A NADIE LE IMPORTA
A NADIE LE IMPORTA
“Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida” (Salmo 142:4).
Se piensa que David escribió este Salmo cuando estaba en una cueva escondiéndose del rey Saúl. El engaño suele venir con el desánimo. Obviamente, David había sido engañado. El diablo, que es mentiroso y padre de mentiras, engañó a David para que pensara que a nadie le importaba (Juan 8:44). Realmente, mucha gente se preocupaba por David. David tenía una familia que se preocupaba por él. David tenía bajo su mando 600 hombres fieles que se preocupaban por él (1 Samuel 23:13). ¡Por supuesto, Dios se preocupaba por él más que cualquier otro. David era el ungido de Dios y Dios había planeado cada día de su vida antes de que él empezó a respirar (Salmo 139:16). No obstante, cuando David se olvidó de Dios, el desánimo le nubló la vista. Estos son algunos de los problemas que desanimaron a David:
- El rey Saúl, el hombre más poderoso de la nación, trató de matar a David, pero no
lo logró (1 Samuel 19:10).
- Entonces Saúl envió a 3000 mil hombres escogidos de Israel para buscarle (1
Samuel 26:2).
- Verdaderamente, había apenas un paso entre David y la muerte (1 Samuel 20:3).
- David estaba tan desanimado que no sólo se consideró a sí mismo como un
“perro”, sino como un “perro muerto” (1 Samuel 24:14). En su delirio, David se vio como una pulga o como una perdiz indefensa (1 Samuel 26:20). No obstante, ¡sus pensamientos eran una distorsión y no una realidad!
- ¡DIOS SÍ SE PREOCUPABA POR DAVID! ¡DAVID ERA UN VARÓN
CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS! (HECHOS 13:22). ¡JEHOVÁ ERA SU PASTOR! DIOS PROMETIÓ ANDAR CON ÉL EN EL VALLE DE SOMBRA DE MUERTE (SALMO 23:1-6). ¡DAVID NO TENÍA NINGUNA RAZÓN DE TEMER! DAVID NO FUE OLVIDADO. ¡PRONTO SERÍA EL REY Y SE SENTARÍA SOBRE EL TRONO DE TODO ISRAEL, ASÍ COMO DIOS HABÍA PROMETIDO!
- Cuando David estaba más racional, escribió el Salmo 139. “Oh Jehová, tú me
has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender” (Salmo 139:1-6).
DIOS TAMBIÉN SE PREOCUPA POR NOSOTROS
- ¡No tenemos que ser reyes para que Dios se preocupe por nosotros! ¡Dios se
preocupa por todos!
- Dios aún se preocupa por los pajarillos y ni uno cae a tierra sin nuestro Padre.
Por supuesto, valemos más que muchos pajarillos (Mateo 10:29-31).
- De hecho, los cabellos de nuestras cabezas están todos contados (Mateo 10:30).
- Dios sabe el nombre de cada estrella (Salmo 147:4), y también sabe nuestros
nombres. Los nombres son importantes para Dios.
- Dios llamó al niño Samuel por su nombre (1 Samuel 3:4).
- Dios llamó a Agar, una esclava, por su nombre (Génesis 16:8).
- Dios llamó a Moisés por su nombre aunque lo buscaban en Egipto por asesinato (Éxodo 3:4).
- Dios llamó a María por su nombre a pesar de su estado humilde (Lucas 1:26-38).
- Dios llamó a los apóstoles por sus nombres aunque ninguno era famoso (Lucas 6:12-16).
- Dios llamó a Zaqueo por su nombre aunque era publicano odiado (Lucas 19:1-10).
- Lázaro era un mendigo echado a la puerta de un rico con perros lamiendo sus llagas, pero Dios aún sabía su nombre (Lucas 16:19-31). Cuando murió Lázaro, los ángeles lo llevaron al seno de Abraham (Lucas 16:22).
- Dios llamó a Saulo de Tarso por su nombre aunque él estaba matando a cristianos (Hechos 9:4).
- ¡Sí! ¡Dios ciertamente sabe nuestros nombres!
DIOS TIENE UN PLAN PARA NUESTRAS VIDAS
- ¡Dios no sólo sabe nuestros nombres, sino tiene un plan para nuestras vidas!
- David escribió: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban
escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas” (Salmo 139:16).
- Antes del nacimiento de Jeremías, Dios lo apartó para ser profeta a las naciones
(Jeremías 1:5).
- Dios también llamó a Isaías para ser profeta antes de su nacimiento (Isaías 49:1-
5).
- Generaciones antes del nacimiento de Ciro, Dios determinó que él reedificaría a
Jerusalén (Isaías 44:28).
- Antes del nacimiento de Sansón, Dios determinó que él libraría a Israel de los
filisteos (Jueces 13:5).
- Antes del nacimiento de Juan el Bautista, Dios determinó que él iría en el
Espíritu y el poder de Elías y que prepararía el camino para el Señor Jesús (Lucas 1:17).
- Aun Dios sabía que Juan el Bautista nacería cientos de años antes de que
sucediera (Malaquías 4:5 y 6).
- El Señor Jesús estaba destinado a morir por nuestros pecados antes de la
creación del mundo (1 Pedro 1:19 y 20).
- Pablo fue apartado desde el vientre de su madre para ser apóstol a los gentiles
(Gálatas 1:15).
- ¿No es emocionante darnos cuenta que Dios tiene una obra especial para
nosotros? No importa qué pasa, Dios es capaz de orquestar que todo obre junto para el bien (Romanos 8:28).
- Nadie llega a ser miembro del cuerpo de Cristo por casualidad. Es Dios que nos
llama y nos añade a su iglesia (Hechos 2:47). Por su Espíritu, somos todos bautizados en un cuerpo (1 Corintios 12:13).
DIOS SE PREOCUPA POR NOSOTROS Y DETERMINÓ DÓNDE NACERÍAMOS.
- “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que
habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:26 y 27).
- ¡Dios aun nos dio una familia para que no estemos solos! “Dios hace habitar
en familia” (Salmo 68:6).
- Dios eligió una buena familia para el Señor Jesús. Aunque José y María eran
pobres, bajo su dirección el Señor Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres (Lucas 2:52).
- No obstante, Dios es todopoderoso y aun puede usar familias malas para formar
su plan para nuestras vidas:
- El primer asesinato en el mundo ocurrió cuando Caín mató a su hermano Abel; no obstante aún Abel habla un mensaje de fe (Hebreos 11:4).
- El suegro de Jacob era mentiroso y cambió su sueldo diez veces (Génesis 31:41).
- Los hermanos de José trataron de matarle, pero Dios usó su familia mala para bien (Génesis 45:4-8).
- La madre de Jefté era ramera y sus hermanos le echaron fuera de la familia; no obstante, Dios usó esa adversidad para hacer de Jefté un guerrero poderoso para librar a Israel (Jueces 11:1-33).
- Abraham vino de una familia de idólatras (Josué 24:2).
- Oseas se casó con una mujer fornicaria (Oseas 1:2).
- Aparentemente, el padre de Timoteo era inconverso (Hechos 16:3)
- Etc.
- ¡Aun si venimos de una familia mala, Dios puede usarla para su gloria!
- ¡Dios es nuestro padre! (Mateo 6:9).
- El Señor Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos (Hebreos 2:11).
- También nosotros nos llamamos hermanos (2 Pedro 3:15).
- Pablo dijo a Timoteo: “No reprendas al anciano, sino exhórtale como a
padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza”
(1 Timoteo 5:1 y 2).
Por favor, considere esta oración de Pablo, dado que Dios quiere darnos más de lo que podemos pedir o imaginar: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en
los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:14-21).
Cada cosa viva necesita un ambiente para sobrevivir. Los peces no pueden sobrevivir sin agua y los animales no pueden sobrevivir sin aire. Las flores no pueden sobrevivir en la nieve y los osos polares no pueden sobrevivir en el desierto. Cada cosa viva necesita un ambiente especial para sobrevivir.
Cuando alguien “nace de nuevo” se convierte en una “nueva criatura” en Cristo Jesús.: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Dios creó a la iglesia para ser este ambiente especial para que esta “nueva criatura” sobreviva y crezca. Como los miembros de un cuerpo, trabajamos juntos para el bien común. “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios” (1 Corintios 12:21 y 22).
Recuerde, por favor, que cuando el Señor Jesús estaba en la tierra, sólo “comenzó a hacer y a enseñar” (Hechos 1:1). ¡Lo que el Señor Jesús comenzó a hacer en el cuerpo, el cuerpo continúa haciendo en el Señor Jesús! El Señor Jesús está en el cielo a la diestra de Dios, pero la iglesia en la tierra es el cuerpo del cual Cristo es la cabeza (Colosenses 1:18). Por lo tanto ¡la iglesia continúa haciendo las mismas cosas que Cristo comenzó a hacer durante su ministerio terrenal!
¡Por lo tanto, somos importantes! Cada miembro del cuerpo de Cristo es importante. Cada miembro tiene un ministerio que realizar. ¡Si no hacemos lo que Dios nos dio a hacer, debilitamos al cuerpo de Cristo! Por favor, considere esta amonestación
para crecer a la madurez en Cristo: “Ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:14-16).
NUESTRO PADRE SE PREOCUPA
De todas la parábolas que el Señor Jesús contó, muchos piensan que la más famosa de ellas es la del hijo pródigo. Es una de las parábolas que se encuentran en Lucas, capítulo 15. Cada una de estas parábolas pone énfasis en la importancia de algo que se había perdido. La primera parábola tiene que ver con una oveja perdida, la segunda tiene que ver con una moneda perdida, y la tercera con el hijo perdido. Cuando el pastor encontró a la oveja perdida y se alegró, le recordó al Señor Jesús del gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15:10). Cuando la mujer encontró a la moneda perdida y se alegró, otra vez esto le recordó al Señor Jesús de que también hay gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15:10). La lección es que Dios se preocupa por el mundo entero y no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).
Casi todos podemos relacionarnos con el hijo pródigo. Él pensaba que podía dirigir su propia vida, pero estaba equivocado. Fracasó miserablemente. Malgastó todo su dinero en la vida desenfrenada y estaba en la miseria. Cuando hubo una hambruna severa, él estaba a punto de morir de hambre. Desesperado, tomó un trabajo alimentando a cerdos. Eso fue el trabajo más humillante que un muchacho judío podría imaginar. Estaba tan hambriento que quería comer la comida de los cerdos. Fue en ese momento que “entró en razón”. Fue como que estuviera temporalmente fuera de sí. No obstante, cuando “entró en razón”, se dio cuenta que los obreros de su padre estaban más cómodos que él. Consecuentemente, decidió regresar a su hogar y rogar por el privilegio de ser siervo en la casa de su padre.
¡Había sucedido un cambio dramático en su vida! Cuando salió de su hogar, dijo a su padre “dame” y cuando regresó dijo a su padre “hazme”.
Aun con este cambio radical de su actitud, no estaba seguro que su padre lo recibiría. No obstante, su padre lo vio “cuando aún estaba lejos”. Su padre realmente se preocupaba por él. Aparentemente su padre amoroso estaba esperando ansiosamente que regrese el hijo que amaba. “Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).
Además, “El padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:22-24).
NO HAGA LLORAR AL SEÑOR JESÚS
El Señor Jesús amaba a Jerusalén, pero no le volvieron el amor. ¡De veras, el Señor Jesús se preocupa por ella! “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación” (Lucas 19:41-44).
¡Cuando la gente se arrepiente, el Señor Jesús se regocija!
¡Cuando la gente no se arrepiente, el Señor Jesús llora!
¡EL SEÑOR JESÚS HA SUFRIDO MUCHO; NO LO HAGAMOS SUFRIR MÁS!