ANDAD SABIAMENTE
ANDAD SABIAMENTE
“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo”
(Colosenses 4:5).
Pablo tuvo una pasión para predicar a los perdidos.
- A los corintios escribió: “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él” (1 Corintios 9:19-23).
- A los romanos escribió: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16). “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne” (Romanos 9:1-3).
- A los colosenses escribió: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar. Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:2-6).
- Los apóstoles sufrían porque predicaban: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros! Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte, pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, más vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, más vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con
nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, y el desecho de todos” (1 Corintios 4:8-13).
COMPASIÓN POR LOS PERDIDOS
- Es triste ver a alguien que se enferma y pierde su familia, su casa, y sus ahorros. ¡Pero aún más triste es ver a alguien perder el alma!
- La separación más grande del mundo tomará lugar en el juicio. “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46).
- Cuando Dios estaba por destruir a Sodoma, dos ángeles dijeron a Lot; “¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamar contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba” (Génesis 19:12-14). ¡Tristemente, los yernos de Lot perecieron en la destrucción de Sodoma!
- El Señor Jesús dijo: “Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ese recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Juan 5:43 y 44).
- El Señor Jesús amaba a Jerusalén, pero Jerusalén lo rechazó. El Señor Jesús dijo: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lucas 13:34 y 35).
- “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación” (Lucas 19:41-44).
- La palabra griega que se usa para describir el llanto del Señor Jesús es klaio. Se encuentra 40 veces en la Biblia, y significa “llorar en voz alta”, diferente de cuando el Señor Jesús lloró silenciosamente con las hermanas de Lázaro. La palabra que se usa ahí es dakrruo que significa “derramar lágrimas” y llorar silenciosamente (Juan
11:35). Es casi increíble que el creador del universo lloraría en voz alta en público porque la gente en Jerusalén, que él amaba, rechazó la salvación que les ofrecía.
- Aunque todos los a quienes damos testimonio no serán salvos, debemos seguir intentando hablarles. “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5).
UNA LECCIÓN DEL SEÑOR JESÚS
El Señor Jesús es el mejor maestro del mundo y un experto en el uso de palabras de una sílaba. Obviamente, podemos aprender de él. ¡La conversión empieza en la mente! No debemos ser “conformados” al mundo, sino “transformados” por medio de la renovación de nuestro entendimiento. Cada individuo tiene la habilidad de controlar su propia mente. Si queremos, podemos poner “la mira en las cosas de arriba, no en las cosas de la tierra” (Colosenses 3:2). En vez de decir a la gente qué debe pensar, el Señor Jesús tomó ventaja de lo que ya estaba pensando. Usando este método, podía hacer aplicaciones espirituales a sus pensamientos terrenales.
- Por ejemplo, cuando el Señor Jesús conversó con la mujer samaritana al pozo de
Jacob, le habló acerca del agua. Siendo que ella ya estaba pensando en el agua, él dijo: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:13 y 14).
- Cuando el Señor Jesús alimentó a las 5,000 personas con cinco panes y dos
pescados, la gente estaba tan impresionada que quería obligarle a ser su rey (Juan 6:15). Más tarde en Capernaum, el Señor Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a este señaló Dios el Padre” (Juan 6:26 y 27). Él continuó: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Juan 6:51).
- Derramar agua llegó a ser una tradición sagrada en la fiesta de los tabernáculos.
Isaías predijo; “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida, mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Isaías 44:3). Cada día de la fiesta, el sacerdote sacó agua del estanque de Siloé, marchaban por la puerta de agua para derramar el agua en el altar mientras repetían las palabras de Isaías 12:3: “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación”. El último día de la fiesta era especial y el sacerdote marchó alrededor del altar siete veces antes de derramar el agua en él. Entonces: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior
correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Juan 7:37-39).
- El capítulo 13 del libro de Mateo está lleno de parábolas: “Todo esto habló
Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba” (Mateo 13:34). Note que el Señor Jesús se sentó junto al mar para enseñar esas parábolas. Fue una decisión sabia del Señor Jesús en ese momento comparar las redes de los pescadores con el juicio. “Asimismo el reino de los cielos es semejante a un red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:47-50).
- Cuando los discípulos del Señor Jesús le mostraron el templo, él les advirtió que
pronto no quedaría ni una piedra sobre piedra del templo (Mateo 24:2). El Señor usó lo que ellos ya estaban pensando, para enseñarles no sólo de la destrucción del templo, sino también de su segunda venida y el fin del mundo (véase Mateo 24:1—25:46).
- Etc.
- “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.”
SAZONADO CON SAL
“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:6).
Casi nadie prepara una comida excelente la primera vez. Pero con práctica, la mayoría puede aprender a hacer una comida deliciosa. El condimento es importante con respecto a esto. Como se sabe, Isaac pidió a su hijo que le trajera un guisado “como a mí me gusta” (Génesis 27:4).
Se aplica el mismo principio con respecto a nuestra habilidad de testificar. Se encuentra el testimonio de Pablo tres veces en el libro de los Hechos (9:1-19:22:3-21; 26:1-31). Probablemente Pablo dio el mismo testimonio cientos de veces durante su ministerio. Pero cada vez que lo dio, aprendió cómo hacerlo mejor. Pablo no era un “novato”, era “perito arquitecto” (1 Corintios 3:10). ¡Todos nosotros podemos aprender por experiencia!
Harold Lass era anciano de una iglesia en la ciudad de San José del estado de California en los EUA. El hermano Harold tenía poca educación formal, pero un gran deseo de ganar almas para Cristo. Escribió su testimonio en un pedazo de papel y lo puso en su bolsillo. Varias veces cada día lo sacó para leerlo y tratar de hacerlo mejor. ¡Llegó a ser un gran ganador de almas que había aprendido “sazonar su testimonio con sal” para poder contestar las preguntas de todos!
¡Aprendemos por repetición! La primera vez que tratamos de caminar, nos caímos, pero ahora podemos caminar dormidos. La primera vez que tratamos de hablar, no nos pudieron entender. Pero ahora podemos hablar dormidos. Podemos presentar nuestros testimonios de una manera que los hace interesantes, si practicamos.
La meta de la práctica no es “excelencia del habla”, sino habilidad con la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es la única arma con la cual podemos vencer al diablo (Efesios 6:17). Cuando el Señor Jesús fue tentado en el desierto por el diablo, venció a él citando las Escrituras y diciendo: “escrito está”. ¡Recuerde! “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (véase Mateo 4:4; 4:7, y 4:10).
La palabra del latín para espada es gladius y los que luchaban con espadas fueron conocidos como “gladiadores”. Mientras tratamos de evangelizar al mundo, somos gladiadores para el Señor Jesús. Para tener éxito, necesitamos estudiar la Palabra de Dios y practicar usarla. Los que no conocen la Palabra de Dios son niños y Dios quiere que ellos crezcan hasta la madurez. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:11-16).
“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3:15 y 16).
NO SE APOYE EN SU PROPIA PRUDENCIA
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5 y 6).
Como ya hemos dicho, la gente no se convierte por excelencia de palabras, sino por la Palabra de Dios. Aunque Pablo era un edificador sabio, no dependía de su propia sabiduría, sino del poder de Dios. Él escribió a los corintios: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre
vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino el poder de Dios” (1 Corintios 2:1-5).
¡Pablo nos enseñó a sazonar nuestro testimonio con sal y a la vez confiar en el poder de Dios! ¡Pablo hizo ambos y nosotros podemos también! Note la dependencia de Pablo en la oración en este pasaje a los colosenses; “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar. Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis como debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:2-6).
Note:
- “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.”
- “Orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor
nos abra palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso.”
- “Para que lo manifieste como debo hablar.”
- Considere también el énfasis de Pablo en la oración en estos versículos
adicionales:
- “Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos” (Colosenses 1:3 y 4).
- “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Colosenses 1:9-12).
- “Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis
firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Colosenses 4:12).
- “De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:25-29).
- ¡Sí! ¡Cristo estaba trabajando poderosamente en Pablo y Cristo en vosotros también es la esperanza de gloria!
- ¡Sí! ¡La oración es esencial para nuestra victoria espiritual!
- “Andad sabiamente con los de afuera, redimiendo el tiempo.”
OREMOS POR SABIDURÍA
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:5-8).
- Cuando creemos que Dios no puede ayudarnos, nuestras oraciones no serán
contestadas. “No piense pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.”
- ¡Cuando Dios nos ayuda, debemos darle gracias y la gloria!
- El perverso rey Herodes murió porque no dio la gloria a Dios (Hechos 12:19-23).
Por favor, ¡no cometa ese error!
- David escribió: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban
escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmo 139:16).
- Pablo escribió: “Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el
vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles” (Gálatas 1:15 y 16). ¡La mano de Dios estaba sobre Pablo desde el día en que nació!
- También Pablo escribió: “En Damasco, el gobernador de la provincia del
rey Aretas guardaba la ciudad de los damascenos para prenderme; y fui descolgado del muro en un canasto por una ventana, y escapé de sus manos” (2 Corintios 11:32 y 33). ¡Seguramente, la sabiduría de Dios estuvo involucrada!
- Poco después de esto, Pablo escapó de la muerte en Jerusalén por medio de la
sabiduría de Dios. El escribió: “Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis. Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí” (Hechos 22:17 y 18).
- Más tarde en Jerusalén, algunos de los judíos juramentaron que no comerían ni beberían hasta que hubieran dado muerte a Pablo (Hechos 23:12-14). El hecho de que Pablo fue informado de aquel complot por su sobrino, no fue por casualidad. ¡Fue Dios dándole sabiduría!
- Cuando Pablo estaba viajando a Roma en una nave, encontraron una tormenta violenta y no vieron el sol ni las estrellas por varios días, y habían perdido toda esperanza de salvarse (Hechos 27:20). En ese momento, las oraciones de Pablo por sabiduría fueron contestadas y él anunció: “Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo, porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho, Con todo, es necesario que demos en una isla” (Hechos 27:23-26).
- Juan Gutenberg era un hombre devoto que quería que todos tuvieran una Biblia. Dios le dio la sabiduría de inventar los tipos movibles para la prensa que puso la Biblia a disposición de millones de personas.
- Samuel F. B. Morse era un cristiano devoto cuyo padre era un predicador del Evangelio. Dios le dio la sabiduría para inventar el telégrafo y el primer mensaje que fue enviado por una larga distancia era: “¡Lo que ha hecho Dios!” Este es de un versículo de la Biblia (Números 23:23). Él le dio a una escuela dominical los primeros $25 que ganó de su invención.
- Wilson Greatbach también era un cristiano devoto que obtuvo 325 patentes por sus invenciones. La más famosa era el “marcapasos” que ha salvado literalmente a millones de vidas. Él dio un discurso en el Ozark Christian College en Joplin, MO y dio la gloria a Dios por esa invención asombrosa. Él estaba trabajando en un laboratorio detrás de su casa, y dijo que cuando necesitaba algo, oraba. Contestando sus oraciones, Dios proveyó una batería para su marcapasos de una compañía suiza que hacía relojes. Dijo que el cuerpo humano es húmedo y pronto destruiría cualquier cosa mecánica. Dios contestó sus oraciones con una materia única que fue descubierta por NASA para el uso de los astronautas.
- El doctor Henry Morris, en su libro Men of Science, Men of God, registra 101 biografías y testimonios de científicos cristianos que creían en la historia bíblica de la creación por Dios. Esos hombres piadosos eran los patriarcas del método científico y de las disciplinas científicas modernas.
- ¡Sí! “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”
- ¡Sí! “Andad sabiamente con los de afuera, redimiendo el tiempo.”