Boyce Mouton
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ALZAD VUESTROS OJOS

Boyce Mouton · 7 pages · 2,901 words

ALZAD VUESTROS OJOS

“Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:35).

El Señor Jesús nunca comete errores y ciertamente no se equivocó cuando escogió a 12 hombres sin letras para ser sus apóstoles. Las Escrituras nos informan que fueron elegidos después de una noche entera de oración (Lucas 6:12-16). Nada pudo haber sido más deliberado. Esos hombres, sin dinero, sin fama, y sin educación formal fueron seleccionados por Dios para ser el fundamento de su reino venidero. No obstante, no deberíamos estar sorprendidos que necesitaban dirección divina para escapar de los estrechos confines de su perspectiva limitada. El Señor Jesús iba a tomar a estos hombres locales y darles una visión mundial. Tomaría a este grupo pequeño de hombres que nunca habían ido más de 100 kilómetros de sus casas y enviarles para hacer discípulos en todas las naciones de la tierra. ¡Sí! Prometió estar con ellos, pero también es obvio que ellos necesitaban “alzar los ojos” y mirar al mundo de una nueva y diferente manera.

PRIMERO, NECESITABAN MIRAR MÁS ALLÁ DE ELLOS MISMOS

Cuando nacen los hijos, son totalmente egocéntricos. Un niño recién nacido es la personificación exacta del egoísmo. Los bebés no piensan en las necesidades de su madre, de su padre, ni de cualquier otro. Piensan solamente en ellos mismos. Al madurar, y con entrenamiento apropiado, los niños crecen y aprenden a pensar en otros. Los apóstoles también necesitaban madurar y aprender a pensar en otros. Note cuántas veces en el principio se enfocaban en ellos mismos. He aquí unos pocos ejemplos:

  • Al principio de su ministerio, Pedro estaba preocupado por su propio galardón y

recordó al Señor Jesús: “He aquí lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Marcos 10:28).

  • Pensando de una manera similar, Jacobo y Juan fueron al Señor Jesús pidiéndole

que les concediera lo que ellos le pedían (Marcos 10:35).

  • Al principio, los discípulos no planeaban evangelizar al mundo, sino disputaban

entre sí acerca de quién era el mayor (Marcos 9:34).

  • En el mismo capítulo leemos que los discípulos no pudieron echar fuera a un

demonio y entonces impidieron a otro que sí expulsaba demonios (Marcos 9:18, 38).

  • La madre de los hijos de Zebedeo fue al Señor Jesús pidiendo que uno de sus

hijos se sentara a la derecha de él y el otro a su izquierda (Mateo 20:20 y 21).

  • Esa inmadurez era un problema serio. Nadie puede ser un discípulo del Señor

Jesús sin negarse a sí mismo. No sólo tenemos que negarnos, sino que debemos también tomar una cruz para seguir al Señor Jesús (Mateo 16:24).

  • Cristo además advirtió a todos que debieran contar el costo antes de hacerse sus

discípulos. Antes de edificar una torre, debemos asegurar que podemos terminar la obra. Antes de seguir a Cristo, debemos hacer lo mismo (Lucas 14:28-33).

  • En realidad, el Señor Jesús trató de disuadir a los que no estaban comprometidos

a seguirle (Lucas 9:57-62). Dios es un Dios celoso e insiste en que lo amemos más que familia, amigos y aun nuestra propia vida (Lucas 14:26).

  • Las Escrituras advierten que el hombre no debe tener más alto concepto de sí que

el que debe tener (Romanos 12:3). En algún momento necesitamos descubrir que “no se trata de nosotros”.

  • Obviamente, los discípulos necesitaban alzar sus ojos para conseguir una nueva

perspectiva. Necesitaban estar más preocupados por las necesidades de otros que por las de ellos mismos.

  • ¡Nosotros también!

TAMBIÉN NECESITABAN PENSAR MÁS ALLÁ DE SU PROPIA NACIÓN

Cuando Dios escogió a los hijos de Israel, era “el pueblo más insignificante de todos los pueblos” (Deuteronomio 7:7). La ley hizo una barrera alrededor de ellos y los aisló de sus prójimos paganos. Ya que los discípulos del Señor Jesús formaban parte de esa nación pequeña, él tuvo que darles una perspectiva nueva. Él les ofreció vino nuevo y les dio pensamientos nuevos (Mateo 9:14-17). Él tuvo que enseñarles a pensar de una manera diferente de los demás de su nación. Su viaje por Samaria proveyó una oportunidad excelente para enseñarles tal lección.

Sabemos la historia. El Señor Jesús envió a sus discípulos al pueblo para comprar comida, y se sentó para descansar junto al pozo de Jacob. Entonces pidió a una mujer samaritana algo de beber. Esto era absolutamente asombroso dado que los judíos y los samaritanos no se trataban entre sí. (John 4:9). Los samaritanos eran corruptos, racialmente y religiosamente y esa mujer personificó el problema de su pueblo. No solamente estaba involucrada en adoración pagana, sino se había casado 5 veces y estaba viviendo con un hombre con quien no estaba casada. El hecho de que esa mujer extranjera llegó a creer, y que fue aceptado por el Señor Jesús, debe haber sido algo difícil de comprender para los apóstoles. Las raíces históricas de los samaritanos se remontan a Jeroboam, el hijo de Nebat. Después de que el reino fue dividido, ese rebelde no quería que sus seguidores fueran a Jerusalén para adorar. Si adoraran en Jerusalén, como Dios había mandado, él pensaba que ellos considerarían a Roboam

como su rey y lo matarían a él (1 Reyes 12:27). Entonces ese rey perverso deliberadamente estableció una religión falsa para evitar que ellos lo hicieran. Hizo dos becerras de oro y afirmó que eran los dioses que los trajeron de Egipto. Puso uno en Bet-el y el otro en Dan. También, hizo sacerdotes a hombres que no eran hijos de Leví y mandó establecer una fiesta semejante a la que Dios había mandado (1 Reyes 12:25-33). No hay duda de que él estaba equivocado. Esa religión pagana no solamente fue condenada por los profetas del Antiguo Testamento, sino también por el Señor Jesús. Él dijo a la mujer samaritana: “Vosotros adoráis los que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos” (Juan 4:22).

El Sr. J. W. McGarvey en su libro The Fourfold Gospel registra las mentiras siguientes que los samaritanos creían: Creían que:

  • El paraíso estaba en la cumbre del monte Gerizim.
  • Adán fue formado del polvo del monte Gerizim.
  • Adán edificó se primer altar en el monte Gerizim.
  • Set edificó su primer altar en el monte Gerizim.
  • El monte Gerizim era el monte Ararat en que descansó el arca.
  • Noé construyó el arca en el monte Gerizim.
  • Abraham intentó ofrecer a Isaac en el monte Gerizim.
  • Abraham conoció a Melquisedec en el monte Gerizim.
  • Creían que el monte Gerizim era el verdadero Bet-el donde Jacob recibió la

visión.

  • Ninguna de esas creencias era verdadera.

Basado en esa ignorancia atroz, los samaritanos edificaron un templo en el monte Gerizim y allí adoraban. Como le hemos recordado antes, el Señor Jesús dijo que estaban equivocados. No obstante, asombrosamente aun los samaritanos descarriados e ignorantes no estaban más allá del alcance del amor redentor de Cristo. El Señor Jesús dijo: “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:35). No fue necesario ir a Galilea para predicar. No fue necesario tener un público judío para predicar. El Señor Jesús realmente predicó a los samaritanos. Esto debe haber sido una sorpresa monumental para los apóstoles. Las Escrituras afirman explícitamente que muchos de los samaritanos de ese pueblo creyeron en el Señor Jesús (Juan 4:39). Invitado por ellos, el Señor Jesús se quedó por

dos días y muchos más samaritanos llegaron a ser creyentes (Juan 4:41). Intentaremos ver este evento con los ojos de los apóstoles. Juan escribió que: “Y le era necesario pasar por Samaria” (Juan 4:4). Ya que los judíos de Jerusalén trataban de matar al Señor Jesús, viajó por Samaria para evitar una emboscada en el camino. No obstante, en vez de pasar rápidamente por esa comunidad corrupta, el Señor Jesús se quedó allí para predicar. La siega no era cuatro meses en el futuro, sino era “ahora”. Los discípulos estaban recibiendo una nueva perspectiva importante acerca del evangelismo.

¿QUÉ DE NOSOTROS?

Jaime Ruiz en su libro Megashift afirma que cada 24 horas hay 175,000 nuevos creyentes en 238 naciones distintas del mundo. Señala que la campaña evangelística más grande de la historia ocurrió en Lagos, Nigeria en el mes de noviembre del año 2000. Asistieron casi seis millones de personas, y 3,400,000 de ellos se entregaron a Cristo. Una congregación allí creció de 8 personas a 350,000 en solamente 7 años.

No obstante, el número más grande de nuevos creyentes no está en África, sino en China. El Sr. Ruiz afirma que la iglesia en China está compuesta de siete ramas principales y cada una está guiada por un hombre que ha estado encarcelado (usualmente por alrededor de 20 años) por causa de su fe. El número de creyentes de la iglesia en China es aproximadamente 115 millones a 120 millones de personas. Otra vez, algunos probablemente están incómodos con estos hermanos chinos, tal como los apóstoles fueron con los samaritanos en Samaria. Estos hermanos chinos por lo visto son meramente cristianos y no pertenecen a ninguna denominación. Algunos podrían estar preocupados gravemente acera de sus conceptos con respecto a doctrinas claves. ¡No sabemos qué creen! Si nos dividimos sobre estas doctrinas en nuestros propios países, ¿por qué debemos aceptar las mismas doctrinas en China? Nuestra incomodidad probablemente será aumentada al darnos cuenta que muchos en China llegan a creer en Cristo por el testimonio de mujeres. El Sr. Ruiz cita un ejemplo de Pierre Tschanz de Puertas Abiertas con respecto a dos hermanas en el centro de China, Lily y Zhang, que establecieron 29 iglesias. La más pequeña tenía 300 personas que vinieron para orar y la más grande tenía más de 5,000 miembros. Él dijo que esas hermanas estaban avergonzadas de que sus esfuerzos para Cristo habían sido tan escasos.

TODO REQUIERE TIEMPO

Sería bueno si una lección en Samaria fuera todo lo que se necesitaba para hacerles alzar sus ojos para ver el mundo como el Señor Jesús lo veía. Desgraciadamente, no fue así. Cronológicamente, ese acontecimiento ocurrió en el primer año del ministerio público de nuestro Señor. Más de dos años más tarde, en la

noche antes de la crucifixión de Cristo, los apóstoles todavía estaban discutiendo sobre cuál de ellos era el mayor. Aún más increíble es el hecho de que después del principio de la iglesia, los apóstoles aún predicaban solamente a los judíos (Hechos 11:19). Por favor, considere:

  • El Señor Jesús mandó a sus apóstoles que hicieran discípulos a “todas las

naciones” (Mateo 28:18-20). La palabra traducida como “naciones” es ethnos que se traduce como “gentil” 93 veces en las Escrituras. Aunque el Señor Jesús específicamente les mandó a predicar a los gentiles, ni uno de sus apóstoles lo hizo por años.

  • Pedro, en el día de Pentecostés, dijo que la promesa no fue solamente para esos

judío presentes, sino también fue para sus hijos y para todos los que estaban lejos (Hechos 2:39). Aparentemente, en ese momento, Pedro no comprendía que debía practicar lo que estaba predicando.

  • Cuando Esteban fue apedreado, los que fueron esparcidos por esa persecución

continuaron predicando solamente a los judíos (Hechos 11:19).

  • Se necesitó una serie de milagros y visiones antes de que Pedro estaba dispuesto

a predicar a un centurión gentil que se llamaba Cornelio (Hechos 10:1-48).

  • Aun después de que Pedro predicó a Cornelio, él quería que Pablo predicara a

los impíos mientras él continuaría enfocando su ministerio en los que habían sido circuncidados (Gálatas 2:7).

LA INFLUENCIA DE PABLO

Nuestro Dios soberano conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo (Salmo 103:14). Él nos conoce mucho mejor que nosotros mismos. Quizás esto sea la razón que apartaría a un pequeño bebé desde el vientre de su madre para ser un apóstol a los gentiles (Gálatas 1:15). Él sabía que los doce apóstoles originales tendrían dificultades en captar una visión mundial. Ese pequeño bebé nombrado Saulo nació en Tarso de Cilicia. Fue educado a los pies de Gamaliel, el famoso maestro judío. Saulo era un estudiante sobresaliente y avanzó en sus estudios judíos más que sus contemporáneos (Gálatas 1:14). El Señor Jesús se le apareció en el camino a Damasco con una comisión de predicar a los gentiles (véase Hechos 9:15; 22:21; 26:17-23). Saulo, más tarde conocido como Pablo, no fue desobediente a esa visión celestial (Hechos 26:19). Él trabajó más que los demás apóstoles (1 Corintios 15:10), y parece que pudo entender la comisión de Cristo más precisamente que los otros.

El Sr. William Steuart McBirnie en su libro La Búsqueda de los Doce Apóstoles, sugiere que el trabajo de Pablo entre los gentiles podría haber sido el catalizador que ayudó a los otros apóstoles a obedecer a Cristo. Él nota que ciertamente los esfuerzos de

Pablo eran bien conocidos. En su libro, cita a Eusebio que más tarde en la edad apostólica, los apóstoles dividieron al mundo habitado en zonas. Se asignó a Tomás la región de los partos; a Juan, Asia; a Pedro, Ponto y Roma; y a Andrés, Escitia. Sea como sea, el Señor Jesús prometió que el Espíritu guiaría a esos hombres a toda la verdad y sabemos que siempre se cumplen las promesas del Señor Jesús (Juan 16:13).

ALZAD VUESTROS OJOS

Esto no es el momento de medirnos por nosotros mismos, ni a compararnos entre nosotros (2 Corintios 10:12). Este es el momento de alzar nuestros ojos y captar una visión de lo que Dios está haciendo. Ciertamente, la grandeza es un atributo relativo, totalmente distinto en el reino de Cristo que en los reinos del mundo. Es fácil cuando nos medimos por nosotros mismos, de estar orgullosos de algo que deberíamos estar avergonzados.

Por ejemplo, considere las tres islas Caimán, ubicadas unos 140 kilómetros al sur de Cuba. La isla de menor tamaño se llama “Caimán Pequeña” y tiene 16 kilómetros de longitud con un ancho de casi 2 kilómetros. La siguiente es “Caimán Brac” cuya longitud es aproximadamente 20 kilómetros, con un ancho promedio de 2.25 kilómetros. La tercera es “Gran Caimán”. GRAN Caimán tiene solamente 35 kilómetros de longitud y un ancho promedio de 6.5 kilómetros. Además, en la Gran Caimán hay un “monte” que tiene una altura de aproximadamente 18 metros sobre el nivel del mar. Si su marco de referencia es solamente las islas Caimán, tendría orgullo por haber subido a un “monte” que tiene una altura de solamente 18 metros.

Hay muchas personas en los países del Caribe que han vivido y han muerto en islas pequeñas. Muy a menudo no tienen ningún conocimiento de los que residen fuera de su mundo pequeño. El misionero Harvey Bacus relata la historia de una mujer que nació en la isla Gran Caimán. Cuando ella tenía más de 50 años, se enfermó y fue llevado a un hospital en Jamaica. Esa fue la primera vez que había salido de la isla Gran Caimán. Jamaica es muy grande en comparación con la isla Gran Caimán. Tiene 235 kilómetros de longitud y un ancho de 82 kilómetros. Además, hay montes en Jamaica que tienen más de 2134 metros de altura.

El hermano Bacus, que vivía en Jamaica en aquella época, la encontró en el aeropuerto de Kingston de noche y ella estaba asombrada al ver las luces “en el cielo”. El hermano le explicó que eran casas, y que no estaban “en el cielo”, sino fueron construidas en las colinas. Esto fue casi más que ella pudo comprender. Como ya hemos dicho, la colina más alta de la isla Gran Caimán tiene solamente 18 metros de altura sobre el nivel del mar. ¿No ve Ud. qué relativa podría ser una experiencia en la cima de un monte?

En comparación, la Ciudad de México está a una altura de 2134 metros sobre el nivel del mar. Unas 2 horas al sur de ella se encuentra el monte Iztaccihuatl que tiene una altura de 5220 metros. Este es un monte pequeño en comparación con el monte Everest que tiene una altura de más de 8840 metros. Pero la vista desde su cumbre no es tan espectacular al compararla con la que vieron los astronautas desde la luna.

El propósito de todo esto no es burlarnos de esa amada mujer que nunca había visto un monte de 2134 metros de altura, sino es para darnos a nosotros una nueva perspectiva del mundo. Es para probar nuestra propia visión ante Cristo. Antes de que nos jactemos con respecto al tamaño de nuestra denominación, debemos estar humillados por el hecho de que más de 100 millones de creyentes en China sufren por su fe debido a la persecución de su gobierno comunista. Estos valientes creyentes aparentemente no pertenecen a ninguna denominación. Solamente pertenecen a Cristo. Tenemos que enfrentar la dura realidad que no se trata de nosotros. No importa tan duro que trabajemos, o cuántas almas hemos ganado para Cristo, aún somos siervos inútiles que solamente hacemos lo que deberíamos hacer (Lucas 17:10). Alguien siembra, y otro riega, pero es Dios el que da el crecimiento (1 Corintios 3:7). “A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:21).

¡EL SEÑOR JESÚS LO DIJO MEJOR!

¡ALZEMOS NUESTROS OJOS!