Boyce Mouton
essayEspañol

ABRAHAM

Boyce Mouton · 14 pages · 5,732 words

ABRAHAM

“Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó” (Juan 8:56). ¡Fue 1,800 años antes del nacimiento del Señor Jesús cuando Abraham “vio” su día! ¡La fe del padre Abraham es asombrosa! ¡Esa es el tipo de fe que nosotros necesitamos! Obviamente, hay muchas otras cosas que podemos aprender de Abraham.

Por favor, considere:

  • Se menciona a Abraham 294 veces en la Biblia. 57 veces fue conocido como

Abram.

  • En este estudio, usaremos ambos nombres en referencia a él.
  • ¡Obviamente, Dios quiere que conozcamos a Abraham!
  • Abraham fue miembro de una familia de idólatras (Josué 24:2).
  • La Biblia no dice que Abraham era un idólatra, sino que sus padres eran

idólatras.

  • Se le dijo a Abram que dejara su tierra, su parentela, y la casa de su padre

(Génesis 12:1).

  • Dios prometió guiarle a la “tierra prometida” (Génesis 12:1).
  • Dios también prometió que serían benditas en él todas las familias de la tierra

(Génesis 12:3).

  • Abram dejó las grandes ciudades de Ur y Harán, buscando una ciudad mejor

cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:10).

  • El Señor Jesús descendió de la familia de Abraham (Mateo 1:2 ss).
  • Abraham creyó al Señor Jesús siglos antes de su nacimiento (Juan 8:56).
  • Cuando Abram llegó a Canaán, Dios le prometió a él y a su descendencia posesión

de esa tierra para siempre (Génesis 13:14-17).

  • Melquisedec bendijo a Abram y Abram le dio diezmos de todo (Génesis 14:17-24).
  • Abraham negoció con Dios en un esfuerzo para salvar a Sodoma (Génesis 18:22-

33).

  • Abraham es un ejemplo de ser justificado por fe (Génesis 15:6).
  • Abraham también es un ejemplo de ser justificado por obras (Santiago 2:20-24).
  • Abraham fue llamado amigo de Dios (Santiago 2:23).
  • Las mujeres e hijos de Abraham son alegorías de dos pactos (Gálatas 4:21-31).
  • Los que son hijos de Dios somos linaje de Abraham y herederos según la promesa

(Gálatas 3:26-29).

  • Se describe el paraíso como el seno de Abraham (Lucas 16:19-31).
  • Los judíos, los cristianos, y también los musulmanes creen que Abraham era

profeta.

  • ¡Obviamente, hay muchas cosas importantes que podemos aprender al estudiar

la vida de Abraham!

EL NACIMIENTO DE ABRAM

Noé tuvo tres hijos, Sem, Cam y Jafet (Génesis 6:10). Como sabemos, después del diluvio, de éstos se esparcieron las naciones en la tierra (Génesis 10:32). También, como sabemos, el Mesías vendría por medio de Noé y su primogénito, Sem. Génesis 11:10-32 registra la genealogía de Abram hasta Sem, comenzando dos años después del diluvio y continuando hasta su nacimiento muchas generaciones después. “Abram” quiere decir “padre exaltado”. Más tarde, Dios cambió su nombre a “Abraham” que quiere decir “padre de multitudes” (Génesis 17:5). Más tarde, trataremos este tema con más detalles.

La primera referencia a Abram en la Biblia se encuentra en Génesis 11:26: “Taré vivió setenta años y engendró a Abram, a Nacor y a Harán”. El mismo orden de hijos se repite en el versículo 27. Por eso, asumimos que Abram era el mayor de los tres hijos. No obstante, Harán tenía suficiente años para tener una hija que se llamaba Milca que se casó con Nacor (Génesis 11:29). De todos modos, Harán fue el primero de los hermanos en morir. Murió en Ur de los caldeos donde nació (Génesis 11:28). Abraham murió muchos años después a la edad de 175 años (Génesis 25:7).

Además de sus tres hijos, Taré tuvo una hija que se llamaba Sarai que era la hermana de Abram por otra mujer y ella llegó a ser su mujer (Génesis 20:12).

UR DE LOS CALDEOS

Ur de los caldeos era una ciudad famosa que representaba el pináculo de la civilización de la época de Abram. Ella tenía agua caliente y fría, un sistema de alcantarillado, edificios altos, caminos pavimentados, y herramientas de metal. Ellos establecieron el estándar mundial del tiempo con 24 horas por día, 60 minutos por

hora, y 60 segundos por minuto. También, ellos dividieron el círculo en 360⁰. Aun tenían un sistema estandarizado de pesos y medidas y un sistema de canales para controlar el nivel del agua, para la irrigación y para el comercio. Además, eran líderes mundiales en la medicina y la música.

No obstante, a pesar de su civilización avanzada, eran paganos e idólatras. Habían perdido contacto con el único Dios verdadero, y adoraban y servían a criaturas en vez del Creador (Romanos 1:25). Como ya hemos mencionado, la familia de Abram pertenecía a esa sociedad y adoraba a dioses extraños (Josué 24:2).

La primera ciudad de la tierra fue edificada por Caín. Quizás él fuera en esa época el hombre más pecaminoso de la tierra (Génesis 4:17). Ya que Dios había condenado a Caín a ser errante y extranjero (Génesis 4:12), edificar una ciudad fue un acto de rebelión. Dios había dicho a Caín que sería errante, pero él obstinadamente decidió quedarse en un solo lugar. De todos modos, Dios llamó a Abram fuera de la ciudad de Ur para morar en tiendas (Hebreos 11:9). Parece que la vida fácil no es propicio para el crecimiento espiritual. Años después cuando Abram y Lot se separaron, Lot eligió la prosperidad de la vida en la ciudad. Vio el valle fértil del río Jordán y allí puso sus tiendas hacia Sodoma. Abram siguió la vida austera viviendo en tiendas en el desierto (Génesis 13:10-18). Por un tiempo corto, Lot encontró prosperidad, pero al final, perdió todo. Cuando los cuatro reyes del este tomaron a Sodoma, tomaron también a Lot y sus bienes (Génesis 14:12). No obstante, esa vez Abram rescató a Lot y todos sus bienes. Pero cuando Dios destruyó a Sodoma, Lot, su mujer y sus dos hijas tuvieron que dejar todas sus posesiones. Recuerde, por favor, que las posesiones terrenales son temporales y se pueden perder en cualquier momento. Como sabemos, la mujer de Lot ignoró una advertencia, y miró atrás y se volvió estatua de sal (Génesis 19:26). De paso, ella es la única mujer de la Biblia que se nos manda a recordar (Lucas 17:12).

El libro de Hebreos nos recuerda que aunque Abraham vivía en tiendas, esperaba una ciudad que tenía fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:10). También anhelaba una patria celestial: “Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les ha preparado una ciudad” (Hebreos 11:16). ¡Es mejor confiar en Dios y usar la mente que confiar en la mente y usar a Dios!

DIOS LLAMA A ABRAM

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:1-3).

¡Recuerde! “Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Crónicas 16:9). Esta es la manera por la cual Dios encontró a Abram. ¡Esta es la manera por la cual Dios puede encontrar a nosotros!

Podemos resumir la llamada de Dios a Abram por medio de estas tres grandes promesas:

  • La “tierra prometida”. Abram tuvo que salir de su patria, dejar su parentela, y

Dios prometió darle una nueva tierra. Cuando llegó a la tierra prometida, Dios prometió dársela a él y a sus descendientes para siempre (Génesis 13:14-17). Esta promesa se hizo realidad, como sucede con todas las promesas de Dios, pero no durante la vida de Abram. Durante su vida, Abram no heredó ni un metro cuadrado de la tierra prometida (Hechos 7:5).

  • Dios también prometió a Abram que llegaría a ser una gran nación. Como

sabemos, en ese entonces él tenía 75 años y no tenía hijos. No obstante, Dios le prometió que sus descendientes serían tan numerosas como las estrellas del cielo (Génesis 15:5). Abram y Sara tuvieron un hijo milagroso que se llamaba Isaac, pero no vivieron para ver a los hijos de Isaac llegar a ser una gran nación con multitudes de habitantes como las estrellas del cielo.

  • Después, Dios prometió a Abram que toda la población de la tierra sería

bendecida por medio de él. Por supuesto, esto se refirió a la venida de Cristo que no ocurrió hasta más de 1,800 años después. No obstante, Abram vio a Cristo por fe y se gozó por lo que Dios haría por medio de él.

Note que Abram andaba por fe y no por vista (2 Corintios 5:7). Creía a Dios aunque nunca vio cumplida ninguna de esas promesas. Por supuesto, todas las promesas de Dios se cumplieron al final, como Abram creyó que sucedería. Obviamente, esta es una razón por qué se describe a Abraham como el padre de los fieles.

Hay algo a la vez desafiante y audaz con respecto a la fe de Abraham. Para el mundo, era un vagabundo desconocido. No era un gran guerrero como Napoleón, ni un gran filósofo como Sócrates, pero según la Biblia, era uno de los más grandes hombres de la historia. ¿Puede Ud. imaginarse la audacia de ese desconocido nómada que creyó que Dios bendeciría toda la tierra por medio de él? ¡Tan audaz como era, se hizo realidad! Ya que Abraham era amigo de Dios, pudo hacer cosas que los filósofos mundanos no pudieron ver ni entender.

El Señor Jesús hizo recordar a los judíos que Abraham se gozó porque vio la venida de Cristo siglos antes de que sucediera. Quizás este estudio de Abraham también nos ayudara a ver cosas como él las vería.

Mientras tanto, estamos luchando con Satanás y no debemos ignorar sus maquinaciones (2 Corintios 2:11). Afortunadamente, Satanás no es omnisciente. Aunque antes de la creación del mundo Dios había determinado redimir al mundo por medio del sacrifico del Señor Jesús, el diablo no sabía esto (1 Pedro 1:17-21). Tampoco entendió el plan de Dios para redimir al mundo y echarle a él al lago de fuego. Nadie completamente entendió el plan eterno de Dios hasta que fue revelado. Como ya hemos dicho, aunque los profetas buscaban e investigaban diligentemente, ni ellos, ni los ángeles entendieron ese misterio (1 Pedro 1:10-12). El diablo recibió su primera clave acerca del plan de Dios cuando escuchó que la “simiente” de la mujer heriría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15). Esta fue información revolucionaria para el diablo. Se le reveló que su enemigo sería un ser humano. Fue un descendiente de Adán que sería su ruina. Ya que no sabía cuál ser humano heriría su cabeza, declaró guerra contra toda la humanidad.

ABRAM Y MELQUISEDEC

Cuando Sodoma y Gomorra fueron atacados por cuatro reyes del este, Lot y su familia fueron tomados como rehenes. Abram, junto con algunos aliados, rescataron a Lot, su familia, y todas sus posesiones en un ataque peligroso durante la noche (Génesis 14:1-24).

Afortunadamente, Dios juzga a cada uno de nosotros como individuos. Por ejemplo, la iglesia en Tiatira fue una iglesia mala. No obstante, no todos de esa iglesia eran malos. Los que no aprendieron los secretos profundos de Satanás fueron salvos, y sólo tenían que retener sus posesiones hasta la venida del Señor Jesús (Apocalipsis 2:24 y 25). Como Dios lo hace, Abram también juzgó a los cananeos como individuos. Ya que la mayoría de los cananeos era idólatras, ¡Melquisedec, el rey de Salem, no era! Él fue también el sacerdote del Dios Altísimo que creó los cielos y la tierra (Génesis 14:19). Los dioses de los idólatras no eran “creadores”, ellos mismos fueron criados por la naturaleza. Por ejemplo, se dice que el dios Zeus tuvo su origen en una cueva en la isla de Creta. En Cesarea de Filipo hay otra cueva famosa que los paganos creían que era el lugar de nacimiento del dios Pan. Como sabemos, fue en Cesarea de Filipo donde Pedro hizo su confesión famosa que el Señor Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16).

Como enseñan las Escrituras, Melquisedec era el rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo que es el Creador de los cielos y la tierra. ¡Ya que hay un solo Creador, es el mismo Dios que adoraba Abram! Entonces Abram comió pan y tomó vino con Melquisedec y le dio diezmos. Se menciona el sacerdocio de Melquisedec en el Salmo 110 y también en Hebreos, capítulos 5–7, y se usa para enseñarnos acerca del sacerdocio del Señor Jesús.

Cuando el rey de Sodoma quería que los bienes que él rescató se quedaran con Abram, Abram dijo al rey: “He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram” (Génesis 14:22 y 23). Abram correctamente distinguió entre un rey bueno como Melquisedec y un rey malo como el rey de Sodoma.

Como ya hemos dicho, Dios usó la vida de Abram en preparación para la venida de Cristo. Ese acontecimiento con Melquisedec no fue por casualidad. Fue usado por Dios para ilustrar que el sacerdocio del Señor Jesús era superior al de Aarón. Ya que el Señor Jesús no vino de la tribu de Leví, no pudo ser sacerdote según la ley (Hebreos 7:11-17). En cambio, el Señor Jesús era sacerdote según el orden de Melquisedec (Salmo 110:4; Hebreos 5:6; 6:20; 7:17, 21). Abram dio diezmos a Melquisedec generaciones antes del nacimiento de Leví. Dado que Leví estaba en los lomos de Abram cuando dio diezmos a Melquisedec, las Escrituras enseñan que el sacerdocio de Melquisedec y Cristo es superior al sacerdocio de Leví y Aarón.

ABRAHAM FUE JUSTIFICADO POR SU FE

Las Escrituras enseñan que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Por supuesto, esto incluye a Abram. Hoy podemos ser “justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:23 y 24). No obstante, asombrosamente, Abram fue justificado por su fe siglos antes de que Cristo moriría por nuestros pecados. Por supuesto, ¡recuerde que cuando Cristo murió, murió por los pecados cometidos bajo el primer pacto! (Hebreos 9:15).

Abram tenía 75 años cuando Dios por primera vez le prometió que sería una nación grande (Génesis 12:2-4). Años después cuando aún Abram no tenía un hijo, se desanimó y concluyó que el mayordomo de su casa, Eliezer, sería su heredero (Génesis 15:3). En aquel momento, la palabra del Señor vino a él, asegurándole que de veras tendría un heredero de su propio cuerpo. Para estimular su fe, le llevó fuera y le dijo que mirara hacia el cielo y que contara las estrellas, si fuera posible. Abram tenía 85 años en aquel entonces y había visto las mismas estrellas literalmente miles de veces. No obstante, esa noche las vería de una manera distinta. En esa noche, el milagro de la creación lo convenció que no hay nada demasiado difícil para Dios. En ese entonces él “creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6). Este hecho es tan significativo que se repite en Romanos 4:3, 22; Gálatas 3:6; y Santiago 2:23.

Al mismo tiempo cuando Abram fue justificado por fe, Dios le recordó otra vez que lo sacó de Ur de los caldeos para darle en posesión esa tierra prometida (Génesis 15:7).

Cuando Abram quería estar seguro de que heredaría esa tierra, Dios le dijo que trajera una becerra, una cabra, y un carnero, cada uno de tres años. También, tenía que traerle una tórtola y un palomino. Los animales fueron partidos por la mitad y fueron puestos cada mitad una enfrente de la otra. Las aves fueron sacrificadas pero no divididas. Esta era la manera usual de hacer pactos en aquellos días. La idea es que si cualquiera de las dos personas fallara en guardar su parte del pacto, entonces sería dividida en dos, tal como los animales fueron divididos (Jeremías 34:18).

No obstante, en esa noche, Abram se durmió y no pasó entre los animales. Fue un pacto unilateral. Dios hizo aparecer un horno humeando y una antorcha de fuego pasó entre los animales divididos (Génesis 15:17). Así que Dios era responsable de guardar el pacto, no Abram. ¡Dios mismo garantizaría que los descendientes de Abram heredarían la tierra!

Además, Abram fue informado que sus descendientes serían forasteros en una tierra ajena y que serían esclavos y maltratados allí por 400 años. Después saldrían de la esclavitud con gran riqueza y Dios juzgaría a la nación que les hizo esclavos (Génesis 15:13-16). Como ya hemos dicho, Abraham murió a la edad de 175 años pero esa promesa de Dios se hizo realidad 400 años después en los días de Moisés. ¡Repetimos! ¡Todas las promesas de Dios al final se hacen realidad!

EL NACIMIENTO DE ISMAEL

Abram había vivido en Canaán por diez años sin tener un hijo (Génesis 16:3). Después de que Abram fue justificado por fe, Dios le prometió otra vez que tendría un hijo que saldría de sus lomos (Génesis 15:4). Definitivamente, Abram iba a tener un hijo pero ¿con quién? Sarai sugirió que quizás sea por medio de Agar, su sierva egipcia (Génesis 16:1-4). ¡Al hacer eso, Abram obedecía a su mujer y no a Dios!

Cuando Agar concibió, despreció a Sarai, y como resultado, Agar fue maltratada y huyó de su señora (Génesis 16:6). Un ángel del Señor la encontró en el desierto y le dijo que regresara a Sarai y que se sometiera a ella (Génesis 16:9).

  • El ángel prometió a Agar que sus descendientes serían una multitud que no se

podía contar (Génesis 16:10).

  • Su hijo sería llamado Ismael que quiere decir “Dios oye” (Génesis 16:11).
  • Dios también prometió que su hijo sería hombre fiero y que su mano sería contra

todos sus hermanos (Génesis 16:12).

  • Como sabemos, Agar e Ismael constituyen una alegoría que nos ayuda a entender

el pacto antiguo (Gálatas 4:21-31).

  • Abram tenía 86 años cuando nació Ismael (Génesis 16:16).

EL PACTO DE LA CIRCUNCISIÓN

Cuando Abram tenía 99 años de edad, Dios se le apareció otra vez y prometió confirmar su pacto en cuanto a la venida del Mesías con el pacto de la circuncisión. Note también que el pacto de la circuncisión fue dado en asociación con el cambio de nombres.

  • Abram y sus descendientes, tanto como todos los que nacieron en su casa o que

fueron comprados con dinero a cualquier extranjero, tuvieron que ser circuncidados o serían cortados de su pueblo (Génesis 17:9-14).

  • El nombre “Abram”, que quiere decir “padre exaltado”, fue cambiado a

“Abraham” que quiere decir “padre de multitudes” (Génesis 17:5).

  • El nombre “Sarai” quiere decir “mi princesa”, pero fue cambiado a “Sara” que

quiere decir “princesa a todos”. Ella es la única mujer mencionada en la Biblia cuyo nombre fue cambiado por Dios.

Mientras la profundidad completa de la sabiduría y de la ciencia de Dios es insondable (Romanos 11:33), una razón para el pacto de la circuncisión parece obvio. La destrucción del diablo, como ya hemos señalado, involucraba la “simiente” de la mujer. Dios no solo iba a destruir al diablo por sí mismo, sino iba a permitir que el hombre estuviera involucrado. A través de toda la historia del ser humano, el pueblo de Dios ha colaborado con él (1 Corintios 3:9).

Mientras los eruditos discuten sobre los beneficios de la circuncisión para la salud, el órgano sexual del hombre obviamente está involucrado en la procreación. De este modo, mandar la circuncisión proveería un recordatorio constante que el Mesías prometido naciera de una mujer. Mientras los hebreos fueron muy modestos en cuanto al descubrir su desnudez, todos los maridos y sus mujeres, ciertamente encuentran en la circuncisión un recordatorio apropiado que algún día el Mesías, esperado por tanto tiempo, nacería de una mujer.

Ni debemos olvidar que cuando Abraham quería encontrar a una mujer piadosa para su hijo, Isaac, dijo a su criado: “Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac” (Génesis 24:2-4). Otra vez, el poner la mano del criado debajo de su muslo no puede ser separado de la promesa que Abraham esperaba, que de la simiente de una mujer nacería el Mesías que bendeciría a todo el mundo.

La circuncisión también jugó un papel importante en la conquista de Canaán. Los hombres de 20 años y arriba habían sido circuncidados cuando salieron de Egipto,

pero murieron en el desierto (Números 14:28-32). Los jóvenes nacidos en el desierto no habían sido circuncidados (Josué 5:5). Por lo tanto, Josué hizo circuncidar a todos esos hombres en Gilgal antes del principio de la conquista de Canaán. Otra vez, ponemos énfasis en este pacto carnal y el Mesías que nacería de una mujer. Es interesante y significativo a la vez que Rahab, la ramera quien fue salvada por Josué, consiguió fama eterna al dar a luz a Booz que era un antepasado del Señor Jesús (Mateo 1:5).

EL NACIMIENTO DE ISAAC

Al explicar cómo Abraham sería el padre de muchas naciones, Pablo señaló que Dios “llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17). Cambiar el nombre de Abram a “padre de multitudes” es solamente uno de muchos ejemplos. El nuevo nombre que indica que Abraham sería el padre de multitudes fue dado antes del nacimiento de Isaac. ¡Lo que “decimos” influye a nuestra fe!

La promesa que Abraham y Sara tendrían un hijo más tarde, llegó a ser muy específica cuando el Señor apareció a Abraham en el encinar de Mamre (Génesis 18:1). Tres hombres que obviamente eran mensajeros divinos, prometieron que Sara tendría un hijo en aproximadamente un año. Ya que Sara fue avanzada en años, y le había cesado la costumbre de las mujeres, ella se rió. Entonces el Señor les recordó que no hay ninguna cosa demasiado difícil para él (Génesis 18:14). Su bebé fue nombrado “Isaac” que quiere decir “risa”.

El nacimiento de Isaac obviamente fue milagroso:

  • Abraham y Sara anhelaban tener un bebé por muchos años.
  • Ahora Abraham era de edad avanzada y Sara todavía era estéril (Hebreos 11:11).
  • El cuerpo de Abraham estaba casi muerto y la matriz de Sara también estaba

muerta (Romanos 4:19).

  • El milagro del nacimiento de Isaac es semejante al milagro del nuevo nacimiento

(Gálatas 4:28 y 29).

Llamar las cosas que no son, como si fuesen, parece ser cosa común para Dios. Por ejemplo, durante la creación, las palabras de Dios precedieron a la realidad. En el primer día Dios dijo: “Sea la luz y fue la luz”. Note que Dios habló primero, entonces la luz llegó a ser realidad (Génesis 1:3). Este modelo continuó durante los seis días de la creación. En los días tres y seis, Dios habló dos veces. Estos dos días fueron especiales. En ellos, Dios creó vida. En el tercer día, las palabras de Dios precedieron a la vida de la hierba verde y en el sexto día sus palabras precedieron a la vida de los animales y el ser humano.

Ya que no somos Dios, tenemos que tener cuidado en no prometer cosas de antemano. Por ejemplo, no debemos decir que vamos a una cierta ciudad y que nos quedaremos allí por años. Ya que no sabemos lo que pasará mañana, debemos siempre decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:13-15).

ABRAHAM E ISAAC

En Génesis 22:5 se encuentra por primera vez en la Biblia la palabra “adorar” que involucra la disposición de Abraham para sacrificar a Isaac como holocausto. Dios dijo a Abraham: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2).

  • Obedeciendo a Dios, Abraham salió temprano el día siguiente. ¡Note que

Abraham obedeció de inmediato! ¡Los ángeles del cielo no demoran en obedecer a Dios! Debemos orar que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo (Mateo 6:10). ¡Abraham no demoró en obedecer a Dios! ¡Tampoco debemos nosotros!

  • Abraham, Isaac, y dos siervos viajaron a la región de Moriah como Dios mandó.

Llegaron al tercer día.

  • Abraham dijo a los siervos: “Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho

iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” (Génesis 22:5). Recuerde, Abraham “razonó” que Dios era poderoso para levantar a Isaac de entre los muertos (Hebreos 11:19).

  • Isaac llevó la leña al monte tal como Cristo llevaría la cruz al mismo monte

muchos años más tarde.

  • Cuando Abraham estaba por matar a Isaac, un ángel gritó: “No extiendas tu

mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tú único” (Génesis 22:12).

  • “Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un

carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo” (Génesis 22:13).

  • Ya que los dos, Abraham y el ángel, obedecieron a Dios inmediatamente, esta

historia tuvo una feliz conclusión. Si Abraham se hubiera demorado, el carnero

podría haber escapado. Si el ángel se hubiera demorado por sólo un minuto, Isaac habría sido muerto.

  • ¡Recuerde! Desobedecer a Dios es semejante al pecado de adivinación (1 Samuel

15:22 y 23).

LA FE Y LAS OBRAS

“¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con las obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:20-24).

Pablo escribió que somos salvos por gracia por medio de la fe y no por obras para que nadie pueda jactarse (Efesios 2:8-10). “Toda jactancia semejante es mala” (Santiago 4:16). El perverso rey Herodes se jactó, y por eso lo mató Dios (Hechos 12:19-23).

No obstante, la obediencia a Dios no es nada de que jactarnos (Lucas 17:10). Después de hacer todo lo que se nos manda a hacer, aún somos siervos inútiles. La obediencia a Dios produce una “obra de fe” (1 Tesalonicenses 1:3; 2 Tesalonicenses 1:11). Cuando Abraham ofreció a su hijo Isaac sobre el altar, hizo precisamente lo que Dios le había mandado hacer. ¡De ninguna manera, obedecer a Dios no quita nada de la gloria a Dios!

Ya hemos puesto énfasis en el hecho de que el plan eterno de Dios involucra la humanidad. Ciertamente Abraham ilustra esta verdad en muchas maneras. Por ejemplo, Isaac no nació de una virgen. Abraham creía que Dios le daría un hijo, pero Sara no concibió meramente por lo que Abraham creía, sino concibió por lo que él hizo. Por favor, considere otra vez estas palabras inspiradas:

“Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia” (Romanos 4:18-22).

“Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).

¡Es un error creer que somos justificados por obras, pero también es un error creer que podemos ser justificados sin obedecer! ¡Así que, aunque somos colaboradores con Dios, no tenemos el derecho de jactarnos de nuestra obediencia!

  • No se jactó Abel cuando ofreció mejor sacrificio que Caín (Hebreos 11:4).
  • No se jactó Enoc cuando agradó a Dios (Hebreos 11:5).
  • No se jactó Noé cuando construyó un arca para salvar a su familia (Hechos 11:7).
  • No se jactó Abraham cuando salió de Ur de los caldeos (Hebreos 11:8).
  • No se jactó Jacob cuando bendijo a los hijos de José (Hebreos 11:21).
  • No se jactó Moisés cuando rechazó llamarse hijo de la hija de Faraón (Hebreos

11:24).

  • No se jactó Josué cuando los muros de Jericó cayeron (Hebreos 11:30).
  • No se jactó Naamán cuando se zambulló siete veces en el río Jordán y quedó

limpio (2 Reyes 5:14).

  • No se jactó el ciego cuando se lavó en el estanque de Siloé (Juan 9:7).
  • No se jactó Pablo cuando fue bautizado para lavar sus pecados (Hechos 22:16).
  • ¡NO HAY NADA MALO EN OBEDECER A DIOS!
  • ¡NO HAY NADA BUENO EN DESOBEDECER A DIOS! Los que no obedecen a

Dios son semejantes a los que construyen sus casas sobre la arena.

  • Los que no obedecen a Cristo no tienen el derecho de llamarle “Señor” (Mateo

7:21-27).

NOSOTROS PODEMOS LLEGAR A SER LA SIMIENTE DE ABRAM

La mayoría de la gente no se interesa en documentos legales. Una excepción mayor involucra documentos con respecto a una herencia. El famoso artista, Pablo Picasso, murió en el año 1973 a la edad de 91 años. Sus muchos bienes consistieron

de cinco casas, oro, bonos, y más de 45,000 obras de arte. En el año 1980, estos bienes tuvieron un valor de aproximadamente $250,000,000, aunque algunos piensan que su valor neto estaba en los billones de dólares. Demoraron seis años en resolver su herencia ya que Picasso tenía varios hijos de varios compromisos. Podemos estar seguros que los hijos de Picasso hicieron todo lo posible para probar que eran herederos legales de los bienes de Picasso.

¡Abraham tuvo una herencia más grande que cualquier otra persona! No solo fue el heredero de la tierra prometida, sino era “heredero del mundo”. Por favor, considere: “No por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13). ¡NOTE, POR FAVOR, QUE HAY UN COMPONENTE ESPIRITUAL INVOLUCRADO EN RECIBIR ESTA HERENCIA!

Por ejemplo, no todos los hijos de Abraham eran sus herederos. Después de la muerte de Sara, se casó con Cetura y ella tuvo 6 hijos con él. Estos seis hijos también tuvieron hijos (Génesis 25:1-4). Pero las Escrituras son claras: “Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac. Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental” (Génesis 25:5 y 6).

Los judíos dijeron al Señor Jesús: “Nuestro padre es Abraham” (Juan 8:39). ¡Físicamente, esto era la verdad! El Señor mismo dijo: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día, y lo vio, y se gozó” (Juan 8:56). Espiritualmente, esos judíos eran hijos del diablo. El Señor Jesús dijo: “Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais” (Juan 8:39). El Señor Jesús continuó: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44). ¡Aunque esos judíos eran descendientes físicos de Abraham, obviamente no serían sus herederos! ¡REPETIMOS! ¡HAY UN COMPONENTE ESPIRITUAL INVOLUCRADO EN LLEGAR A SER HEREDERO DE ABRAHAM!

Considere, por favor, estas palabras inspiradas: “Todos sois hijos de Dios por fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:26-29).

¡Nuestra fe en el Señor Jesús se basa en evidencia! Por ejemplo, Tomás era un gemelo y asumimos que muchas veces lo habían confundido con su hermano.

Entonces cuando Tomás oyó que el Señor Jesús resucitó de entre los muertos, él dijo: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré” (Juan 20:25).

“Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomas. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente” (Juan 20:26 y 27).

“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:28).

Como sabemos, hay muchas formas de evidencia que no involucran la vista. “Creemos” que las personas de la historia existieron, aunque nunca las hemos visto. Así que Juan explicó que el Evangelio que escribía contenía evidencia que produciría fe en el Señor Jesús sin haberle visto. Juan escribió: “Hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:30 y 31).

HAY BASTANTE EVIDENCIA QUE EL SEÑOR JESÚS ES EL HIJO DEL DIOS VIVIENTE.

¡ABRAHAM “VIO” ESTA EVIDENCIA Y CREYÓ!

¿LA VERÁ Y CREERÁ UD.?