Boyce Mouton
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Amado hno. Pedro:

Boyce Mouton · 4 pages · 2,230 words

Amado hno. Pedro:

Gracias por su carta. Ud., su familia, y su ministerio están en mis pensamientos, y oraciones. Como Pablo escribió a los filipenses, estoy persuadido que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. (Filipenses 1:6)

También, estoy contento que Ud. sintió la libertad para escribirme en cuanto a los hermanos que sean divisivos. Yo quiero ser un pacificador, y estoy seguro que Ud., también piensa así. Jesús prometió a los pacificadores que ellos serán llamados hijos de Dios. (Mateo 5:9) Ser “un hijo de Dios” no es solo un título. Ser un hijo de Dios significa que somos como Dios.

Jesús dijo: “Amad a vuestros enemigos, bendicid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”( Mateo 5:44-48)

“Ser perfectos” no quiere decir que estamos sin pecado, sino quiere decir que nosotros amamos como Dios ama. Si solo amamos a los que nos aman, no nos comportamos como hijos de Dios. Jesús amaba aun a los hombres que le clavaron las manos y los pies. Si somos hijos de Dios, amaremos a todos, aun a nuestros enemigos.

Recién conversé con el hno. Reggie por teléfono, y estoy ansioso decirle lo que el dijo. Sin embargo, antes de hacerlo, quisiera repetir lo que escribí en una carta ya hace algunos meses.

JESUS ES EL FUNDAMENTO DE NUESTRA UNIDAD

Las Escrituras enseñan que por un Espíritu todos somos bautizados en un cueerpo. (1 Corintios 12:13) Gente de todas las naciones, y de todas las clases sociales llegan a ser uno in Jesús.

La iglesia de Jesucristo no es una “organización” sino es un “organismo”. Es un Cuerpo Viviente. El hombe no puede arbitrariamente “unirse” a la iglesia. La decisión acerca de quienes forman parte de la iglesia pertenece a Dios. Cuando hacemos lo que Dios quiere que hacemos, Él nos añade a Su cuerpo. (Hechos 2:47) La Biblia lo llama esto “la unidad del Espíritu”. (Efesios 4:3) Este versículo nos manda a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. ¡Note! Dios “crea” esta unidad, y nosotros debemos “guardarla”.

Desgraciadamente, el diablo ha tenido éxito en dividir a la iglesia. La iglesia en Corinto, por ejemplo, estaba dividida sobre líderes humanos. (Véase 1 Corintios 1:10-18) Estas divisiones los impedían crecer y los mantenían como niños en Cristo. (1 Corintios 3:1-4) Pablo lo enseñó que Jesucristo era el fundamento de la unidad. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” (1 Corintios 3:11) La unidad cristiana no se encuentra en ningún líder humano sino en Jesucristo.

Lo singular de Jesús es que Él une a personas que son distintas. Por ejemplo, los apóstoles de Cristo tuvieron muchas diferencias. Jesús llamó a Simón el Zelote para ser un apóstol. Él perteneció a una secta que odiaba a los publicanos. (Como Ud. sabe, un publicano era un cobrador de impuestos que trabajaba por el gobierno romano.) También, Jesús llamó a Mateo, el publicano, para ser un apóstol. Estos hombres no estuvieron de acuerdo en cuanto a lo político, pero sí, estuvieron de acuerdo en cuanto a Jesús.

La unidad que ellos experimentaron es un buen ejemplo para nosotros. Nosotros podemos discrepar sobre muchas cosas, y aún podemos tener unidad si estamos de acuerdo en cuanto a Jesús. La iglesia de Jesucristo es como una familia. Los hijos de la familia son de tamaños

diferentes y edades diferentes, pero si tienen el mismo padre, de todas maneras son hermanos. Por eso, Jesús no se averguenza de llamarnos hermanos. Somos todos “de uno”, eso es, tenemos el mismo Padre. (Hebreos 2:11) Mientras maduramos en nuestra fe, esperamos llegar a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. (Efesios 4:12-16) Si podamos alcanzar esa meta, estaríamos en armonía perfecta con Dios, y también los unos con los otros. Sin embargo, hasta entonces, tenemos que darnos cuenta que habrá muchas discrepancias entre los hijos de Dios.

Las Escrituras enseñan que “herejías” o “disenciones” nos ayudan a conocer quiénes son los aprobados por Dios. “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.” (1 Corintios 11:19) Los aprobados están manifiestos porque ellos exaltan a Cristo. El hereje exaltará a alguien o algo en vez de exaltará a Jesús.

Reggie me dijo que se reunió con John en Miami en junio. Reggie se sintió que Juan no estaba tratando de ser divisivo, solo quería ayudar a todos para que reciban formación cristiana. Si alguien dejó de estudiar en el Instituto, eso no quiere decir que ya no es cristiano. Reggie piensa que la obra con qué él está relacionado y la obra que John está haciendo no están en conflicto.

Pablo lo dijo así: “Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. (1 Corintios 3:6-9)

Juan dijo a Reggie que él (Juan) cree que Antonio y el Instituto Bíblico están enseñando la verdad y que él (Juan) quiere alcanzar a los que han dejado el Instituto con el mismo mensaje. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. (Romanos 14:19)

LA NECESIDAD DE LA DISCIPLINA EN LA IGLESIA

Hay una necesidad de disciplina en todas las familias, y también hay una necesidad de disciplina en todas las iglesias. El propósito de esta disciplina siempre debe ser positivo. El Señor al que ama, disciplina. (Hebreos 12:6) Debemos disciplinar a la gente sólo porque les amamos. El propósito de esta disciplina debe ser siempre positivo. El Señor nos disciplina porque nos ama. (Hebreos 12:6) Nosotros debemos disciplinar a una persona sólo porque le amamos. El propósito de la disciplina es ayudar a alguien a corregir un problema que pueda impedir su entrada al cielo. He aquí algunos grupos de gente que el Señor quiere que disciplinamos:

(1) Los que pecan contra nosotros. Porque les amamos a estas personas, ellas tienen que ser confrontadas personalmente. Si rehúsan arrepentirse, debemos confrontarles con un testigo. Si aun rehúsan arrepentirse, hay que llevarles delante de la iglesia, y si no hacen caso a la iglesia, hay que tratarles como personas mundanas. Jesús lo dijo en esta manera:

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” (Mateo 18:15-17)

(2) El segundo grupo que necesita la disciplina incluye los que son sexualmente inmorales. La inmoralidad sexual nos separará de Cristo y nos causará a perder nuestras almas. Las Escrituras enseñan: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados,

ya habéis sido santificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. (1 Corintios 6:9-11)

Siendo que las personas sexualmente inmorales ya están perdidas, hay que hacer algo para que se den cuenta que están perdidas. Debemos amarles y hacer todo lo posible para ayudarles frenar su inmoralidad. Después de confrontarles personalmente, luego con testigos y despúes delante de la iglesia, la Escrituras enseñan que si no oyen, tienen que ser entregados a Satanás para destrucción de la carne para que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (1 Corintios 5:5) Nos dice que no debemos ni comer con tales personas. En esta ilustración de 1 Corintios, la disciplina tuvo un efecto positivo. Leemos en 2 Corintios 2:6-8: “Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.” Este hombre inmoral se arrepintió y fue restaurado a la comunión con la congregación.

(3) El tercer grupo de gente que necesita la disciplina incluye a los que son flojos. Hubo algunos en Tesalónica, por ejemplo, que esperaban la pronta venida de Jesús y por eso, dejaron de trabajar. Cuando ya tenían hambre, se fueron a otros en la iglesia buscando comida. Pablo dijo que si un hombre no quiere trabajar, tampoco coma. No obstante, tuvo que ser discplinado en una manera distinta de la manera para el hombre inmoral. El hombre inmoral tuvo que ser apartado de la iglesia.. Fue entregado a Satanás para que su lujuria carnal fuera destrozada. No debemos excluir a personas flojas de la iglesia, sino debemos “apartarnos”de ellas. Las Escrituras lo dice así: “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y según la enseñanza que recibisteis de nosotros. Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. (2 Tesalonicenses 3:6-10)

Cuando personas flojas ya tienen hambre, volverán a trabajar.

(4) El cuarto grupo que tiene que ser disciplinado incluye a los que causan divisiones. Jesús vino no solo para reunir todas las cosas de la tierra, sino también, las que están en los cielos. (Efesios 1:10) Por favor, medite en esta enseñanza inspirada del Libro a los Romanos. Comenzando con el capítulo doce tenemos muchas amonestaciones en cuanto al amor y la unidad. He aquí algunas:

El amor sea sin fingimiento. (Romanos 12:9)

Amamos los unos a los otros con amor fraternal (Romanos 12:10)

Bendecid a los que os persiguen (Romanos 12:14)

Unánimes entre vosotros (Romanos 12:16)

Estad en paz con todos los hombres (Romanos 12:18)

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros (Romanos 13:8)

Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones (Romanos 14:1) •

Sigamos lo que contribuye a la paz y al mutua edificación (Romanos 14:19)

Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles (Romanos 15:1) •

Recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió (Romanos 15:7) •

etc.

Después de todas estas amonestaciones en cuanto al amor, la armonía, y la unidad, habrá algunos que aun fomentará divisiones. El separarse de otros cristianos va en contra de la doctrina de Cristo. Por eso Pablo escribió: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.” (Romanos 16:17-18)

DIOS NO ES EL AUTOR DE CONFUSIÓN

Las Escrituras enseñan que Dios no es el autor de confusión, sino de paz. (1 Corintios 14:33) Dios creó paz en el huerto del Edén. El diablo creó confusión. Fue el diablo quien causó que Caín atacara a su hermano. El diablo aun está tratando de hacernos atacar a nuestros hermanos.

Hno. Pedro, si los hermanos que Ud. mencionó son inmorales, flojos, o divisivos, ellos necesitan disciplina con amor y con oración para que se arrepientan.

“Os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.” (1 Tesalonicenses 5:14)

Hay un buen ministerio en la Ciudad de México que se llama “Centro de Comunicaciones Culturales A.C.” Su dirección es: Apartado Postal 55-077, 09821

México, D.F.

Ud. puede conseguir un cursillo bíblico por correspondencia gratis de ellos, y posiblemente un Diccionario Bíblico y un Comentario.

“El Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (Hebreos 13:20-21)

Su hermano en Cristo,

Boyce Mouton