mantuvo su atención por casi 2 horas. Después de ver la gran lista de varios productos sintéticos, preguntaron al Dr. Carver de dónde consiguió tal sabiduría. Les dijo que la aprendió de un libro. Cuando preguntaron “¿Qué libro?”, el Dr. respondió: “La Santa Biblia”.

LA GRAN INVITACIÓN

DIOS QUIERE AYUDARNOS, ¡PERO TENEMOS QUE IR A JESÚS PARA RECIBIR ESTA AYUDA! ¡POR FAVOR, CONSIDERE ESTA MARAVILLOSA INVITACIÓN DE JESÚS!:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

¡Si está cansado y cargado, esta promesa es para usted! Jesús conoce su nombre y entiende cada problema que enfrenta. Aún nuestros cabellos están todos contados (Mateo 10:30). Jesús fue tentado en todo como nosotros. Por lo tanto, podemos acercarnos con confianza a su trono de gracia y encontrar misericordia y gracia para ayudarnos en los tiempos de necesidad (Hebreos 4:15 y 16).

Por supuesto un yugo es para trabajar. Cuando tomamos el yugo que Jesús nos da, trabajaremos duramente, pero al mismo tiempo tendremos descanso para nuestras almas. Además, él ha prometido que nunca seremos tentados más de lo que podamos resistir (1 Corintios 10:13). Podemos tener confianza que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará (Filipenses 1:6). Cuando nuestro trabajo en la tierra está terminado, Jesús ha prometido darnos una heredad eterna (Hebreos 9:15; 2 Timoteo 4:8).

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos, cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:14-21).

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