10 de Junio de 1998
10 de Junio de 1998
Estimado hermano Pedro:
De nuevo les mando saludos a Ud., su esposa y su madre y a la iglesia que se reune en su casa. Están ustedes en mis oraciones y pensamientos. Como Pablo escribió a los filipenses: "el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." (Filipenses 1:6)
En nuestra última carta, estudiamos 2 Corintios 4:18: "no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales pero las que no se ven son eternas.” Esto es fácil decir, mas difícil hacer. Yo sé que muchos en Cuba están enfrentando privaciones y pruebas. Sin embargo, nuestras privaciones podrían ayudarnos a ver cosas espirituales con más claridad. Por ejemplo, cuando Esteban estuvo por morir, vio los cielos abiertos y al Hijo del Hombre que estaba a la diestra de Dios. (Hechos 7:55). Aparentemente, nadie más vio a Jesús que Esteban. Sin duda, Jesús se manifestó a la diestra de Dios para alentarle a Esteban que quedara fiel hasta la muerte. Ciertamente, Dios tiene compasión para entender nuestras debilidades y nunca nos dejará ser tentados más de lo que podemos resistir. (1 Corintios 10:13)
En esta carta enfoquemos en la fe. Fe es lo que nos permite ver las realidades espirituales que son invisibles a otros. Las Escrituras enseñan que: "La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1)
Como Ud. sabe, en la Biblia no hay diferencia entre las palabras "fe" y "creencia". Las dos son intercambiables en la Biblia. Decir que somos salvos por "fe" es lo mismo como decir que somos salvos por "creencia". Sin embargo, no toda fe es fe que salva. Por ejemplo, los demonios creen y tiemblan (Santiago 2:19), pero no son salvos. Pablo hace referencia en 1 Corintios 15:2 a los que creen en vano. La fe salvadora envuelve una convicción profunda. Requiere que enfoquemos todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza en la persona de Jesucristo y que lo aceptamos como Señor de nuestras vidas. Jesús dijo que tal fe era la obra de Dios. "Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado." (Juan 6:29)
Abram es la primera persona en las Escrituras de quien se dijo que tenía fe salvadora: "Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia." (Génesis 15:6) Estudiar la vida de Abram nos dará entendimiento y percepción de la realidad de la fe.
Se menciona a Abram por primera vez en Génesis 11:26 como el hijo de Taré. Varias cosas extraordinarias pasaron con Abram antes de que su fe le fuera contada como justicia.
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Abram descendió de una familia que servía a dioses extraños. (Josué 24:2) #
Dios le apareció en Mesopotamia antes que morara en Harán. (Hechos 7:2) #
Dios le apareció en Harán y le dio mandamientos yp promesas. (Génesis 12:1-4 #
Dios prometió darle a Abram la tierra de Canaán. (Génesis 12:7)
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Dios mostró su poder a Abram cuando estuvo en Egipto. (Génesis 12:17) #
Dios reiteró su promesa de dar a Abram la tierra de Canaán. (Génesis 13:14-17) #
Dios dio a Abram la victoria sobre cuatro reyes. (Génesis 14:12-16)
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Abram pagó diezmos a Melquisedec y fue bendito por él. (Génesis 14:18-20) #
El Señor apareció a Abram en una visión, reiteró su promesa de darle un hijo, y le mostró las estrellas de los cielos. (Génesis 15:1-5)
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ENTONCES ABRAM CREYÓ A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA. (Génesis 15:6)
Es obvió que la fe de Abram creció. Los apóstoles una vez rogaron a Jesús que les aumentara su fe. (Lucas 17:5) ¡Nosotros también, necesitamos rogar a Jesús que nos aumente nuestra fe!
Por favor, contemple con oración estas promesas que Dios dio a Abram: 1.
"Hará de ti una nación grande" (Génesis 12:2)
Su descendencia seräa tan numerosa como el polvo. (Génesis 13:16) Su descendencia sería tan numerosa como las estrellas. (Gînesis 15:5)
2. Abram iba a heredar la Palestina que se llamaba "La Tierra Prometida"
"Y JEHOVA dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre." (Génesis 13:14)
3.
En la "simiente" de Abram, todas las naciones de la tierra iban a ser benditas. (Génesis 22:18)
Es significante notar que Abram murió antes de que ni una de esas promesas se cumpliera.
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Antes de morir, Abram vio a algunos hijos y nietos, pero no vivió para ver su descendencia tan numerosa como el polvo de la tierra y las estrellas de los cielos.
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Abram no heredó la tierra de la Palestina durante su vida terrenal. Esteban dijo que ni aun asentó un pie en ella. (Hechos 7:5) Abram había muerto cuatrocientos años antes de que su descendencia heredara la Tierra Prometida.
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La promesa que la "simiente" de Abram bendijera la tierra fue una predicción acerca de Jesús. (Gálatas 3:16) Abram murió casi 2000 años antes del nacimiento de Jesús. Sin embargo, Jesús dijo: "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó". (Juan 8:56) Los judios se quedaron confundidos por estas palabras. Ellos dijeron: "Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?" Los judios eran estudiantes de la ley, y la ley no es de fe. (Gálatas 3:12)
Abram no solo "vio" a Jesús por fe 2000 años antes de su nacimiento en un pesebre en Belén, sino también su fe lo hizo apto para ser el "heredero del mundo". "Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe." (Romanos 4:13)
Hebreos 11 nombra muchos otros quienes descubrieron el poder extraordinario de la fe. La lista incluye Abel, Enoc, Sara, Isaac, Jacob, José, Moisés, Rahab, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, y los profetas: "Que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejîrcitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los
cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros." (Hebreos 11:33-40)
Es importante recordar que la fe no es producido por la ley. Las Escrituras enseñan que la ley no es de fe. (Gálatas 3:12) Reglas y ordenanzas no producen fe. Tienen una aparencia de sabiduräa, pero no cambian nuestros apetitos carnales. (Colosenses 2:21-23) La fe se produce por la proclamación de la Palabra de Dios. "Asä que la fe es por el oir, y el oir, por la Palabra de Dios." (Romanos 10:17)
Dios creó el mundo para que las cosas vivientes se reproduzcan "según su género" por medio de semilla. (Véase Génesis 1:11-12) Jesús dijo a Nicodemos que tuvo que nacer de nuevo. Nicodemos había recibido vida física de una semilla fäsica implantada en la matriz de su madre, pero vida espiritual tiene que resultar de una semilla espiritual. Jesús lo dijo en esta manera: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es." (Juan 3:6)
La semilla espiritual que nos impulsa a nacer de nuevo es la Palabra de Dios. Pedro escribió: "Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre." (1 Pedro 1:23
Pedro escribió estas palabras a los cristianos de su día: "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más precioso que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas." (1 Pedro 1:3-9)
Que Dios le bendiga a Ud., hermano Pedro. En espera de su contestación, quedo
Su hermano en Cristo,
Boyce Mouton