ACORDARSE DE LOS POBRES
ACORDARSE DE LOS POBRES
“Y reconociendo la gracia que me ha sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer” (Gálatas 2:9 y 10).
Note, por favor, que acordarse de los pobres en este pasaje se menciona en relación con dos grupos; los gentiles y la “circuncisión”. Los versículos que siguen lo explican: “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2:11-16).
Note que Pedro se negó a comer con los gentiles en Antioquía, cuando vinieron “algunos de parte de Jacobo”. Obviamente, había prejuicio en contra de los gentiles en Jerusalén. ¡Jacobo estaba equivocado y también Pedro! El asunto era tan serio que Pablo se opuso a Pedro cara a cara por no “andar rectamente conforme a la verdad del evangelio”. Aun Bernabé fue “arrastrado por la hipocresía de ellos”
Acordarse de los pobres en el texto de arriba involucra más que misericordia, ¡involucra la unidad entre los judíos y los gentiles!
HAMBRUNAS
Hay por lo menos dieciséis hambrunas mencionadas en la Biblia: (Génesis 12, 26, y 41; Rut 1; 2 Samuel 21; 1 Reyes 18; 2 Reyes 4, 6, 8, 25; Nehemías 5; Jeremías 14; Joel 1; Hechos 11; Mateo 24 y Apocalipsis 6). ¡Esas hambrunas no habrían sido mencionadas en la Biblia a menos de que tuvieran algo que ver con el plan eterno de Dios!
- “Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá;
porque era grande el hambre en la tierra” (Génesis 12:10).
- “Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los
días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar” (Génesis 26:1).
- “Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a
Faraón. He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos, seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla” (Génesis 41:28-32).
- “Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y
un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí” (Rut 1:1 y 2).
- “Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a
Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas” (2 Samuel 21:1).
- “Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve,
muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra. Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria” (1 Reyes 18:1 y 2).
- “Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de
los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas” (2 Reyes 4:38).
- “Después de esto aconteció que Benadad rey de Siria reunió todo su ejército, y subió
y sitió a Samaria Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata” (2 Reyes 6:24 y 25).
- Fue el propósito eterno de Dios que los judíos y los gentiles estén unidos en un solo
cuerpo (Efesios 3:2-11).
- He aquí la hambruna que Dios usó para unir a los judíos y a los gentiles: “En aquellos
días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo” (Hechos 11:27-30).
EL PREJUICIO JUDÍO CONTRA LOS GENTILES
- Dios ama a todo el mundo y tenía la intención de que la simiente de Abraham bendijera a
todas las personas de la tierra (Génesis 12:1-3).
- Pero temporalmente, los descendientes de Abraham no querían asociarse con los gentiles
(Deuteronomio 7:1-9).
- Cuando Jesús predicó en la sinagoga de Nazaret, señaló que habían muchas viudas en
Israel durante la hambruna en los días de Elías, y ninguna de ellas fue alimentada. La única viuda que Dios alimentó era gentil. Jesús dijo también que había muchos leprosos en Israel en los días de Eliseo, pero el único que fue sanado era un gentil de Siria llamado Naamán. “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle” (Lucas 4:28 y 29).
- ¡Ese prejuicio estaba equivocado! Como ya hemos dicho, era el plan eterno de Dios que
todos los que están en el cielo y la tierra estén unidos en Jesús (Efesios 1:10; 3:6-11, etc.).
- En la gran comisión Jesús ordenó a sus apóstoles que fueran a todo el mundo y que
predicaran el Evangelio a todos (Mateo 28:18-20; Lucas 24:17; Hechos 1:8).
- Pedro, en el día de Pentecostés, dijo: “Porque para vosotros es la promesa, y para
vuestros hijos, y para todos que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39).
- Pero fue aproximadamente 10 años más tarde cuando por primera vez Pedro predicó a los gentiles. Aún en ese entonces se resistía hacerlo (Hechos 10:1-48).
- Cornelio, un centurión gentil en Cesarea, era la primera persona que se entregó a Cristo
sin ser judío primero. Cornelio y su familia eran personas devotas que temían a Dios. Eran generosos y oraban a Dios constantemente. Un día Cornelio vio claramente un ángel en una visión que le dijo que enviara a Jope para que venga Pedro a contarle de Jesús.
- Felipe el evangelista vivía en Cesarea (Hechos 21:8). Pero ya que Pedro acababa de
predicar a los judíos, Dios aparentemente quería que también fuera el primero en predicar a los gentiles. Por eso, el ángel de Dios dijo a Cornelio que enviara a Jope para que viniera Simón Pedro (Hechos 10:5). ¡Dios no discriminó contra a los gentiles! ¡Los gentiles fueron convertidos a Cristo en precisamente la misma manera que los judíos fueron convertidos! (Hechos 10:44-48).
- ¡Recuerde! Fue de Jope que Jonás huyó del Señor y se fue a Tarsis para evitar que
predicara a los gentiles (Jonás 1:3). ¿Hará Pedro lo mismo?
- Notablemente, Dios tuvo que dar la misma visión a Pedro tres veces antes de que
predicara a un gentil (Hechos 10:9-23).
- Fue aproximadamente el mismo tiempo cuando Lucas escribió: “Ahora bien, los que
habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino solo a los judíos” (Hechos 11:19).
- Fue aproximadamente 20 años después del inicio de la iglesia que los judíos en Jerusalén trataron de matar a Pablo porque pensaban que él y un gentil llamado Trófimo habían entrado al templo.
- Cuando Pablo fue rescatado por soldados romanos, le fue dada la oportunidad de hablar a
esos judíos y les contó la historia de su conversión del judaísmo al cristianismo. Cuando Pablo mencionó que Dios lo mandó a predicar a los gentiles: “le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva. Y como ellos gritaban y arrojaban sus ropas y lanzaban polvo al aire, mandó el tribuno que le metiesen en la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él” (Hechos 22:22-24).
A LOS DISCÍPULOS SE LES LLAMÓ CRISTIANOS POR PRIMERA VEZ EN
ANTIOQUÍA
Note que después de que Pedro predicó a Cornelio, algunos aún predicaban “solamente a los judíos”: “Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor” (Hechos 11:20 y 21).
¡La iglesia en Antioquía fue la primera iglesia integrada que permitía que los gentiles se entregaran a Cristo sin haber sido judíos antes!
Como sabemos, Saulo de Tarso fue llamado por Dios para ser apóstol a los gentiles (Hechos 9:15). Pero esta vez Pablo estaba en su casa en Tarso porque los judíos de Jerusalén estaban tratando de matarlo (Hechos 9:29 y 30). Esto fue aproximadamente 10 años después de la conversión de Pablo.
“Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:25 y 26).
Como ya hemos mencionado, los discípulos en Antioquía fueron los primeros en enviar dinero a los santos pobres de Judea (Hechos 11:29 y 30). Esta hambruna fue especialmente difícil para ellos porque habían vendido sus terrenos y sus casas para alimentar a sus hermanos que habían venido a Jerusalén de cada nación bajo el cielo (Hechos 2:5; 4:34 y 35).
EL LLAMAMIENTO ESPECIAL DE PABLO
- Pablo fue apartado desde su nacimiento para ser apóstol a los gentiles (Gálatas 1:15 y
16).
- Otros también recibieron llamamientos especiales, algunos antes de su nacimiento.
- Por ejemplo, Jesús fue destinado a herir la cabeza de la serpiente desde el día cuando el
hombre pecó en el huerto de Edén (Génesis 3:15).
- Algunos 200 años antes del nacimiento del rey Ciro, él fue destinado a re-edificar
Jerusalén (Isaías 44:28--45:1). Ciro es el único gentil designado como el “ungido” del Señor.
- Sansón fue apartado desde su nacimiento para traer liberación de los filisteos (Jueces
13:5).
- Isaías también fue llamado a ser profeta antes de su nacimiento (Isaías 49:1,5).
- Jeremías fue llamado para ser profeta antes de que fue formado en el vientre de su madre
(Jeremías 1:5).
- Etc.
- ¡Es asombroso darnos cuenta que Dios también puede tener un plan especial para
nosotros!
EL CONCILIO DE JERUSALÉN
Cuando Pablo y Bernabé volvieron a Antioquía después de su primer viaje misionero: “Habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles. Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos. Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés” (Hechos 14:27—15:5).
Recuerde, por favor, que la iglesia fue establecida en el día de Pentecostés, alrededor del año 30 d. de C. Pedro fue llamado para predicar al centurión gentil Cornelio nueve años más tarde, alrededor del año 39 d. de C. El concilio de Jerusalén tuvo lugar diecinueve años después, alrededor del año 49 d. de C. Pero aún habían “creyentes” en la iglesia de Jerusalén que creían que todos los creyentes tenían que ser circuncidados y guardar la ley de Moisés. Cuando Pablo escribió a los gálatas, alrededor del año 57 d. de C., Pedro, Jacobo, y Juan aún predicaban solamente a los judíos (Gálatas 2:9). Obviamente, los apóstoles sabían que debían predicar a todas las naciones, pero por alguna razón, no lo hicieron. Pero después de oír los testimonios de hombres como Pedro, Pablo, y Bernabé en el concilio de Jerusalén, “Los apóstoles, ancianos, y toda la iglesia”, (Hechos 15:22), estuvieron de acuerdo con esta carta: “Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, y a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en
Siria y en Cilicia, salud. Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo. hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardaréis, bien haréis. Pasadlo bien.” (Hechos 15:23-29).
EL PACTO DE DIOS CON NOÉ
Cuando Noé salió del arca: “Habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra, Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra” (Génesis 9:8-11).
Noé tuvo tres hijos, Sem, Cam, y Jafet. Todas las personas en la tierra hoy somos descendientes de Noé y sus hijos. El capítulo 10 de Génesis se llama “La Tabla de las Naciones” y cuenta dónde vivió Noé y cómo se pobló el mundo.
Aunque esas cuatro cosas prohibidas especificadas por el concilio de Jerusalén no son específicamente mencionadas en Génesis capítulo 9, se cree que esas cuatro cosas prohibidas eran parte de un pacto que Dios hizo con Noé y sus hijos, y así toda la humanidad. Debemos apartarnos: “de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (Hechos 15:20).
EL PACTO DE LA CIRCUNCISIÓN
Por contraste, el pacto de la circuncisión no fue para todos. Fue solamente para los descendientes de Abraham. Abraham descendió de la familia de Sem y así es conocido como “semita”. Él nació cientos de años después del diluvio. He aquí la historia del pacto de la circuncisión dado por Dios a Abraham y a sus descendientes cuando él tenía 99 años de edad:
“Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí, y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por tu dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. Y el varón incircunciso, el
que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto” (Génesis 17:9-14).
Había millones de personas en la tierra en esa época que no recibieron el pacto de la circuncisión. ¡Fue sólo para Abraham y sus descendientes! Entonces el concilio de Jerusalén sabiamente concluyó que los descendientes de Abraham podrían continuar circuncidando a sus hijos si quisieran (Hechos 21:17-25).
¡Mientras esos cristianos judíos estaban libres para circuncidar a sus hijos y guardar la ley lo mejor que podían, eso no tuvo nada que ver con su salvación! “*¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosa habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Gálatas 3:1- 6).
DIOS SIEMPRE HA QUERIDO QUE CUIDEMOS A LOS POBRES
- Job se acordaba de los pobres: “Porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que carecía de ayudador” (Job 29:12). Muchos creen que Job es el libro más antiguo de la Biblia.
- Moisés mandó a recordar a los pobres: “Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra” (Deuteronomio 15:11).
- David se acordó de los pobres: “Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho de dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad” (Salmo 41:1-3).
- Como ya hemos mencionado, el profeta Agabo predijo por medio del Espíritu que habría una hambruna severa en todo el mundo romano (Hechos 11:28).
- En ese tiempo los hermanos en Antioquía decidieron enviar dinero a sus hermanos en Judea por medio de Bernabé y Saulo (Hechos 11:29 y 30).
- Como también hemos mencionado, los hermanos en Judea eran algunas de las personas más pobres en la tierra, ya que habían vendido sus tierras y sus casas para alimentar a los miles que habían venido a Jerusalén para el día de pentecostés de toda nación bajo el cielo (Hechos 2:5; 4:32-37).
- ¡Pero la preocupación de Pablo por los pobres no fue solamente mostrar misericordia a los necesitados, sino se enfocó en la unidad de los judíos y los gentiles!
LA PREOCUPACIÓN ESPECIAL DE PABLO POR LOS POBRES EN JUDEA
“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a estos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo” (1 Corintios 16:1-4).
Los cristianos en Judea eran pioneros que hicieron posible que otros reciban a Cristo. Por ejemplo, cuando los cristianos de Tesalónica fueron perseguidos, Pablo se acordó de la manera en que los cristianos de Judea también fueron perseguidos: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como la palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos” (1 Tesalonicenses 2:13 y 14).
Aunque los hermanos en Macedonia eran pobres, urgentemente imploraron tener el privilegio de enviar dinero a los santos pobres en Judea (2 Corintios 8:1-7).
En alguna manera misteriosa, dar generosamente a sus padres en la fe de Judea expresó la esencia verdadera del Evangelio: “Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por le experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Corintios 9:12-15).
PABLO ESTABA PREOCUPADO QUE EL DINERO DE LOS GENTILES NO SERÍA
ACEPTADO
Cuando Pablo estaba en Corinto recibiendo dinero para los santos pobres en Judea, se enteró que una hermana que se llamaba Febe iba a ir a Roma. Ella era una diaconisa de la iglesia en Cencrea; y había ayudado a muchas personas, incluyendo a Pablo mismo. Entonces Pablo llamó a un escriba que se llamaba Tercio, a quien dictó su carta a los romanos (Romanos 16:22). Aparentemente, Pablo envió esa carta a los hermanos en Roma por medio de Febe y les dijo: “Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa
en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo” (Romanos 16:1 y 2).
En esta carta Pablo rogó a los hermanos en Roma a unirse con él en esta oración: “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta” (Romanos 15:30 y 31).
Como se ve, esta oración tiene dos partes:
(1) “Me ayudéis orando por mí a Dios, para que sea librado de los rebeldes que están en Judea.”
- Habían inconversos en Judea que querían matar a Pablo.
- Pablo dijo a los ancianos en Éfeso: “Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a
Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones” (Hechos 20:22 y 23).
- Cuando Pablo llegó a Cesarea, Lucas escribió: “Y permaneciendo nosotros allí algunos
días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles” (Hechos 21:10 y 11).
- Después de llegar Pablo a Jerusalén, más de 40 hombres hicieron un juramento que no
comerían ni beberían nada hasta que hubieran matado a Pablo (Hechos 23:12 y 13).
(2) “que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta”
- Moisés escribió: “No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la
casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro” (Deuteronomio 23:18).
- Afrodite era la santa patrona de Corinto. Ella era la diosa del amor y su templo en
Corinto tenía mil prostitutos, mujeres y hombres.
- Corinto era famosa por su inmoralidad y “corinthianizados” fue una manera común de
describir a las personas inmorales.
- Algunos en la iglesia en Corinto habían sido prostitutos (1 Corintios 6:9-11).
- Pablo no estaba seguro que los santos pobres en Judea aceptarían dinero de las iglesias gentiles.
LA ORACIÓN DE PABLO FUE CONTESTADA
- Pablo escribió la carta a los romanos alrededor del año 58 d. de C.
- Pablo fue encarcelado en Jerusalén y fue trasladado a una cárcel en Roma alrededor del
año 61 d. de C.
- Más tarde Pablo fue puesto en una cárcel subterránea en Roma, pero en este tiempo
estaba encadenado a un soldado y fue permitido estar en su propia casa alquilada por dos años (Hechos 28:30 y 31).
- Durante este tiempo, inspirado por Dios, Pablo escribió cuatro cartas: Efesios, Filipenses,
Colosenses, y Filemón (alrededor de los años 62 a 63 d. de C).
- Cuando Pablo llegó a Jerusalén, habían dos iglesias, la iglesia para los judíos con su sede
en Jerusalén y la iglesia para los gentiles con su sede en Antioquía.
- Cuando los cristianos judíos en Jerusalén aceptaron el dinero de sus hermanos gentiles,
esto quitó la barrera entre ellos, y había solamente “una iglesia”.
- Note: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la
carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:11-22).
- Nada podría ser más claro. Dios crea la unidad y nosotros debemos guardarla: “solícitos
en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:3-6).
LA BENDICIÓN DE LA POBREZA
La historia del joven rico se encuentra 3 veces en la Biblia: Mateo 19:16-30; Marcos 10:17-27; Lucas 18:18-27. Tristemente, los que tienen gran riquezas a menudo confían en ellas. Jesús miró en el corazón de este hombre y se dio cuenta que estaba adorando a su dinero más que a Dios. ¡Recuerde! “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). ¡Por lo tanto, este joven rico tuvo que tomar una decisión! Desafortunadamente, eligió adorar a su dinero y se fue triste.
Pero hambrunas y pobreza nos ayudan a confiar en Dios. Considere a Elías. Todos los tipos de cuervos eran inmundos para Elías (Levítico 11:15). Aparentemente, los cuervos eran carroñeros que sacan los ojos de los desobedientes (Proverbios 30:17). Pero recuerde que Dios ordenó que los cuervos alimenten al profeta Elías (1 Reyes 17:4). Aparentemente, Elías tenía tanta hambre que comía cualquier cosa que los cuervos le trajeron.
Las hambrunas tienen una manera de cambiar nuestras prioridades. Por ejemplo, durante la hambruna en Samaria: “hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata” (2 Reyes 6:25). Según 2 Reyes 6:28 y 29, aún unas mujeres comían a sus propios hijos debido a la hambruna.
La hambruna en los días de Acab y Elías duró por tres años y medio (Santiago 5:17). La hambruna en los días de Eliseo y Benadad duró por siete años (2 Reyes 8:1). Los judíos en Jerusalén habían enfrentado una hambruna por aproximadamente quince años cuando Pablo les trajo dinero de las iglesias gentiles. ¡Parece obvio que esa hambruna larga fue instrumental en convencer a los judíos que acepten dinero de gentiles!
LOS JUDÍOS Y LOS GENTILES ESTÁN UNIDOS EN JESUCRISTO
“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios 12:13).
Como ya hemos dicho, hubo un tiempo cuando el cristianismo estaba dividido con una iglesia para los judíos con su sede en Jerusalén y una iglesia para los gentiles con su sede en Antioquía. Hoy ese problema aparentemente ha sido completamente resuelto. ¿Conoce Ud. una iglesia hoy que prohíbe que los judíos y los gentiles adoren a Dios juntos?
¡Este buen ejemplo provee esperanza de que los otros asuntos que dividen a la iglesia hoy, también podrían ser resueltos!
Por favor, considere con oración estas palabras de Pablo, inspiradas por Dios: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:1-6).